domingo, 10 de enero de 2021
La verdad sigue acorralando mentiras e infamias...
viernes, 6 de marzo de 2020
De la dictadura al macartismo y la infamia
El “Negro Ponce de León” es un veterano integrante del PRT-ERP, represaliado por la dictadura, a quien respeté e intento seguir respetando pese a nuestras diferencias. Sin embargo, la memoria de mis camaradas martirizados y asesinados me obligó a responder a una nota suya en Facebook, la que intenté realizar con con un respeto que él no ejerció.
En su muro del 3 de marzo pasado pueden leerse sus posts, y otras opiniones. Las que siguen son mis respuestas en ese mismo sitio y ese mismo día.
Respetado Negro, he leído con tristeza tus opiniones.
También lamento que te hayan bloqueado: yo conozco tu trayectoria, tu compromiso, aunque hayamos tenido, y tengamos, profundas diferencias. Incluso tuvimos un encuentro contigo y Amílcar Santucho en la sede del Comité Central del Partido Comunista (PC), en los meses previos al XVI Congreso de ese partido, donde vuestra preocupación era que “ustedes (nosotros) no cometan ahora los mismos errores que nosotros cometimos en los 70”.
Tu afirmación de que Fernando Nadra viajo a Francia con el genocida Videla (¡nada menos!) es totalmente falsa, como falsas son algunas acusaciones de los comentarios que siguieron a tu post, en general fundadas en los lugares comunes que sembró y siembra la derecha y la prensa canalla, pero muchos repiten.
No voy a responder a cada una de ellas, tampoco a señalar la razón que hay en otras.
He respondido una por una a las acusaciones -desde la “complicidad” con la dictadura hasta la supuesta “traición” al Che- en muchas notas y reportajes, y también en mi libro Secretos en Rojo. Un militante entre dos siglos, donde valoro el heroísmo de los comunistas en toda su historia, pero remarco lo que considero graves errores. Errores, es bueno señalar, que cometieron todas las organizaciones político militares, y te informo que el PC fue la primera de ellas, aunque no lo admita.
Con tristeza, entonces, no solo por lo errado de las apreciaciones, sino porque de esta manera se persiste en ahondar en las divisiones del campo popular y estimular resentimientos, mientras el enemigo jamás falla, ni en el tipo de munición ni en la precisión de la mira.
Negro Ponce de León, lo que en mi anterior post era decepción y tristeza por tus falsas acusaciones, a las que respondí con esforzado respeto, se transforma en enojo ante tu ratificación de que “lo que dije lo sostengo”.
Pese a que hace más de 30 años que renuncié al PC no puedo permitir que lastimes y ensucies la lucha de militantes y dirigentes, muchos de los cuales perdieron la vida, no solo en defensa de sus camaradas, sino de TUS compañeros. Fue el caso, Ponce de León, de la asesinada abogada de la Liga por los Derechos del Hombre (LADH), Teresa Israel, que no fue el único.
Es infame tu afirmación de que “Fernando Nadra había viajado en una comitiva con el genocida Jorge Rafael Videla a Francia”, y si no fue una equivocación, ya que acabas de ratificarla, de esa manera, caés directamente en una provocación.
Es una muestra de total ignorancia (en el mejor de los casos, y de mala fe en el peor de ellos) de lo que fue la lucha real durante la dictadura afirmar que el PC no contribuyó a la lucha por los presos, los desaparecidos y por los derechos humanos.
Equivocado en su lamentable caracterización del régimen, y en muchos casos con absurdas diferenciaciones con otros luchadores por los derechos humanos, el PC y la FJC estuvieron presentes oficialmente en toda la resistencia obrera, estudiantil, barrial, o en la reconstrucción de las juventudes políticas y las iniciativas multipartidarias desde el mismo 25 de marzo de 1976.
Cuando, en 1979, la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) llegó al país, fueron las investigaciones de la Inteligencia del PC las que permitieron revelar Centros Clandestinos de Detención y transformar el secuestro de la estudiante comunista Inés Ollero en “Caso testigo” que por primera vez prueba la existencia del Terrorismo de Estado en la argentina. De paso, te cuento que la delegación del PC que entregó las pruebas a la CIDH fue encabezada por Fernando Nadra: este y otros documentos están disponibles en la información oficial de la comisión, y también puedes verificar conductas en los impactantes manuscritos de familiares y dirigentes en la colección de la Biblioteca Nacional, “Cartas de la dictadura”.
