jueves, 10 de agosto de 2017

1990: el año que renuncié a mi Partido


Con motivo del fallecimiento de quien fuera mi hermano político, Patricio Echegaray, con dolor por su familia pero sin avalar la idealización del principal responsable del más grave e irreparable daño al Partido Comunista, publiqué algunas reflexiones en mi muro de FCB, a las que algunos respondieron con ignorantes agresiones, o la clásica muletilla de “¿Por qué no hablaste antes?”.
No es mi caso. Lo hice, y mucho antes de 1990, en que presenté mi renuncia. En todas y cada una de las reuniones del CC, pero vaya como recordatorio la carta que dirigí (y entregue en el local con nombre y apellido) a mis entonces camaradas –el 90% de los cuales luego abandonó el partido—pero jamás fue difundida, ni entregada.


Carta de Renuncia al Comité Central y al PC
Buenos Aires,  8 octubre de 1990.-

Compañeros:
Después de 26 años de militancia, presento mi renuncia indeclinable al Comité Central y al PC, convencido de que el deterioro político y la degradación moral de la cúpula partidaria, lo han llevado a la disgregación. La histérica negativa con que respondieron a mi reclamo de una reunión donde presentaran balance de su acción, junto a las amenazas e infamias con que me calificaron, hacen estéril todo nuevo esfuerzo personal para aportar a la recuperación del PC.
Hace casi dos años denuncié casi solitariamente el avance de “una concepción autoritaria y elitista del Partido, de la elaboración de su línea y de la toma de decisiones, el resurgir de la antigua soberbia y el hegemonismo en la acción política”, opiniones que conocían con anterioridad Echegaray y algunos compañeros con los que impulsamos y dirigimos la labores del XVI Congreso.
Por plantear francamente mis opiniones ante ese CC fui, entonces, separado de la dirección del periódico Qué Pasa. Por denunciarlo, luego, públicamente, se me condenó con la vieja muletilla estalinista del “daño al partido” y la “utilización por el enemigo”.
Es la misma que repiten ahora, y que siempre sirvió para ocultar tantos atropellos e injusticias en el PC, especulando con el espíritu de cuerpo creado por tantos años de persecución y represión.
Pese a los esfuerzos de muchos militantes y algunos dirigentes de ese CC, al surgimiento de posiciones abiertamente críticas y de propuestas renovadoras con motivo del futuro XVII Congreso, nada corrigió la cúpula. Todos han sido retoques cosméticos para proteger sus sillones.
Con protagonismo del viejo aparato, y con la marginación de la militancia, Echegaray, Pereyra y Fava han terminado de liquidar al PC. Lo han hundido en una crisis sin retorno. Ellos son los liquidacionistas actuales de una historia militante de entrega y heroísmo, más allá de las páginas oscuras de las dirigencias.
El fatídico “viraje en unidad” no ha sido otra cosa que una traición a lo mejor del pasado XVI Congreso: la sacralización de sus aspectos más infantiles e inmaduros; y la sumatoria de lo más inmoral de lo viejo y de lo nuevo.
Siguen marginando a la militancia y al propio CC de buena parte de las decisiones; como las financieras, de las que reclamé un balance que se negaron a realizar, y me respondieron con agresiones y amenazas de muerte propias de matones y grupos de tareas; inconcebibles en hombres que se dicen revolucionarios y humanistas.
Ocultan que, mientras un puñado especial de dirigentes goza de privilegios propios de la corrupción y producto del latrocinio, son muchos los que no tienen para publicar un volante, pasan hambre, o son dejados en la calle, sin trabajo, después de décadas de entrega sacrificada al Partido.
Para acallar todo esto sin ruborizarse me califican de “provocador”, y hasta de “policía”; justamente los personajes que manejan los hilos del siniestro aparato de control interno. Son, nada menos, que los mismos protagonistas de los vínculos orgánicos con la dictadura, consolidados a la sombra del seguidismo político: conducta por cuyas causas y derivaciones aún no han rendido cuentas ni dado explicaciones. Se trata, sin duda, de una historia tan siniestra y “secreta” como la de las finanzas partidarias.
Tampoco puedo comulgar con el rumbo de una cúpula capaz de oscilar de un extremo al otro del espectro político, más allá de una fraseología hueca que encubre la incapacidad para comprender los profundos cambios en el mundo y en el país; con la orfandad de preparación teórica, la superficialidad del análisis y, en algún caso, los peligrosos signos del desequilibrio psíquico.
El hegemonismo y el aparatismo en las relaciones políticas, con su contracara de seguidismo; una concepción ombliguista del Partido; una nueva subordinación internacional que cambia una obsecuencia por otra, con la misma falta de independencia; se rematan ahora con una política sindical que margina y anatematiza a buena parte de la izquierda, incluido el peronismo combativo.
Estos son temas para el debate, por cierto. Pero lo que es indiscutible son los graves hechos que he denunciado en estos dos años, en los que con esfuerzo y no poco desgarramiento personal seguí participando en las reuniones del CC. Estaba convencido de que era un mandato de los compañeros que me eligieron, y que me obligaba a esclarecer muchos temas a los que tuve acceso por las particulares responsabilidades que me tocó desempeñar durante este proceso. Ustedes mismos poco sabían sobre ello y tenían que dirigir y tomar decisiones sin los elementos necesarios, que se les ocultaban.
Ahora, ese ya no es el caso. Hoy nadie podrá aducir ignorancia para justificar sus errores, su cobardía o su complicidad.
En medio de las maniobras fraudulentas, la marginación y la descalificación a decenas de compañeros, no hay espacio para seguir adelante en un partido destrozado, con una crisis terminal. Los responsables de la destrucción, con nombre y apellido, tendrán que rendir cuentas ante el pueblo y la historia.
Queda a los compañeros que aún confían en dar batalla interna exigir que esta cúpula traidora y corrupta rinda esa cuenta. No comparto su optimismo, pero los respeto.
Asumo toda la responsabilidad que me cabe por lo bueno y por lo malo que hizo este Partido durante y después del XVI Congreso. Nada nuevo podrá construirse, y mucho menos, reconstruirse, sin una actitud ética que comience por asumir nuestras propias responsabilidades.
Estoy seguro de que con algunos de ustedes nos encontraremos en la construcción de una práctica política, teórica y organizativa, que aporte al renacer orgánico de las fuerzas populares en nuestra Patria.
Un renacer orgánico que supere el histórico sustitucionismo de la izquierda argentina, que siempre reemplazó al pueblo y a la propia militancia con su aparato y su proyecto; ambos autoproclamados de vanguardia. Una práctica política que, en definitiva, contribuya a la creación de una fuerza alternativa, democrática, nacional y  popular.
Los saluda
Alberto Nadra

