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martes, 12 de febrero de 2019

Daniel Santoro: un canalla amoral



Daniel Santoro, operador pago de Magneto, tiene una larga historia de violación de toda de ética periodística, que en estas horas vuelve a quedar en evidencia con la operación montada para extorsionar a un empresario, como es ya público y denunciado en la causa de las “fotocopias de cuadernos”.

La grabaciones de video y audio, así como los mensajes telefónicos que constan en la causa que lleva adelante el juez Alejo Ramos Padilla, muestran el mecanismo de plantar una falsa denuncia, publicarla en Clarín con la firma de Daniel Santoro, y –previamente avisado—la rápida actuación de oficio del fiscal Carlos Stornelli.

Hay virginales desmentidos del periodista militante (de Magneto) y su medio, cuando esta historia es conocida y repetida, sin ir más lejos un titular central de Clarín acusando, entre otros, a Máximo Kirchner y la ex ministra Nilda Garré de tener cuentas por más de u$s 80 millones en un banco de Delaware, con los correspondientes números de cuentas, lo que fue desmentido en forma oficial por el Departamento de Justicia de EE.UU. Claro, en una página interna del diario, largo tiempo después, Santoro publicó una confusa “aclaración”, en la que en realidad no se retractaba de nada.

Personalmente puedo dar fe de su amoralidad.

En octubre de 1990, en los difíciles días en que el que fuera mi partido se desgarraba internamente, fui entrevistado por muchos periodistas, entre ellos  Andrea Rodríguez, Edgard Mainhard, Andrés Sikirko, y Santoro, a los que brindé declaraciones públicas, y una opinión más general, pero reservada, pues aún no había decidido presentar mi renuncia al Comité Central del PC.

Santoro, el día 2 de ese mes, mostró cabalmente qué tipo de “profesional” y persona era y es.

Años después, en 2011, pude relatar públicamente lo que había denunciado  en voz alta, pero sin eco. Estas son, textualmente,  las (pocas) líneas que dedico al hecho, y al personajillo, en mi libro “Secretos en Rojo. Un militante entre dos siglos”,

 (…)
El entonces recientemente incorporado periodista de Clarín, Daniel Santoro –quien hoy pretende dictar cátedra de Ética Periodística– consignó la noticia, pero violando groseramente en su nota el off the record[1].

Cualquier periodista sabe lo que tantas veces le repetí a mis alumnos de la materia “Ética y Periodismo” en la Universidad de Palermo: es parte de la “ética”, de la conducta moralmente correcta del periodista, preservar las preferencias del entrevistado/fuente en relación a lo que  dice “en on” (sea información extra o sus datos personales, el periodista es libre de publicarlo) y lo que dice “en off” (cuando el entrevistado indica que cierta información, incluidos nombre y apellido se mantengan en secreto).
Se trata de un principio ético central, con justificaciones que van desde lo deontológico (teniendo en cuenta los intereses de quien de buena fe nos ha brindado información y nuestra promesa de no traicionarlo) hasta lo teleológico (teniendo en cuenta los intereses de la circulación de información entre, hacia y para los periodistas).
Ante mi renuncia al PC, todos los medios  lo respetaron, en la cobertura de aquel suceso (desde Página/12[2] hasta, nada menos, que Ámbito Financiero[3] y El Cronista Comercial[4]). Todos los medios, exceptuando el de Santoro, a quien en esa época, de seguro, le preocupaba más ascender en el escalafón, lo que logró con creces, que torturarse acerca de los valores..



[1] Daniel Santoro, El Poder sobre el dinero. Discusión en el PC sobre los fondos partidarios, Clarín, 2 de octubre de 1990.
[2] Página/12, Manotazos contra disidentes. La interna del PC, 2 de octubre de 1990.
[3] Edgard Mainhard, Crisis no ideológica en el PC: se robaron la caja, Ámbito Financiero, 2 de octubre de 1990.
[4] Andrés Sikirko, Amenazas y escándalo en el PC “por un puñado de dólares”. El Cronista, 2 de octubre de 1990.


miércoles, 25 de noviembre de 2015

Liria Evangelista opina sobre "Secretos en Rojo"


    Pocas cosas leo con más voracidad que lo que se escribe acerca del Partido Comunista Argentino. ¿O debería precisar, de lo que fue el PCA? Matriz de identidad familiar amoroso /política /simbólica, el Partido es eso que me parió como la Niña Soviética que fui, pero también es la foto de un paisaje en ruinas que no es sólo político sino también afectivo. 

    Acabo de terminar Secretos en Rojo, de Alberto Nadra y esto que escribo, más que una lectura crítica, es una confesión. Lloré durante gran parte de la lectura, y no precisamente en el recuento de heroísmos militantes, ni en la semblanza de viejos y desconocidos cuadros del partido (y va con minúscula a propósito, la minúscula de lo que fue cercano y querido), ni  cuando Alberto recorre -- con mucha inteligencia--los desafíos políticos de los últimos años. Aquello donde quedó fijada, perturbada por lo que parece ser un duelo que nunca terminó y a lo que vuelvo obsesivamente, es al relato de lo que fue una esperanza y terminó en fracaso.  Nadra, hijo de Nadra--pura cepa de tradición bolche y de Comité Central--sabe y cuenta. Y yo, Niña Soviética de entonces, hija de Miguelito el mecánico de Villa Urquiza, que nunca militó en otra parte que en su círculo del barrio, dejo que me cuenten lo que no sabía pero que la mirada sobre la derrota y los años me hicieron intuir. 

    Me afilié a la Fede en el año 75, en una fiesta del local de Bahía Blanca. Mi mamá no quería, mi papá sí. Y ahí firmé la ficha. Recuerdo que tocó Pugliese. Recuerdo un enorme cartel con una frase de Aníbal Ponce que olvidé pero tanto ese recuerdo como ese olvido todavía me emocionan. Después el 76 rompió todo: país y familia. Los viejos se divorciaron, y empezó el silencio. Mi viejo escondía cosas que los compañeros le daban adentro de los lavarropas que arreglaba y bajaba la línea del informe de Arnedo, esa que alertaba sobre militares pinochetistas que no eran Videla. Más de una vez cruzamos los controles de la General Paz, temblando con la prensa del partido escondida abajo del asiento. En el 79 estábamos en la Liga Argentina por los Derechos del Hombre. Recuerdo unas reuniones, recuerdo unos bonos que había que colocar para conseguir ayuda para los presos políticos. Ni una sola vez se me cruzó la posibilidad de objetar la sacrosanta línea del partido. 

    Jamás. Se hacía lo que mi viejo decía que el partido decía. Y Sanseacabó.

