jueves, 4 de agosto de 2016

Turquía: “Ni golpe, ni Erdogan, ni OTAN”



Esta nota  ofrece un  análisis del  Partido Comunista turco sobre el intento de golpe de Estado en esa nación. El documento resulta muy crítico para el gobierno de Erdogan como para  los promotores militares y civiles de la frustrada asonada.

En una nota al pie, elaborada por la redacción del periódico digital Gracus/Babeuf, http://www.gracus.com.ar, una breve  reseña sobre la compleja   historia republicana del PCT).    

El intento de golpe del 15 de Julio no fue una confrontación entre dos diferentes centros ideológicos, si no que se vieron involucrados como mínimo dos o más grupos estatales con una identidad de clase y una ideología idéntica. No es posible que estos grupos estuvieran completamente desinformados de los planes y acciones de otros grupos, de la misma manera que es imposible diferenciar entre un grupo y otro. Pero, el intento de golpe del 15 de julio tampoco fue un escenario sanguinario planeado por Erdoğan como algunos han señalado.

Este fue un verdadero intento de golpe de estado.

+  El proceso que llevo al golpe tuvo dos dimensiones. Primero está lo que podemos describir como una lucha de poder entre los seguidores de Erdoğan y el movimiento Gulen el cual ha adquirido una nueva dimensión con las grandes purgas de Gulenistas recientemente. Mientras el peso económico y político de esta lucha aumenta la lucha también tiene una dimensión internacional y los centros imperialistas están apoyando a estas facciones.

+  Es verdad que la mayoría de los oficiales que participaron en el intento de golpe son Gulenistas y que el movimiento Gulen tiene conexiones con EEUU. Hasta un cierto punto es correcto pensar que un golpe de estado no tomaría lugar en Turquía sin la aprobación de EEUU ya que Turquía es un aliado militar cercano y miembro de la OTAN. La principal razón para que la mayoría de los altos oficiales en las Fuerzas Armadas Turcas, frustrados con el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) no intentaran un golpe fue el apoyo brindado por parte de EEUU al AKP.

+  Este apoyo se ha reducido recientemente por varias razones. Algunos elementos con influencia en EEUU y en países europeos se han estado preparando para las purgas de Erdoğan. El levantamiento popular en 2013 con la participación de millones de personas, los daños a los intereses del sistema debido a la tensión creada por Erdoğan en grandes sectores de la sociedad y finalmente, el fracaso total de la política en Siria, afectaron profundamente las relaciones entre Erdoğan y algunos países imperialistas. No es posible analizar el intento de golpe del 15 de julio sin tomar en cuenta esta tensión.

+ . Que los golpistas tuvieran conexiones en el extranjero no hace que Erdoğan un patriota o anti-imperialista. Como político, Erdoğan ha servido a los intereses EEUU y los monopolios internacionales. Ahorita es un político que ha perdido apoyo entre las fuerzas que lo habían ayudado durante años, él está maniobrando, formando nuevas alianzas en un esfuerzo por salvarse a sí mismo. El hecho de que Erdoğan se acerca ahora a uno u otro eje internacional no cambia su carácter de clase o sus preferencias ideológicas. Erdoğan es un político burgués, es un enemigo de la clase obrera, es un contrarrevolucionario y no es diferente a los golpistas que querían derrocarlo.
Erdogan: "Un cómplice de los EEUU y la OTAN". Su gobierno
"siempre ha sido peligroso y  esta claro que  es aún
más peligroso hora".

 + El intento de golpe, los poderes detrás de él, los métodos utilizados y su base ideológica, no tiene nada que ver con los intereses del pueblo. La opinión de que el país habría visto mejores días si el golpe hubiera sido exitoso no tiene fundamento alguno. Es obvio lo que es un golpe pro-estadounidense y anti-popular significaría.

+ También es absurdo ver la supresión del golpe como una victoria para el pueblo y/o celebrarlo como la “fiesta de la democracia” con el AKP. Este enfoque no cuestiona la legitimidad del régimen del AKP e ignora los fundamentos de clase del país.

+ La tesis que afirma que Erdoğan ganó más poder después de este intento de golpe es cierta hasta un cierto punto. Sin duda, Erdoğan tuvo la oportunidad de infligir un duro golpe a la comunidad Gulen y de jugar a la víctima una vez más consolidado su base de masas y probado el poder de algunas organizaciones bajo su control. Sin embargo, él terminó con un aparato estatal seriamente dañado y también tiene que enfrentar el hecho de que ya no hay ninguna burocracia segura por las transiciones de los grupos que la conforman.

+ Bajo estas circunstancias, Erdoğan puede tratar de purgar no sólo de Gulenistas sino también a los elementos “Kemalistas” con los que tiene una alianza en las dos instituciones estatales más críticas, las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) y el poder judicial y tendría confiar únicamente en sus propios recursos. Seria relativamente fácil lograr esto en diversos sectores de la burocracia, pero existen serios desafíos en tratar de depender en sus propios recursos dentro del ejército y el poder judicial. Erdoğan no puede hacer esto sin entrar en un enfrentamiento absoluto y definitivo en el plano social, lo que significaría esencialmente un intento de establecer un Estado Islámico. Por otra parte, Erdoğan no tiene otra opción para consolidar a sus propias masas bajo esta tensión.

+. También es posible que Erdoğan haga un esfuerzo por reparar las relaciones con EEUU y reducir la tensión interna después de un corto período de terror e intimidación y ya hay algunas señales que indican que se está preparando para tomar esas medidas. Además, las expectativas del CHP (Partido Republicano del Pueblo) y el HDP (Partido Democrático de los Pueblos) van también en esta dirección. Esta opción es difícil porque no es posible para Erdoğan el continuar sin una política de aumento de tensión, lo cual deja libre el campo para sus elementos radicales. De otra manera, la oposición en el parlamento no tiene realmente ningún problema con Erdoğan y su AKP.

+. En cualquier caso, hay una disolución y una crisis multidimensional con respecto a la hegemonía de la capital. Lo peligroso no es esta disolución si no el estado desorganizado de la clase obrera. Otro peligro es la creencia generalizada de que Erdoğan es invencible tras el golpe. Esta creencia se acompaña de escenarios de miedo que se propagan como un virus y de noticias e historias, una gran parte de los cuales no se basan en la verdad, esto crea un estado de pánico.

+   El gobierno del AKP siempre ha sido peligroso y está claro que son aún más peligrosos ahora. El ambiente de pánico está ayudando a legitimar la agresión del AKP. De hecho, ni el AKP ni Erdoğan son tan fuertes como se dice, ni Turquía es un país cuyo futuro puede ser lanzado en la oscuridad de un día a otro. Por ejemplo, en las llamadas “celebraciones” tras golpe, a pesar de todos los llamados el número de partidarios del AKP en las calles era muy limitado. La posición correcta es ser conscientes del peligro, pero no crear el pánico, por el contrario, tratar de utilizar esta disolución en beneficio de la clase obrera.
"Todos vimos cómo los golpistas no tenían límites en su crueldad.
Luego, fuimos testigos de la barbarie del gobierno"
.

+. La amenaza del AKP y del fundamentalismo NO debe ser subestimada en lo absoluto. Está claro que el período que se abrió con la afirmación de que “La laicidad no está bajo amenaza” llevó al país al borde del abismo. Sin embargo, una tarea más potente, mas “lista”, la tarea de organizar el movimiento popular para hacer frente a esta gran amenaza. Después de largos años de inactividad esta tarea no puede llevarse a cabo avivando el pánico. Es inaceptable que la oposición dentro del sistema está coronando su falta de acción con la creación de pánico.

+. En estas condiciones la principal fuente de poder para el AKP y Erdoğan sigue siendo la oposición en el sistema. La clase política basa todos sus planes en la normalización, la transformación y conseguir que el AKP caiga en línea. La actitud de algunos políticos que dicen ser representantes de “izquierda” en el parlamento es verdaderamente preocupante.

+ Las experiencias durante y después del 15 de julio demostraron que tan despiadadas las facciones dentro del estado pueden ser. Todos vimos cómo los golpistas no tenían límites en su crueldad. Luego, fuimos testigos de la barbarie del gobierno. Esto no pueden ser manejado con en un enfoque de “dejemos que se maten unos a otros”. Un número indeterminado de civiles han muerto y soldados rasos que no tenían idea de lo que estaba pasando fueron linchados. El pueblo eventualmente traerá ante la justicia a los perpetradores de todas estas acciones, linchamientos y la tortura contra los sospechosos y los soldados que se habían rendido y los gobernantes de estas dos facciones que habían cooperado juntas durante años, pero que ahora luchan entre sí, eventualmente ellos tendrán que enfrentarse a la justicia popular.