martes, 18 de julio de 2017

El Plan Cóndor y la "Conexión Buenos Aires"

Hermoso y altamente profesional testimonio de la “Conexión Buenos Aires”, vía para las informaciones del programa de Radio Moscú Escucha Chile, que “sacó de quicio al genocida Pinochet y su Junta Militar.

Isidoro Gilbert, que coordinó las acciones en Buenos Aires relata la trama de profesionalismo y solidaridad realizada tanto en democracia como bajo la dictadura desde una oficina en Córdoba 652, 11 “E”, de la que fue responsable.
Alejandro Andam y Daniel Iglesias, embarcados en un proyecto que rescata las vivencias del diario Sur (“SurVive”), de las que fueron protagonistas, son los responsables de la dirección de esta impecable producción, que rescata del olvido una página heroica del periodismo argentino.


Agradezco las menciones que me tocan, y me queda por añadir que, paralelamente, por decisión de los PC de Argentina y los países hermanos, así como el aporte fundamental de los de la entonces Unión Soviética, Checoslovaquia y la República Democrática Alemana, una parte de los argentinos, chilenos, uruguayos y paraguayos que participamos en este proyecto, desarrollamos secretamente, aún para Isidoro y nuestros propios camaradas de aquella tarea, una red de contrainteligencia, y en caso de acciones de contraofensiva, contra el Plan Cóndor, compleja trama que relato en mi libro SECRETOS EN ROJO. Un militante entre dos siglos, de Ediciones Corregidor.


lunes, 10 de julio de 2017

Sin adjetivos, discutir y aprender de los errores



Reproduzco una nota que escribí para LA TECL@ Eñe Revista Digital de Cultura y Política que dirige Conrado Yasenza.