No te detallo los otros frentes en los que peleó oficialmente el PC, y mucho menos la acción de contrainteligencia y contraataque que se desarrolló con los partidos hermanos del Cono Sur para enfrentar la Operación Cóndor. Si escupís tantas barbaridades acerca de sucesos que podrías haber investigado en soledad, es imposible que admitas los hechos casi legendarios en este aspecto.
Rechazo una comparación de presos y muertos de cada fuerza durante la dictadura, mucho más -pese a la inocultable diferencia- a tratar como números a tus compañeros y mis camaradas, pese a la abrumadora cifra de 1.500 comunistas presos, 500 secuestrados y 150 asesinados, entre ellos muchos miembros de comités regionales y locales, y del propio Comité Central del PC. Los datos duros echan por tierra tu intento de diferenciar las “bases” y “los funcionarios” que, por una vez, vos mismo admitís que contribuyeron a proteger o sacar del país a muchos perseguidos, sin importar su alineamiento.
Es correcto que recuerdes a “…los desmemoriados que muchos ex militantes del Partido Comunista pasaron a ser militantes del PRT-ERP, de Montoneros, y de otras organizaciones guerrilleras”, pero el mismo esfuerzo deberías emprender vos mismo para no “olvidar”, como vos, el hecho de que muchos miembros del PRT-ERP, incluidos notorios dirigentes y oficiales, se afiliaron al PC con el retorno de la democracia.
Como te dije en mi anterior post, pese a la tristeza por tus dichos, y ahora el enojo por tu ratificación, no encontrarás en estas líneas ninguna de las muchas críticas que tengo para hacer a los gruesos errores de tu organización, mucho menos usar adjetivos hirientes y despectivos como tú lo haces.
miércoles, 10 de abril de 2019
¿Es cierto que Fernando Nadra apoyó a Carlos Menem?
A casi 25 años de la muerte de mi padre, todavía
hay quienes repiten una y otra vez falsedades acerca de su trayectoria, o los motivos
de alejamiento del PC. Es el caso de un lector de mi muro de Facebook, quien luego
leer mi desmentida a su afirmación de un “acercamiento político” de Fernando
Nadra a Menem, me “invita” cordialmente a que lo demuestre. Transcribo el texto
de mi segunda respuesta.
Estimado LVS:
Agradezco la invitación, y probaré
que es totalmente inexacto que Nadra apoyara en modo alguno la presidencia de
Carlos Menem, y aún mucho más falso que fuera su asesor.
Sin embargo, debo aclarar que -tanto
en el derecho burgués como en la legislación socialista- es el que acusa y no
el acusado quien debe probar sus afirmaciones.
Nadra efectivamente se entrevistó
con Menem, a quien conocía desde mucho tiempo atrás, como a casi toda la
dirigencia argentina del siglo XX, el 14 de agosto de1989. Lo hizo para cuestionarle
en persona el anuncio del regresivo plan económico (Bunge Born) que anunció a
contramano de sus promesas electorales, y rechazar las primeras insinuaciones de
que decretaría un indulto a los genocidas, como finalmente hizo.
Esto queda comprobado con un comunicado
de prensa elaborado y firmado por mi padre, en el que también desmiente a "voceros del PC", y cuya copia fotográfica incluyo en primer
lugar, el que para despejar toda duda tiene sus propias correcciones
manuscritas.
Aquella cúpula del PC es la
que difundió esa versión a la prensa (que la reprodujo con entusiasmo y ocultó la desmentida de Fernando), para desprestigiarlo y enfrentarlo con los miles de militantes que lo acompañaron durante años, un ladrillo más en la pared de viles ataques a que lo sometieron para justificar el posterior desplazamiento
y suspensión de quien entregó buena parte de su vida a ese partido y
la causa revolucionaria, lo que pagó con años de persecución y prisión.