+. No es correcto reconocer estas crueldades como un símbolo de “poder”. Por el contrario, hay una disolución, miedo y confusión en el lado del gobierno. El temor generalizado sólo puede ser superado por movimientos fuertes, sólidos y coherentes, no por acciones absurdas y desorganizadas. Esta disolución se puede convertirse en una oportunidad para el pueblo.

+. Siempre hemos enfatizado que Turquía sólo puede ser liberada por una lucha unificada de la clase obrera contra la hegemonía de clase representada por estos poderes oscuros y no como resultado de enfrentamientos entre estas fuerzas oscuras. Nosotros rechazamos cualquier tipo de análisis y posiciones que ignoran esta realidad. Es obvio que los comunistas no darán crédito a la charlatanería de la “victoria de los poderes democráticos” y la “astucia” de los que llaman a unir a todos contra Erdoğan. Entre las personas que están pronunciando las palabras “la victoria del poder democrático” están algunos que están creando pánico con la retórica de “seguidores de la sharia va a cortar nuestras cabezas”, esto es un testimonio del nivel de confusión. Repetimos: Nosotros jamás cruzaremos caminos con los representantes de la clase capitalista, EEUU, OTAN y los seguidores de sus golpes o agentes de revoluciones de color. Esto no nos debilitaría. Los que nos debilitaría sería una clase obrera desorganizada que es atraído por soluciones falsas.

+ La escala del vacío entre las filas de las personas creada como resultado de la animosidad hacia la organización debe visible para todo el mundo, en un país donde el movimiento Gulen, bandas dentro el gobierno, grupos de interés, sicarios e incluso la mafia tiene la capacidad de actuar de manera “organizada”. Incluso podemos ir más allá y decir que todos los que que están a favor de una sociedad sin clases y libre explotación tiene que esforzarse y trabajar juntos por un estado de organización que es persistente, constante y tiene una mente colectiva. No embarcarse en esta tarea, legitimar la inercia y la indiferencia a este punto es equivalente a ser un enemigo del pueblo. Es una necesidad el fortalecer la organización de la clase, independiente de sectas religiosas, movimientos Gulen, capital y de los centros imperialistas. Aquellos que idolatraban a las reacciones populares apolíticas, las acciones espontáneas que no fueron organizadas, los que convirtieron la falta de propósito y la falta de un objetivo bajo la retórica de “pluralismo Gezi” debe tener que haber aprendieron la lección.

+  El único objetivo del Partido Comunista es convertirse en una organización revolucionaria independiente que puede cambiar el equilibrio de fuerzas en el país mediante las movilizaciones durante los golpes o las campañas reaccionarias. Para lograr este objetivo, llamamos a nuestro pueblo trabajador a movilizarse, confiando sólo en su propio poder y tomando la iniciativa en lugar de ver como esta pesadilla se desarrolla.

Comité Central del Partido Comunista de Turquìa


Nota de la Redacción. En Turquía existen varias organizaciones con similar denominación. En este caso se trata del PCT histórico al que perteneció el escritor y poeta Nazin Hikmet (que padeció cárcel durante   15 años)  Los siguientes datos son de Wikipedia.
El TKP (PCT) fue fundado el 10 de septiembre de 1920 en Bakú, la capital de Azerbaiyán. Inspirado en la cercana Revolución Rusa, sus fundadores, Mustafa Suphi (1881-1921) y 14 militantes más, fueron asesinados en enero de 1921 por orden del presidente Atatürk, quien gradualmente eliminó a todos sus opositores políticos y se hizo el liderazgo del movimiento nacionalista turco.
Durante los años 20 y los años 30, el TKP siguió funcionando en la clandestinidad. Esto no impidió que numerosos intelectuales, incluyendo al poeta Nazım Hikmet, se unieran al Partido y realizaran importantes contribuciones al renacimiento del movimiento comunista turco en las décadas siguientes.

Durante el periodo de la Guerra Fría continuó siendo perseguido por los distintos regímenes militares que hubo en el país. Su trabajo se centró en el acercamiento y la colaboración con otros partidos comunistas de Europa también clandestinos (como los de España y Portugal, por ejemplo), con el fin de crear un movimiento de masas de carácter revolucionario. El golpe de Estado de 1980 y la caída de la URSS supusieron un duro golpe para el TKP y sus organizaciones afines, que entraron en la década de los 90 muy debilitadas.

miércoles, 29 de junio de 2016

1916-2016: Centenario del nacimiento de Fernando Nadra

Se me hace difícil escribir sobre "el viejo" en este 29 de junio, el aniversario de su nacimiento.
A modo de primer intento transcribo la entrada de Wikipedia, y algunas fotos como recuerdo y homenaje.

Fernando Nadra (29 de junio de 1916; Tucumán, Argentina - 22 de agosto de 1995, Buenos Aires, Argentina) fue un abogado, orador, periodista y ensayista, se inició a los 14 años como dirigente en la toma del Colegio Nacional Mitre en su provincia natal, en la cual fue presidente de la federación estudiantil secundaria, luego de la de los estudiantes universitarios cordobeses (FUC) y secretario general de la FUA. En su vida marcada por años de censura, expulsiones, ilegalidad y cárcel, conoció y en algunos casos trabó profundas relaciones amistosas con personalidades tan disímiles como Salvador Allende, Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Angela Davis, Ricardo Balbín, Monseñor Justo Laguna, Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Alfonsín, Carlos Menem o Juan Domingo Perón.


Estando en imprenta la edición de este libro ("La utopía posible"), pasadas las 16.00 del 22 de agosto de 1995, se apagó la vida de su autor.
Premonitoriamente, se había anticipado a la muerte, ganándole la primera batalla que es también la última: alcanzó a dejar en estas páginas un invalorable testamento ético, moral y político que servirá de ejemplo, estímulo y guía para muchas generaciones de argentinos.
Quienes lo acompañaron en sus últimos momentos saben que murió como vivió: luchando, haciendo planes, imaginando un futuro luminoso de tolerancia, democracia y justicia social para su patria. En sus horas de agonía transmitía a sus hijos ideas concretas para alumbrar el proyecto dibujado en su Utopía posible que, al decir del prologuista, Pedro Frías, es el Estado social de Derecho, incansable búsqueda que definió su trayectoria política, iniciada hace 65 años con la toma del colegio nacional de su provincia natal, Tucumán. Pocos sabían que hacía un lustro, serenamente y redoblando su entrega a la causa de su patria, le había declarado la guerra al cáncer que lo invadió, casi contemporáneamente con el cruel desengaño que implicó el descubrimiento del verdadero rostro de la organización y muchos de los hombres junto a los que había luchado la mayoría de su vida.


Su vibrante oratoria, su afilada calidad de polemista, la convicción y pasión con la que defendió cada una de sus ideas lo llevó a sufrir cárcel, tortura y hasta incalificables calumnias, después de haberlo entregado todo, incluso años de libertad y su fortuna personal, a la causa que lo desveló. Lejos de alimentar el odio o el resentimiento, el precoz poeta que cofundara el movimiento cultural y poético del Noroeste, La Carpa, desarrolló el más vasto pluralismo y amplitud en las relaciones, lo que le permitió ser amigo de personalidades relevantes de la política nacional e internacional, y nuclear en su lecho de enfermo o en su despedida final a las principales figuras de la vida nacional, como Carlos Menem y Raúl Alfonsín, embajadores, humildes villeros, familiares de ex detenidos y desaparecidos, vecinos, antiguos compañeros de estudio, que expresaban el orgullo de haberlo conocido, desde obispos a empresarios o militares, y de un extremo al otro del arco político democrático, figuras del arte y la cultura, hombres y mujeres a los que quiso y lo quisieron, con los que no pocas veces polemizó, pero que no estuvieron presentes formalmente: su homenaje llevaba el sello del compromiso y del afecto, aún desde el respetuoso disenso. La lista es interminable y forzosamente incompleta: Ernesto Sabato, Mercedes Sosa, Víctor Heredia, José María Castiñeira de Dios, Raúl Larra, Jorge Asís, Adriana Puigross, Manuel Mora y Araujo, Jorge Vanossi, Alberto Kohan, Facundo Suarez Lastra, Abel Latendorf, Eduardo Sigal, Fernando Bustelo, Jorge Canelles, Antonio Carrizo, Jorge Castro, Jacobo Timerman, y tantísimos otros.