Ustedes saben, no me preocupa ser “políticamente correcto”,  ni adecuarme al sentir mayoritario de los que tienen poder, estén o no en el gobierno, pues jamás busqué beneficios personales, sino la grandeza de la Patria y el bienestar de nuestro pueblo.

Por eso, cuando –a veces como reacción a tanta infamia de los monopolios mediático judiciales, otras por simple anteojera-- resulta tan fácil estigmatizar o alinearse como campeones desde posiciones de “purismo”, las más de las veces contradictorias, escribo al correr de la máquina, como es mi costumbre, tanto si me “conviene”, como si no.

A ver compañeros, tratemos de aclarar los tantos.

No soy tan ambicioso para pretender ponernos completamente de acuerdo en estos tiempos complejos, que de todas maneras no lo son más que los que nos tocaron vivir conscientemente a los que llevamos algunos años militando, o sufrir a los que suponen que no se meten en política. Pero razonemos, charlemos sin agresión, tratemos de pensar para buscar los mejores caminos.

Políticamente, Randazzo puede ser un “boludo”, pero de ahí el trayecto hasta “traidor” es considerable.

Aclaro que todo lo dicho y lo por decir es con un fuerte y fraternal espíritu frentista, puesto que como marxista “atemporal”, si tal cosa existiera, me resultaría cómodo eludir lo principal de la accesorio en una etapa y decir, por ejemplo, que no deposito muchas esperanzas en ningún dirigente ni dirigenta de la burguesía, que considere al capitalismo, aún en sus variantes menos “perniciosas”, como su aspiración de máxima, que crea que puede ser mejorado con buena voluntad a favor de los trabajadores, y por lo tanto actúe, legisle y gobierne en consecuencia.

La vida de lecciones de humildad, y uno aprende que procesos que por comodidad llamamos “populistas”, pese a lo polémico del término, han demostrado cuanto bien se puede hacer al pueblo, sin encarar un rumbo decididamente anticapitalista, aunque uno esté convencido que solo ese camino llevaría a tornar más sólidas las conquistas. Digo sólidas, porque “irreversible”, adjetivo derivado del pujante positivismo del siglo XIX,  que suponía la inevitabilidad del progreso, incluido el social, se ha comprobado una utopía desgarradora, paralizante, y en casos fatal.
¿No es acaso por reacción y rechazo a la desigualdad, la miseria y el dolor de los nuestros, con el sueño de una sociedad mejor, no como un fin en sí mismo sino para cambiar esta realidad, que nos hicimos marxistas, peronistas revolucionarios, radicales yrigoyenistas o alfonsinistas, cada uno con su enfoque, su propuesta y su camino?

Según el razonamiento de algunos compañeros Randazzo es un traidor por su tozuda pretensión, tal vez justa en un principio, que sin dudas perjudicará en un porcentaje que ignoro, la candidatura de Cristina Fernández, ÚNICA CANDIDATURA QUE PUEDE GOLPER CON EFICACIA AL MACRISMO.

Si partimos de esa premisa, también tendríamos que profundizar (y adelanto NO es el momento, al menos para regocijo de los monopolios mediáticos) en preguntarnos por qué CFK –cuya postulación apoyo sin vacilaciones-- PUSO UN TRAIDOR AL FRENTE DE UN MINISTERIO DURANTE OCHO AÑOS, concretamente sus dos mandatos.

Si seguimos con ese esquema de análisis, sería obligatorio tomar en cuenta que Alberto Fernández fue el Jefe de Gabinete de CFK, al igual que Sergio Massa y Juan Manuel Abal Medina; que Graciela Ocaña estuvo al frente del PAMI con Néstor y con ella de la vital  cartera de Salud (insalubre e inútil como demostró su impericia frente al dengue), Martin Lousteau en Economía, y que desde Olivos se puso A DEDO la mayoría de los candidatos de 2015, que ahora se condena (y condenamos) pues violaron su mandato a las semanas de ser elegidos en las listas del FPV para enfrentar la restauración conservadora.