Otro dato que celosamente ocultó esa dirección, y omitió publicar la prensa canalla, es que Nadra volvió a rechazar expresamente esa versión en 1990, luego de una segunda entrevista con Menem en la que expresamente le fundamento su reclamo de un inmediato retiro de un proyecto para aplicar la pena de muerte en la Argentina. También, con sus correcciones manuscritas, incluyo la fotografía de este otro comunicado.
Con sus habituales códigos, fruto
de largos años de dirigir y ampliar las relaciones políticas del PC, no incluyó
un dato vital, pero que fue confirmado por el propio Carlos Menem: lejos de acercarse
a sus posiciones, Fernando Nadra rechazó su propuesta formal de ser embajador
argentino en la Unión Soviética o Cuba, una astuta maniobra de captación en la
que sí cayeron otros políticos como Jorge Abelardo Ramos, que aceptó y ocupó la
embajada en México.
Esta mentira -como otras tan
absurdas como cenas con el genocida Videla o una confrontación en la selva boliviana con el
Che Guevara, con quien estableciera una afectuosa relación, pero en La Habana- son
parte de la campaña a la que aludo.
En el caso de la supuesta
calidad de “asesor” de Carlos Menem, esta falacia fue lamentablemente reproducida
por el historiador Horacio Tarcus en su Diccionario biográfico de la
izquierda argentina: de los anarquistas a la “nueva izquierda” (1870-1976),
en 2007.
A los pocos días de su aparición,
me reuní con Tarcus, titular del Cedinci, al que nuestra familia donó buena
parte del archivo y biblioteca partidaria de mi padre, en su oficina porteña de
Fray Luis Beltrán al 100, y en esa reunión se comprometió a corregir el error
en futuras ediciones.
Conozco esta campaña de difamación
en detalle, no solo como orgulloso hijo de Fernando, sino como miembro del Comité
Central del PC elegido por el XVI Congreso, y director del periódico partidario,
afiliación y responsabilidades a las que renuncié públicamente en 1990, camino
que luego fue siguiendo el 90% de esa cúpula partidaria, una parte de ella para
seguir cómodos y redituables caminos, alejados de los ideales que decían defender.
La agradezco LVS, y lo invito
a publicar esta aclaración, junto a los comunicados, en su propio muro (cuyos
textos originales puede hallar en el Fondo Fernando Nadra de la Biblioteca
Nacional), pues todavía son muchos afiliados, o ex afiliados, que con dolor han
creído este tipo de mentiras.
Lo saludo cordialmente
Alberto Nadra
martes, 27 de noviembre de 2018
El día que el PC asaltó la ESMA
de los protagonistas para hacerlo público, hechos desconocidos de la historia del Partido Comunista (PC). Desconocidos, cabe admitir, en la mayoría de los casos por la decisión propia, para mantener oculto su carácter de organización político militar, pero en otros por certero ocultamiento.
Todavía ni la política ni la academia se ha han dado por enterados que hay que corregir la historia de la lucha armada en la argentina, pues la primera guerrilla fue organizada por el PC, entre fines de los 30 y principios de los 40 del siglo XX, en el entonces Territorio Nacional del Chaco, en autodefensa frente al asesinato, robo de tierras a colonos y superexplotación de los pueblos originarios, por parte de La Forestal y otros pulpos.
Me consta que muchos han accedido a la historia y la documentación que brindé en mi libro, pero no se dan por enterados.
Tampoco, de la admisión en ese mismo trabajo de acciones de corte militar de los comunistas durante la última dictadura genocida, pese a su conocida y deplorable posición política en el plano público.
Un episodio que no relaté fue sorprendentemente revelado por Página/12 hace 16 meses, sin que a nadie de la política o la academia se le mueva un pelo. Si bien es cierto que no es el titular principal de la nota, en ella se demuestra que un frente secreto del PC atacó la ESMA --si, ¡la ESMA! -- y facilitó la fuga de prisioneros propios y ajenos en el Centro Clandestino de Detención y exterminio que allí funcionó.
La condena de la derecha no me molesta, si me lastima el silencio de los amigos y la hipocresía de algunos académicos...