Era el homenaje al impulsor de los encuentros pluripartidarios que precedieron y sucedieron al retorno de la democracia en 1973, al ejecutor del diálogo de los ocho partidos de oposición con Juan Domingo Perón, y que el ex-presidente y Nadra imaginaban como el inicio de un Consejo de Estado donde hallar soluciones de consenso para los principales problemas del país. A quien luego del golpe de estado genocida de 1976, dedicó sus esfuerzos a dos temas principales: la unión de todos los partidos políticos y sectores sociales para abrir camino a la democracia, y en ese carácter sus contemporáneos coinciden en ubicarlo como el gestor principal de la Multipartidaria, que Ricardo Balbín encabezó para forzar la salida electoral de 1983.








El otro plano fue su denodada y arriesgada lucha en el campo de los derechos humanos, en una labor silenciosa y a veces difamada, con la que contribuyó a salvar la vida de numerosos detenidos-desaparecidos, actuando pública y personalmente en estas gestiones en comisarias o cuarteles, promoviendo la participación política durante la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) en 1979, encabezada por Antonio Aguilar, a quién entregó -enfrentando los cordones policiales- cinco carpetas con documentación valorada como esencial para su investigación.

Miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), fue paradójicamente condenado a muerte por la Alianza Anticomunista Argentina (“Triple A”), por su militancia política, y simultáneamente por un autotitulado Comité Central del ERP, ante su demoledora crítica a las acciones irracionales de las organizaciones armadas de comienzos de la década del ‘70, volcada en su libro “Reflexiones sobre el Terrorismo”.


Nadra llegó a ser la principal figura pública del PC, en cuya dirección libró una silenciosa y casi solitaria lucha por su democratización y pluralismo que se remonta, por lo menos, a los duros enfrentamientos que protagonizó a fines de la década del ‘70 en favor de una condena abierta contra la dictadura militar y por el respeto y reconocimiento de las Madres de Plaza de Mayo, por entonces subestimadas cuando no vituperadas por los máximos y reales dirigentes comunistas. 

En 1989 impactó a la opinión pública con su escrito “Porqué renuncié al Partido Comunista”, donde fundamentó su decisión en la imposibilidad de modificar “desde adentro” el rumbo estalinista de la organización, a la que dedicó los 50 mejores años de su vida. Su intento final por cambiarla había sido la publicación de “La Religión de los Ateos. Reflexiones sobre el estalinismo en el PC argentino”, el último de sus más de 30 trabajos editados y traducidos a varios idiomas, en el que realiza una autocrítica política personal, prácticamente desconocida entre los políticos argentinos, del pasado y del presente.
Su vocación de unir, en lugar de dividir, de buscar acuerdos en lugar de profundizar enfrentamientos, fue el rasgo principal que, hasta su último aliento, marcó el paso de los 79 años de Fernando Nadra por la historia argentina. Esta figura legendaria de la izquierda recibió un merecido homenaje en la oración emocionada que le dirigió en el sepelio su entrañable amigo, monseñor Justo Laguna. Un obispo despedía y bendecía a un ateo destacando la comunión existente entre su cosmovisión socialista, su moral y amor al hombre y la justicia, y la doctrina cristiana. Más que un símbolo, la síntesis de una vida trascendente.

domingo, 29 de mayo de 2016

García Linera en Sociales (UBA)

Texto completo de la intervención del vicepresidente del estado plurinacional de Bolivia, Álvaro Garcìa Linera, en el encuentro acerca de la “Restauración conservadora y nuevas resistencias en Latinoamérica” organizada por la Fundación Germán Abdala en la facultad de Ciencias Sociales de la UBA. 
Durante la actividad, se realizó el lanzamiento de la Fundación como iniciativa de los gremios UTE Capital (Unión de Trabajadores de la Educación) y ATE Capital (Asociación de Trabajadores del Estado). 
Participaron el sociólogo y politólogo brasileño Emir Sader y el filósofo y politólogo argentino, ex rector de la Universidad Nacional de General Sarmiento, Eduardo Rinesi. 

Muy buenas tardes a todos, muy buenas tardes a todas.
Como buen populista, voy a hablar de pie.
Quiero agradecer a cada uno de ustedes que se han tomado el tiempo para hacerse presentes en este hermoso escenario, para venir a dialogar y compartir las lecturas que tenemos sobre lo que está pasando en nuestro continente. Agradecer infinitamente a los compañeros de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. También a Carlos, que cuando fue a Bolivia me dijo: tienes que venir Álvaro, y acá estamos, cumpliendo con nuestro compromiso. Gracias por la invitación. Saludar también al compañero Eduardo por sus reflexiones sobre el papel del Estado y su propuesta de este republicanismo popular, plebeyo. Y al profesor Emir Sader, de quien hemos aprendido mucho y de quien seguramente seguiremos aprendiendo más en el porvenir.

Yo quisiera hacer una reflexión de lo que está pasando en el Continente, de lo que veo que ocurre en el Continente. No estamos en un buen momento. Tampoco es un momento terrible. Pero este es un momento de inflexión histórica. Algunos hablan de un retroceso, de un avance los restauradores. Lo cierto es que en el último año, después de diez años de intenso avance, de irradiación territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios en el Continente, este avance se ha detenido, y en algunos casos ha retrocedido, y en otros casos está en duda su continuidad. De manera fría, como lo tiene que hacer un revolucionario, tiene que hacer un análisis de plaza, en terminología militar, analizar las fuerzas y escenarios reales que hay, sin ocultar nada, porque dependiendo de la claridad del análisis que uno hace, es que sabrá encontrar las potencias, las fuerzas reales prácticas del avance futuro.

No cabe duda que hay una limitación o una contracción territorial de este avance de los gobiernos progresistas. Allá donde han triunfado las fuerzas conservadoras, hay un acelerado proceso de reconstitución de las viejas elites de los años 80 y 90, que nuevamente quieren asumir el control de la gestión estatal, el control de la función estatal. En términos culturales, hay un esfuerzo denodado desde los medios de comunicación, desde las ONG, desde intelectuales orgánicos de la derecha, por devaluar, por poner en duda, por cuestionar la idea y el proyecto de cambio y de revolución.
Todo esto dirige su ataque hacia lo que podemos considerar como la década dorada, la década virtuosa de América Latina. Son más de diez años que el Continente, de manera plural y diversa, unos  más radicales que otros, unos más urbanos, otros más rurales, con distintos lenguajes muy diversos, pero de una manera muy convergente, América latina, dese los años 2000, ha vivido los años de mayor autonomía y de mayor construcción de soberanía que uno pueda recordar desde la fundación de los Estados en el siglo XIX.

Cuatro cosas caracterizaron esta década virtuosa latinoamericana.

