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domingo, 10 de enero de 2021

La verdad sigue acorralando mentiras e infamias...

…acerca del papel de mi partido, el Comunista, al que pertenecí hasta mi renuncia en 1990.

    En este mismo muro, el pasado sabado 9/1/2021, reproduje la revelación acerca del rescate de un grupo de desaparecidos en el Centro Clandestino de Concentración de la ESMA por parte del PC, una de tantas de sus acciones armadas realizadas durante el régimen, pese a su lamentable posición pública.

    Anteriormente, también publiqué algunos de los elementos descubiertos en documentos confeccionados en esos años por la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que ahora fueron entregados a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) después de un extenso relevamiento ordenado por la interventora en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño.

    El odio de la SIDE, conocido recién 37 años después de la recuperación de la democracia, expresa la preocupación ante una lucha que la militancia y buena parte de la dirigencia libraba en todos los sectores, en todo el territorio, a costa de una larga lista de mártires, tanto en el país como en la solidaridad latinoamericana frente a la Operación Cóndor.

    Luego de tanta infamia de seudo periodistas y académicos, políticos que hibernaron bajo la cama durante la dictadura, en casos repetidas dolorosamente por compañeros que ignoran los hechos, o a los que ciega el resentimiento por diferencias del pasado, son demoledores los documentos que hoy publica Página/12, cuya lectura recomiendo.


viernes, 6 de marzo de 2020

De la dictadura al macartismo y la infamia


    Hace muchos años que renuncié, pero todavía me rebela esa suerte de coronavirus antiPC que infecta a otros compañeros luchadores, y los lleva (repetida y casi obsesivamente) a insultar y difamar a ese partido y desconocer su lucha y heroísmo, ya que errores -y graves- cometieron todas las organizaciones revolucionarias, sin hablar de los partidos tradicionales.

    El “Negro Ponce de León” es un veterano integrante del PRT-ERP, represaliado por la dictadura, a quien respeté e intento seguir respetando pese a nuestras diferencias. Sin embargo, la memoria de mis camaradas martirizados y asesinados me obligó a responder a una nota suya en Facebook, la que intenté realizar con con un respeto que él no ejerció.
    En su muro del 3 de marzo pasado pueden leerse sus posts, y otras opiniones. Las que siguen son mis respuestas en ese mismo sitio y ese mismo día.

Post 1
    Respetado Negro, he leído con tristeza tus opiniones.
    También lamento que te hayan bloqueado: yo conozco tu trayectoria, tu compromiso, aunque hayamos tenido, y tengamos, profundas diferencias. Incluso tuvimos un encuentro contigo y Amílcar Santucho en la sede del Comité Central del Partido Comunista (PC), en los meses previos al XVI Congreso de ese partido, donde vuestra preocupación era que “ustedes (nosotros) no cometan ahora los mismos errores que nosotros cometimos en los 70”.

    Tu afirmación de que Fernando Nadra viajo a Francia con el genocida Videla (¡nada menos!) es totalmente falsa, como falsas son algunas acusaciones de los comentarios que siguieron a tu post, en general fundadas en los lugares comunes que sembró y siembra la derecha y la prensa canalla, pero muchos repiten.

    No voy a responder a cada una de ellas, tampoco a señalar la razón que hay en otras.

    He respondido una por una a las acusaciones -desde la “complicidad” con la dictadura hasta la supuesta “traición” al Che- en muchas notas y reportajes, y también en mi libro Secretos en Rojo. Un militante entre dos siglos, donde valoro el heroísmo de los comunistas en toda su historia, pero remarco lo que considero graves errores. Errores, es bueno señalar, que cometieron todas las organizaciones político militares, y te informo que el PC fue la primera de ellas, aunque no lo admita.

    Con tristeza, entonces, no solo por lo errado de las apreciaciones, sino porque de esta manera se persiste en ahondar en las divisiones del campo popular y estimular resentimientos, mientras el enemigo jamás falla, ni en el tipo de munición ni en la precisión de la mira.

Post 2
    Negro Ponce de León, lo que en mi anterior post era decepción y tristeza por tus falsas acusaciones, a las que respondí con esforzado respeto, se transforma en enojo ante tu ratificación de que “lo que dije lo sostengo”.

    Pese a que hace más de 30 años que renuncié al PC no puedo permitir que lastimes y ensucies la lucha de militantes y dirigentes, muchos de los cuales perdieron la vida, no solo en defensa de sus camaradas, sino de TUS compañeros. Fue el caso, Ponce de León, de la asesinada abogada de la Liga por los Derechos del Hombre (LADH), Teresa Israel, que no fue el único.

    Es infame tu afirmación de que “Fernando Nadra había viajado en una comitiva con el genocida Jorge Rafael Videla a Francia”, y si no fue una equivocación, ya que acabas de ratificarla, de esa manera, caés directamente en una provocación.

    Es una muestra de total ignorancia (en el mejor de los casos, y de mala fe en el peor de ellos) de lo que fue la lucha real durante la dictadura afirmar que el PC no contribuyó a la lucha por los presos, los desaparecidos y por los derechos humanos.

    Equivocado en su lamentable caracterización del régimen, y en muchos casos con absurdas diferenciaciones con otros luchadores por los derechos humanos, el PC y la FJC estuvieron presentes oficialmente en toda la resistencia obrera, estudiantil, barrial, o en la reconstrucción de las juventudes políticas y las iniciativas multipartidarias desde el mismo 25 de marzo de 1976.

    En el caso concreto de los derechos humanos, mucho antes del golpe cofundó la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH); ya en dictadura sus militantes estuvieron desde el inicio de Familiares y Desaparecidos por Razones Políticas, y es en el local de la LADH, fundada en 1937) donde comenzaron a reunirse, al igual que posteriormente lo hicieran las Madres del pañuelo blanco, aún antes de iniciar sus rondas en la Plaza.

    Cuando, en 1979, la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) llegó al país, fueron las investigaciones de la Inteligencia del PC las que permitieron revelar Centros Clandestinos de Detención y transformar el secuestro de la estudiante comunista Inés Ollero en “Caso testigo” que por primera vez prueba la existencia del Terrorismo de Estado en la argentina. De paso, te cuento que la delegación del PC que entregó las pruebas  a la CIDH fue encabezada por Fernando Nadra: este y otros documentos están disponibles en la información oficial de la comisión, y también puedes verificar conductas en los impactantes manuscritos de familiares y dirigentes en la colección de la Biblioteca Nacional, “Cartas de la dictadura”.

    No te detallo los otros frentes en los que peleó oficialmente el PC, y mucho menos la acción de contrainteligencia y contraataque que se desarrolló con los partidos hermanos del Cono Sur para enfrentar la Operación Cóndor. Si escupís tantas barbaridades acerca de sucesos que podrías haber investigado en soledad, es imposible que admitas los hechos casi legendarios en este aspecto.

    Rechazo una comparación de presos y muertos de cada fuerza durante la dictadura, mucho más  -pese a la inocultable diferencia-  a  tratar como números a tus compañeros y mis camaradas, pese a la abrumadora cifra de 1.500 comunistas presos, 500 secuestrados y 150 asesinados, entre ellos muchos miembros de comités regionales y locales, y del propio Comité Central del PC. Los datos duros echan por tierra tu intento de diferenciar las “bases” y “los funcionarios” que, por una vez, vos mismo admitís que contribuyeron a proteger o sacar del país a muchos perseguidos, sin importar su alineamiento.