    Murió mi viejo en diciembre del 80, unos días después de Lennon, y me arruinó las navidades por el resto de mi vida. Después el amor entró como una tromba y cuando se fue era el 81 y vino otro amor y más militancia. Voté obedientemente la listas 2 y 12 y agradecí vivir en Capital. Mi novio, en cambio, tuvo que votar a Herminio Iglesias. Me eligieron delegada de base en Aerolíneas Argentinas y aprendí a repartir mi tiempo entre el gremio y la Fede de Filo. Era cada vez más difícil predicar la Santa Palabra. El Verbo no se hacía Carne. Compañeros de otras agrupaciones se burlaban, objetaban lo del gabinete cívico militar y contaban los desaparecidos de cada uno. Dolían esos números, inobjetables, un poco perversos. 

    Y se marchaba. Ay, cómo se marchaba: contra el Fondo, con la Conadep, contra el Plan Austral, contra la Obediencia Debida, contra el Punto Final. Alconada gorilón. Había algo en falsa escuadra y entraron a tallarme nuevas preguntas primero, y la decepción después. En el 84? 85? Se va la Brigada a Nicaragua.  Se abre la promesa del “viraje histórico”. Por primera vez se hace algo más que repetir la línea del último informe. Por primera vez se dice lo que duele, lo que no se entiende, lo que no se sabe. Algo empieza a oler a podrido. Y no es Dinamarca. Es ese ámbito familiar que se hace espacio embrujado, sitio de locura.  Sin saber. Yo miro y tengo mis sospechas, aunque aún no tengo las palabras para decirlas. Siento de manera muy potente el desajuste histórico de muchas de las nuevas consignas. Parece que estamos llegando muy tarde a todas partes. Y sin darnos cuenta, estamos, nosotros también, pateando basura en el callejón. Y es ahí cuando un poco me echan y otro poco decido irme. Pegar el portazo para ir a vomitar en soledad tanto desencanto. Yo, como cuenta Jorge Sigal en El día que maté a mi padre, también tuve que matar al mío para poder escaparme. A veces vuelve, el viejo vuelve, y yo le cuento todo lo que aprendí en esos años de vagar huérfana por el mundo de los gulags, de los poetas rusos, de los anarquistas en la Guerra Civil, de los peronchos asesinados en los basurales y en los campos. Alberto, en su libro, logra caminar el camino opuesto: devolverle la vida a su padre y a tantos compañeros que no merecían el destino que tuvieron.

    Le debo a La Fede, el mamotreto de Isidoro Gilbert que recorrí anhelante para reconocerme en una tradición compleja y poderosa, para encontrar viejos conocidos que me fueran diciendo quién era y quién soy yo, haber sistematizado históricamente ese lugar de pertenencia que aún me emociona y me duele en el recuerdo. Y le debo aSecretos en Rojo, con su historia de traiciones, agachadas y minusvalías teóricas y personales varias, haber constatado que aquellas intuiciones y punzadas que me llevaron a rechazar y a abandonar mi propia historia familiar y política, habían tenido un trágico anclaje en la realidad. 

    Hijos del Comité Central, hijos de militantes del barrio, compartimos ese viaje a la orfandad al cual hoy, después de tanto,  le estoy agradecida. El desencanto habilitó primero la mirada sobre el dolor y después la reflexión sobre las condiciones de ese dolor. Personalmente, de esa tradición de la que vengo, de esa historia que es la historia de mis viejos y de parte de mi vida, rescato eso que estuvo en el origen: la fidelidad a los condenados de este mundo, la pasión por las causas que parecen perdidas y el amor por ciertos libros que hace rato nadie lee. ¿Cómo podría ser de otro modo?  Un par de años después de que mi viejo muriera me animé a volver a Chacarita, a dejarle unas flores. Y ahí paradita ví que sin que yo ni nadie de la familia lo supiera, en su tumba manos anónimas habían puesto una placa de madera pintada a mano que decía “a Miguelito, sus compañeros del Partido”.

Liria Evangelista, escritora y docente, autora de "Una perra",  "La Buena Educaciòn" y "Niña Soviética".

viernes, 2 de octubre de 2015

Con Ismael en mi corazón


Ismael, "El turco", mi hermano
   Hace unos pocos minutos un abrazo me unió por segunda vez con Ricardo Salame, hermano de mi hermano Ismael, en un homenaje que le brindaron sus compañeros del peronismo revolucionario.

    Mi “paisano” tenía dos o tres años más que yo, cuando cayó en desigual combate el 29 de septiembre de 1976, y ahora, décadas después, este amigo con espaldas ya cargadas de militancia y y dolores, lo recuerda intacto, inmaculado, con aquellos 29 jóvenes y heroicos años.

  Es mi orgullosa obligación recordarlo, mantenerlo con nosotros para las nuevas generaciones.

   Lo hago con las mismas palabras que lo hice en mi libro, “SECRETOS EN ROJO, un militante entre dos siglos”. También, con la descripción de ese monumental reconstructor de la historia del combate peronista, Roberto Baschetti, en el suyo: “MILITANTES DEL PERONISMO REVOLUCIONARIO. Uno por uno”.


      Primero Roberto, como corresponde. Luego el recorte de mi memoria.

    “Negro”. “Turco”. Nació en Tucumán  en febrero de 1947. Ya en su adolescencia se destacaba por el interés político y social que despertaba su pueblo, ese mismo pueblo que en 1966 acababa de soportar un golpe asestado por la dictadura de Juan Carlos Onganía, con el cierre de 11 ingenios azucareros tucumanos, y que provocara la gran destrucción económica industrial, generadora del éxodo de 200.000 compatriotas, a las villas de emergencia del Gran Buenos Aires.
   En ese momento Ismael integraba la Juventud Peronista de la IIIª Zona y alimentado por las lecturas del revisionismo histórico, fue parte de una generación que va forjando una conciencia profundamente peronista y revolucionaria. Luego llega a la universidad como estudiante en la Facultad de Derecho, es ahí donde se suma al Integralismo y milita en el ambiente estudiantil, participando activamente en los dos tucumanazos de 1969 y 1970.
Baschetti: gran reconstructor  de la memoria
peronista,traza la semblanza de Ismael, en "
Militantes del Peronismo Revolucionario"