Lo primero lo político: un ascenso en lo social y fuerzas populares que asumen el control del poder del Estado, superando el viejo debate de principios de siglo que si es posible cambiar el mundo sin tomar el poder, los sectores populares, trabajadores, campesinos, indígenas, mujeres, clases subalternas, superan ese debate teoricista y contemplativo de una manera práctica. Asumen las tareas de control del Estado. Se vuelven Diputados, asambleístas, senadores, asumen función pública, se movilizan, hacen retroceder políticas neoliberales, toman gestión estatal, modifican políticas públicas, modifican presupuestos, y en diez años asistimos a lo que podría denominarse una presencia de lo popular, de lo plebeyo, en sus diversas clases sociales, en la gestión del Estado.
Igualmente en esta década asistimos a un fortalecimiento de la sociedad civil: sindicatos, gremios, pobladores, vecinos, estudiantes, asociaciones, comienzan a diversificarse y a proliferar por distintos ámbitos. Se rompe la noche neoliberal de apatía, de simulación democrática, para recrear una potente sociedad civil que asume un conjunto de tareas en conjunción con los nuevos Estados latinoamericanos.
En lo social, en Brasil, en Venezuela, en Argentina, en Bolivia, en Ecuador, en Paraguay, en Uruguay, en Nicaragua, en El Salvador, vamos a asistir a una potente redistribución de la riqueza social. Frente a las políticas de ultra-concentración de la riqueza, que había convertido al continente latinoamericano en uno de los continentes más injustos del mundo, desde los años 2000, a la cabeza de gobiernos progresistas y revolucionarios, asistimos a un poderoso proceso de redistribución de la riqueza. Esta redistribución de la riqueza va a llevar a una ampliación de las clases medias, no en el sentido sociológico del término, sino en el sentido de su capacidad de consumo. Se amplía la capacidad de consumo de los trabajadores, de los campesinos, de los indígenas, de distintos sectores sociales subalternos.
Igualmente, América Latina va a llevar adelante la limitación de las desigualdades sociales que no habían podido lograrse en los últimos 100 años. Las diferencias en los porcentajes entre el 10% más rico y el 10% de los más pobres, que arrojaba cifras de más de 100, 150, 200 veces en la década del 90, al finalizar la primera década del siglo XXI, se ha reducido a 80, 60, a 40, de una manera que amplía la participación e igualdad de los sectores sociales.
En lo económico, con mayor o menor intensidad cada uno de los gobiernos de estos Estados va a ensayar propuestas post-neoliberales en la gestión económica. No estamos hablando todavía de propuestas socialistas. Estamos hablando de propuestas post-neoliberales, que permiten que el Estado retome un fuerte protagonismo. Algunos países llevarán adelante procesos de nacionalización de empresas privadas o llevarán adelante la creación de empresas públicas, la ampliación del aparato estatal, la ampliación de la participación del Estado en la economía, para generar formas post-neoliberales de la gestión de la economía, recuperando la importancia del mercado interno, recuperando la importancia del Estado como distribuidor de la riqueza, recuperando la participación del Estado en áreas estratégicas de la economía.
En política externa, se va a constituir lo que podríamos denominar de una manera informal, una internacional progresista y revolucionaria a nivel continental. No va a existir un COMITERN, como en la vieja Unión Soviética, pero de alguna manera, el Presidente Lula, el Presidente Kirchner, el Presidente Correa, el Presidente Evo, el Presidente Chávez, van a asumir lo que podríamos llamar una especie de comité central, de una internacional latinoamericana, que va a permitir pasos gigantescos en la constitución de nuestra independencia. En esta década, la OEA, que anteriormente decidía los destinos de nuestro continente bajo la batuta de Estados Unidos, que ponían el dinero y ponían con eso todas las disposiciones, surgirá la CELAC, surgirá la UNASUR, surgirá una integración propia de latinoamericanos, sin Estados Unidos, sin la necesidad de tutelajes, sin la necesidad de patrones.
Igualmente, la solidaridad entre los gobiernos y entre los países para consolidar una política y externa se llevará adelante. Recordaba el compañero Carlos Ghiroti, cuando él estuvo en Santa Cruz cuando había un golpe de Estado en Bolivia. En ese entonces, 5 de los 9 departamentos que tiene Bolivia, estaban bajo control de la derecha. El Presidente Evo, ni este Vicepresidente, podíamos aterrizar en esos departamentos, no podíamos controlar las autoridades en esos departamentos, no podíamos hacer gestión ahí, el país estaba dividido, la derecha había asumido el control político, había dualizado el poder, amenazaba y llevaba adelante un golpe de Estado, amenazaba con guerra civil. Y en estos tiempos, fue la UNASUR, fue el Presidente Kirchner, fue el Presiente Chávez, fue el Presidente Correa, fue el Presidente Lula, que nos ayudaron para restablecer el orden.
En conjunto, entonces, el continente, en esta década virtuosa, llevó adelante cambios políticos: la participación del pueblo en la construcción de Estados de nuevo tipo. Cambios sociales: redistribución de la riqueza y reducción de las desigualdades. Economía: participación activa del Estado en la economía, ampliación del mercado interno, creación de nuevas clases medias. En lo internacional, integración política del Continente. No es poca cosa en diez años, que son quizás los años, desde el siglo XIX, más importantes de integración, de soberanía, de independencia, que ha tenido nuestro continente.

Sin embargo, y hay que asumir de frente el debate, en los últimos meses este proceso de irradiación y de expansión territorial de gobiernos progresistas y revolucionarios, se ha estancado. Hay un regreso de sectores de la derecha, en algunos países importantísimos y decisivos del continente, hay amenaza de que la derecha retome el control en otros países, es importante que nos preguntemos por qué. ¿qué ha sucedido para que hemos llegado a esta situación? Evidentemente la derecha siempre va a intentar y buscar sabotear los procesos progresistas. Es un tema de sobrevivencia política de ellos, es un tema de control y disputa por el excedente económico. La derecha en el mundo entero, y en el continente es derecha y se vuelve empresarial, se vuelve millonaria, usufructuando los recursos públicos. Está claro que la derecha siempre va a buscar conspirar y ese es un dato de la realidad. Pero es importante que evaluemos qué cosas nosotros no hemos hecho bien, dónde hemos tenido límites, tropiezos, que ha permitido o quieren permitir que la derecha retome la iniciativa. Porque si nos damos cuenta dónde está nuestra debilidad, está claro que podemos superar esa debilidad e impedir ese regreso de la derecha o retomar nuevamente la iniciativa, para sustituir a esa derecha nuevamente con la movilización democrática del pueblo.

Yo marcaría cinco límites y cinco contradicciones que se han hecho presentes, que han aflorado en esta década virtuosa continental. No voy a marcar por orden de importancia sino simplemente por orden lógico.
Una primera debilidad, una primera falencia, que hemos tenido o podemos tener son las contradicciones al interior de la economía. Es como si le hubiésemos dado poca importancia al tema económico al interior de los procesos revolucionarios. Y ese es un peligro porque no se olviden que Lenin decía: la política es economía concentrada. Claro, en oposición, cuando uno es opositor no gestiona nada. Lanza un proyecto de país, irradia una propuesta económica, pero no gestiona. Su convocatoria hacia el pueblo es en función de propuestas, iniciativas, sugerencias, pero no todavía en función de gestión. Entonces, cuando uno es opositor importa más la política, la organización, las ideas, la movilización, acompañada de propuestas de economía más o menos atractivas, creíbles, articuladoras. Pero cuando uno es gestión de gobierno, cuando uno se vuelve Estado, la economía es decisiva. Y no siempre los gobiernos progresistas y los líderes revolucionarios han asumido la importancia decisiva de la economía cuando se está en gestión de gobierno. La base económica de cualquier proceso revolucionario es la economía. Cuidar la economía, ampliar los procesos de redistribución, ampliar el crecimiento, eran también las preocupaciones de Lenin allá en 1919, 20, 21, 22, cuando pasado el comunismo de guerra tiene que afrontar la realidad de su país destrozado. Ha resistido la invasión de siete países, ha derrotado a la derecha, pero hay siete millones de personas que han muerto de hambre. ¿Qué hace un revolucionario, qué hace Lenin? La economía. Todos los textos de Lenin después del comunismo de guerra es la búsqueda de un lado y del otro de cómo restablecer la confianza de los sectores populares, obreros y campesinos, a partir de la gestión económica, del desarrollo de la producción, de la distribución e la riqueza, del despliegue de iniciativas autónomas de campesinos, de obreros, de pequeños empresarios, incluso de empresarios, para garantizar una base económica que de estabilidad, que de bienestar a su población, habida cuenta que no se puede construir socialismo ni comunismo desde un solo país, habida cuenta que hay mercado mundial que regula las relaciones, que el mercado y la moneda no desaparecen por decreto, habida cuenta que la moneda y el mercado no desaparecen estatizando los medios de producción, habida cuenta que la economía social y comunitaria solamente podrán surgir en un contexto de avance mundial y continental como es el mercado, como es la moneda, y mientras tanto le toca a cada país resistir, crear condiciones básicas de sobrevivencia, crear condiciones básicas de bienestar para su población, pero eso sí, manteniendo el poder político en manos de los trabajadores. Se puede hacer cualquier concesión, se puede dialogar con quien sea que permita ayudar al crecimiento económico, pero siempre garantizando el poder político en manos de los trabajadores y los revolucionarios.
La economía es decisiva. En la economía nos jugamos nuestro destino como gobiernos progresistas y revolucionarios. Si no hay los satisfactores básicos, no cuenta el discurso. El discurso habrá de ser eficaz, puede crear expectativas positivas colectivas, sobre una base material de satisfacción mínima de condiciones necesarias. Si no están esas condiciones necesarias, cualquier discurso, por muy seductor, por muy esperanzador que sea, se diluye ante la base económica.
Una segunda debilidad en el tema económico. Algunos de los gobiernos progresistas y revolucionarios han adoptado medidas que han afectado al bloque revolucionario, potenciando al bloque conservador. Ciertamente que un gobierno debe gobernar para todos, es la clave del Estado. El Estado es el monopolio de lo universal, ahí radica su fuerza y su poderío, representar lo universal, sabiendo que lo universal es lo particular irradiado y articulante en el resto de los sectores. Pero gobernar para todos no significa entregar los recursos o tomar decisiones que por satisfacer a todos debiliten tu base social que te dio vida, que te da sustento y que te son al fin y al cabo los únicos que saldrán a las calles cuando las cosas se ponen difíciles. ¿Cómo moverse en esa dualidad: gobernar para todos, teniendo en cuenta a todos, pero en primer lugar, por siempre, como dice la Iglesia Católica de base, tomando una opción preferencial, prioritaria por los trabajadores, por los pobladores, por los campesinos? No puede haber ningún tipo de política económica que deje de lado a lo popular. Cuando se hace eso, creyendo que se va a ganar el apoyo de la derecha, o que va a neutralizarla, cometió un error, porque la derecha nunca es leal. A los sectores empresariales los podemos neutralizar, pero nunca van a estar de nuestro lado. Y vamos a neutralizarlos siempre y cuando vean que lo popular es fuerte y movilizado. En cuanto vean que lo popular es débil, o cuando vean que hay debilidad, los sectores empresariales no van a dudar un solo instante para levantar la mano y clavar un puñal a los gobiernos progresistas y revolucionarios.
Hay quienes dicen desde el lado de una supuesta izquierda, más izquierda, que el problema fue que los gobiernos progresistas no tomaron medidas más duras de socialización y de levantar el comunismo y de acabar con el mercado y disolverlo, como si el problema fuera un tema de voluntad o de decreto. Se puede sacar un decreto que diga que no hay mercado, sin embargo, el mercado va a seguir. Podemos sacar un decreto que diga acabar con las compañías extranjeras, sin embargo, las herramientas para los celulares y para las máquinas, van a requerir el conocimiento universal y planterio que los envuelve a todos. Un país no puede volverse autárquico. Ninguna revolución ha aguantado ni va a sobrevivir en la autarquía ni en el aislamiento. O la revolución es mundial y continental o es caricatura de revolución.
Y en lo económico, evidentemente, los gobiernos progresistas y revolucionarios significaron un empoderamiento de trabajadores, de campesinos, de obreros, mujeres, jóvenes, con mayor o menor radicalidad según el país que se tome en cuenta. Pero un poder político no va a ser duradero si no viene acompañado de un poder económico de sectores populares. ¿Qué significa eso? En cada país habrá que resolverlo. Pero poder político tiene que ir acompañado de poder económico, porque si no se va a seguir presentando la dualidad. Poder político en manos de los trabajadores, poder económico en manos de los empresarios o el Estado. Pero el Estado no puede sustituir a los trabajadores. Podrá colaborar, podrá mejorar, pero tarde o temprano tiene que ir disolviendo poder económico en los sectores subalternos. Creación de capacidad económica, creación de capacidad asociativa productiva de los sectores subalternos, esa es la clave que va a decidir a futuro la posibilidad de pasar de un post-neoliberalismo a un post-capitalismo.