    Es correcto que recuerdes a “…los desmemoriados que muchos ex militantes del Partido Comunista pasaron a ser militantes del PRT-ERP, de Montoneros, y de otras organizaciones guerrilleras”, pero el mismo esfuerzo deberías emprender vos mismo para no “olvidar”, como vos, el hecho de que muchos miembros del PRT-ERP, incluidos notorios dirigentes y oficiales, se afiliaron al PC con el retorno de la democracia.

    Como te dije en mi anterior post, pese a la tristeza por tus dichos, y ahora el enojo por tu ratificación, no encontrarás en estas líneas ninguna de las muchas críticas que tengo para hacer a los gruesos errores de tu organización, mucho menos usar adjetivos hirientes y despectivos como tú lo haces.

    No fue por nuestros errores que nos castigaron, y no seré yo quien agregue sal a las muchas heridas que la furia del enemigo descargó sobre mis camaradas y los tuyos.

miércoles, 10 de abril de 2019

¿Es cierto que Fernando Nadra apoyó a Carlos Menem?


A casi 25 años de la muerte de mi padre, todavía hay quienes repiten una y otra vez falsedades acerca de su trayectoria, o los motivos de alejamiento del PC. Es el caso de un lector de mi muro de Facebook, quien luego leer mi desmentida a su afirmación de un “acercamiento político” de Fernando Nadra a Menem, me “invita” cordialmente a que lo demuestre. Transcribo el texto de mi segunda respuesta.

Estimado LVS:

Agradezco la invitación, y probaré que es totalmente inexacto que Nadra apoyara en modo alguno la presidencia de Carlos Menem, y aún mucho más falso que fuera su asesor.

Sin embargo, debo aclarar que -tanto en el derecho burgués como en la legislación socialista- es el que acusa y no el acusado quien debe probar sus afirmaciones.

Nadra efectivamente se entrevistó con Menem, a quien conocía desde mucho tiempo atrás, como a casi toda la dirigencia argentina del siglo XX, el 14 de agosto de1989. Lo hizo para cuestionarle en persona el anuncio del regresivo plan económico (Bunge Born) que anunció a contramano de sus promesas electorales, y rechazar las primeras insinuaciones de que decretaría un indulto a los genocidas, como finalmente hizo.

Esto queda comprobado con un comunicado de prensa elaborado y firmado por mi padre, en el que también desmiente a "voceros del PC", y cuya copia fotográfica incluyo en primer lugar, el que para despejar toda duda tiene sus propias correcciones manuscritas.

Aquella cúpula del PC es la que difundió esa versión a la prensa (que la reprodujo con entusiasmo y ocultó la desmentida de Fernando), para desprestigiarlo y enfrentarlo con los miles de militantes que lo acompañaron durante años, un ladrillo más en la pared de viles ataques a que lo sometieron para justificar el posterior desplazamiento y suspensión de quien entregó buena parte de su vida a ese partido y la causa revolucionaria, lo que pagó con años de persecución y prisión.

Otro dato que celosamente ocultó esa dirección, y omitió publicar la prensa canalla, es que Nadra volvió a rechazar expresamente esa versión en 1990, luego de una segunda entrevista con Menem en la que expresamente le fundamento su reclamo de un inmediato retiro de un proyecto para aplicar la pena de muerte en la Argentina. También, con sus correcciones manuscritas, incluyo la fotografía de este otro comunicado.

Con sus habituales códigos, fruto de largos años de dirigir y ampliar las relaciones políticas del PC, no incluyó un dato vital, pero que fue confirmado por el propio Carlos Menem: lejos de acercarse a sus posiciones, Fernando Nadra rechazó su propuesta formal de ser embajador argentino en la Unión Soviética o Cuba, una astuta maniobra de captación en la que sí cayeron otros políticos como Jorge Abelardo Ramos, que aceptó y ocupó la embajada en México.

Esta mentira -como otras tan absurdas como cenas con el genocida Videla o una confrontación en la selva boliviana con el Che Guevara, con quien estableciera una afectuosa relación, pero en La Habana- son parte de la campaña a la que aludo.

En el caso de la supuesta calidad de “asesor” de Carlos Menem, esta falacia fue lamentablemente reproducida por el historiador Horacio Tarcus en su Diccionario biográfico de la izquierda argentina: de los anarquistas a la “nueva izquierda” (1870-1976), en 2007.

A los pocos días de su aparición, me reuní con Tarcus, titular del Cedinci, al que nuestra familia donó buena parte del archivo y biblioteca partidaria de mi padre, en su oficina porteña de Fray Luis Beltrán al 100, y en esa reunión se comprometió a corregir el error en futuras ediciones.

Conozco esta campaña de difamación en detalle, no solo como orgulloso hijo de Fernando, sino como miembro del Comité Central del PC elegido por el XVI Congreso, y director del periódico partidario, afiliación y responsabilidades a las que renuncié públicamente en 1990, camino que luego fue siguiendo el 90% de esa cúpula partidaria, una parte de ella para seguir cómodos y redituables caminos, alejados de los ideales que decían defender.

La agradezco LVS, y lo invito a publicar esta aclaración, junto a los comunicados, en su propio muro (cuyos textos originales puede hallar en el Fondo Fernando Nadra de la Biblioteca Nacional), pues todavía son muchos afiliados, o ex afiliados, que con dolor han creído este tipo de mentiras.

Lo saludo cordialmente

Alberto Nadra

martes, 27 de noviembre de 2018

El día que el PC asaltó la ESMA

      

En mi libro "Secretos en Rojo" revelé, hasta donde viví personalmente, o tuve vía libre
de los protagonistas para hacerlo público, hechos desconocidos de la historia del Partido Comunista (PC). Desconocidos, cabe admitir, en la mayoría de los casos por la decisión propia, para mantener oculto su carácter de organización político militar, pero en otros por certero ocultamiento.

Todavía ni la política ni la academia se ha han dado por enterados que hay que corregir la historia de la lucha armada en la argentina, pues la primera guerrilla fue organizada por el PC, entre fines de los 30 y principios de los 40 del siglo XX, en el entonces Territorio Nacional del Chaco, en autodefensa frente al asesinato, robo de tierras a colonos y superexplotación de los pueblos originarios, por parte de La Forestal y otros pulpos.

           Me consta que muchos han accedido a la historia y la documentación que brindé en mi libro, pero no se dan por enterados.

           Tampoco, de la admisión en ese mismo trabajo de acciones de corte militar de los comunistas durante la última dictadura genocida, pese a su conocida y deplorable posición política en el plano público.

           Un episodio que no relaté fue sorprendentemente revelado por Página/12 hace 16 meses, sin que a nadie de la política o la academia se le mueva un pelo. Si bien es cierto que no es el titular principal de la nota, en ella se demuestra que un frente secreto del PC atacó la ESMA --si, ¡la ESMA! -- y facilitó la fuga de prisioneros propios y ajenos en el Centro Clandestino de Detención y exterminio que allí funcionó.