   Para todos sus compañeros, será un referente en la campaña del “Luche y Vuelve” y ya en 1972 pasa a integrar la Mesa Nacional de Conducción de la Juventud Peronista. Como máximo exponente de la Regional V de J.P. (Salta, Tucumán, Jujuy), integra la comitiva que trae al General Perón de vuelta a la Patria, luego de 17 años de injusto exilio. Destruido el sueño peronista de un excelente tercer gobierno y luego de la muerte del líder (1974), Ismael profundiza aún más su compromiso político; y será entonces un cuadro montonero, oficial segundo de ese ejército popular que se fue forjando a la luz de las luchas populares.
   Cayó combatiendo junto a otros cuatro compañeros (Alberto José Molinas Benuzzi, José Carlos Coronel, Ignacio José Bertrán y Victoria Walsh) en el llamado combate de Villa Luro sobre la calle Corro, el 29 de septiembre de 1976. Ellos cinco, enfrentaron a 150 uniformados armados hasta los dientes. No se entregaron con vida.  Días después, en el frente de la casa, aún humeante por lo sucedido, un grupo de milicianos escribió: “Aquí murieron cinco héroes montoneros”. 
   Al momento de su deceso era responsable nacional de las relaciones montoneras con las Juventudes Políticas Argentinas. Precisamente ese cargo lo llevó a discutir y confraternizar a la vez con otro “turco”  al que apreciaba mucho, (Alberto Nadra), éste de la Federación Juvenil Comunista (FJC-La Fede) quien le ofreció sacarlo a Cuba ya que su situación y su seguridad se volvían insostenibles. Agradeció el gesto, dijo que no podía y se quedó peleando en la Argentina hasta su muerte.


Carta para Ismael (Alberto Nadra)

   “Turco” querido, perdona que repita el apodo que se pegó a tu figura para siempre, y que en aquellas tardes de la calle Agüero, charlábamos acerca de lo absurdo, y hasta cruel, que nuestro abuelos y sus descendientes hayan sido “rebautizados” con la nacionalidad de los invasores, los ocupantes de su Siria natal, donde exterminaron a sangre y fuego a nuestras familias, toda en mi caso, cuando no pudieron huir.

   ¿Sabés? Hay momentos como éste, en que recuerdo tu sonrisa amplia, tus carcajadas, o tal vez esa mirada firme que cerraba senderos de diálogo que sabias no podías transitar. Momentos en que te imagino maduro y reflexivo, a veces chicanero y preguntón. Instantes en que recuerdo que, entonces,  teníamos varios años menos de todos los que pasaron desde que te abatieron en lo que tus compañeros llamaron "El combate de la calle Corro", en Villa Luro.
 
En sus páginas, el recorte de su
imagen en mi memoria
   Allí, donde Vicky Walsh, gritó a la jauría armada, esa que escondía su miedo tras una abrumadora superioridad en número (150 efectivos frente a cinco combatientes) y poder de fuego. Les gritó --en medio de los lanzagranadas y miles de municiones con que destruyeron la casa--  sin duda pensando en los miles de compañeros secuestrados, torturados, martirizados hasta la muerte: “Ustedes no nos matan, nosotros elegimos morir”.

   No era parte de un “culto a la muerte” como dicen algunos que no habían nacido y jamás podrán sentir lo que se sentía luego de la “primavera camporista”, el gobierno del mismo Perón que acompañaste de vuelta en el avión desde Madrid, la funesta gestión de Isabel, López Rega y la Triple A.

   No, no era un culto a la muerte. Fue la reivindicación victoriosa de la vida sobre la muerte que ELLOS, no ustedes, representaban.

   No quiero, pero necesito, o debo, no lo sabría decir con claridad, recordar ese final, que alguien describió con estas palabras: “…  el 29 de septiembre de 1976, ya con el golpe oligárquico militar en marcha para imponer un Estado terrorista y genocida, se realiza una reunión de militantes montoneros quienes sufren una emboscada: ese día mueren en el enfrentamiento que se conoce como el Combate de la Calle Corro, los compañeros Ismael Salame, José Carlos Coronel, Eduardo Beltrán, Victoria Walsh y Alberto Molina. Días después, en el frente de la casa aún humeante del combate, un grupo de milicianos pintó: "Aquí murieron cinco héroes montoneros".

   ¿Qué milagro en esos días tempestuosos, terribles e irrepetibles hizo que pudiéramos saltar las diferencias y abrazarnos como amigos? ¿Qué éramos “paisanos”?, ¿El casi idéntico tono de piel?, ¿La sintonía fina para captar/nos las ironías? ¿Aquellas interminables jornadas en las que charlábamos, o discutíamos, acerca del rumbo que debía tomar el movimiento de las Juventudes Políticas Argentinas? Tal vez un poco de todo, y de algo indefinible que simplemente sucede.

   No me lo pregunto porque sí. Es que precisamente recuerdo un encuentro en una casa “blindada” de la Fede, poco antes de tu caída en combate, cuando nos despedimos con un abrazo, fuerte, casi premonitorio.

   Ya no tenías tu clásico bigote, ni la sonrisa fácil. Sin embargo  acababas de rechazar la oferta de la dirección de la Fede para sacarte esa misma noche, sin moverte de la casa fortificada en la estábamos, rumbo a Cuba, pues nuestra información decía que tu situación era insostenible. No podías, dijiste, y diste una explicación que guardo para recordártela cuando nos reencontremos, donde sea que ocurra.

   Acaso entonces algunas preguntas tendrán su respuesta, y te podré contar que en medio de secuestros y asesinatos de mis propios camaradas, un 29 de septiembre, en la oficina de Prensa Latina en Buenos Aires, cuando escribía el despacho con la versión de la Télam dictatorial a la vista, sentí que ese momento, contigo mi amigo, moría una parte irreemplazable de mi  corazón.

   Una Olivetti, Lexicon 80, es testigo fiel.

   Tu compañero entonces, ahora y hasta que nos encontremos

                                                                                                         Alberto Nadra

 
Abrazo postergado. Con Ricardo Salame, hermano de sangre
 de mi hermano del alma

miércoles, 23 de septiembre de 2015

¡Gracias!

Secretos en Rojo en Yenny del "Abasto Shopping"

A todos los que me alientan con sus mensajes públicos y privados, en este, mi blog, como Secretos en Rojo, la página de "seguidores" del libro en Facebook.

Con la ampliación de la distribución, con la incorporación de un par de cadenas que la demoraron casi tres meses, son muchos los que están leyendo este recorte de mi vida y la militancia de una generación
.
El apoyo llega de formas que no hubiera imaginado. Ahora, en este caso Guido, un amigo "virtual" que no conozco personalmente, me envía la foto de una de las mesas de Yenny, en el Abasto Shopping, como antes otra compartió la de El Ateneo, local de Florida, entre Viamonte y Tucumán.

También en "El Ateneo" de la calle Florida,
entre Tucumán y Viamonte
Tal vez como casual homenaje a esa generación, en el Abasto mi libro está al lado de Maten al Rugbier, del periodista Claudio Gómez, quién profundiza en la investigación del asesinato de 31 jugadores, entre ellos el equipo entero de La Plata Rugby Club (LPRC), en esa ciudad, que junto con Córdoba, fueron tal vez las más castigadas por la dictadura militar. Es un desgarrador puñado de testimonios acerca del secuestro y desaparición de los 20 integrantes de LPRC, ocho de Universitario, dos de Los Tilos, y uno de San Luis, los clubes con más tradición de la zona.