El segundo problema que estamos enfrentando los gobiernos progresistas es la redistribución de riqueza sin politización social. ¿Qué significa esto? La mayor parte de nuestras medidas han favorecido a las clases subalternas. En el caso de Bolivia el 20% de los bolivianos ha pasado a las clases medias en menos de diez años. Hay una ampliación del sector medio, de la capacidad de consumo de los trabajadores, hay una ampliación de derechos, necesarios, sino, no seríamos un gobierno progresista y revolucionario. Pero, si esta ampliación de capacidad de consumo, si esta ampliación de la capacidad de justicia social no viene acompañada con politización social, no estamos ganando el sentido común. Habremos creado una nueva clase media, con capacidad de consumo, con capacidad de satisfacción, pero portadora del viejo sentido común conservador.
¿Cómo acompañar a la redistribución de la riqueza, a la ampliación de la capacidad de consumo, a la ampliación de la satisfacción material de los trabajadores, con un nuevo sentido común? ¿Y qué es el sentido común? Los preceptos íntimos, morales y lógicos con que la gente organiza su vida. ¿Cómo organizamos lo bueno y lo malo en lo más íntimo, lo deseable de lo indeseable, lo positivo de lo negativo? No se trata de un tema de discurso, se trata de un tema de nuestros fundamentos íntimos, en cómo nos ubicamos en el mundo. En este sentido, lo cultural, lo ideológico, lo espiritual, se vuelve decisivo. No hay revolución verdadera, ni hay consolidación de un proceso revolucionario, si no hay una profunda revolución cultural.
Porque es muy cierto que podemos levantarnos y unirnos, como decía el compañero, cuando explicaba lo de la democracia espasmódica, que me encantó esa frase, está bien, en un momento de espasmo y arrebato nos unimos, deliberamos y tomamos decisiones, pero luego uno regresa a la casa, regresa al trabajo, a la actividad cotidiana, a la escuela, a la universidad, y vuelve a reproducir los viejos esquemas morales y los viejos esquemas lógicos de cómo organizar el mundo. Y qué hemos hechos. Claro, mi participación en la asamblea fue un espasmo, pero no fue profundidad que democratizó mi ser interno. ¿Cómo llevar la democratización de la asamblea, como espacio, como experiencia colectiva, a una democratización del alma, al espíritu de cada persona, en su universidad, en su barrio, en su sindicato, gremio, barrio? Ese es el gran reto. Es decir, no hay revolución posible si no viene acompañada de una profunda revolución cultural. Y ahí estamos atrasados. Ahí la derecha ha tomado la iniciativa. A través de medios de comunicación, de control de universidades, de fundaciones, de editoriales, de redes sociales, de publicaciones, a través del conjunto de formas de constitución de sentido común contemporáneas. ¿Cómo retomar la iniciativa? Esta angustia la comentábamos con el Presidente Evo, cuando leíamos que muchos de nuestros hermanos que son dirigentes sindicales, o que son líderes estudiantiles, como una especie de ascenso social ven cuando llegan al Parlamento, o se convierten en dirigentes, es la culminación de una carrera social. Tienen derecho, después de haber sido siglos marginados de poder político, imaginarse que pueden ser dirigentes es un hecho de justicia. Pero muchas veces, es más importante ser un dirigente de barrio, ser un dirigente de universidad, ser un comentarista de radio, ser un dirigente de base, que ser autoridad. Porque es en el trabajo cotidiano con la base donde uno gesta la construcción de sentido común. Y cuando vemos camadas enteras, cuando vemos a nuestros hermanos saliendo del barrio, de la comunidad, del sindicato, para buscar con derecho legítimo ser autoridad, luego queda un vacío y ese vacío lo llena la derecha. Y luego tendremos entonces, un buen ministro o un buen parlamentario, pero tendremos un mal sindicalista, un mal dirigente universitario, en general predispuestos a someterse a la derecha. Vuelvo a decir, cuando uno está en gestión de gobierno es tan importante un buen ministro o parlamentario como un buen dirigente revolucionario sindical, barrial, estudiantil, porque ahí también se hace la batalla por el sentido común.

Una tercera debilidad que estamos presentando los gobiernos progresistas y revolucionarios es una débil reforma moral. La corrupción es clarísimo que es un cáncer que corroe la sociedad, no ahora, sino hace 15, 20, 100 años. Los neoliberales son ejemplo de una corrupción institucionalizada, cuando amarraron la cosa pública y la convirtieron en privada. Cuando amasaron fortunas privadas robando fortunas colectivas a los pueblos de América Latina. Las privatizaciones han sido el ejemplo más escandaloso, más inmoral, más indecente, más obsceno, de corrupción generalizada. Y eso hemos combatido. Pero no basta. No ha sido suficiente. Es importante que, así como damos ejemplo de restituir la res publica, los recursos públicos, los bienes púbicos, como bienes de todos, en lo personal, en lo individual, cada compañero, Presidente, Vice-Presidente, Ministros, Directores, parlamentarios, gerentes, en nuestro comportamiento diario, en nuestra forma de ser, nunca abandonemos la humildad, la sencillez, la austeridad y la transparencia.
Hay una campaña de moralismo insuflado últimamente en los medios. En el caso de Bolivia decimos: ¿Qué ministro, qué viceministro, qué Diputado del pueblo, tiene una compañía en Panamá Papers? Ninguno. Pero en cambio podemos enumerar Diputados, Senadores, candidatos, Ministros, de la derecha que en fila inscribieron sus empresas en Panamá para evadir impuestos. Ellos son los corruptos, ellos son los sinvergüenzas y nos acusan a nosotros de corruptos, sinvergüenzas, que no tienen ninguna moral. Pero, hay que seguir insistiendo en la capacidad de mostrar con el cuerpo, con el comportamiento y con la vida cotidiana lo que uno procura. No podemos separar lo que pensamos de lo que hacemos, lo que somos de lo que decimos.