Reproduzco, textual, el texto publicado el 2 de julio de 2017:
Un dirigente distinto y de otra época
Los recuerdos de Juan Carlos Carinelli hablan de una
vida intensa, hiperactiva. Tan futbolera como política, entre libros de
historia, un bandoneón sobre las piernas y el fratacho para alisar el revoque.
Hizo y hace de todo.
Fue presidente del club Almagro en el año de su
centenario. Tiene 74 años y milita en el Partido Comunista desde que era un
pibe. Estuvo detenido-desaparecido en la ESMA, de donde cuenta que se escapó.
Se recibió de profesor en la UBA, es maestro mayor de obras y tocó en varias
orquestas, donde reemplazaba a otros músicos.
Sentado a la mesa de un bar en Corrientes y Dorrego,
muestra dos objetos que son como sus señas de identidad. El carnet del club con
tapas de cuero, donde está irreconocible en una foto de 1959. Tiene un jopo
abundante del que ya no queda nada. De su teléfono celular emerge como fondo de
pantalla la cara de un Carlos Marx inconfundible. Aunque el aparato se resiste
a sus órdenes. Teclea y no le encuentra la vuelta.
El ex dirigente saborea un café y empieza a contar:
“Soy hincha de Almagro desde que nací. Me hice socio de jovencito. Mi viejo era
quintero y vendía sus productos en el mercado de Abasto donde estaba Almagro.
Él iba con su carro o su chata, y las vueltas de la vida, ¿no? Muy cerca de mi
casa se instaló la cancha. El club anduvo por todos lados, hasta que por un
gobierno radical consiguió el predio actual. Mi viejo era hincha de Almagro
porque vendía verduras y hortalizas en el barrio. Era la época en que se ponía
el Alumni en las esquinas. Yo no fui buen jugador de fútbol, solo jugaba en los
potreros, y no se me dio por eso.
Tampoco había sido dirigente de Almagro hasta que fui
presidente”.
Carinelli saca una tras otra las fotografías que ilustran una
considerable porción de su vida. En una, de pantalones cortos, toca el
bandoneón mientras su padre canta un tango. En otra aparece con Luciano Lele
Figueroa, aquel jugador que llegó a Almagro en 1976, cuando él militaba en la
clandestinidad y terminó en la ESMA. “Puede haber sido el jugador más
representativo del club para mí, aunque hay otros: Chiche Sosa, Humberto
Recanatini, Albino Valentini, el Beto Yaque…” comenta.
Su paso por la presidencia, entre 2010 y 2014,
coincidió con el cumpleaños número cien de Almagro: el 6 de enero de 2011. El
ex dirigente integraba la peña Azul, Blanco y Negro y desde ahí saltó al máximo
cargo. “Cuando empecé a ver cómo estaba el club, con la agrupación hacíamos
asados, rifas, juntábamos dinero… todo en José Ingenieros, porque la sede de
Capital está concesionada a Sport Club. Empezamos a construir los baños,
hicimos tribunas, sectores de plateas. Le podría mostrar cómo estaba el club
antes y cómo quedó después. Cómo trabajábamos con la hormigonera. Estoy con la
lleca (apela al lunfardo) y la palabra, pero también con la maza y el martillo.
A los 17, 18 años estudié para maestro mayor de obras. Más tarde comencé a
cursar historia. Mientras tanto tenía que trabajar, ayudar a mi viejo Juan”.
Cuando era presidente de Almagro iba hasta la AFA en
bicicleta. Asegura que todavía hoy la sigue utilizando, aunque acortó el
recorrido. Pedalea desde donde vive, en Villa Alianza, Caseros, hasta el barrio
porteño de Agronomía. En estos días tuvo que parar porque sufrió un accidente
doméstico y se lesionó una rodilla.
Carinelli destaca de sus dos períodos como presidente
que “la conducción en aquel momento estaba unida por los colores, no por las
banderías políticas. Una cosa es tener ideología, pero en el club es
completamente distinto. Las decisiones que se toman a veces no caen bien. En
una institución, ser solidario es muy importante. Pero ahora no hay tanto
compromiso. A los pibes no les importa nada, quieren ver un partido y pagan la
entrada o si no, consiguen una por ahí…”
Mucho antes de que alcanzara la presidencia de
Almagro, había arrancado con su militancia política. Abrazó las ideas de
izquierda –la influencia de su padre anarquista y su madre comunista fueron
determinantes– y no las abandonó nunca. “Siempre mantuve mi conducta y
compromiso políticos”, señala. Y aunque prefiere evitar la evocación de
momentos dolorosos del pasado o dar precisiones de su cautiverio en la ESMA,
recuerda: “Yo estuve sesenta y pico de días ahí. En el 76, pasados tres meses del
golpe, nos llevaron y al entrar nos metieron al fondo. Nos llevaban a la
tortura, siempre tabicados, sin poder ver, hablábamos con alguno, con otro.