El puño en alto sobre SECRETOS EN ROJO, en la foto que encabeza estas lineas, es agregado propio... como para recordar quienes somos.

viernes, 4 de septiembre de 2015

"Secretos" en "La Barraca"

  
En ocasión de la aparición de una nueva edición de su libro “Secretos en Rojo” nuestra revista realizó este reportaje a Alberto Nadra, quien fue por muchos años dirigente del la FJC y del Partido Comunista, un periodista militante o un militante que se hizo periodista. El libro y el reportaje resultan no solo interesantes sino que estimulan un debate sobre el rol del PC en la historia del siglo XX, y sobre el papel de los que se sienten comunistas en la actualidad.  


La barraca ¿Porque secretos y no un análisis del comunismo argentino?
Alberto Nadra: Podría decirte que hubo una razón editorial, lo que es cierto, pero solo una parte de la verdad. Hay dos razones que fundamentan el enfoque. Una política y otra emocional, ambas entrelazadas. Políticamente, no creo que los protagonistas de una etapa tan álgida del PC estemos en condiciones –ni de objetividad ni teóricas– de encarar semejante proyecto. Si, de aportar nuestro conocimiento y documentación, entre ellos secretos jamás revelados, hasta ahora, como la caracterización de organización político-militar del PC; la influencia del “aparato” financiero en las decisiones políticas; acciones como la primera guerrilla en la Argentina, en Chaco, sobre el inicio de la década del 40; las operaciones militares contra los objetivos nazis; la relación con “El Che”; el papel de los comunistas argentinos en la contraofensiva frente al genocida “Plan Cóndor “ de las dictaduras latinoamericanas, financiado y estimulado por EEUU y la CIA. Emocionalmente, pues no hubiera podido dar un paso más –y creo que los dados son importantes—sin mayores consecuencias que las que irremediablemente tuve.
Lb: ¿Por qué no hay un estudio o libro integral sobre la historia del PC?
AN: En parte por lo que señalo antes. Los secretos, por razones que tienen que ver más con una historia de persecución y miles de presos y asesinados, que por ocultamiento político, que también lo hubo y lo hay. Sin testimonios y documentación como la ofrecida en el libro, historiadores de gran valor han especulado sin base cierta sobre la posición del PC ante la lucha armada, para dar un ejemplo. Pero no por su responsabilidad. Por otro lado, creo que la “cultura dominante” y hegemónica no busca profundizar en el conocimiento, mucho menos obtener lecciones históricas del proceso de creación y decadencia de los partidos comunistas, pues en definitiva aportarían a la tarea inconclusa de liberar a la humanidad del depredador y criminal sistema capitalista. Argentina no está al margen.

Lb: ¿Podía sobrevivir el PC si no objetaba su línea durante la dictadura y comenzaba el viraje?
AN: Claro que podía sobrevivir, de hecho sobrevivió después del XVI Congreso, pero en ningún caso sería el que soñábamos. Tal vez lo habría hecho “formalmente” en mejores condiciones: por un lado manteniendo los cuadros y militantes históricos, que jamás hubieran renunciado a su compromiso (hablo de su compromiso político, no por cargos, aún equivocados y doloridos), por el otro incorporando por la puerta principal y expulsando, o perdiendo por la de atrás, como siempre ha ocurrido en el PC. Pero no hubiera sido el partido necesario para contribuir, con su acción y el aporte de la cultura marxista, al plural movimiento nacional y popular.
Lb: ¿Podía sostenerse si se realizaba el viraje y una apertura del debate militante?
AN: Sí. Pero, más allá de la brutal repercusión que vendría, y vino, de la caída de la frustrada experiencia socialista a nivel mundial, el viraje no fue tal. Murió cuando se le impuso el engañoso añadido “en unidad”, al igual que el pretendido debate. Siempre luché por la unidad del partido, pero no al precio de negociar –y ceder en toda la línea– con lo peor del viejo aparato, burocrático, dogmático y hasta represor. Se mantuvo intacta la dirección de la estructura financiera, como intocados los testaferros (luego beneficiados por el remate del remanente dirigencial), y la militar en manos de quienes fueron penetrados por la contrainteligencia de las FFAA, los que jamás se hicieron cargo de sus fallas y errores. El debate, pues, se redujo a desplazar militantes y cuadros que no coincidían con este enfoque maniqueo, y en muchos casos con una trayectoria que aunaba, no solo lucha, sino fuertes cuestionamientos a métodos y decisiones políticas. Los famosos compañeros “con dudas”, o que “no entienden la línea”, fueron arrollados por los viejos comisarios políticos de las sagradas escrituras estalinistas, convertidos en profetas del viraje supuestamente democratizador y revolucionario.
 Lb: ¿El viraje fue solo la decisión de un grupo de dirigentes que llamas el “núcleo del viraje” o responde a tendencias políticas que se fueron formando a lo largo de años?
AN: Por supuesto que lo segundo. Nunca un grupo inspirado, bien o mal intencionado, puede generar un fenómeno de las enormes proporciones que tuvo el intento de viraje, finalmente frustrado. Eso sí, el “núcleo” fue el impulsor, y sus ideas centrales iniciales, eran mucho más simples, y se fueron modificando, en parte por el aporte de la participación de la militancia, en parte por el oportunismo pésimamente entendido de quién presentamos como su figura pública. El primer impulso, en 1983, tenía como casi único objetivo  la desburocratización y democratización interna del partido. Al comienzo fue encarado con honestidad y franqueza, obligando a incorporar la autocrítica de la posición pública asumida durante la dictadura, pero al mismo tiempo destacando el heroísmo de militantes y la mayoría de los dirigentes, entrega que no provino de actos individuales, sino de la decisión partidaria, a pesar de ciertos personajes, que sin duda existieron. Por otra parte, el debate acerca del peronismo era necesario, y siempre existió en forma larvada dentro del partido. Sin embargo, el delirio de confundir el país y el continente de los años finales del siglo XX con los posteriores a la Revolución Cubana, fue un desesperado intento por disfrazar con una pátina revolucionaria la decisión de no producir los cambios en la estructura. En definitiva, en la primera etapa se avanzó en corregir la histórica deformación de la relación dialéctica entre política e ideología, pero jamás se intentó --al contrario se impidió-- la existente entre metodología y política. El “aparato”, con la complicidad de algunos de nosotros, se defendió, liquidando por igual, aunque cada uno en su momento, a quienes se denominaron “ghurkas” o “dinosaurios”, y finalmente al propio Partido.

