viernes, 26 de abril de 2019
Acerca de "Sinceramente"
miércoles, 10 de abril de 2019
¿Es cierto que Fernando Nadra apoyó a Carlos Menem?
A casi 25 años de la muerte de mi padre, todavía
hay quienes repiten una y otra vez falsedades acerca de su trayectoria, o los motivos
de alejamiento del PC. Es el caso de un lector de mi muro de Facebook, quien luego
leer mi desmentida a su afirmación de un “acercamiento político” de Fernando
Nadra a Menem, me “invita” cordialmente a que lo demuestre. Transcribo el texto
de mi segunda respuesta.
Estimado LVS:
Agradezco la invitación, y probaré
que es totalmente inexacto que Nadra apoyara en modo alguno la presidencia de
Carlos Menem, y aún mucho más falso que fuera su asesor.
Sin embargo, debo aclarar que -tanto
en el derecho burgués como en la legislación socialista- es el que acusa y no
el acusado quien debe probar sus afirmaciones.
Nadra efectivamente se entrevistó
con Menem, a quien conocía desde mucho tiempo atrás, como a casi toda la
dirigencia argentina del siglo XX, el 14 de agosto de1989. Lo hizo para cuestionarle
en persona el anuncio del regresivo plan económico (Bunge Born) que anunció a
contramano de sus promesas electorales, y rechazar las primeras insinuaciones de
que decretaría un indulto a los genocidas, como finalmente hizo.
Esto queda comprobado con un comunicado
de prensa elaborado y firmado por mi padre, en el que también desmiente a "voceros del PC", y cuya copia fotográfica incluyo en primer
lugar, el que para despejar toda duda tiene sus propias correcciones
manuscritas.
Aquella cúpula del PC es la
que difundió esa versión a la prensa (que la reprodujo con entusiasmo y ocultó la desmentida de Fernando), para desprestigiarlo y enfrentarlo con los miles de militantes que lo acompañaron durante años, un ladrillo más en la pared de viles ataques a que lo sometieron para justificar el posterior desplazamiento
y suspensión de quien entregó buena parte de su vida a ese partido y
la causa revolucionaria, lo que pagó con años de persecución y prisión.
Otro dato que celosamente ocultó esa dirección, y omitió publicar la prensa canalla, es que Nadra volvió a rechazar expresamente esa versión en 1990, luego de una segunda entrevista con Menem en la que expresamente le fundamento su reclamo de un inmediato retiro de un proyecto para aplicar la pena de muerte en la Argentina. También, con sus correcciones manuscritas, incluyo la fotografía de este otro comunicado.
Con sus habituales códigos, fruto
de largos años de dirigir y ampliar las relaciones políticas del PC, no incluyó
un dato vital, pero que fue confirmado por el propio Carlos Menem: lejos de acercarse
a sus posiciones, Fernando Nadra rechazó su propuesta formal de ser embajador
argentino en la Unión Soviética o Cuba, una astuta maniobra de captación en la
que sí cayeron otros políticos como Jorge Abelardo Ramos, que aceptó y ocupó la
embajada en México.
Esta mentira -como otras tan
absurdas como cenas con el genocida Videla o una confrontación en la selva boliviana con el
Che Guevara, con quien estableciera una afectuosa relación, pero en La Habana- son
parte de la campaña a la que aludo.
En el caso de la supuesta
calidad de “asesor” de Carlos Menem, esta falacia fue lamentablemente reproducida
por el historiador Horacio Tarcus en su Diccionario biográfico de la
izquierda argentina: de los anarquistas a la “nueva izquierda” (1870-1976),
en 2007.
A los pocos días de su aparición,
me reuní con Tarcus, titular del Cedinci, al que nuestra familia donó buena
parte del archivo y biblioteca partidaria de mi padre, en su oficina porteña de
Fray Luis Beltrán al 100, y en esa reunión se comprometió a corregir el error
en futuras ediciones.
Conozco esta campaña de difamación
en detalle, no solo como orgulloso hijo de Fernando, sino como miembro del Comité
Central del PC elegido por el XVI Congreso, y director del periódico partidario,
afiliación y responsabilidades a las que renuncié públicamente en 1990, camino
que luego fue siguiendo el 90% de esa cúpula partidaria, una parte de ella para
seguir cómodos y redituables caminos, alejados de los ideales que decían defender.