Como hay algunos oportunistas que atacan a Cristina con éste y otros argumentos, e intentan contraponerla a la INFALIBLE  “MUÑECA” POLÍTICA DE NÉSTOR, que sin duda “muñeca” tenía, y del que me enorgullezco haber sido no amigo, pero si compañero de algunas largas charlas, recuerdo que entre los ministros destacados del recordado “flaco” figuraron Roberto Lavagna, José Pampuro, Gustavo Beliz, Horacio Rosatti (el del reciente 2x1 en la Corte), el mismísimo Alberto Fernández como Jefe de Gabinete, y joyitas como Alfonso Prat Gay y Martín Redrado como titulares del Banco Central.

Compañeros, no jodamos con los pases de facturas  personales, o pasar de la obsecuencia a la crítica total.

Vamos al fondo de la cuestión y discutamos lo que no se hizo y lo que se hizo mal.

Lo que no se hizo fue encarar la renta financiera, pesquera, petrolera, minera, y no convertir en ley conquistas que hoy pueden ser revisadas mediante un simple decreto, para citar solo algunas de mayor importancia. Lo que se hizo mal, principalmente, fue abandonar la idea de “transversalidad” o de un frente nacional  amplio, con protagonismo de TODAS las fuerzas que fueron conformando históricamente el movimiento nacional y popular, dándoles el espacio y la oportunidad para que construyan CONJUNTAMENTE poder popular en el territorio y en cada espacio laboral, productivo, estudiantil.


Se trata DE DISCUTIR Y APRENDER DE LOS ERRORES (los dirigentes en primer lugar), no ignorarlos, y menos repetirlos,  para ahora encarar la principal tarea de la hora: SUPERAR AL MACRISMO EN LAS PASO DE AGOSTO con particular atención en la figura/símbolo de CFK en la provincia, y DERROTARLO EN OCTUBRE, a lo largo y ancho de país.

sábado, 8 de julio de 2017

La "biblia" del neoliberalismo

"No luchan contra la injusticia social, sino contra el hecho de que algunos hombres nacen con mejores cerebros y hacen mejor uso de ellos que otros. La nueva teoría de la justicia exige que los hombres contrarresten la «injusticia» de la naturaleza mediante la institucionalización de la más obscenamente impensable injusticia: de privar a aquellos favorecidos por la naturaleza (esto es, las personas con talento, inteligentes, creativas) del derecho al fruto de su trabajo (esto es, el derecho a la vida)- y conceder a los incompetentes, los estúpidos, los vagos el derecho al disfrute de bienes que no podrían producir, no podrían imaginar y ni siquiera sabrían qué hacer con ellos"

Cita textual de Ayn Rand, parte de su embestida contra John Rawls y su Teoría de la Justicia.


El ideario de Rand es la biblia laica del neoliberalismo ultra, el mismo que considera a los derechos positivos - por ejemplo, los consagrados en el 14 bis de la CN - como una forma de "esclavizar" a los que más tienen - los talentosos - para proteger a los -vagos e incompetentes - más desposeídos.


Esto es oficial.


Pero no está en la agenda de debate, restringida a tácticas, particularidades, chicanas y distracciones.

martes, 4 de julio de 2017

Impactante testimonio del periodismo durante la dictadura

Me encuentro con un “recuerdo” de Laura Giussani Constela, hija de dos amigos tan queridos como inolvidables, esto último en lo personal y para la historia del periodismo argentino.

Publicado en FCB el 31 de julio de 1975, lo había olvidado totalmente, al igual que los comentarios complementarios tanto de Laura como míos y de otros “amigos”.

Facebook no permite copiar texto original y comentarios por lo cual aquí reproduzco en forma textual el TEXTO ORIGINAL DE LAURA: Facsímiles y publicaciones a continuación.