Imagínese. En esa época, hace más de 40 años no había las comunicaciones que
hay ahora, era completamente distinto. Pero nosotros sabíamos por compañeros
que eran llevados ahí que en cualquier momento iba a haber una acción para
poder sacarnos”.
Carinelli desemboca su relato en un episodio que nunca
detalló hasta hoy: “Cuando pasó el tiempo y estábamos ahí, hubo una
explosión muy grande en la entrada. Pensaban que si atacaban la ESMA iba a ser
por adelante, pero también hicieron pelota un portón atrás. Pudimos salir
quince, de los cuales tres quedaron por el camino. Uno se cayó y se rompió la
pierna. Yo y mis compañeros tratamos de hacer un círculo de silencio por
nuestras familias, porque no sabíamos lo que podía llegar a pasar. ¿Usted
iba a pensar que pasados los años iban a salir por el 2 por 1? Yo sigo
pensando, aunque me puedo equivocar, que pueden volver los tiempos duros”.
La historia del ex presidente de Almagro se emparenta
en este punto con la de otro símbolo del club: Claudio Tamburrini. El ex
arquero de la Primera División que militaba en la Federación Juvenil Comunista.
Se fugó en 1978 del centro clandestino Mansión Seré, en Castelar, junto a otros
tres compañeros de cautiverio. “Hablamos de hacer cosas con él, pero no tengo
relación con Claudio. No se dio que habláramos de ciertos temas. Yo lo vi dos o
tres veces, pero no conversamos de eso, paramos la pelota ahí”, cuenta.
Carinelli evoca ahora que “nosotros
llegamos a la costa del río, donde nos esperaban. Lo que los militares no
pensaban era que podíamos escaparnos por ahí. Yo estuve viviendo después
bastante tiempo en el Tigre. Mi viejo iba a pescar todos los fines de semana
con la Cacciola, bajaba en un muelle y de ahí iba caminando hasta donde
estábamos nosotros”.
Su vida parece sacada de una película. Le hace falta
música de fondo. El propio personaje de esta historia podría tocarla con el
bandoneón o una trompeta. Los instrumentos con que se lo ve en las fotos
apiladas en un sobre. En otra se lo ve orgulloso con tres hinchas de Almagro y
un pedazo de tribuna de fondo. Ésa que levantó con sus propias manos, porque
Juan Carlos Carinelli ha dejado una obra a sus espaldas. En la vida, en la
militancia, en la educación, en un club de fútbol. Podría afirmarse con certeza
que nunca perdió el tiempo.
martes, 20 de noviembre de 2018
CFK y su discurso de Ferro
Este enfoque ya expresó su miopía, por no decir un claro infantilismo, gestando, y abandonando, valiosas alianzas como el FRAL (Frente Amplio de Liberación), para refugiarse en una forzada unidad con el trotskismo, empujado más por la orfandad política electoral que por las convicciones. De esta manera, se dejó de lado a fuerzas y corrientes históricamente combativas y aún revolucionarias del campo popular con las que, luego de muchos desencuentros, se había avanzado de manera inédita hasta fines de los 80, para terminar en la frustrante experiencia de "Izquierda Unida”.
Más adelante, después de rechazar el apoyo a Néstor Kirchner en 2003 por similares razones, se pasó progresivamente a una posición casi acrítica frente al rumbo del gobierno, y ahora aparece el enojo y la sorpresa ante lo obvio: que CFK coincide en cuestiones sustanciales, pero no piensa como muchos de nosotros que hay que cambiar este régimen. El trascendente proceso que encabezó jamás pretendió una revolución, aún menos socialista, sino mejoras dentro de este sistema capitalista, lo que si se quiere podemos caracterizar como imposible en términos históricos, pero que obtuvo claros logros para el aquí y ahora de nuestro sufrido pueblo.