La agradezco LVS, y lo invito
a publicar esta aclaración, junto a los comunicados, en su propio muro (cuyos
textos originales puede hallar en el Fondo Fernando Nadra de la Biblioteca
Nacional), pues todavía son muchos afiliados, o ex afiliados, que con dolor han
creído este tipo de mentiras.
Lo saludo cordialmente
Alberto Nadra
martes, 12 de febrero de 2019
Daniel Santoro: un canalla amoral
martes, 1 de enero de 2019
¿Qué hacer ante la destrucción del país y la ruina de los argentinos?
¿Qué hubiera pasado si la oposición se unía, si entre todos los que bien sabíamos quiénes son Macri y Vidal obteníamos el respaldo suficiente, y llegábamos al referéndum?

Aun sin lograr mayoría, lo que era previsible por la conducta del electorado porteño, el debate y esclarecimiento en todo el país en torno a la gestión y las responsabilidades de Macri y Vidal no dudo que hubieran hecho imposible su estrecho triunfo, y en el balotaje, a nivel nacional.
viernes, 28 de diciembre de 2018
¿Qué hacer ante la destrucción del país y la ruina de los argentinos?
La situación ha llegado a un
límite insostenible con la nueva oleada de brutales aumentos del transporte, la
luz, el gas y el agua, que se suman a cifras dramáticas de pobreza e
indigencia, endeudamiento externo, recesión económica e inflación
descontrolada, con pretensión de imponer un techo a las paritarias.
Ante esta realidad, que se fue
agravando día tras día desde diciembre de 2015, fuera del oficialismo explícito
hay una parte de la dirigencia política burguesa que es cómplice y otra que se
reivindica opositora, pero facilitó gran parte de los atropellos de la derecha
neoconservadora.
Los dirigentes surgidos del
campo nacional y popular han cometido –a mi juicio, claro-- dos errores, que no
son nuevos:
1) No convocan –los que tienen
autoridad y poder para hacerlo-- en forma permanente a la lucha organizada del
pueblo. Piensan que, con la crítica, aún la más enérgica, se cumple con el
papel opositor, y que ese rol se agota en la difícil tarea de presentar una
alternativa electoral para 2019.
2) Como NO conciben la
construcción de poder popular en los territorios, los establecimientos
educativos y de trabajo, causa fundamental que limitó las indudables conquistas
de 12 años de gobierno y contribuyó a la derrota en 2015, creen que el armado
del frente nacional se reduce a los acuerdos superestructurales, aún los
mejores que se puedan lograr. Esos acuerdos son imprescindibles, sin duda, pero
totalmente limitados, y hasta con perniciosos condicionamientos, si carecen del
acompañamiento del más amplio protagonismo popular.
Es absurdo enojarse con la
supuesta “indiferencia”, de una porción importante de nuestro pueblo, entre
ellos los principales afectados por este gobierno, si los que hoy son
objetivamente la dirigencia opositora no convocaron desde la política a
resistir desde el primero al último intento de avasallar derechos y conquistas,
lo que se hizo muy parcialmente, y fundamentalmente desde el sindicalismo
combativo y las organizaciones sociales.
No se hizo, y lo que es más
grave, no se ha producido un planteo político concreto que impida, o frene tanta
brutalidad, con lo que de hecho se llamó, y se llama, a esperar un triunfo
electoral en 2019, y hasta entonces se resignan a la destrucción del país y el
empobrecimiento del pueblo, que se agravó con cada día de la actual gestión y
se agravará aún más en cada día que nos queda hasta esa fecha.
No pretendo, al margen de mis
ideales, concretar una revolución, o las peregrinas ideas de todo o nada que
plantean los que los medios denominan como “la izquierda”. Sencillamente porque
no es posible.