Suele decirse que durante la dictadura era imposible pretender informar. Y es bastante cierto. También es cierto que algunos informaban dentro de lo posible. Me sorprendió encontrar en el archivo de mis padres este cable de AP, firmado por Vicente Leonardo Panetta en el que da cuenta del secuestro de Oscar Serrat y dice que en los últimos años hubo más de sesenta casos de periodistas secuestrados en argentina. Es de diciembre de 1977.



Comentarios
Laura Giussani Constenla Y ahora que soy "archivera" y ando revisando papeles viejos en la Biblioteca Nacional, también me sorprendió encontrar boletines del CAFRA (el comité de solidaridad con Argentina de Italia) en donde se reproduce un duro comunicado de ADEPA (sí! Adepa!) en donde denuncia persecusión a la prensa y secuestros de periodistas. Al menos hay una frase que utilizamos bastante en las tareas de denuncia internacional.
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Eduardo Blaustein
Eduardo Blaustein Sucede con el caso Serrat justamente que fue excepcional. El Pájaro García Lupo sabe bien esa historia.
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Sí, yo también sé bastante bien la historia porque a Serrat lo secuestraron por ser el garante de mis viejos. En un intento insólito de tenerlo como rehén para que mi viejo volviera al país. Isidoro y García Lupo levantaron la perdíz enseguida porque faltó a un almuerzo sin previo aviso. Obviamente se salvó por ser redactor de Associated Press. Lo que me impresionó del cable de Vic es que mencionara una cifra de periodistas secuestrados. ¿de dónde la sacaba?
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla El leía ANCLA o Ancla leía AP? O ambas asimetrías a la vez.
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Alberto Nadra
Alberto Nadra Recuerdo el secuestro de Oscar, pues (yo era jefe de Redacción en Prensa Latina, edificio SAFICO) nos movilizamos inmediatamente. El sistema de "autocontrol" era simple pero efectivo: 1) primera ronda de llamados/chequeos a la mañana --Oscar era el que entraba más temprano y comenzaba; 2) Los llamados normales durante el día; 3) al irnos de las oficinas; 4) ronda 20/ 21 horas, según los turnos. Vicente formaba parte de la "segunda línea" de ese esquema. NO es sorprendente Laura, pues los periodistas de medios extranjeros y corresponsales no solo recibíamos el ANCLA, sino los comunicados de los organismos de DDHH, visitas directas de familiares, y las informaciones del boca a boca. Mucha más gente de la que se dice se movilizaba y denunciaba durante la dictadura. Por nuestra parte, teníamos la cifra general estimada y la de los colegas en particular que íbamos actualizando. Hoy todo parece irreal, como no informar (entre 1976/78 principalmente) cada hallazgo de cadáveres de "muertos en enfrentamientos" de "la organización subversiva declarada ilegal en primer lugar" o "segundo lugar. Se hacía un "cuadro" cerca del mediodía y a la noche.
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Gracias por el testimonio, Alberto Nadra Creo que muchos jóvenes, y no tanto, no tienen idea de cómo se vivía en ésa época (porque también se vivía).
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Siguiendo con el Caso Serrat. Mi padre (que vivía en Nueva York y trabajaba en AP) nos escribió una larga carta explicándonos los pormenores. Copio solo la primera página


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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla AP le hizo redactar un informe en donde aclarara sus vínculos con la guerrilla (que se pasaría al Departamento de Estado). Esta es la primera página del borrador en español

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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Todo este material se encuentra preservado en el fondo Giussani-Constenla de Archivos y Colecciones Particulares en la Biblioteca Nacional.
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Vicente Leonardo Panetta
Vicente Leonardo Panetta ¡Impresionante¡ Qué recuerdos¡
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miércoles, 24 de mayo de 2017