           La condena de la derecha no me molesta, si me lastima el silencio de los amigos y la hipocresía de algunos académicos...

Reproduzco, textual, el texto publicado el 2 de julio de 2017:

Un dirigente distinto y de otra época

Los recuerdos de Juan Carlos Carinelli hablan de una vida intensa, hiperactiva. Tan futbolera como política, entre libros de historia, un bandoneón sobre las piernas y el fratacho para alisar el revoque. Hizo y hace de todo.

Fue presidente del club Almagro en el año de su centenario. Tiene 74 años y milita en el Partido Comunista desde que era un pibe. Estuvo detenido-desaparecido en la ESMA, de donde cuenta que se escapó. Se recibió de profesor en la UBA, es maestro mayor de obras y tocó en varias orquestas, donde reemplazaba a otros músicos.

Sentado a la mesa de un bar en Corrientes y Dorrego, muestra dos objetos que son como sus señas de identidad. El carnet del club con tapas de cuero, donde está irreconocible en una foto de 1959. Tiene un jopo abundante del que ya no queda nada. De su teléfono celular emerge como fondo de pantalla la cara de un Carlos Marx inconfundible. Aunque el aparato se resiste a sus órdenes. Teclea y no le encuentra la vuelta.

El ex dirigente saborea un café y empieza a contar: “Soy hincha de Almagro desde que nací. Me hice socio de jovencito. Mi viejo era quintero y vendía sus productos en el mercado de Abasto donde estaba Almagro. Él iba con su carro o su chata, y las vueltas de la vida, ¿no? Muy cerca de mi casa se instaló la cancha. El club anduvo por todos lados, hasta que por un gobierno radical consiguió el predio actual. Mi viejo era hincha de Almagro porque vendía verduras y hortalizas en el barrio. Era la época en que se ponía el Alumni en las esquinas. Yo no fui buen jugador de fútbol, solo jugaba en los potreros, y no se me dio por eso.

Tampoco había sido dirigente de Almagro hasta que fui presidente”.

Carinelli saca una tras otra las fotografías que ilustran una considerable porción de su vida. En una, de pantalones cortos, toca el bandoneón mientras su padre canta un tango. En otra aparece con Luciano Lele Figueroa, aquel jugador que llegó a Almagro en 1976, cuando él militaba en la clandestinidad y terminó en la ESMA. “Puede haber sido el jugador más representativo del club para mí, aunque hay otros: Chiche Sosa, Humberto Recanatini, Albino Valentini, el Beto Yaque…” comenta.

Su paso por la presidencia, entre 2010 y 2014, coincidió con el cumpleaños número cien de Almagro: el 6 de enero de 2011. El ex dirigente integraba la peña Azul, Blanco y Negro y desde ahí saltó al máximo cargo. “Cuando empecé a ver cómo estaba el club, con la agrupación hacíamos asados, rifas, juntábamos dinero… todo en José Ingenieros, porque la sede de Capital está concesionada a Sport Club. Empezamos a construir los baños, hicimos tribunas, sectores de plateas. Le podría mostrar cómo estaba el club antes y cómo quedó después. Cómo trabajábamos con la hormigonera. Estoy con la lleca (apela al lunfardo) y la palabra, pero también con la maza y el martillo. A los 17, 18 años estudié para maestro mayor de obras. Más tarde comencé a cursar historia. Mientras tanto tenía que trabajar, ayudar a mi viejo Juan”.

Cuando era presidente de Almagro iba hasta la AFA en bicicleta. Asegura que todavía hoy la sigue utilizando, aunque acortó el recorrido. Pedalea desde donde vive, en Villa Alianza, Caseros, hasta el barrio porteño de Agronomía. En estos días tuvo que parar porque sufrió un accidente doméstico y se lesionó una rodilla.


Carinelli destaca de sus dos períodos como presidente que “la conducción en aquel momento estaba unida por los colores, no por las banderías políticas. Una cosa es tener ideología, pero en el club es completamente distinto. Las decisiones que se toman a veces no caen bien. En una institución, ser solidario es muy importante. Pero ahora no hay tanto compromiso. A los pibes no les importa nada, quieren ver un partido y pagan la entrada o si no, consiguen una por ahí…”

Mucho antes de que alcanzara la presidencia de Almagro, había arrancado con su militancia política. Abrazó las ideas de izquierda –la influencia de su padre anarquista y su madre comunista fueron determinantes– y no las abandonó nunca. “Siempre mantuve mi conducta y compromiso políticos”, señala. Y aunque prefiere evitar la evocación de momentos dolorosos del pasado o dar precisiones de su cautiverio en la ESMA, recuerda: “Yo estuve sesenta y pico de días ahí. En el 76, pasados tres meses del golpe, nos llevaron y al entrar nos metieron al fondo. Nos llevaban a la tortura, siempre tabicados, sin poder ver, hablábamos con alguno, con otro. Imagínese. En esa época, hace más de 40 años no había las comunicaciones que hay ahora, era completamente distinto. Pero nosotros sabíamos por compañeros que eran llevados ahí que en cualquier momento iba a haber una acción para poder sacarnos”.

Carinelli desemboca su relato en un episodio que nunca detalló hasta hoy: “Cuando pasó el tiempo y estábamos ahí, hubo una explosión muy grande en la entrada. Pensaban que si atacaban la ESMA iba a ser por adelante, pero también hicieron pelota un portón atrás. Pudimos salir quince, de los cuales tres quedaron por el camino. Uno se cayó y se rompió la pierna. Yo y mis compañeros tratamos de hacer un círculo de silencio por nuestras familias, porque no sabíamos lo que podía llegar a pasar. ¿Usted iba a pensar que pasados los años iban a salir por el 2 por 1? Yo sigo pensando, aunque me puedo equivocar, que pueden volver los tiempos duros”.

La historia del ex presidente de Almagro se emparenta en este punto con la de otro símbolo del club: Claudio Tamburrini. El ex arquero de la Primera División que militaba en la Federación Juvenil Comunista. Se fugó en 1978 del centro clandestino Mansión Seré, en Castelar, junto a otros tres compañeros de cautiverio. “Hablamos de hacer cosas con él, pero no tengo relación con Claudio. No se dio que habláramos de ciertos temas. Yo lo vi dos o tres veces, pero no conversamos de eso, paramos la pelota ahí”, cuenta.

Carinelli evoca ahora que “nosotros llegamos a la costa del río, donde nos esperaban. Lo que los militares no pensaban era que podíamos escaparnos por ahí. Yo estuve viviendo después bastante tiempo en el Tigre. Mi viejo iba a pescar todos los fines de semana con la Cacciola, bajaba en un muelle y de ahí iba caminando hasta donde estábamos nosotros”.

Su vida parece sacada de una película. Le hace falta música de fondo. El propio personaje de esta historia podría tocarla con el bandoneón o una trompeta. Los instrumentos con que se lo ve en las fotos apiladas en un sobre. En otra se lo ve orgulloso con tres hinchas de Almagro y un pedazo de tribuna de fondo. Ésa que levantó con sus propias manos, porque Juan Carlos Carinelli ha dejado una obra a sus espaldas. En la vida, en la militancia, en la educación, en un club de fútbol. Podría afirmarse con certeza que nunca perdió el tiempo.



martes, 20 de noviembre de 2018

CFK y su discurso de Ferro



En un post en el muro del amigo Pablo Gamba en Facebook, cuyo enfoque comparto, un ex camarada expresó su disconformidad global con el discurso de CFK, similar a otras que escuché, o leí, a partir de ayer.