Lb: En un PC muy fiel a los movimientos del PCUS, ¿influyó el lanzamiento por Gorbachov de la Perestroika?
AN: Ese es un punto que nos enorgullece particularmente a quienes formamos parte de ese bello, pero tristemente frustrado intento. El llamado “núcleo del viraje” solidificó a fines de 1983, luego de la derrota electoral, posiciones que teníamos hace tiempo. Gorbachov inicia su gestión en 1985, cuando el partido argentino ya estaba en movimiento, y poco después redactábamos las Tesis para el XVI Congreso, que se realizaría en 1986. La Perestroika y laGlasnost, son posteriores.
Gráficamente te diría que no tuvo ninguna influencia en la concepción, pero para el parto, diría que con fórceps, y la viabilidad del Congreso fueron, tal vez, decisivas las fisuras y la neutralización del enfoque monolítico del movimiento comunista internacional y del propio PCUS.
Lb: Y por otro lado, ¿qué influencia tuvo el acercamiento a otras tendencias de la izquierda argentina que derivó en el nacimiento de Izquierda Unida?
AN: Desde la década del 70, tanto el Partido como la FJC salieron de su histórico aislamiento de las fuerzas políticas y formaron la Comisión de Relaciones Políticas, en el primer caso dirigida por Fernando Nadra. El “Grupo de los 8 partidos”, que en 1973 inauguró el deshielo de la oposición con Perón; las primera Juventudes Políticas; y las relaciones con la máxima conducción de Montoneros y el ERP, fueron algunos hechos que mostraron un cambio radical del PC. Luego la Multipartidaria y la reconstrucción de las Juventudes Políticas, acompañada con la coordinación de las luchas antidictatoriales, en el plano juvenil, no así en el adulto. Al inaugurarse el proceso democrático, y luego con el “viraje” se profundizaron las relaciones con los otros agrupamientos de la izquierda argentina. No considero ni al FREPU (Frente del Pueblo) ni posteriormente a Izquierda Unida, ambas con base en la confluencia electoral de comunistas y trotskistas, como las experiencias más positivas para la unidad de la izquierda. Para mi ese lugar lo ocupa, y muy lejos, el FRAL (Frente Amplio de Liberación), con el acto en la cancha de Atlanta como jalón simbólico, donde compartimos el escenario compañeros provenientes de Montoneros, ERP, el Partido Intransigente, socialistas, democristianos de izquierda, humanistas y maoístas, junto a los valerosos militares del CEMIDA, o el Movimiento Judío por los Derechos Humanos, entre otros. Todos en pleno proceso de reconstrucción de distintas organizaciones. El diario “Sur” fue creado por la dirección del PC para afianzar ese proceso, y al liquidarlo, simbólicamente liquidó ese inédito y prometedor camino en la argentina. Eran los días en que, paradójicamente, se desataba una forzada e impúdica utilización de la imagen de El CHE.
 Lb: ¿Con respecto a las tendencias internas del PC solo era entre los miembros del “núcleo del viraje” y el aparato, o se pueden distinguir una complejidad de corrientes algunas más o menos reformistas, tendencias más o menos conservadoras y otras situadas en una búsqueda por izquierda?
AN: Comparto la segunda interpretación, aunque a la luz de lo que te explicaba anteriormente.
Lb: ¿La debilidad del actual PC es una derivación de las formas que tomo el viraje y que vos señalas en el libro, o son el costo de las políticas previas oportunistas de derecha, de incomprensión del peronismo y de la posición frente a la última dictadura militar?
AN: Ninguna de esas causas abarca un fenómeno tan complejo, aunque ambas forman parte de la explicación. Si sólo lo explicara la posición frente a la dictadura, por ejemplo no se entendería la debilidad, y en casos desaparición, de todos pero todos, los partidos comunistas del mundo, aunque en distinto grado. Tampoco el numéricamente potente resurgir del PC luego de la dictadura.
Por su parte, la incomprensión del peronismo marcó la debilidad histórica del PC, sobre todo en el seno de la clase obrera, supuestamente su ámbito natural. Pero eso se produjo desde 1945, cuando Perón lo ofreció formar parte del Gobierno, y el sectarismo y las heridas de la recién culminada II Guerra Mundial lo impidieron. Luego el anticomunismo y la represión fueron terribles, pese a lo cual el PC disolvió sus propios sindicatos se incorporó a los armados por el gobierno, luego intentó un apoyo crítico y, pese a las mentiras de algunos historiadores revisionistas, llamó a al general a entregar armas al pueblo para resistir el golpe de 1955. En el período posterior, en muchos casos compartiendo luchas y cárcel con los peronistas de la Resistencia, o en momentos históricos como el Cordobazo, o el periodo de va de Cámpora al golpe, el PC no sólo no se debilitó, se fortaleció.

Lb: ¿Cómo explicas que tanto el PC, el PC Congreso Extraordinario (PCCE), varias corrientes de origen comunista que convergieron en el Frente Grande (FG), y parte de la diáspora del partido comunista estén hoy en el kirchnerismo?
AN: En general podría decirse que es la siembra partidaria de muchos años de formación en la unidad de acción con el peronismo combativo. Sin embargo, son casos distintos. El PC está sin brújula. Hasta 2003 reivindicó el “Frente de Liberación Nacional y Social” como opuesto a “la cultura del Frente Democrático Nacional”, supuestamente sin vocación de poder y a la cola de la burguesía. Ahora acompaña el actual gobierno, y hasta dirigentes cuestionados, con una suerte de contrato de adhesión, sin acuerdos programáticos. El apoyo del PCCE, con respeto pero total franqueza, creo que tiene su base en los sectores que, como sana reacción al antiperonismo siempre vigente en el antiguo PC, se volcaron a un seguidismo también sin acuerdos programáticos de ningún tipo, similar al que nos llevó al apoyo a burócratas sindicales y políticos, como Lúder o Herminio Iglesias. Valoro su apoyo al actual gobierno popular, pero no puedo compartir ese tinte de seguimiento incondicional, cargado de elogiosos adjetivos, cuando a los marxistas corresponde ayudar al proceso marcando logros, pero a la vez errores e insuficiencias, lo que es necesario superar para llevarlo al éxito, que es siempre más igualdad, cada vez más justicia. Los sectores que convergieron en el FG, y otros, entiendo que, claro que muy oportunamente, tomaron todo lo positivo que marcamos, y le añadieron una experiencia de años con el hoy kirchnerismo, no solo de militancia , sino de gestión del Estado, tanto Legislativo, Ejecutivo, como Judicial. No pretendo juzgar, reflexiono rápidamente ante tu pregunta. A todos nos caben, hoy, las mismas responsabilidades.
Lb: En tu libro reivindicas a las Juventudes Políticas de los 70, y luego haces una mención del Mojupo de los 80 y la primavera democrática ¿no te parece que hay un vacío sobre esta última experiencia y los caminos que tomaron cada uno de sus componentes para entender mejor la actualidad?
AN: Las Juventudes Políticas Argentinas (JPA) son una de las experiencias más trascendentes en el camino de la unidad juvenil por la liberación nacional y social de nuestra Patria, injustamente ignorada, o aún ocultada por la historia escrita, tanto testimonial como académica. El MOJUPO es el resultado final de los esfuerzos por reconstruirlas durante la dictadura, pero surgido en 1983 con una dependencia  de las direcciones oficiales de los partidos tradicionales, sobre todo de sus pretensiones hegemónicas, de sus miedos y limitaciones, que las JPA en conjunto no aceptaron nunca. Imposible explicarte en pocas palabras un proceso de casi 20 años, y desconocido por las mayorías. Pero en estas, y otras, diferencias esta la base para responder más extensamente a tu pregunta.
Archivo fotográfico Hasenberg-Quaretti. Gentileza Mónica Hasenberg