Un cuarto elemento, que yo no diría de debilidad, es un cuarto elemento que se presenta en la experiencia latinoamericana, y que no la vivieron ni Rusia, ni Cuba, ni China, el tema de la continuidad del liderazgo en regímenes democráticos. Cuando triunfa una revolución armada, la cosa es fácil, porque la revolución armada logra finiquitar, casi físicamente a los sectores conservadores. Pero en las revoluciones democráticas, tienes que convivir con el adversario. Lo has derrotado, lo has vencido, discursivamente, electoralmente, políticamente, moralmente, pero ahí sigue tu adversario. Es parte de la democracia. Y las Constituciones tienen límites, 5, 10, 15 años, para la elección de una autoridad. ¿Cómo se da continuidad al proceso revolucionario cuando tiene esos límites? Es un tema del que no se ocuparon otros revolucionarios, porque lo resolvieron al principio el problema. Nosotros no. Forma parte de nuestra experiencia revolucionaria. ¿Cómo se resuelve el tema de la continuidad del liderazgo? Van a decir: lo que pasa que los populistas, los socialistas, son caudillistas. Pero, qué revolución verdadera no personifica el espíritu de la época. Si todo dependiera de instituciones, eso no es revolución. Ninguna revolución late en las instituciones. No hay revolución verdadera sin líderes ni caudillos. Es la subjetividad de las personas que se pone en juego. Cuando ya son las instituciones que regulan la vida de un país, estamos ante democracias fósiles. Cuando es la subjetividad de las personas las que define los destinos de un país, estamos ante procesos verdaderos de revolución. Pero el tema es cómo damos continuidad al proceso teniendo en cuenta que hay límites constitucionales para un líder. Hay límites constitucionales para una persona. Ese es un gran debate, no fácil resolverlo. No tengo yo la respuesta. Hay varios países en los que se está atravesando ese proceso: Bolivia, Ecuador. Tal vez la importancia ahí de liderazgos colectivos, de trabajar liderazgos colectivos, que permitan que la continuidad de los procesos, tengan mayores posibilidades en el ámbito democrático. Pero incluso a veces ni eso es suficiente. Esta es una de las preocupaciones que corresponde ser resueltas en el debate político. ¿Cómo damos continuidad subjetiva de los liderazgos revolucionarios para que los procesos no se trunquen, no se limiten, y puedan tener una continuidad en perspectiva histórica?

Por último, una quinta debilidad que quiero mencionar de manera autocrítica pero propositiva, es la débil integración económica y continental. Hemos avanzado muy bien en integración política. Y los bolivianos somos los primeros en agradecer la solidaridad de esta Argentina, de Brasil, de Ecuador, de Venezuela, de Cuba, cuando hemos tenido que enfrentar problemas políticos. Y gracias a ellos estamos donde estamos. El Presidente Evo está donde está gracias a la solidaridad política de Presidentes y de los pueblos latinoamericanos. Pero integración económica. Esto es mucho más difícil. Porque cada gobierno está viendo su espacio geográfico, su economía, su mercado, y cuando tenemos que leer los otros mercados, ahí surgen limitaciones. No es una cosa fácil la integración económica. Uno habla, pero cuando tienes que ver la balanza de pagos, inversiones, tecnología, las cosas se ralentizan. Este es el gran tema. Soy un convencido que América Latina solo va a poder convertirse en dueña de su destino en el siglo XIX, si logra constituirse en una especie de Estado continental, plurinacional, que respete las estructuras nacionales de los Estados, pero que la vez con ese respeto de las estructurales locales y nacionales, tenga un segundo piso de instituciones continentales en lo financiero, en lo económico, en lo cultural, en lo político y en lo comercial. ¿Se imaginan si somos 450 millones de personas? Las mayores reservas de minerales, de litio, de agua, de gas, de petróleo, de agricultura. Nosotros podemos direccionar los procesos de mundialización de la economía continental. Solos, somos presas de la angurria y el abuso de empresas y países del Norte. Unidos, América Latina, vamos a poder pisar fuerte en el siglo XXI y marcar nuestro destino.
La derecha quiere retomar la iniciativa. Y en algunos lugares lo han logrado, aprovechando alguna de estas debilidades. ¿qué va a pasar, en qué momento estamos, qué viene a futuro? No debemos asustarnos. Ni debemos ser pesimistas ante el futuro, ante estas batallas que se vienen. Marx, en 1848, cuando analizaba los procesos revolucionarios, siempre hablaba de la revolución como un proceso por oleadas. Nunca imaginó como un proceso ascendente, continuo, de revolución. Decía, la revolución se mueve por oleadas. Una oleada, otra oleada, y la segunda oleada avanza más allá de la primera, y la tercera más allá de la segunda. Me atrevo a pensar, profesor Emir, que estamos ante el fin de la primera oleada. Y está viniendo un repliegue. Serán semanas, serán meses, serán años, pero está claro que como se trata de un proceso, habrá una segunda oleada, y lo que tenemos que hacer es prepararnos, debatiendo qué cosas hicimos mal en la primera oleada, en qué fallamos, dónde cometimos errores, qué nos faltó hacer, para que cuando se de la segunda oleada, más pronto que tarde, los procesos revolucionarios continentales puedan llegar mucho más allá, mucho más arriba, que lo que lo hicieron en la primera oleada.
Y esta segunda oleada podrá ir más arriba porque tendrá unos soportes, un punto de partida que no lo vamos a ceder. Tendrá a una Bolivia, a una Cuba, a una Venezuela, tendrá a un Ecuador, firmes.
Tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario los tiempos difíciles es su aire. De eso vivimos, de los tiempos difíciles, de eso nos alimentamos, de los tiempos difíciles. ¿Acaso no venimos de abajo, acaso no somos los perseguidos, los torturados, los marginados, de los tiempos neoliberales? La década de oro del continente no ha sido gratis. Ha sido la lucha de ustedes, desde abajo, desde los sindicatos, desde la universidad, de los barrios, la que ha dado lugar al ciclo revolucionario. No ha caído del cielo esta primera oleada. Traemos en el cuerpo las huellas y las heridas de luchas de los años 80 y 90. Y si hoy provisionalmente, temporalmente, tenemos que volver a esas luchas de los 80, de los 90, de los 2000, bienvenido. Para eso es un revolucionario.

Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino.

Algo que cuenta en nuestro favor: el tiempo histórico está de nuestro lado. Ellos, lo decía el profesor Emir Sader, no tienen alternativa, no son portadores de un proyecto de superación de lo nuestro. Ellos simplemente se anidan en los errores, en las envidias, de lo pasado. Ellos son restauradores. Ya conocemos lo que hicieron con el continente. Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, sabemos lo que hicieron ellos, porque gobernaron en los años 80 y 90. Y nos convirtieron en países miserables, dependientes, nos llevaron a situaciones de extrema pobreza, de vergüenza colectiva. Ya conocemos lo que ellos quieren hacer. No representan el futuro. Ellos son zombis, muertes vivientes electoralmente. Nosotros somos el futuro. Somos la esperanza. Hemos hecho en diez años lo que ni en cien años se atrevieron a hacer ni dictadores ni gobiernos, porque nosotros hemos recuperado la Patria, la dignidad, la esperanza, la movilización y la sociedad civil. Entonces ellos tienen eso en contra. Son el pasado. Ellos son el pasado. Ellos son el retroceso. Nosotros estamos con el tiempo histórico. Pero hay que ser ahí muy cuidadosos. Aprender lo que aprendimos en los 80 y 90, cuando todo complotaba contra nosotros. Acumular fuerzas, saber acumular fuerzas. Saber que cuando uno se lanza a una batalla y la pierde, nuestra fuerza va hacia el enemigo y se potencia y nosotros nos debilitamos. Que cuando hay que dar una batalla, saber calcularla bien, saber obtener legitimidad, saber explicar a la gente, saber conquistar nuevamente la esperanza, el apoyo, la sensibilidad, y el espíritu emotivo de las personas en cada nueva pelea que hagamos. Saber que nuevamente tenemos que entrar a la batalla minúscula y gigantesca de ideas, en los medios de comunicación grandes, en los periódicos, en los pequeños panfletos, en la Universidad, en los colegios, en lo sindicatos. Que hay que volver a reconstruir nuevo sentido común de la esperanza, de la mística. Ideas, organización, movilización.
No sabemos cuánto durará esta batalla. Pero preparémosnos por si dura un año, dos, tres cuatro. Cuando nos tocó soportar los tiempos neoliberales, la trinchera que estuvimos, soportamos más de 20 años. Y los que vienen desde la dictadura, soportaron 40 años. Pero en esos tiempos, la derecha se presentaba como portadora del cambio. Nosotros somos los abanderados del cambio. Nosotros, la derecha son los abanderados del pasado.
Por lo tanto, es un buen tiempo. Siempre es un buen tiempo, en gestión de gobierno o en oposición, el Continente está en movimiento y más pronto que tarde, ya no serán simplemente 8, o 10 países, seremos 15, seremos 20, 30 países que celebraremos esta gran Internacional de pueblos revolucionarios, progresistas.