Aunque fuera del contexto, me permito reproducir parte de mi reflexión en el muro de Pablo:

...me parece que el compañero, con su crítica a la intervención de CFK en Ferro, peca de inocente al pretender un enfoque antisistema de quien ha reiterado muchas veces su vocación (equivocada o no, pero la suya, y mayoritaria) de lograr mejoras y una reducción de la injusticia social dentro del capitalismo.

Al mismo tiempo, su enfoque recae nuevamente en los clásicos bandazos del Partido Comunista (PC), precisamente con una cita del dirigente que encabezó desde 1986 un nuevo período de esas oscilaciones de "derecha" a "izquierda", y viceversa, que caracterizaron durante buena parte de su historia a la política de alianzas de los comunistas, de la que hasta 1990 me hago cargo.

Luego de una justa –y todavía inédita para partidos y personalidades políticas del país y el extranjero-- autocrítica en 1986, se pasó a una infantil caricaturización de su histórica concepción del "Frente Democrático Nacional" (que vale recordar lo era también "antioligárquico, antiimperialista y con vistas al socialismo"), como una despreciable variante "burguesa" de la que siempre nos habríamos puesto a la cola, con la consiguiente hipoteca de la toma del poder por una fuerza, o conjunción de fuerzas, sólo revolucionarias.

Este enfoque ya expresó su miopía, por no decir un claro infantilismo, gestando, y abandonando, valiosas alianzas como el FRAL (Frente Amplio de Liberación), para refugiarse en una forzada unidad con el trotskismo, empujado más por la orfandad política electoral que por las convicciones. De esta manera, se dejó de lado a fuerzas y corrientes históricamente combativas y aún revolucionarias del campo popular con las que, luego de muchos desencuentros, se había avanzado de manera inédita hasta fines de los 80, para terminar en la frustrante experiencia de "Izquierda Unida”.

Más adelante, después de rechazar el apoyo a Néstor Kirchner en 2003 por similares razones, se pasó progresivamente a una posición casi acrítica frente al rumbo del gobierno, y ahora aparece el enojo y la sorpresa ante lo obvio: que CFK coincide en cuestiones sustanciales, pero no piensa como muchos de nosotros que hay que cambiar este régimen. El trascendente proceso que encabezó jamás pretendió una revolución, aún menos socialista, sino mejoras dentro de este sistema capitalista, lo que si se quiere podemos caracterizar como imposible en términos históricos, pero que obtuvo claros logros para el aquí y ahora de nuestro sufrido pueblo.

La táctica y la estrategia se confunden permanentemente para algunos compañeros, lo cual es lógico del punto de vista marxista, si partimos que hace años no realizan una caracterización seria de la actual estructura económico-social argentina, muy diferente a la de comienzos del siglo pasado, a la de 1943, 1983 y hasta a la del 2015. Tampoco del tipo de revolución a la que se puede aspirar a partir de esa caracterización, ni de la etapa política (¡horror, "etapas", "etapismo"!, como si hubiera un muro entre unas y otras...), y por lo tanto de instrumento para lograrlo (un frente de liberación nacional y social).

Sin embargo, hoy, ahora, es momento de lucha en las calles, organización y alianzas electorales, impulsar la recuperación de derechos y, si logramos derrotar al neoliberalismo macrista profundizar el proceso que se inicie con medidas de fondo, que deberán necesariamente incluir no pocas de carácter anticapitalista.

El verdadero macartismo no surge de una frase, comparación poco feliz, o concepto suelto de CFK, sino que se expresó en concreto con la exclusión del PC de Unidad Ciudadana en 2015, lo que no impidió al máximo dirigente de esa organización legitimarlo, al aceptar el último y decorativo puesto de candidato bonaerense al Parlasur. Al macartismo hay que enfrentarlo sin concesiones, no por una cuestión de un partido o ideología en particular, sino porque siempre apunta contra el campo popular en su conjunto.

De la misma manera, es legítimo debatir si es correcto, y personalmente considero que sí, que CFK incluya a sectores populares, no a los fachos, que portan el pañuelo celeste; o si considera superado, y personalmente considero que se equivoca, hablar de izquierda y derecha.

Sin embargo, es absurdo ponerlo como eje central, cuando al mismo tiempo CFK plantea, por primera vez en su discurso algo mucho más radical y confrontativo, como lo es el cambio en la estructura institucional impuesta por las revoluciones burguesas del siglo XIX, lo perimido de la absolutización de la "división de poderes", la regulación de nuevos actores (con respecto al viejo capitalismo) como los monopolios, en particular del predominio del capital financiero, los medios hegemónicos como grupos económico-políticos de configuración de la subjetividad de masas, la monárquica rémora del poder judicial vitalicio, y sobre todo avanzar hacia formas de protagonismo popular que superen la coyuntura electoral cuando un gobierno es "legal pero no legítimo": aunque no lo dijo, estamos hablando de revocatoria de mandatos, plebiscitos, consultas populares vinculantes, etc.

Bueno, ya es largo, pero que quede claro que si derrotamos a Macri no será, como no lo fue en 2003 ante el menemismo, con un gobierno revolucionario, sino democrático burgués, en todo caso con predominio del sector de la burguesía nativa ligada al mercado interno, en permanente disputa de clases --y por lo tanto política-- tanto externa como al interior del frente.

Todas estas indignaciones virginales, que finalmente aceptan el rumbo, pero con tan pocas ganas que no suman para ganarle a nadie, no ayudan a iniciar YA la pelea por el tipo y alcance de este Frente, a definir nosotros que entendemos como la "categoría" pueblo, que desde ya no es nueva ni un invento del Foro de Ferro. Y es el único escenario posible en la actual correlación de fuerzas, para colmo con la inexistente presencia y protagonismo de una izquierda revolucionaria, tarea todavía pendiente en la argentina, con una conformación y caracterización que merece un largo debate, mientas no renunciamos a nuestros ideales e impulsamos la acción popular en forma permanente, una buena forma de ir encontrando los caminos que no están claros y exigen una fortaleza teórica de la que carecemos y un debate abierto y desprejuiciado, que es evidente que nos cuesta afrontar.

miércoles, 26 de abril de 2017

Cuatro reflexiones para un renegado

En el Senado, el 19/4: desprecio por los trabajadores
despedidos en Radio Nacional

Jorge Sigal, actual secretario de Medios de la dupla Macri-Lombardi, fue funcionario pago del Partido Comunista desde los 13 años y decidió alejarse a mediados de la década del ’80, decisión respetable, al menos para mí, que lo hice en 1990, aunque por razones muy distintas.

No es un renegado por irse del PC, lo es por pasarse al campo de quienes siempre dijo combatir.