Lb: ¿El espacio político del PC fue ocupado por la izquierda trotskista o son espacios políticos y electorales diferentes? ¿Existe la posibilidad de una izquierda fuerte que combine el pensamiento marxista revolucionario y las raíces nacionales de las luchas populares o seguirán solo expresiones marginales o la diáspora dentro del FPV?
AN: El trotskismo ocupa parte, sólo parte, del importante espacio vacío que dejó el PC en el movimiento sindical, y en algunas barriadas populares. Agitando banderas rojas sin significado alguno, sin la “mochila” de casi un siglo de anticomunismo del imperio y sus socios locales, su mensaje seduce algunos sectores. Pero el trotskismo local, que no es expresión del pensamiento de Trotsky, tiene en su lógica sectaria y dogmática, liquidacionista de las mismas luchas que utiliza, la semilla de su permanente división. Políticamente no es marxista, y menos marxista revolucionario, y no ocupa siquiera aproximadamente el lugar del antiguo PC.
Como vos decís, una izquierda fuerte, que combine el pensamiento marxista revolucionario y los otros componentes de la cultura nacional popular, como el yrigoyenismo y el peronismo combativo, es posible porque es necesaria para defender este proceso iniciado en 2003. Esa izquierda existe, pero dispersa sin conformación orgánica. Estos años se avanzo de todas maneras, con enormes dificultades, pero creo que es obligatoria su constitución si realmente pretendemos lograr la Segunda y definitiva Independencia. Lograr na Patria con plena Justicia Social sin apropiación privada por unos pocos de la riqueza que creamos con el trabajo de todos. El sistema económico-social que tendrá no tiene sello, y llevará el nombre que la vida inspire. Pero, cuidado, ese objetivo requiere que, ahora, sin dudas metafísicas sobre las herramientas, derrotemos el intento de restauración conservadora en octubre, para defender las conquistas de estos años, e ir por más. Siempre por más.

martes, 25 de agosto de 2015

RIZZO interpreta NADRA

Poco más de 12 minutos de pura emoción.

Tres fragmentos de SECRETOS EN ROJO. Un militante entre dos siglos, interpretados por Raúl Rizzo.

Las viejas banderas. La infancia perdida. Leonor y la tortura. 




sábado, 4 de enero de 2014

“El Partido Comunista bajo la mirada setentista”


Bajo este titular, Félix Justiniano Mothe, reconocido periodista en la provincia, publica en Primera Fuente, el  portal de los trabajadores de prensa de Tucumán, esta entrevista realizada durante mi visita a San Miguel, con motivo de la presentación de  “Secretos en Rojo. Un militante entre dos siglos”.  En un primer tramo, Mothe entremezcla sus planteos con mis reflexiones, y en el segundo publica sus preguntas directas, seguidas de mis contestaciones. A continuación la nota.


El autor, Alberto Nadra, es un típico setentista. Nacido un 12 de abril de 1952.  Hombre sereno, seguro, de hablar cadencioso. Tiene una sólida formación política, marxista. Memorioso. Ha recorrido un largo camino en la militancia, hijo del célebre Fernando Nadra, dirigente de altísimo nivel del Partido Comunista Argentino.

Ser comunista antes que nada es sentir una profunda sensibilidad ante la injusticia y los dolores que sufre el ser humano. Proponerse firmemente a hacer algo para cambiar. A partir de esta idea básica, el hombre empieza a pensar el cómo. De ahí vienen las teorías, las ideas, las formas.
Entre las muchas dudas que nos ocupan preguntamos sobre la relación del PC con Moscú.
Visto desde hoy uno dice: parece una tontería seguir a Moscú y no discutir nada. En algunos casos podríamos decir ¡qué tontería! porque en cierta manera nosotros partíamos de la base de que había un conocimiento, superior, -no una inteligencia- de todo lo que estaba pasando en el mundo que permitía definir lo que era más importante para la revolución mundial en determinada coyuntura. Pero resulta que la vida nos enseñó que ante todo la Unión Soviética era un conjunto de repúblicas que, junto a sus acciones de solidaridad concreta, priorizaba sus intereses nacionales por sobre los otros y cometimos un error muy grande: delegar esa interpretación de la realidad mundial en un centro internacional del que no participábamos. Dejar de lado el análisis latinoamericano, argentino con herramientas, con teorías, con visiones que tuvieran que ver con nuestros propios orígenes, con nuestra propia cultura con los aportes de Bolívar, Monteagudo, Martí, posteriormente Ugarte, Mariátegui o Mella, bueno todo eso fue muy subestimado, sin embargo hubo aportes fundamentales para la comprensión de las particularidades latinoamericanas de un eventual proceso revolucionario por el socialismo.
Hablar hoy del PC cuya presencia está diluida por otras fuerzas que han ocupado un lugar más destacado parecía que era un tema desactualizado pero Nadra cree que tiene absoluta vigencia, no tiene nada que ver con el pasado sino con el presente. Mi generación -de los 60 y de los 70- de mucha lucha, desde el punto de vista de exponer las diferencias para buscar la unidad, se caracterizó por un profundo sectarismo en la posición de cada uno de nosotros. No solo los comunistas también los peronistas y los radicales tuvieron una importante dosis de soberbia, un gran verticalismo, que si uno vuelve a bucear, después, cuando retorna la democracia y como se van comportando los que entonces éramos jóvenes: esos errores se reiteran, e incluso implican a las nuevas generaciones de militantes.
Cuando se refiere al futuro dice  que se han dado pasos positivos. En cualquier proceso de cambio en la Argentina, así sea dentro del capitalismo -como quiere este gobierno- se requiere aprender de esos errores para entender al otro. La izquierda le puede aportar al peronismo su  visión del mundo, sus análisis que son patrimonio de los que tuvieron una formación y militancia marxista y, a su vez, los peronistas nos aportan una visión de lo nacional, de las figuras latinoamericanas de la que nosotros carecimos o fuimos insuficientes en su comprensión. Pero todos, absolutamente todos, los grandes movimientos populares en la Argentina tienen algo que aportar. Si nosotros no construimos esa pluralidad en esta etapa del  movimiento nacional y popular el concepto de movimiento se vacía, se reduce y es incapaz de defender un proceso de política más o menos interesante.
La escisión del PC cuando se separa el PCR (Partido Comunista Revolucionario) en 1967 muestra de qué modo la cosmovisión ha generado una ruptura.
El motivo real en la gran división que se plantea en América Latina fue no tanto la Revolución Cubana sino su “repercusión”. La decisión del Partido Comunista Cubano de exportar la revolución con un enfoque internacionalista, fue algo equivocado: se creía que era posible producir y exportar la revolución en otros países con una receta determinada. En ese sentido, el PCR, que tenía en sus principios una postura pro Guevara –que había muerto y fracasado con el foquismo en Bolivia-, se hizo maoísta. El PCR se va vaciando, se va distanciando de los cubanos, se hace pro chino y después finalmente termina lopezreguista, en la época final de Isabel. Hoy tiene una posición bastante compleja frente a los procesos políticos: es un grupo de provocación política como se ha visto en la Corriente Clasista y Combativa, en el PTP o en el mismo movimiento estudiantil, y aquí en Tucumán lo han sufrido bastante en estos últimos acontecimientos.