Nuestra Constitución
Nacional, concebida al igual que la estadounidense bajo el concepto de que
“El pueblo no delibera ni Gobierna, sino a través de sus representantes”,
expresamente formulado para impedir la participación popular, no permite
mecanismos de democracia directa como si lo hace la Constitución de la
Ciudad De Buenos Aires, que habilita en su artículo 67 la “Revocatoria de
Mandato”. La condición es que el Supremo Tribunal Electoral declare la
razonabilidad del pedido y habilite planillas especiales para sumar una cifra
equivalente al 20% del padrón electoral del distrito (unas 500.000 firmas), con
lo cual se convoca a un referéndum, que si gana en las urnas desplaza por
voluntad popular al Jefe de Gobierno y/o los funcionarios cuestionados.
Claro que el PRO lo oculta,
pero con intencionada demora en su decisión, la justicia electoral admitió ya
avanzado 2014 la “razonabilidad” del pedido de revocatoria para Macri y Vidal,
fundamentada en la brutal represión en el Borda, las muertes y destrucción de
las inundaciones en Saavedra y la violación de la legislación vigente por el
abuso de los decretos de necesidad y urgencia. En poco tiempo, se obtuvieron
130.000 firmas, sin el apoyo de ninguno de los partidos de la oposición, ni
siquiera del Frente para la Victoria porteño, pese a que éramos
referentes de ese espacio los que impulsamos esa iniciativa, que debió
interrumpirse cuando en 2015 comenzaron a regir los plazos previos a las
elecciones nacionales.
¿Qué hubiera pasado si la
oposición se unía, si entre todos los que bien sabíamos quiénes son Macri y
Vidal obteníamos el respaldo suficiente, y llegábamos al referéndum?
Aun perdiendo, que era
previsible por la conducta del electorado porteño, el debate y esclarecimiento
en todo el país en torno a la gestión y las responsabilidades de Macri y Vidal no
dudo que hubieran hecho imposible su estrecho triunfo, en el balotaje, a nivel
nacional.
Ya dijimos, la Constitución
Nacional no habilita estos mecanismos de democracia directa, pero si
permite que los legisladores reclamen el juicio político a Macri y sus
funcionarios sobre la base de su mala gestión, el injustificable endeudamiento
externo, su intencionada desprotección de la población en salud, educación o
vivienda.
Concretamente, el artículo 53
confiere la potestad a la Cámara de Diputados de acusar ante el Senado
"...al presidente, vicepresidente, jefe de gabinete de ministros,
ministros y a los miembros de la Corte Suprema, en las causas de
responsabilidad que se intenten contra ellos, por mal desempeño o por delito en
el ejercicio de sus funciones; o por crímenes comunes...". En el caso de
que el Senado decida por la mayoría de dos tercios de votos sobre todos los
cargos, o sobre alguno de ellos, se declarará al acusado incurso en la
destitución de su empleo, según lo establece el artículo 60.
sábado, 22 de diciembre de 2018
Los libros rojos
“El rol del comunismo en la historia nacional”, tremendo tema,
que encara Pablo Leoncini con centro en el recorte de un período de la
increíble historia de impresión y difusión de clásicos del marxismo, ensayos,
literatura, ciencia y técnica por parte del Partido Comunista de la Argentina. Escribió Antonio Gramsci en 1932 que “del modo de escribir la historia de un partido deriva el concepto que se tiene de lo que un partido es y debe ser. El sectario se exaltará frente a los pequeños actos internos que tendrán para él un significado esotérico y lo llenarán de místico entusiasmo. El historiador, aún dando a cada cosa la importancia que tiene en el cuadro general, pondrá el acento sobre todo en la eficiencia real del partido, en su fuerza determinante, positiva y negativa, en haber contribuido a crear un acontecimiento y también en haber impedido que otros se produjesen.”
martes, 27 de noviembre de 2018
El día que el PC asaltó la ESMA
de los protagonistas para hacerlo público, hechos desconocidos de la historia del Partido Comunista (PC). Desconocidos, cabe admitir, en la mayoría de los casos por la decisión propia, para mantener oculto su carácter de organización político militar, pero en otros por certero ocultamiento.
Todavía ni la política ni la academia se ha han dado por enterados que hay que corregir la historia de la lucha armada en la argentina, pues la primera guerrilla fue organizada por el PC, entre fines de los 30 y principios de los 40 del siglo XX, en el entonces Territorio Nacional del Chaco, en autodefensa frente al asesinato, robo de tierras a colonos y superexplotación de los pueblos originarios, por parte de La Forestal y otros pulpos.