Fue mi amigo, y por mí se hizo periodista, con lo que se ganó la vida en Gente,  luego en ediciones del empresario Sigman, propietario de un laboratorio multinacional y de Capital Intelectual, también con desprecio antikirchnerista y supuesto republicanismo en Radio del Plata, columnas en Perfil y, con irritante precisión marcartista en Clarín, la última para denostar por “estalinistas” a “un puñado de personas con las que compartí momentos de su infancia comunista”, la que en realidad abarcó toda su adolescencia, hasta el filo entre la juventud y  la “madurez”, cronológicamente hablando.

Para dejar las cosas claras, puesto que Sigal no identifica a sus destinatarios pero miente sobre ellos, y luego en mensaje privado pide que “no me escraches con esto”, no revelo ese intercambio con una amiga entrañable, un respeto del que él ya carece hace tiempo, aunque lo reclama.

En cambio, público para que consten en su efímera biografía profesional y de funcionario,  cuatro post publicados en mi muro por Luis Reinaudi y Kuki Randi, y dos que publiqué yo mismo.

1.-

PC: LUIS REINAUDI RESPONDE A JORGE SIGAL
Reinaudi: "Autocriticarse es bueno, saludable, digno.
Renegar no".

Personalmente, ya opiné acerca de Jorge Sigal –actual Secretario de Medios Públicos, mano derecha de Hernán Lombardi en despidos y persecución ideológica-- a quien Clarín otorga ayer, miércoles 21/4/2017, amplio espacio para denostar críticas de sus ex camaradas.
Mucho antes, en 2013, no por casualidad también en Clarín, con motivo de la muerte del genocida Jorge Videla, Jorge Sigal publicó un extenso comentario, pero no para homenajear la lucha de aquellos años de sus ex camaradas que lucharon contra la dictadura, sino para retomar el peor relato acerca de la nefasta posición pública del PC, que coincide con los apologistas del genocidio.
En ese momento le respondió Luis Reinaudi, ya fallecido para nuestro dolor, y secuestrado y torturado en La Perla en 1978, testigo en el juicio que tuvo como principales acusados a los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez por delitos de lesa humanidad, ya que fue defensor de José Cristian Funes, asesinado en un falso intento de fuga el 30 de junio de 1976. 

Aquí el texto de Luis Reinaudi publicado como disimulada “carta de lectores” un 22 de mayo de 2013:

Autocriticarse es bueno, saludable, digno. Renegar no. En Clarín, edición del sábado 18, Jorge Sigal toma como pretexto la muerte de Videla para continuar el ajuste de cuentas con su pasado como militante -y en su momento destacado dirigente- del Partido Comunista. No escribo para polemizar con él acerca de la posición del PC (al que también pertenecí) sobre el golpe del 76 y la dictadura. Con toda seguridad él tenía un acceso más directo a la cúpula partidaria.
Yo era por entonces militante sindical y profesional, como abogado, en Córdoba. Recuerdo, sí, haber compartido con compañeros de actividad una posición crítica sobre la falta de claridad y contundencia en las posiciones públicas de la organización, pero tuve la suerte de no haber recibido jamás un “informe” en el que se calificara al difunto presidiario como democrático. No lo habría soportado.
Sigal se permite atribuir una imagen de ingenuidad, cuando no de cobardía, a los militantes comunistas asesinados, quienes según su calumniosa memoria, habrían muerto “… con la credencial de su partido en la mano tratando de convencer a sus captores de que el PC no tenía nada que ver con los grupos guerrilleros”.
No es ése mi recuerdo. Es cierto que, con genuino derecho, nos permitíamos exponer públicamente nuestra discrepancia con quienes abrazaron la vía armada. No lo es menos que quienes nos calificaban peyorativamente por esa posición, llegado el momento sabían que los abogados comunistas defendíamos a los presos políticos cualquiera fuese su ámbito de actuación.
Pero refulge dolorosamente en mi memoria la imagen de aquellos a quienes no pudimos defender, y como solo, único y suficiente ejemplo me basta el de David Colman, el Gordo, responsable de la autodefensa del PC cordobés, quien resistió hasta la muerte el más siniestro chantaje físico y moral sin suministrar una sola información a sus verdugos. Lo que digo no es retórica: antes de ser asesinado y salvajemente torturado, debió asistir al tormento y muerte de Eva y de Marina. Su mujer y su hija. No sé dónde estaba Sigal entonces, pero cualquiera haya sido su heroico pasaje por ese momento, tengo la certeza de que no legitima su liviano e irrespetuoso presente.

Luis Reinaudi

2.-

RESPUESTA DE KUKI RANDI (24/4/2017)  A NOTA DE SIGAL PUBLICADA EN CLARÍN
 
Lombardi-Sigal: "Vamos a desmantelar este ministerio de Propaganda"
y echar a sus trabajadores.

El secretario de Medios Públicos, Jorge "Bolita" Sigal (brazo derecho del repulsivo funcionario macrista proto-fascista Hernán Lombardi) me respondió en el diario Clarín, en la sección Opinión, al relato que difundí por las redes contando una experiencia sucedida durante la dictadura cívico-militar y que nos involucró a ambos.

"Bolita" Sigal -que trata de enterrar dicho seudónimo- tituló su nota "De tipos indeseables (y ciertas patologías)". En la misma reconoce que compartió conmigo -y otros- su infancia comunista (¿pecado de juventud?). Aclarando además que le he faltado el respeto y he tratado de demostrar su pertenencia al averno...por lo cual se lo debe lapidar.
Miente “Bolita” cuando tergiversa las fechas de nuestra militancia compartida y desconoce el hecho de la cita clandestina a la cual nunca concurrió ni avisó como correspondía a nuestra disciplina militante. Su actitud pusilánime (cagazo), propia de un verdadero traidor, me lleva a recordar a algunos de nuestros héroes como Inés Ollero, Lautaro Hueravillo, Patricia Palacín, Roberto Toranzo entre tantos cientos de comunistas que están clavados en nuestra memoria.
Para no volverme reiterativo sobre el escrito que disparó la respuesta de “Bolita” en el diario de Magneto le digo a este cobarde mercenario que mi límite es la verdad y la justicia. Te sugiero que cambies tus adjetivos cuando planteás que para todo hay un límite, y el mismo del cual no tenés retorno es la traición a los intereses populares y a los 30.000 detenidos desaparecidos que dieron su vida por una sociedad más justa y más humana. Traición ejercida por vos y que la historia, la memoria, la verdad y la justicia reclamarán tu castigo.