¿Cómo es el futuro hoy del Partido Comunista?
No tiene futuro. Creo que el Partido Comunista no es hoy como lo conocimos los que creímos en él. Eso no quiere decir que el concepto de socialismo o el ideal comunista como una perspectiva de sociedad no puedan tener vigencia.

¿Es posible un cambio dentro del capitalismo?
Sigo creyendo que es posible y necesaria una sociedad que no sea capitalista porque el capitalismo ha demostrado a través de 200 años de historia que es absolutamente incapaz de resolver uno solo de los problemas humanos: se llame alimentación, se llame salud, se llame vivienda, se llame ecología y, al contrario, los ha agravado. Estamos en el momento que la humanidad produce la mayor cantidad de riqueza de su historia, pero donde la mayor cantidad de bienes que produce la sociedad mundial la usufructúan los grupos privilegiados, mientras los postergados, los excluidos del sistema, son cada vez más.

¿Cómo se maneja la riqueza?
Los viejos teóricos decían que la producción de la riqueza de los países y en  el mundo  es social, es decir la creamos entre todos,  pero la apropiación es privada. En tanto no resolvamos esta contradicción de fondo no podremos lograr cambios profundos en beneficio de nuestros pueblos. Por supuesto que hay que buscar el modo de tener mejores salarios porque los precios se los comen, mejores leyes sociales, y para eso hay que seguir luchando. Pero el hambre, la miseria, la desnutrición no van a desaparecer porque el volumen de la renta, que se apropian estos sectores de privilegio no lo permite. Es inmensamente desproporcionado e impide que la sociedad se desarrolle en su conjunto y mucho menos que se desarrolle en forma igualitaria.

¿En qué estás hoy?
Estoy trabajando intensamente en un movimiento que con un enfoque pluralista, al margen de sus pertenencias y estructuras, aúne a militantes de los 60, 70 y a muchos jóvenes que agrupen en una idea. Por ahora es virtual, nos comunicamos por medio de un sitio web que supera los 8.000 seguidores, pero  ya empezamos a hacer cosas concretas en Buenos Aires: se llama “La Che”. Es muy difícil hacer política sin dinero. Lamentablemente no cuento con esos recursos.

¿Por qué se llama “La Che”?
No es porque pensemos que hay que reivindicar el foquismo o la lucha armada en este momento, pero sí a Guevara en su convicción de lograr una sociedad realmente justa y humana. Diría que para algunas cuestiones del presente -aún en el socialismo-  el suyo fue un combate irrenunciable contra toda forma de burocracia, contra toda forma de corrupción. Para las nuevas generaciones y para los viejos militantes son conceptos ineludibles, que hay que retomar. Pienso que hay que dejar de lado la soberbia, el verticalismo y otros lamentables defectos que adquirimos en aquellos años de lucha a todo o nada. Porque el Che no sólo fue dirigente de un proceso revolucionario, sino que, luego, enfrentó el esquema burocrático soviético, replanteó la construcción de la economía, él decía que no quería un comunismo económico, que quería un comunismo humanista. Fue absolutamente confrontativo con las incipientes e importantes formas de burocracia y de corrupción que se empezaban a dar en las estructuras de gobierno en Cuba.

¿Qué incidencia tiene en la cultura del PC, el verticalismo de Stalin o de Guevara?
Nosotros repetimos ese verticalismo, pero diferenciemos Stalin de Guevara. Esas “crueles” decisiones que le adjudican, Guevara las toma en momentos críticos en que la Revolución podía ser aplastada, donde todavía no estaba asegurado el triunfo y había que demostrar si eras algo nuevo en la vida cubana o era lo viejo disfrazado de nuevo. A los fusilados de su propia columna, quienes habían violado a jóvenes de la zona,  los fusiló inmediatamente y era lo que había que hacer. Si no les demostraba a los campesinos que no era más de lo mismo, que no era otro soldado, con otro uniforme que venía a aprovecharte de ellos, robarle la hacienda y la comida y a violarle a las hijas: perdía. Si esas medidas no se tomaban no se hubiera volcado la población como se volcó a favor de esa lucha. En el caso de Stalin,  pasado el momento más crítico de la revolución que es la guerra civil entre Blancos y Rojos, con el apoyo y la invasión de 14 ejércitos extranjeros, entre ellos EEUU; derrotada la intentona del capitalismo mundial para  aplastar la revolución no hay justificación alguna para que en función del crecimiento económico se ejecuten decisiones de una crueldad y una injusticia inadmisible, al menos para quienes pretenden construir una sociedad más justa y humana. Por eso es que uno no puede aceptar esa experiencia.