Me consta que muchos han accedido a la historia y la documentación que brindé en mi libro, pero no se dan por enterados.
Tampoco, de la admisión en ese mismo trabajo de acciones de corte militar de los comunistas durante la última dictadura genocida, pese a su conocida y deplorable posición política en el plano público.
Un episodio que no relaté fue sorprendentemente revelado por Página/12 hace 16 meses, sin que a nadie de la política o la academia se le mueva un pelo. Si bien es cierto que no es el titular principal de la nota, en ella se demuestra que un frente secreto del PC atacó la ESMA --si, ¡la ESMA! -- y facilitó la fuga de prisioneros propios y ajenos en el Centro Clandestino de Detención y exterminio que allí funcionó.
La condena de la derecha no me molesta, si me lastima el silencio de los amigos y la hipocresía de algunos académicos...
Reproduzco, textual, el texto publicado el 2 de julio de 2017:
Un dirigente distinto y de otra época
Los recuerdos de Juan Carlos Carinelli hablan de una
vida intensa, hiperactiva. Tan futbolera como política, entre libros de
historia, un bandoneón sobre las piernas y el fratacho para alisar el revoque.
Hizo y hace de todo.
Fue presidente del club Almagro en el año de su
centenario. Tiene 74 años y milita en el Partido Comunista desde que era un
pibe. Estuvo detenido-desaparecido en la ESMA, de donde cuenta que se escapó.
Se recibió de profesor en la UBA, es maestro mayor de obras y tocó en varias
orquestas, donde reemplazaba a otros músicos.
Sentado a la mesa de un bar en Corrientes y Dorrego,
muestra dos objetos que son como sus señas de identidad. El carnet del club con
tapas de cuero, donde está irreconocible en una foto de 1959. Tiene un jopo
abundante del que ya no queda nada. De su teléfono celular emerge como fondo de
pantalla la cara de un Carlos Marx inconfundible. Aunque el aparato se resiste
a sus órdenes. Teclea y no le encuentra la vuelta.
El ex dirigente saborea un café y empieza a contar:
“Soy hincha de Almagro desde que nací. Me hice socio de jovencito. Mi viejo era
quintero y vendía sus productos en el mercado de Abasto donde estaba Almagro.
Él iba con su carro o su chata, y las vueltas de la vida, ¿no? Muy cerca de mi
casa se instaló la cancha. El club anduvo por todos lados, hasta que por un
gobierno radical consiguió el predio actual. Mi viejo era hincha de Almagro
porque vendía verduras y hortalizas en el barrio. Era la época en que se ponía
el Alumni en las esquinas. Yo no fui buen jugador de fútbol, solo jugaba en los
potreros, y no se me dio por eso.
Tampoco había sido dirigente de Almagro hasta que fui
presidente”.
Carinelli saca una tras otra las fotografías que ilustran una
considerable porción de su vida. En una, de pantalones cortos, toca el
bandoneón mientras su padre canta un tango. En otra aparece con Luciano Lele
Figueroa, aquel jugador que llegó a Almagro en 1976, cuando él militaba en la
clandestinidad y terminó en la ESMA. “Puede haber sido el jugador más
representativo del club para mí, aunque hay otros: Chiche Sosa, Humberto
Recanatini, Albino Valentini, el Beto Yaque…” comenta.
Su paso por la presidencia, entre 2010 y 2014,
coincidió con el cumpleaños número cien de Almagro: el 6 de enero de 2011. El
ex dirigente integraba la peña Azul, Blanco y Negro y desde ahí saltó al máximo
cargo. “Cuando empecé a ver cómo estaba el club, con la agrupación hacíamos
asados, rifas, juntábamos dinero… todo en José Ingenieros, porque la sede de
Capital está concesionada a Sport Club. Empezamos a construir los baños,
hicimos tribunas, sectores de plateas. Le podría mostrar cómo estaba el club
antes y cómo quedó después. Cómo trabajábamos con la hormigonera. Estoy con la
lleca (apela al lunfardo) y la palabra, pero también con la maza y el martillo.