La táctica y la estrategia se confunden permanentemente para algunos compañeros, lo cual es lógico del punto de vista marxista, si partimos que hace años no realizan una caracterización seria de la actual estructura económico-social argentina, muy diferente a la de comienzos del siglo pasado, a la de 1943, 1983 y hasta a la del 2015. Tampoco del tipo de revolución a la que se puede aspirar a partir de esa caracterización, ni de la etapa política (¡horror, "etapas", "etapismo"!, como si hubiera un muro entre unas y otras...), y por lo tanto de instrumento para lograrlo (un frente de liberación nacional y social).
Sin embargo, hoy, ahora, es momento de lucha en las calles, organización y alianzas electorales, impulsar la recuperación de derechos y, si logramos derrotar al neoliberalismo macrista profundizar el proceso que se inicie con medidas de fondo, que deberán necesariamente incluir no pocas de carácter anticapitalista.
El verdadero macartismo no surge de una frase, comparación poco feliz, o concepto suelto de CFK, sino que se expresó en concreto con la exclusión del PC de Unidad Ciudadana en 2015, lo que no impidió al máximo dirigente de esa organización legitimarlo, al aceptar el último y decorativo puesto de candidato bonaerense al Parlasur. Al macartismo hay que enfrentarlo sin concesiones, no por una cuestión de un partido o ideología en particular, sino porque siempre apunta contra el campo popular en su conjunto.
De la misma manera, es legítimo debatir si es correcto, y personalmente considero que sí, que CFK incluya a sectores populares, no a los fachos, que portan el pañuelo celeste; o si considera superado, y personalmente considero que se equivoca, hablar de izquierda y derecha.
Sin embargo, es absurdo ponerlo como eje central, cuando al mismo tiempo CFK plantea, por primera vez en su discurso algo mucho más radical y confrontativo, como lo es el cambio en la estructura institucional impuesta por las revoluciones burguesas del siglo XIX, lo perimido de la absolutización de la "división de poderes", la regulación de nuevos actores (con respecto al viejo capitalismo) como los monopolios, en particular del predominio del capital financiero, los medios hegemónicos como grupos económico-políticos de configuración de la subjetividad de masas, la monárquica rémora del poder judicial vitalicio, y sobre todo avanzar hacia formas de protagonismo popular que superen la coyuntura electoral cuando un gobierno es "legal pero no legítimo": aunque no lo dijo, estamos hablando de revocatoria de mandatos, plebiscitos, consultas populares vinculantes, etc.
Bueno, ya es largo, pero que quede claro que si derrotamos a Macri no será, como no lo fue en 2003 ante el menemismo, con un gobierno revolucionario, sino democrático burgués, en todo caso con predominio del sector de la burguesía nativa ligada al mercado interno, en permanente disputa de clases --y por lo tanto política-- tanto externa como al interior del frente.
miércoles, 26 de abril de 2017
Cuatro reflexiones para un renegado
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| En el Senado, el 19/4: desprecio por los trabajadores despedidos en Radio Nacional |
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| Reinaudi: "Autocriticarse es bueno, saludable, digno. Renegar no". |
Personalmente, ya opiné acerca de Jorge Sigal –actual Secretario de Medios Públicos, mano derecha de Hernán Lombardi en despidos y persecución ideológica-- a quien Clarín otorga ayer, miércoles 21/4/2017, amplio espacio para denostar críticas de sus ex camaradas.
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| Nuevos, y adecuados amigos |
Pero, ahora, dejo las cosas en claro.
Sin duda, sigamos o no en el PC, somos sal en esa herida autoinflingida. Ya es un cínico y mentiroso contumaz, pero todavía paga un precio.
viernes, 4 de noviembre de 2016
Luis Reinaudi: el adiós al Capitán Greenwich
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| Reinaudi, de pie, junto a Luis Alarcón, y dos leyendas: Rodolfo Ghioldi Miguel Contreras, sentados a izquierda y derecha, respectivamente. |
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| Reinaudi, querellante en la Megacausa La Perla |
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| Reinaudi,en su Córdoba, en la presentaciòn de Secretos en Rojo. |
miércoles, 29 de junio de 2016
1916-2016: Centenario del nacimiento de Fernando Nadra
A modo de primer intento transcribo la entrada de Wikipedia, y algunas fotos como recuerdo y homenaje.