¿Cómo se vinculan estas experiencias?
Debo decirte que en se puede ver un hilo conductor, que a su vez se aplica a los partidos que como el argentino, por ejemplo. Hasta el arribo a la democracia en 1983 teníamos casi 70 años de existencia de los cuales solamente 8 fueron vividos fuera de la clandestinidad,  y siempre como una suma de los pequeños períodos legales.  En todos los demás, fuimos proscriptos y perseguidos por gobiernos militares, pero también por gobiernos civiles  electos. Se creó lo que en la literatura política se llamó  “el síndrome de la fortaleza sitiada”. Es decir: cualquier muestra de que hay divisiones entre nosotros puede ser vista como debilidad,  aprovechada para que avancen para destruirte, y lo digo literalmente. Además de los ejemplos que analizamos, significó la liquidación de la revolución como en Alemania, donde Rosa Luxemburgo y  Karl Liebknecht,  fueron brutalmente golpeados y asesinados;  las masacres obreras y campesinas en los países capitalistas; ser derrotados como en Chile y en otros lugares del planeta. Entonces uno se forma en el concepto, absolutamente fundado,  de que permanentemente está en peligro, jaqueado. La Unión Soviética excluida económicamente, atacada, invadida. Cuba bloqueada, amenazada, invadida. Nosotros, y tantos revolucionarios en el mundo,  presos o asesinados simplemente por plantear nuestras ideas.

¿Cómo incide?
Genera un espíritu de bloque que es bueno para auto defenderse como estructura y a la militancia, pero, que a su vez, al interior de la organización, genera cuestiones que facilitan errores e injusticias. El verticalismo, el orden de mando ¡se hace esto!, un concepto casi de guerra y no se discute, lo dijo la dirección y se acabó. Todo eso nace como una forma de defensa y capacidad férrea de respuesta, pero después se va naturalizando y queda instalado cuando ya desapareció el peligro o no es tan grande, siendo difícil ya adecuarlo a los cambios, porque la cultura de la organización ya quedó impregnada con ese sello.

¿Cómo ven el futuro?
Acá lo que se discute son alternativas capitalistas o burguesas, lo digo en forma descriptiva, no valorativa, y añado que estamos ante el serio peligro que se reduzcan a dos: una más conservadora,  y otra menos conservadora. Yo creo que en estos años dimos pasos indiscutibles para superar la tragedia del neoliberalismo, del neoconservadorismo el remate del país que produjo el menemismo y que la Alianza no hizo absolutamente nada por superar. Son importantes los logros en reinstalar, y en casos avanzar en la definición del rol central del Estado; en las paritarias y la discusión salarial; en la recuperación del ahorro nacional, y el ajuste pautado de los haberes jubilatorios, vilmente entregado a las AFJP. O la política de Derechos Humanos que es un tema impuesto políticamente a la sociedad  a la que lamentablemente no le interesaba. Aún los militantes ya habíamos perdido toda esperanza de que se retomara la búsqueda de la Verdad, se haga Justicia, se honre la Memoria. Lo cierto es que hoy tenemos presos 400 asesinos, ex militares, mientras prosiguen las  megacausas,  tanto la de Arsenales hoy en Tucumán,  como hace pocos meses la de La Perla en Córdoba, o las que se están desarrollando en todos los otros lugares del país. Eso demuestra que fue posible, pero que fue impuesto políticamente: no hubo nadie que lo exigió, no hubo huelgas, no hubo movilizaciones masivas. Pocos mantenían la llama encendida, con pocas esperanzas. Valoro la decisión política que implicó barrer con la impunidad de Menem. Valoro la posición latinoamericanista, el enfoque del UNASUR, el ubicar a los enemigos por fuera de las fronteras del bloque regional. Hay otras que me parecen lamentables: la ley antiterrorista, los focos de corrupción o ineficiencia, las reformas al Código Civil que espero se reviertan en Diputados, el oscuro acuerdo con Chevrón. En este caso, no porque uno no piense que no haya que explotar yacimientos. La posición de los ecologistas, aparentemente ingenuos, en realidad está defendiendo intereses también, y bueno, con ese concepto purista tendríamos que volver al arco y la flecha porque todo contamina. Pero son decisiones que afectarán a generaciones, y  es necesario adoptarlas con un estudio serio del impacto ambiental, un estudio serio sobre la rentabilidad media de las empresas de ese tipo y no darle más que lo que les corresponde. Bueno yo lo que veo positivo lo apoyo, y le pongo el cuerpo, y lo que veo negativo lo critico, que es la posición de los referentes de “La Che”.

¿Cómo ves la lucha?
Dentro de este gobierno veo esa lucha y hay que forzar para un lado o forzar para el otro. La ausencia de un movimiento político-social claramente definido  como de avanzada hace muy difícil empujar, ayudar a profundizar  en un sentido nacional y popular e incluso, para algunos, no pocos que se subieron al tren mucho después de su arranque, si no te proclamás kirchnerista pasas a ser sospechoso. Una parte de los que se ubican en la oposición  solo hablan en el vacío, o para lograr impacto mediático, mientras la derecha sí presiona, y actúa,  para ir hacia atrás.  Las propuestas de los principales dirigentes que se presentan como supuesta alternativa son, en realidad, las viejas recetas neoconservadoras del pasado. Éste es el gran desafío que tenemos en esta coyuntura.

¿Cuál es la verdadera cuestión?
Lo que quieren es volver a la vieja y hambreadora política económica,  a los viejos enfoques y con la misma política de entrega del patrimonio,  de endeudamiento de la patria. Volver a barrer, ahora en democracia, con todas las fuerzas y figuras que apuestan al  avance de  un país industrial,  independiente, con una justa distribución de la riqueza, en el que el pueblo tenga una mejora clara y sostenida en su calidad de vida.

¿Cuál es la herencia que te deja Fernando Nadra?

Mi padre me deja una gran herencia,  que no es en dinero por supuesto. Una de mis tías cuando lo despedía dijo: “Fernando nació rico para morir pobre, pobre por su propia decisión”. Y, en una familia árabe, donde el hermano mayor es tan importante, y se alejó del camino tradicional, esas palabras me impactaron muy fuertemente. Te diría que mi padre me dejó, primero el acercamiento a los grandes valores de justicia, igualdad,  libertad y solidaridad entre los pueblos y los seres humanos, y segundo la firmeza con que incorporó esas ideas. Todos estos grandes ideales se expresaban para nosotros en el PC, pero que al margen del partido comunista, y de mi alejamiento,  son los ideales de fondo y no renuncio a ninguno de ellos. Me dejó el respeto a  la persuasión, que siempre buscaba, su entusiasmo y entrega sin límites. Mi padre, con una cultura impactante, jamás jugó a lucirla, sino que  era cálido y profundo para explicar las cosas que nosotros, sus camaradas o el hombre y la mujer de la calle lo entendieran.  Mi padre tenía una tremenda sensibilidad con su familia. Estaba pendiente de nuestros problemas pese a las persecuciones, o la cárcel,  que lo obligaban a ausentarse y todas las cosas que le pasaban y nos pasaban,  y a su vez tenía una profunda solidaridad hacia el otro aunque no sea comunista ni familiar. Mi padre muere el 22 de agosto de 1995. ¡Qué día! ¿No?