Kuki Randi


3.-

DISCULPAS A MIS AMIGOS (muro de FCB 12/2/2017)
Nuevos, y adecuados amigos
Pido disculpas a todos los amigos, o conocidos, a quienes ante sus consultas sobre Jorge Luis Sigal me empeñé en insistir en que era "una buena persona".
Lo hice contra la corriente tanto cuando se alejó de la militancia como cuando cambió radicalmente sus convicciones, pues jamás pensé que pensar como uno o de manera diferente fuera razón suficiente para determinar la calidad de una persona. Conozco grandes seres humanos en las antípodas de mi pensamiento y verdaderos miserables que se llenan la boca acerca de lo "nacional y popular".
No dudé en ese aspecto del Jorge, "Bolita", incluso después de ser nombrado Secretario de Medios de Lombardi/Macri, y estuve convencido que no fue responsable directo por las barbaridades sucedidas en los medios públicos, por lo cual no pocos de mis conocidos me miraban como a un auténtico marciano.
Pues bien, ME EQUIVOQUÈ. Y reitero mis disculpas, por lo menos a quienes pueda haber confundido con mis afirmaciones (Aclaración: este es el resultado de su agresiva e histérica reacción, que a su vez provocó la mía,  al preguntarle si estaba al tanto que el gran periodista Norberto Colominas –que en su momento le dio trabajo—había sido echado de Radio Nacional, sin explicación y mientras intentaba recuperarse de un episodio cardio-respiratorio, intento en que –con profunda angustia—nos lo arrebató la muerte).
Tal vez se explique parcialmente porque lo conozco desde sus 13 años, en el colegio Mariano Moreno, de sus décadas como funcionario pago de la FJC, y porque fui personalmente (pese a su resistencia), quien lo acercó al periodismo, que inició en la revista Aquí y Ahora, que yo dirigía.
Los recuerdos, el afecto surgido en tiempos difíciles, nos juegan malas pasadas.
Pero, ahora, dejo las cosas en claro.

Alberto Nadra

4.-

UNA MAS PARA JORGE SIGAL (muro de FCB el 26/4/2017).
 
Lo sigue matando diariamente...
Pese a los beneficios -de la plata primero (obtenida trabajando por un generoso sueldo para los proyectos editoriales de un ex testaferro del PC que se apropió de muchos, muchísimos, millones de dólares) y del poder después (Secretario de Medios de Lombardi Macri)- estoy convencido que NO es fácil convertirse en una basura consciente.
Por eso Jorge Sigal "mató" al padre, fallecido mucho antes, en su niñez, y un médico entregado a la lucha y la militancia, en un libro donde su ombligo es el protagonista de lo que parecen ser una serie de sesiones con su psicoanalista: “EL DÍA QUE MATÉ A MI PADRE”.
Toda una definición el título. Pero no le alcanza...
La propia existencia de quienes alguna vez luchamos juntos –ni que hablar que sigamos peleando por un mundo mejor-- le resulta dolorosa.
Tiene un pasado que es abismalmente mejor que su presente, y lo tortura.
Sin duda, sigamos o no en el PC, somos sal en esa herida autoinflingida. Ya es un cínico y mentiroso contumaz, pero todavía paga un precio.
Necesita auto justificarse y lo viene haciendo en Radio del Plata, Perfil, Clarín, donde esta semana publicó la nota a la que se hizo mención más arriba.
Por eso anticipo, de hecho lo está haciendo por entregas en esos grandes medios monopólicos, que debe (necesita) dar forma escrita a sus nuevas sesiones con el psicoanalista: "EL DÍA QUE MATÉ A MIS EX-CAMARADAS", a los que asesinaron y a los que todavía vivimos.


Alberto Nadra

viernes, 4 de noviembre de 2016

Luis Reinaudi: el adiós al Capitán Greenwich


Reinaudi, de pie, junto a Luis Alarcón, y dos
leyendas: Rodolfo Ghioldi Miguel Contreras,
sentados a izquierda y derecha,
respectivamente.

Sobreviviente de La Perla, en su secuestro y tortura durante la dictadura.
Abogado de la querella en la Megacausa de del Centro Clandestino de Detención, cuyas condenas se conocieron hace semanas.
Dirigente del gremio de prensa en Córdoba en los ’70, cuando fue una de las figuras más queridas del Partido Comunista, con un “hermano” entrañable, mi suegro: el “flaco” Jorge Canelles, quienes se trataban como “Capitán Greenwich” por la particular fisonomía de Reinaudi,  y “El jefe”, por Canelles, feroz humor cordobés para retratar su respeto por el sindicalista, muy por encima de cualquier “dirigente” de la burocracia partidaria.

Para mí, simplemente se fue un gran amigo, como lo fue, entrañable, de mi hermano Rodolfo, con un cariño profundo y mutuo con mi compañera Leonor Canelles.

Uno más en pocas semanas.

Mi saludo con tres fotos entrañables: una histórica, donde está (de pie, con su barba negra y juvenil) con el entonces dirigente de la Fede, Luis Alarcón, y dos figuras legendarias: los fundadores del PC Rodolfo Ghioldi y Miguel Contreras. La segunda, durante sus juicios por La Perla. La tercera cuando tuve la tremenda alegría y orgullo que me acompañara la presentación en Córdoba de mi libro “Secretos en Rojo”.
Reinaudi, querellante en la Megacausa La Perla

EL QUE SIEMPRE LLEGABA TARDE...SE VINO A IR TAN TEMPRANO (la despedida de mi hermano, Rodolfo Nadra, en su muro de Facebook) 

Amigo entrañable de mi juventud periodística, de cobertura del Cordobazo, la resistencia a la dictadura genocida y tantas anécdotas. Un tipo increíble, pausado y nunca estresado, al que bautizamos "Pachorra" cuando compartíamos la redacción del diario La Calle (1975) y más tarde "Capitán Greenwich", porque movía consigo el meridiano para correr las citas a cuando él llegaba.
Víctima de secuestro y torturas, se reía de sí mismo cuando contaba que se quedó dormido entre las piernas de sus captores cuando lo llevaban encapuchado y arrodillado en el asiento de atrás de un Falcon.
Brilló luego como abogado laboralista y querellante en la megacausa de La Perla. Córdoba y sus amigos y compañeros de todo el país lo lloramos hoy de pie y con una sonrisa sonora y entrañable, como él se despedirá de sí mismo.
Chau Luisito, chau camarada y amigo, chau cumpa y colega, chau culiau del alma!

Reinaudi,en su Córdoba, en la presentaciòn de Secretos en
Rojo.





miércoles, 29 de junio de 2016

1916-2016: Centenario del nacimiento de Fernando Nadra

Se me hace difícil escribir sobre "el viejo" en este 29 de junio, el aniversario de su nacimiento.
A modo de primer intento transcribo la entrada de Wikipedia, y algunas fotos como recuerdo y homenaje.

Fernando Nadra (29 de junio de 1916; Tucumán, Argentina - 22 de agosto de 1995, Buenos Aires, Argentina) fue un abogado, orador, periodista y ensayista, se inició a los 14 años como dirigente en la toma del Colegio Nacional Mitre en su provincia natal, en la cual fue presidente de la federación estudiantil secundaria, luego de la de los estudiantes universitarios cordobeses (FUC) y secretario general de la FUA. En su vida marcada por años de censura, expulsiones, ilegalidad y cárcel, conoció y en algunos casos trabó profundas relaciones amistosas con personalidades tan disímiles como Salvador Allende, Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Angela Davis, Ricardo Balbín, Monseñor Justo Laguna, Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Alfonsín, Carlos Menem o Juan Domingo Perón.