Fernando Nadra (29 de junio de 1916; Tucumán, Argentina - 22 de agosto de 1995, Buenos Aires, Argentina) fue un abogado, orador, periodista y ensayista, se inició a los 14 años como dirigente en la toma del Colegio Nacional Mitre en su provincia natal, en la cual fue presidente de la federación estudiantil secundaria, luego de la de los estudiantes universitarios cordobeses (FUC) y secretario general de la FUA. En su vida marcada por años de censura, expulsiones, ilegalidad y cárcel, conoció y en algunos casos trabó profundas relaciones amistosas con personalidades tan disímiles como Salvador Allende, Fidel Castro, Ernesto Che Guevara, Angela Davis, Ricardo Balbín, Monseñor Justo Laguna, Arturo Frondizi, Arturo Illia, Raúl Alfonsín, Carlos Menem o Juan Domingo Perón.
Estando en imprenta la edición de este libro ("La utopía posible"), pasadas las 16.00 del 22 de agosto de 1995, se apagó la vida de su autor.
Premonitoriamente, se había anticipado a la muerte, ganándole la primera batalla que es también la última: alcanzó a dejar en estas páginas un invalorable testamento ético, moral y político que servirá de ejemplo, estímulo y guía para muchas generaciones de argentinos.
Quienes lo acompañaron en sus últimos momentos saben que murió como vivió: luchando, haciendo planes, imaginando un futuro luminoso de tolerancia, democracia y justicia social para su patria. En sus horas de agonía transmitía a sus hijos ideas concretas para alumbrar el proyecto dibujado en su Utopía posible que, al decir del prologuista, Pedro Frías, es el Estado social de Derecho, incansable búsqueda que definió su trayectoria política, iniciada hace 65 años con la toma del colegio nacional de su provincia natal, Tucumán. Pocos sabían que hacía un lustro, serenamente y redoblando su entrega a la causa de su patria, le había declarado la guerra al cáncer que lo invadió, casi contemporáneamente con el cruel desengaño que implicó el descubrimiento del verdadero rostro de la organización y muchos de los hombres junto a los que había luchado la mayoría de su vida.
Su vibrante oratoria, su afilada calidad de polemista, la convicción y pasión con la que defendió cada una de sus ideas lo llevó a sufrir cárcel, tortura y hasta incalificables calumnias, después de haberlo entregado todo, incluso años de libertad y su fortuna personal, a la causa que lo desveló. Lejos de alimentar el odio o el resentimiento, el precoz poeta que cofundara el movimiento cultural y poético del Noroeste, La Carpa, desarrolló el más vasto pluralismo y amplitud en las relaciones, lo que le permitió ser amigo de personalidades relevantes de la política nacional e internacional, y nuclear en su lecho de enfermo o en su despedida final a las principales figuras de la vida nacional, como Carlos Menem y Raúl Alfonsín, embajadores, humildes villeros, familiares de ex detenidos y desaparecidos, vecinos, antiguos compañeros de estudio, que expresaban el orgullo de haberlo conocido, desde obispos a empresarios o militares, y de un extremo al otro del arco político democrático, figuras del arte y la cultura, hombres y mujeres a los que quiso y lo quisieron, con los que no pocas veces polemizó, pero que no estuvieron presentes formalmente: su homenaje llevaba el sello del compromiso y del afecto, aún desde el respetuoso disenso. La lista es interminable y forzosamente incompleta: Ernesto Sabato, Mercedes Sosa, Víctor Heredia, José María Castiñeira de Dios, Raúl Larra, Jorge Asís, Adriana Puigross, Manuel Mora y Araujo, Jorge Vanossi, Alberto Kohan, Facundo Suarez Lastra, Abel Latendorf, Eduardo Sigal, Fernando Bustelo, Jorge Canelles, Antonio Carrizo, Jorge Castro, Jacobo Timerman, y tantísimos otros.