Elecciones, unidad electoral, militancia y Poder Popular


   Los intendentes van y vienen. Unas veces son más, otras menos.
   Los gobernadores intentan meter su cuchara.
   El panorama es confuso.
   Queremos creer que se está discutiendo la mejor manera de enfrentar estas elecciones de medio término, como parte de la construcción de una alternativa que frene la expropiación antipopular del macrismo y gane el gobierno en 2019.
   Pero es hora, hace mucho que es hora, que la dirigencia social y política intermedia y toda la militancia que apenas lee o escucha acerca de los encuentros de cúpula por los medios, pongan la impronta, aunque seamos pesimistas que alguien la convoque o escuche, al menos con vista a estas elecciones de octubre.
   “Es lo que hay” dirán algunos, pero entonces eviten agitar livianamente conceptos vitales como “protagonismo popular” o “empoderamiento”. Admitan que –en el mejor de los casos—se impondrá un frente electoral, jamás un centro coordinador de la resistencia y la lucha, el único camino efectivo frente a la brutal ofensiva que soportan trabajadores, productores, industriales y comerciantes.
   ¿Cómo hubieran trascurrido estos 17 meses con un centro político coordinador, asentado en barriadas, casas de estudio, fábricas y lugares de trabajo?
   Creo, me esfuerzo en creer, que es alentador que se busque la “unidad” de peronismo y un gran frente  nacional frente al neoconservadorismo, así sea electoral.
   Sin embargo, esas definiciones generales, que en otras épocas despertaban entusiasmo en mis compañeros, hoy me provocan, nos provocan, justificado escepticismo.
   Ya hemos visto como senadores y diputados que fueron puestos a dedo en las listas, y por el presuntamente mejor “dedo” (varios de ellos funcionarios designados durante las gestiones kirchneristas, y algunos en funciones hasta el traspaso del mando), avalaron con su voto las peores políticas macristas.
   Por eso considero un paso adelante que se plantee la unidad en concreto: alrededor de “diez o doce puntos”, compromiso de honor de los candidatos ante el pueblo.
   Pero, a mi juicio, este paso es insuficiente para producir un avance en las legislativas que, al mismo tiempo, prepare el camino para recuperar el gobierno en 2019, para reparar el daño –nuevamente—causado por las políticas neoliberales, y asumir un curso de firme profundización nacional, popular y latinoamericanista, que para ser tal deberá plantearse una superación total del camino recorrido, con medidas de neto corte anticapitalista, aún dentro de los márgenes de este sistema.
   ¿Por qué es valioso pero insuficiente comprometer programáticamente a los candidatos en un frente electoral amplio, sea con listas de “unidad” o mediante las PASO?
   Por la misma razón que puede explicar, en parte, por qué el macrismo triunfó luego de doce años de un gobierno que, si bien es cierto que no tocó puntos neurálgicos del poder real en la Argentina, mejoró la distribución de la riqueza, recuperó conquistas históricas e incorporo otras nuevas e incluso por encima del “reclamo popular”.
   La unidad debe ser concreta, programática, pero también para la acción.
   Fuera de la fraseología, y las convocatorias al vacío, JAMAS se planteó seriamente en estos años la construcción de una fuerza propia (propia, no de incondicionales) que diera sustento a los avances, los apoyara y defendiera, pero a la vez empujara desde abajo cambios profundos e irreversibles.
   JAMÀS se intentó asentar territorial y sectorialmente el frente nacional, como frente, no como tribus que disputan (y reciben discrecionalmente) su porción de poder, así sea con un sentido popular.
   Muchos esfuerzos y recursos se perdieron en supuestos atajos, o en acuerdos cómodos con quienes, si ya no cruzaron directamente de vereda,  pasaron de la poco digna obsecuencia a críticas convenientemente personalizadas, vacías de reflexión política sobre la incapacidad gubernamental, y la propia, para construir poder popular.
  Ésta acotada y limitada reflexión no pretende ser una crítica de improviso iluminada, mucho menos propone autocríticas televisivas en los medios monopólicos.

   Es, así lo siento, un aporte más de alguien que no dejó un día de embarrarse hasta el cuello en la defensa de todo lo bueno, y resignar mantos protectores, políticos y económicos, aun siendo marginado en más de una oportunidad, para disentir y reclamar “ir por todo”, con el soporte ineludible de la construcción de militancia y poder popular: para defender y empujar a un gobierno, como pudo haber sido, o para resistir las ofensivas antipopulares, como debería ser.