A los 17, 18 años estudié para maestro mayor de obras. Más tarde comencé a
cursar historia. Mientras tanto tenía que trabajar, ayudar a mi viejo Juan”.
Cuando era presidente de Almagro iba hasta la AFA en
bicicleta. Asegura que todavía hoy la sigue utilizando, aunque acortó el
recorrido. Pedalea desde donde vive, en Villa Alianza, Caseros, hasta el barrio
porteño de Agronomía. En estos días tuvo que parar porque sufrió un accidente
doméstico y se lesionó una rodilla.
Carinelli destaca de sus dos períodos como presidente
que “la conducción en aquel momento estaba unida por los colores, no por las
banderías políticas. Una cosa es tener ideología, pero en el club es
completamente distinto. Las decisiones que se toman a veces no caen bien. En
una institución, ser solidario es muy importante. Pero ahora no hay tanto
compromiso. A los pibes no les importa nada, quieren ver un partido y pagan la
entrada o si no, consiguen una por ahí…”
Mucho antes de que alcanzara la presidencia de
Almagro, había arrancado con su militancia política. Abrazó las ideas de
izquierda –la influencia de su padre anarquista y su madre comunista fueron
determinantes– y no las abandonó nunca. “Siempre mantuve mi conducta y
compromiso políticos”, señala. Y aunque prefiere evitar la evocación de
momentos dolorosos del pasado o dar precisiones de su cautiverio en la ESMA,
recuerda: “Yo estuve sesenta y pico de días ahí. En el 76, pasados tres meses del
golpe, nos llevaron y al entrar nos metieron al fondo. Nos llevaban a la
tortura, siempre tabicados, sin poder ver, hablábamos con alguno, con otro.
Imagínese. En esa época, hace más de 40 años no había las comunicaciones que
hay ahora, era completamente distinto. Pero nosotros sabíamos por compañeros
que eran llevados ahí que en cualquier momento iba a haber una acción para
poder sacarnos”.
Carinelli desemboca su relato en un episodio que nunca
detalló hasta hoy: “Cuando pasó el tiempo y estábamos ahí, hubo una
explosión muy grande en la entrada. Pensaban que si atacaban la ESMA iba a ser
por adelante, pero también hicieron pelota un portón atrás. Pudimos salir
quince, de los cuales tres quedaron por el camino. Uno se cayó y se rompió la
pierna. Yo y mis compañeros tratamos de hacer un círculo de silencio por
nuestras familias, porque no sabíamos lo que podía llegar a pasar. ¿Usted
iba a pensar que pasados los años iban a salir por el 2 por 1? Yo sigo
pensando, aunque me puedo equivocar, que pueden volver los tiempos duros”.
La historia del ex presidente de Almagro se emparenta
en este punto con la de otro símbolo del club: Claudio Tamburrini. El ex
arquero de la Primera División que militaba en la Federación Juvenil Comunista.
Se fugó en 1978 del centro clandestino Mansión Seré, en Castelar, junto a otros
tres compañeros de cautiverio. “Hablamos de hacer cosas con él, pero no tengo
relación con Claudio. No se dio que habláramos de ciertos temas. Yo lo vi dos o
tres veces, pero no conversamos de eso, paramos la pelota ahí”, cuenta.
Carinelli evoca ahora que “nosotros
llegamos a la costa del río, donde nos esperaban. Lo que los militares no
pensaban era que podíamos escaparnos por ahí. Yo estuve viviendo después
bastante tiempo en el Tigre. Mi viejo iba a pescar todos los fines de semana
con la Cacciola, bajaba en un muelle y de ahí iba caminando hasta donde
estábamos nosotros”.
Su vida parece sacada de una película. Le hace falta
música de fondo. El propio personaje de esta historia podría tocarla con el
bandoneón o una trompeta. Los instrumentos con que se lo ve en las fotos
apiladas en un sobre. En otra se lo ve orgulloso con tres hinchas de Almagro y
un pedazo de tribuna de fondo. Ésa que levantó con sus propias manos, porque
Juan Carlos Carinelli ha dejado una obra a sus espaldas. En la vida, en la
militancia, en la educación, en un club de fútbol. Podría afirmarse con certeza
que nunca perdió el tiempo.