Era el homenaje al impulsor de los encuentros pluripartidarios que precedieron y sucedieron al retorno de la democracia en 1973, al ejecutor del diálogo de los ocho partidos de oposición con Juan Domingo Perón, y que el ex-presidente y Nadra imaginaban como el inicio de un Consejo de Estado donde hallar soluciones de consenso para los principales problemas del país. A quien luego del golpe de estado genocida de 1976, dedicó sus esfuerzos a dos temas principales: la unión de todos los partidos políticos y sectores sociales para abrir camino a la democracia, y en ese carácter sus contemporáneos coinciden en ubicarlo como el gestor principal de la Multipartidaria, que Ricardo Balbín encabezó para forzar la salida electoral de 1983.
El otro plano fue su denodada y arriesgada lucha en el campo de los derechos humanos, en una labor silenciosa y a veces difamada, con la que contribuyó a salvar la vida de numerosos detenidos-desaparecidos, actuando pública y personalmente en estas gestiones en comisarias o cuarteles, promoviendo la participación política durante la visita de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA (CIDH) en 1979, encabezada por Antonio Aguilar, a quién entregó -enfrentando los cordones policiales- cinco carpetas con documentación valorada como esencial para su investigación.
Miembro del Consejo de Presidencia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), fue paradójicamente condenado a muerte por la Alianza Anticomunista Argentina (“Triple A”), por su militancia política, y simultáneamente por un autotitulado Comité Central del ERP, ante su demoledora crítica a las acciones irracionales de las organizaciones armadas de comienzos de la década del ‘70, volcada en su libro “Reflexiones sobre el Terrorismo”.
Nadra llegó a ser la principal figura pública del PC, en cuya dirección libró una silenciosa y casi solitaria lucha por su democratización y pluralismo que se remonta, por lo menos, a los duros enfrentamientos que protagonizó a fines de la década del ‘70 en favor de una condena abierta contra la dictadura militar y por el respeto y reconocimiento de las Madres de Plaza de Mayo, por entonces subestimadas cuando no vituperadas por los máximos y reales dirigentes comunistas.
En 1989 impactó a la opinión pública con su escrito “Porqué renuncié al Partido Comunista”, donde fundamentó su decisión en la imposibilidad de modificar “desde adentro” el rumbo estalinista de la organización, a la que dedicó los 50 mejores años de su vida. Su intento final por cambiarla había sido la publicación de “La Religión de los Ateos. Reflexiones sobre el estalinismo en el PC argentino”, el último de sus más de 30 trabajos editados y traducidos a varios idiomas, en el que realiza una autocrítica política personal, prácticamente desconocida entre los políticos argentinos, del pasado y del presente.
Su vocación de unir, en lugar de dividir, de buscar acuerdos en lugar de profundizar enfrentamientos, fue el rasgo principal que, hasta su último aliento, marcó el paso de los 79 años de Fernando Nadra por la historia argentina. Esta figura legendaria de la izquierda recibió un merecido homenaje en la oración emocionada que le dirigió en el sepelio su entrañable amigo, monseñor Justo Laguna. Un obispo despedía y bendecía a un ateo destacando la comunión existente entre su cosmovisión socialista, su moral y amor al hombre y la justicia, y la doctrina cristiana. Más que un símbolo, la síntesis de una vida trascendente.
miércoles, 23 de marzo de 2016
lunes, 21 de marzo de 2016
martes, 15 de marzo de 2016
lunes, 21 de diciembre de 2015
Las Memorias de Alberto Nadra echan luz sobre historias desconocidas del comunismo argentino
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| "El libro de Nadra por momentos nos recuerda "Gente, años, vida", del gran Ilya Ehrenburg" |
![]() |
| Presentaciònde la primera ediciòn (2012): Osvaldo Nemirovsci, AN, Norberto Colominas, Eduardo Sigal, y el fallecido Hèctor Valle. |
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| 2015, Centro Cultural Kirchner, Presentaciòn de la segunda ediciòn, ampliada:Jorge Elbaum, Miguel Nuñez, AN, Raúl Rizzo, y D. Rilo. |




