Estando en imprenta la edición de este libro ("La utopía posible"), pasadas las 16.00 del 22 de agosto de 1995, se apagó la vida de su autor.
Premonitoriamente, se había anticipado a la muerte, ganándole la primera batalla que es también la última: alcanzó a dejar en estas páginas un invalorable testamento ético, moral y político que servirá de ejemplo, estímulo y guía para muchas generaciones de argentinos.
Quienes lo acompañaron en sus últimos momentos saben que murió como vivió: luchando, haciendo planes, imaginando un futuro luminoso de tolerancia, democracia y justicia social para su patria. En sus horas de agonía transmitía a sus hijos ideas concretas para alumbrar el proyecto dibujado en su Utopía posible que, al decir del prologuista, Pedro Frías, es el Estado social de Derecho, incansable búsqueda que definió su trayectoria política, iniciada hace 65 años con la toma del colegio nacional de su provincia natal, Tucumán. Pocos sabían que hacía un lustro, serenamente y redoblando su entrega a la causa de su patria, le había declarado la guerra al cáncer que lo invadió, casi contemporáneamente con el cruel desengaño que implicó el descubrimiento del verdadero rostro de la organización y muchos de los hombres junto a los que había luchado la mayoría de su vida.


Su vibrante oratoria, su afilada calidad de polemista, la convicción y pasión con la que defendió cada una de sus ideas lo llevó a sufrir cárcel, tortura y hasta incalificables calumnias, después de haberlo entregado todo, incluso años de libertad y su fortuna personal, a la causa que lo desveló. Lejos de alimentar el odio o el resentimiento, el precoz poeta que cofundara el movimiento cultural y poético del Noroeste, La Carpa, desarrolló el más vasto pluralismo y amplitud en las relaciones, lo que le permitió ser amigo de personalidades relevantes de la política nacional e internacional, y nuclear en su lecho de enfermo o en su despedida final a las principales figuras de la vida nacional, como Carlos Menem y Raúl Alfonsín, embajadores, humildes villeros, familiares de ex detenidos y desaparecidos, vecinos, antiguos compañeros de estudio, que expresaban el orgullo de haberlo conocido, desde obispos a empresarios o militares, y de un extremo al otro del arco político democrático, figuras del arte y la cultura, hombres y mujeres a los que quiso y lo quisieron, con los que no pocas veces polemizó, pero que no estuvieron presentes formalmente: su homenaje llevaba el sello del compromiso y del afecto, aún desde el respetuoso disenso. La lista es interminable y forzosamente incompleta: Ernesto Sabato, Mercedes Sosa, Víctor Heredia, José María Castiñeira de Dios, Raúl Larra, Jorge Asís, Adriana Puigross, Manuel Mora y Araujo, Jorge Vanossi, Alberto Kohan, Facundo Suarez Lastra, Abel Latendorf, Eduardo Sigal, Fernando Bustelo, Jorge Canelles, Antonio Carrizo, Jorge Castro, Jacobo Timerman, y tantísimos otros.


Era el homenaje al impulsor de los encuentros pluripartidarios que precedieron y sucedieron al retorno de la democracia en 1973, al ejecutor del diálogo de los ocho partidos de oposición con Juan Domingo Perón, y que el ex-presidente y Nadra imaginaban como el inicio de un Consejo de Estado donde hallar soluciones de consenso para los principales problemas del país. A quien luego del golpe de estado genocida de 1976, dedicó sus esfuerzos a dos temas principales: la unión de todos los partidos políticos y sectores sociales para abrir camino a la democracia, y en ese carácter sus contemporáneos coinciden en ubicarlo como el gestor principal de la Multipartidaria, que Ricardo Balbín encabezó para forzar la salida electoral de 1983.








El otro plano fue su denodada y arriesgada lucha en el campo de los derechos humanos, en una labor silenciosa y a veces difamada, con la que contribuyó a salvar la vida de numerosos detenidos-desaparecidos, actuando pública y personalmente en estas gestiones en comisarias o cuarteles, promoviendo la participación política durante la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) en 1979, encabezada por Antonio Aguilar, a quién entregó -enfrentando los cordones policiales- cinco carpetas con documentación valorada como esencial para su investigación.

Miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), fue paradójicamente condenado a muerte por la Alianza Anticomunista Argentina (“Triple A”), por su militancia política, y simultáneamente por un autotitulado Comité Central del ERP, ante su demoledora crítica a las acciones irracionales de las organizaciones armadas de comienzos de la década del ‘70, volcada en su libro “Reflexiones sobre el Terrorismo”.


Nadra llegó a ser la principal figura pública del PC, en cuya dirección libró una silenciosa y casi solitaria lucha por su democratización y pluralismo que se remonta, por lo menos, a los duros enfrentamientos que protagonizó a fines de la década del ‘70 en favor de una condena abierta contra la dictadura militar y por el respeto y reconocimiento de las Madres de Plaza de Mayo, por entonces subestimadas cuando no vituperadas por los máximos y reales dirigentes comunistas. 

En 1989 impactó a la opinión pública con su escrito “Porqué renuncié al Partido Comunista”, donde fundamentó su decisión en la imposibilidad de modificar “desde adentro” el rumbo estalinista de la organización, a la que dedicó los 50 mejores años de su vida. Su intento final por cambiarla había sido la publicación de “La Religión de los Ateos. Reflexiones sobre el estalinismo en el PC argentino”, el último de sus más de 30 trabajos editados y traducidos a varios idiomas, en el que realiza una autocrítica política personal, prácticamente desconocida entre los políticos argentinos, del pasado y del presente.
Su vocación de unir, en lugar de dividir, de buscar acuerdos en lugar de profundizar enfrentamientos, fue el rasgo principal que, hasta su último aliento, marcó el paso de los 79 años de Fernando Nadra por la historia argentina. Esta figura legendaria de la izquierda recibió un merecido homenaje en la oración emocionada que le dirigió en el sepelio su entrañable amigo, monseñor Justo Laguna. Un obispo despedía y bendecía a un ateo destacando la comunión existente entre su cosmovisión socialista, su moral y amor al hombre y la justicia, y la doctrina cristiana. Más que un símbolo, la síntesis de una vida trascendente.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Las Memorias de Alberto Nadra echan luz sobre historias desconocidas del comunismo argentino

Por Oscar Federico Taffetani

Publicado en por la agencia Télam,  el 19 de Diciembre de 2015, reproducido hoy por Rebelión de Nicaragua, entre otros medios.

Hay secretos que hoy no podría revelar Wikileaks, ya que al momento de acontecer
"El libro de Nadra por momentos nos recuerda
"Gente, años, vida", del gran Ilya Ehrenburg" 
los hechos no había comunicaciones vía web entre los embajadores norteamericanos y su casa matriz en Washington; secretos que tampoco podría revelar una "desclasificación" de archivos en la Unión Soviética (entre otras cosas, porque la federación de repúblicas socialistas así llamada no existe más); finalmente, si los secretos de marras tienen que ver con operaciones de una organización política llamada Partido Comunista Argentino, que navegó buena parte del siglo XX en las aguas mixtas de la superficie y la clandestinidad, entonces, la posibilidad de acceder a la verdad histórica se vuelve aún más lejana...

Es allí cuando resultan imprescindibles los relatos vivenciales, como estos "Secretos en Rojo" que nos entrega Alberto Nadra.

Hijo de un dirigente histórico del PCA y militante y dirigente él mismo, hasta su renuncia al Comité Central del partido en 1989, Alberto Nadra vivió décadas intensas, esperanzadas y trágicas, de la vida política argentina, con una privilegiada cercanía y un contacto directo con los centros de decisión y los avatares de otros protagonistas de esa historia que fue nacional, fue regional y siempre, por supuesto, mundial.