miércoles, 27 de abril de 2016

Moniz Bandeira: "La República presidencialista está podrida y corrupta"

  Al haber votado la Cámara de Diputados por un margen tan grande, el inicio del juicio político a la Presidenta Dilma (367 votos a favor, 137 en contra). La pregunta que muchos se hacen en Sudamérica es; ¿cómo el partido de gobierno y el propio gobierno llegaron a esta soledad y falta de apoyo político?
– “La campaña subterránea de los grupos internacionales se ha aliado a la de los grupos nacionales revoltados contra el régimen de libertad y garantía del trabajo”. Estas palabras las escribió el Presidente Getúlio Vargas, en la carta que dejó antes de suicidarse el 24 de agosto de 1964. Ellas explican lo que ha pasado en la Cámara de Diputados el 17 de abril de 2016. Pero como dijo Marx, la historia se repite, pero una vez como tragedia y otra como farsa. En 1954, el proceso del golpe de Estado culminó con una tragedia, el suicidio de Vargas, que impidió la completa consecución de los objetivos de los intereses internacionales y nacionales, que movieran la campaña contra su gobierno. Ahora, lo que pasó en la Cámara de Diputados, el 17 de abril, fue otro golpe de Estado, pero con las características ridículas de un espectáculo de circo. Una Cámara de Diputados, compuesta por 60% de parlamentarios acusados o implicados en procesos de corrupción, fraude electoral, desmantelamiento, secuestro, homicidio, y bajo la presidencia de un reo, también acusado de corrupción, lavado de dinero ilícito, con US$ 40 millones o más en 11 cuentas secretas en Suiza y en Panamá, que aprobó el impeachment de una Presidente honesta, que ningún crimen ha cometido.
La votación del domingo 17 de abril fue un show de estupidez, en que cada diputado, que votó por el impeachment, ha demostrado su vocación criminosa y al mismo tiempo de payaso.
¿Esto es causa de que el gobierno brasileño y el PT, antes que la derrota en el parlamento, ya había perdido en la sociedad credibilidad y simpatía?
– Sí, el gobierno brasileño ha cometido muchos errores, sobretodo en política económica, los cuales contribuyeron a bajar su popularidad. Estos fueron aprovechados por una incesante campaña de los medios de comunicación, de la prensa corporativa. En Brasil la libertad de prensa es una ficción. Está virtualmente restricta a cuatro o cinco familia que son los dueños de los principales órganos de prensa, radio y televisión. Pero el golpe de Estado estaba articulado desde antes de que la Presidenta Dilma fuera elegida por segunda vez. El objetivo era el “regime change” del ex-Presidente Lula, impedir su elección en 2018 y cambiar toda su política externa.
Las demostraciones de junio de 2013 fueron sin duda organizadas por activistas de ONGs, salidos de cursos de liderazgo y el empleo de técnicas de lucha no-violenta, conforme las enseñanzas del profesor Gene Sharp, autor de From Dictatorship to Democracy. Esos cursos son realizados en universidades americanas, como Yale y otras, o también dentro de la Embajada de Estados Unidos. El juez Sergio Moro, que movió el proceso contra la Petrobras, realizó cursos en el Departamento de Estado, en 2007. En el año siguiente, 2008, pasó un mes en un programa especial de entrenamiento en la Escuela de Derecho de Harvard, conjuntamente con su colega Gisele Lemke, y, en octubre de 2009, participó de la conferencia regional sobre “Illicit Financial Crimes”, promovida en Rio de Janeiro por la Embajada de Estados Unidos. La National Secury Agency (NSA), que ha monitoreado las comunicaciones de la Petrobras ha descubierto los indícios de irregularidades y corrupción de algunos militantes del PT y, posiblemente, pasó al juez Sergio Moro, de Curitiba, ya entrenado en multijurisdiccional y prácticas de investigación, e inclusive en demostraciones reales (tal como preparar testigos para delatar a alguien de haber practicado algún crimen e ilícito penal). Y para empezar un proceso de impeachment bastaba inventar un motivo. Clima había.
El juez Sergio Moro, que debe ser sometido a una investigación sobre sus conexiones con los intereses de Estados Unidos, ha manejado estos hechos, bajo el manto de combatir a la corrupción, estimulando las capas sociales medias y altas, asì como a gran parte de la pequeña burguesía y del empresariado que nunca aceptaron de buen grado los programas sociales como bolsa-familia y otros del gobierno de Lula y mantenidos por la presidenta Dilma Rousseff. Y esas capas medias y altas nunca en verdad consiguieron digerir (aceptar) un obrero nordestino, como presidente de Brasil.
Lo que ocurre en Brasil es también una exacerbación de la feroz lucha de clases. La Federación de las Industrias del Estado de São Paulo (FIESP) ha gastado millones de reales en la campaña por el impeachment de la presidenta Dilma y no lo informa. Pero se calcula que la FIESP ha gastado por lo menos cerca R$ 5 millones (más de US$ 1 millón) o más en propaganda en favor del impeachment en las ediciones impresas de los periódicos Folha de São Paulo y Estado de São Paulo, sin incluir lo que gastó en las ediciones digitales, soborno de diputados y otros. Hubo e hay mucho dinero nacional y extranjero a correr en Brasil para el impeachment de la presidente Dilma Rousseff,
El gobierno y la presidenta Dilma insisten en que esto es un “golpe de Estado institucional” y niega haber cometido delitos de “responsabilidad fiscal”;
– ¿Pero los juicios políticos no están previstos en la Constitución brasileña?
– La justicia ha procesado por corrupción a altos funcionarios del gobierno y de la Estatal Petrobras. ¿La Presidenta no tiene responsabilidad institucional y política en esos casos?
– El impeachment está previsto en la Constitución. Pero no se aplica a lo que intentan responsabilizar a la presidenta Dilma Roussef. No se ha probado que ella haya cometido ningún delito de responsabilidad fiscal. Eso apareció en el Tribunal de Cuentas de la Unión ya con el propósito de justificar un proceso de impeachment. Pero nada estaba probado y lo que pasó fue un retraso de repase de dinero a los bancos públicos, privados y autarquías dando momentáneamente una cobertura a las cuentas del gobierno. Todos los presidentes, incluso Fernando Henrique Cardoso, en Brasil, y Ronald Reagan, en Estados Unidos, lo hicieron. Y no es motivo para un impeachment del Presidente. Se debiera observar y discutir mucho más esta cuestión. Reitero, el proceso de sacar del gobierno a la presidenta Dilma Rousseff; resulta de un proyecto político muy bien montado hace mucho tiempo.
– Durante la votación en la cámara de Diputados muchos parlamentarios al pronunciarse, lo hacían por “el impeachment y por Dios”.
– ¿Esto quiere decir que los gobiernos de Lula y Dilma han perseguido o tenido comportamientos de persecución a las religiones?