En el nutrido índice del libro, que por momentos nos recuerda "Gente, años, vida", del gran Ilya Ehrenburg (aunque también la autobiografía "Banderas, pasiones, camaradas", de la más próxima Fanny Edelman), hallamos infaltables tópicos de la literatura comunista de América, como la Guerra Fría, la Revolución Cubana y la guerrilla del Che en Bolivia. Sin embargo, hay también en este libro temas y problemas inesperados, con revelaciones sorprendentes y que constituyen su verdadero atractivo.


Una de las sorpresas es "La otra orga. El desconocido aparato militar del PC", relato con el que comienza el capítulo 1 del libro. Allí nos enteramos que desde los años 20 -aunque fundamentalmente a partir de la experiencia de las Brigadas Internacionales en la guerra civil española y, luego de ésta, en la Resistencia del "maquis" francés a los nazis- el PC argentino desarrolló un aparato militar de autodefensa con el que llegó, incluso (a partir de la saga de golpes militares inaugurada en los '30) a plantearse la posibilidad de una insurrección popular en nuestro país, con milicias organizadas como para la toma del poder.

Así como la segunda guerra mundial llevó a todos los países del orbe las tácticas empleadas por el franquismo, el fascismo y el nazismo (un ejemplo preciso es el bombardeo criminal a la Plaza de Mayo y adyacencias, en 1955), así también extendió las guerrillas y formaciones militares antifascistas en todo el mundo y particularmente en América latina. Dos ejemplos claros de esto último fueron las precursoras experiencias de Luis Carlos Prestes en Brasil -a partir de los '30 y hasta los '70- y las de las FARC colombianas desde los años '60 (aunque su origen debe rastrearse a partir del Bogotazo de 1948). 

Hasta en la epopeya cubana de la Sierra Maestra fue decisiva la influencia de las tácticas militares antifascistas. Basta con saber que brigadistas de España actuaron como instructores del Ejército Rebelde, y que el armamento utilizado en la defensa de Bahía de los Cochinos, en 1961, era en gran parte armamento soviético ya utilizado en la segunda guerra mundial. 

Pero lo bueno del relato de Alberto Nadra es que echa luz, justamente, sobre el capítulo argentino de esas experiencias guerrilleras comunistas en el territorio nacional, en escenarios impensados como el Chaco y la provincia de Córdoba.

Otra revelación de las muchas que nos trae el libro -y nos detendremos en ella porque es muy importante- tiene que ver con el trabajo secreto de un grupo de periodistas y militantes comunistas para denunciar los primeros hechos del Plan Cóndor, en las mismas barbas de las dictaduras instauradas en Chile, la Argentina, Paraguay, Uruguay, Bolivia y Brasil, desde principios de los '70.

Describamos el escenario, en toda su complejidad. Si bien el terrorismo de Estado argentino, lo mismo que el de Chile y Paraguay, nació bajo el signo del anticomunismo, como una expresión regional y local de la Guerra Fría, tuvo en 1978 un giro importante en relación con la política del PC argentino. Ocurrió que la entonces Unión Soviética decidió invadir el Afganistán de los talibanes, dominado por saudíes como Bin Laden y que contaba con respaldo de la CIA.

Presentaciònde la primera ediciòn (2012): Osvaldo Nemirovsci, AN,
Norberto Colominas, Eduardo Sigal, y el fallecido Hèctor Valle.
No tardó Washington en decretar un embargo cerealero a la URSS, que fue acatado por la mayoría de los países de la "alianza atlántica". Sin embargo, la Argentina de Videla y Martínez de Hoz, que dependía como nunca de la exportación de las cosechas cerealeras, resolvió no respetar el embargo y seguir exportando granos a la URSS. A partir de ese momento (como suele pasar en tiempos de realpolitik) la URSS comenzó a ser "amiga" de la junta militar argentina y, consecuentemente, la dirección del Partido Comunista Argentino (algo parecido a lo que pasó con la jerarquía de la Iglesia Católica argentina) profundizó la línea de la "convergencia cívico-militar" y comenzó a distinguir entre "halcones" y "palomas" en el seno de las FFAA. Desde Moscú también salieron "instrucciones" para la diplomacia cubana y otras diplomacias comunistas del hemisferio. Fue el peor momento para los organismos de DDHH de nuestro país y el exterior, que intentaban llevar las denuncias de los crímenes de la dictadura a la ONU y a la comunidad internacional.

Sin embargo, en ese contexto tan adverso y utilizando la relativa inmunidad que tenían las agencias de noticias soviéticas, un grupo de militantes entre los que se contaba el autor de este libro acometió la peligrosa empresa de "filtrar" hacia los medios del mundo, sistemáticamente, las denuncias sobre el Plan Cóndor (investigado por primera vez por el comunista Valentín Mashkin) y sobre los crímenes de la dictadura. Notables documentos de resistencia, como la conocida "Carta de un escritor a la junta militar", de Rodolfo Walsh, salieron del país gracias al arriesgado trabajo de un grupo secreto que utilizaba como lugar de trabajo y reunión la oficina de Córdoba 652 11E, en la ciudad de Buenos Aires.

Razones para tener miedo no faltaban. En agosto de 1976 fueron secuestrados por un grupo de tareas los funcionarios de la Embajada de Cuba Crescencio Nicomedes Galañena Hernández y Jesús Cejas Arias. Mientras estaban siendo torturados en el CCD "Automotores Orletti", un anónimo enviado a la agencia Associated Press contenía la supuesta carta de "deserción al comunismo" de esos diplomáticos, cuyos cadáveres se recuperarían e identificarían muchos años después. 

Otra militante comunista, que trabajaba como empleada de limpieza en la Embajada de Cuba -la argentina María Rosa Cancere-, fue secuestrada en aquel duro agosto de 1976. El autor del libro nos refirió personalmente la pesadilla de que lo llamaran a altas horas de la noche, poco después de emitir algún despacho de la agencia criticando a la Junta, para decirle que "María Rosa te agradece el artículo. Cada cosa nueva que publicás, nosotros le subimos el voltaje a la picana".

Esta pequeña historia, que todavía hoy estremece, está contenida en este imprescindible libro autobiográfico que escribió Alberto Nadra, con la colaboración de su hermano Rodolfo y de otros familiares, amigos y camaradas.

Si la licencia retórica de la sinécdoque -ya estudiada por los griegos- nos permite hablar de la parte por el todo; o si expresado en una nomenclatura más actual cada parte de este libro contiene el ADN que permite establecer la filiación y reconstruir la totalidad, entonces cada pequeña historia de estos "Secretos en Rojo" nos permite acercarnos a la gran historia, para hacer el necesario aprendizaje vivencial y político.

A principios de este mes de diciembre, la Legislatura porteña declaró esta obra, por unanimidad, “de interés cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y para la promoción y defensa de los derechos humanos". Merecida distinción.


Y no vamos a contar más. Entreabrimos las hojas de este libro sólo para insinuar la riqueza que contiene. Completarán esa tarea cada lectora y cada lector.

2015, Centro Cultural Kirchner, Presentaciòn de la segunda ediciòn,
 ampliada:Jorge Elbaum, Miguel Nuñez, AN, Raúl Rizzo, y D. Rilo.