– No, nada de eso. Fueron los Diputados ‘evangélicos’, de sectas que están “infectando” a Brasil, por eso votaron así. La votación en la Cámara fue un espectáculo burlesco, que demuestra el bajo nivel de los políticos brasileños. Y muchos seguramente estuvieron en el payroll de la FIESP o de ONGs, que reciben plata del exterior.
-El ex presidente Fernando Henrique Cardoso aseguró en San Pablo que el Gobierno de Dilma Rousseff “no tiene más condiciones para gobernar” y que Brasil vive una democracia “corroída y corrompida”¿Se puede asegurar hoy que el sistema político brasileño está en crisis total?
– Sí, la República presidencialista está podrida, su esencia es la corrupción y ésta no empezó con los gobiernos del PT. Las privatizaciones, ocurridas durante el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, fueron un poderoso vehículo de corrupción de los políticos de su partido. Pero, la prensa corporativa nada dice y se olvida de los grandes escándalos con la compra del sistema de defensa de la Amazonia a una empresa americana, en la cual directamente el Presidente Bill Clinton actuó. Y hubo muchos otros escándalos. Lamentablemente Fernando Henrique está renegando de su pasado demócrata, al apoyar el golpe de Estado bajo la forma de impeachment. Y él, que está en la conspiración, es posiblemente el candidato a ser elegido después que el vicepresidente Michel Temer, que sufre también un proceso de impeachment y otro en el Tribunal Superior Electoral, sea impedido. Al igual que el diputado Eduardo Cunha que es reo en el Supremo Tribunal Federal, posiblemente perderá su mandato y tampoco pueda asumir el gobierno.
– ¿Porqué los BRICS del cual Brasil es integrante no han salido en defensa del gobierno de Dilma?
– Es un problema diplomático para no intervenir en los asuntos internos de otro país. Pero el impeachment de la presidenta Dilma Rousseff es un medio de romper el BRIC, que busca hacer el comercio fuera del sistema del dólar, en lo cual se basa la la hegemonía de Estados Unidos, el país que solamente tiene el absurdo privilegio y el poder de emitir la moneda mundial de reserva. La prensa de Estados Unidos, los principales periódicos, criticaron severamente al impeachment, como casi toda la prensa en Europa. Sin embargo, los sectores neoconservadores de los Partidos Republicano y Demócrata, los bancos y los intereses de la industria bélica, en Estados Unidos, con el beneplácito del presidente Obama, hombre muy débil, lo han alentado y financiado conjuntamente con las clases conservadoras, el empresariado brasileño y los gritos de las capas medias.
El régimen iniciado por el presidente Lula da Silva buscó la independencia económica de Brasil. El plan estratégico nacional instituyó que Brasil nada puede importar sin que que sea conjuntamente con transferencia de tecnología. Y eso los Estados Unidos no lo admite. Hay una ley del Congreso americano que no permite transferencia de tecnología. Por eso Brasil desarrolla su industria nuclear, para exportación de uranio, con tecnología alemana, no ha firmado el protocolo adicional al Tratado de No Proliferación (TNP), lo que permitiría las investigaciones intrusivas, completas y sin aviso de la AIEA (Agencia Internacional de la Energía Atómica), para descubrir los secretos de las usinas de producción de uranio enriquecido. Brasil construye el submarino nuclear y otros con tecnología francesa. Compró los helicópteros a Rusia y hace aviones en asociación con Suecia. E canceló al acuerdo para construir una base de lanzamientos de misiles, con los Estados Unidos, en la isla de Alcántara, norte de Brasil.
No olvidemos que el gobierno de Lula, con sus dos grandes diplomáticos, los Embajadores Celso Amorim y Samuel Pinheiro Guimarães, frustraron la implantación del ALCA, que hoy los Estados Unidos aún intentan por medio de “acuerdos bilaterales”. Luego, el gobierno de Dilma Rousseff ha denunciado en la ONU el espionaje de la National Intelligence Agency; a la vez que protestó contra el monitoreo de su teléfono personal, cancelando en su momento una visita de Estado a Washington. Todo esto ha volcado Estados Unidos hacia el “regime change” en Brasil.
– La prensa argentina dice: En el gobierno de Mauricio Macri se prendieron varias señales de alerta y preocupación ante el avance del juicio político a la jefa de Estado brasileña.
– Cualquiera que sea el gobierno en Brasil, la Argentina seguirá siendo su prioridad. No creo que pueda afectar el comercio con Brasil. Pero con la Unión Europea las negociaciones me parecen una incógnita. Son todavía muy difíciles. Pero, si Michel Temer asume el gobierno, también no será por mucho tiempo. Está condenado a caer, así como el diputado Eduardo Cunha, presidente del Congreso, bajo processo del Supremo Tribunal Federal, no podrá asumir al gobierno.
– En los últimos años han aparecido datos que configuran un cierto tipo de crisis del sistema capitalista. Sorprende que Estados Unidos, España, Brasil y otros tengan síntomas similares. ¿Es correcto afirmar que el capitalismo ha entrado en una situación que puede finalizar en una crisis generalizada y más profunda que la desatada hace 20 años? China también está mostrando elementos de la crisis que se manifiesta a nivel mundial. ¿Estamos ante una pérdida de la posibilidad de que ese país se transforme en el gigante del mundo?
– ¿Ante esta realidad el Tercer Mundo debe integrarse?
– Si, hay una crisis sistémica del capitalismo, que se ha acentuado desde 2007-2008. Pero, el capitalismo aún no ha agotado el desarrollo de sus fuerzas productivas, mucho menos en China, que aún tiene grandes espacios de áreas no-capitalistas, pre-capitalistas o más atrasadas, agrícolas, para absorber. Por ello, los dirigentes del PC chino prevén el comienzo de la socialización, solamente para dentro de 100 años. Y están en lo cierto, conforme la doctrina de Karl Marx. Marx, en el prólogo de Zur Kritik der Politschen Ökonomie, escribió que una formación social nunca des­morona sin que las fuerzas productivas dentro de ella estén suficientemente desarrolladas, y que las nuevas relaciones superiores de producción jamás aparecen, en el lugar antes que las condiciones materiales de su existencia sean incuba­das en las entrañas de la propia sociedad antigua. Marx y Engels jamás concibieron el socialismo como vía de desarrollo económico o modelo alternativo para el capitalismo, sino como consecuencia del desarrollo histórico del propio capitalismo. Quien piensa lo contrario, no aprendió nada, ni con la experiencia de la historia, como ha demostrado el colapso de la Unión Soviética.
En cuanto al Tercer Mundo, esto no existe. Fue una expresión política creada en una determinada época, pero todo el mundo está, de un modo u otro, integrado en el sistema capitalista mundial, único modo de producción que tuvo capacidad y condiciones de expandirse, aunque de forma desigual, irregular y combinada, a todos los continentes del planeta. Es necesario que la izquierda lea a Marx, Rosa Luxemburgo, Kautsky y todos los teóricos que desarrollaron el pensamiento de Marx, em lo cual el método es el elemento mais importante y plenamente actual.
El desarrollo científico y tecnológico, de los medios de comunicación y de los instrumentos electrónicos, aumentando la productividad del trabajo e impulsando aún más la internacionalización/globalización de la economía, produciendo una profunda mutación en el sistema capitalista mundial, en la estructura social de los poderes industriales y en el carácter de la propia clase obrera, ha provocado que ésta ya no corresponda al de la clase obrera que aún conciben, abstracta y teóricamente, algunas tendencias políticas de izquierda, que piensan como si el mundo aún estuviera en el siglo XIX o comienzos del XX.
El desplazamiento del centro de la producción industrial a los países asiáticos se ha acelerado y busca cambiar la arquitectura política internacional. De hecho, aunque el capitalismo aún exista, él es como el río, que continuamente se transmuta, pues las aguas corren y pasan, están siempre empujando para correr y pasar. “Nosotros entramos y no entramos en el mismo río, somos y no somos”, nos ha enseñado Heráclito. Eso no significa que el capitalismo sea eterno sea eterno. Vendrá el día en que, si han de agotarse todas sus posibilidades de desarrollo y, como todo sistema económico, en la historia, habrá de caer, en medio de sus propias contradicciones, violentas y/o no violentas. Eso ocurrió con el Imperio Romano y con el feudalismo.
Pero hoy el desarrollo de la tecnología digital, de los medios de comunicación, y de transporte dieron mayor velocidad a la civilización moderna. Sin embargo, es posible que la caída del capitalismo aún lleve aún algunas décadas. Pero será dramática y violenta como su ascensión.

* Doctor en ciencia política, profesor titular de historia de la política exterior de Brasil en la Universidad de Brasilia (jubilado), tiene más de 20 obras publicadas, entre las cuales figuran: Formación del Imperio Americano (De la guerra contra España a la guerra en Irak) y la Segunda Guerra Fría Geopolítica y dimensiones estratégicas de los Estados Unidos (De las rebeliones en Eurasia a África del Norte y al Medio Oriente), y varias fueron editadas en otros países, como Argentina, Chile, Alemania, China, Rusia y Portugal.