martes, 2 de julio de 2013

Las cosas hay que decirlas, si es que VAMOS POR MAS..

Milagro Sala, criticó también “la política represiva de la policía provincial” y reclamó a los jueces un mayor acercamiento a la sociedad: “Estamos cansados que en los hospitales no haya medicamentos o que a alguien que se tiene que operar de apendicitis le digan que tiene que esperar 5 meses. Y eso pasa porque no hay jueces que vayan a los hospitales e investiguen por qué no pueden operar del apéndice a ciudadanos comunes. “Parece que la justicia es sólo para los que tienen plata porque no hay justicia para los pobres.ala

En el cierre del Encuentro Federal sobre Democratización de la Justicia que se realizó en Jujuy y que fue organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Milagro Sala, junto a Paula Álvarez Carrera -en representación del espacio Justicia Legítima en la provincia- y Mercedes Salazar, de San Pedro -que denunció la política represiva que se está desarrollando en dicha localidad- criticaron fuertemente al gobierno provincial. Cuestionaron al Poder Ejecutivo jujeño que, según expresaron, “no refleja en la provincia la política que se promueve desde el gobierno nacional”. Denunciaron serias irregularidades en el accionar policial en la provincia, pero también criticaron la forma en la que se designan a los jueces, algunos de ellos vinculados con la última dictadura militar y sin los antecedentes necesarios para desempeñar las funciones asignadas. A su vez, reclamaron que en la práctica el gobierno provincial no sólo no se interesa por promover el debate por la democratización de la justicia sino que es funcional a los intereses de los partidos políticos de la oposición.
Junto a Milagro Sala, Franco Eduardo Picardi, subsecretario de Relaciones con el Poder judicial del Ministerio de Justicia de la Nación, defendió la política de democratización de la justicia que se impulsa desde el Poder Ejecutivo Nacional. Al finalizar, la dirigente social y Presidenta del Partido por la Soberanía Popular aseguró: “Queremos que el gobierno provincial deje de versear y defienda la democratización de la justicia”.
Por su parte, Paula Álvarez Carrera, abogada querellante que participó en representación del espacio Justicia Legítima en Jujuy cuestionó la estructura política del Poder Ejecutivo provincial. “En el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad el año pasado fuimos a la seccional del ingenio Ledesma y tomamos conocimiento junto con el juez Fernando Poviña y los fiscales que por orden de la justicia de San Pedro se habían secuestrado libros y documentación del año 76 y después supimos que también se había secuestrado documentación de la seccional Ledesma. Esto lo de denunciamos pero nunca se avanzó en la investigación para encontrar a los responsables”, señaló.
Agregó que “a partir de la denuncia de Mercedes Salazar, el año pasado supimos también que en San Pedro había una continuidad respecto al actuar de la policía en términos represivos porque estaban sometiendo a tortura a muchos jóvenes de ahí. Esto también se denunció y se puso en conocimiento del ejecutivo provincial pero nunca se removió a la jefatura ni se sancionó a uno sólo de los responsables”, aseguró.
Por otra parte, cuestionó también el nombramiento como juez de Sergio Jenefes, hermano del actual vicegobernador de Jujuy. “Además de haber sido aprobada su designación un 28 de diciembre, tanto los organismos de derechos humanos como las organizaciones sociales lo cuestionaron no sólo porque no tenía antecedentes sino también y sobre todo porque se desempeñó como funcionario durante la última dictadura militar en el cargo de Director de Tierras. No se le dio ningún tipo de trámite a la denuncia”, criticó.
Por su parte, Milagro Sala, criticó también “la política represiva de la policía provincial” y reclamó a los jueces un mayor acercamiento a la sociedad: “Estamos cansados que en los hospitales no haya medicamentos o que a alguien que se tiene que operar de apendicitis le digan que tiene que esperar 5 meses. Y eso pasa porque no hay jueces que vayan a los hospitales e investiguen por qué no pueden operar del apéndice a ciudadanos comunes. “Parece que la justicia es sólo para los que tienen plata porque no hay justicia para los pobres. No vemos que los jueces vayan a la escuela a ver por qué los jóvenes dejan de estudiar, porque esa es también la obligación de los jueces: ver por qué los jóvenes dejan de estudiar, por qué abandonan la secundaria. Nosotros queremos que los jueces participen con la sociedad, que estén con nosotros, que nos hagan sentir que son parte nuestra y que no solo se sientan con los funcionarios y con las grandes corporaciones. Queremos democratización judicial verdadera y es por eso que estamos acá y que acompañamos”.
También criticó fuertemente al gobierno provincial: “No queremos que en nuestra provincia 50 abogados de la oposición definan cual es la justicia que queremos para Jujuy. Es una vergüenza que se hagan asambleas con 70 abogados y que no defiendan la justicia verdadera que queremos para Jujuy. Que vergüenza y que indignación nos da que el Colegio de Abogados de nuestra provincia, que el 80 % del Consejo Directivo pertenezca al gobierno de la provincia y “los hijos de” hayan dejado que 50 abogados de la oposición definan cual es la justicia que tiene que haber en Jujuy. Qué horror, que vergüenza ajena que tenemos cuando este gobierno de la provincia tiene más de 700 abogados que pertenecen al poder y no hayan defendido una justicia para todos. Y que nos vengan a versear que no pudieron hacer nada, que no pudieron defender la política judicial que quiere Cristina. ¿Y así se dicen ser kirchneristas? ¿Así dicen defender a este gobierno nacional y popular?”
“Somos muchos los que estamos indignados porque quieren hacernos creer que el gobierno de la provincia lleva adelante la política de Cristina. Y no es así. Nosotros marcamos diferencias entre el gobierno provincial y el gobierno nacional porque hay grandes diferencias. Queremos que este gobierno provincial comience a defender la democratización de la justicia. Y si dice ser un gobierno popular que hagan una asamblea y ahí vamos a estar todos y vamos a ser los suficientes para discutir”.
“Cuando vinieron Néstor y Cristina nos dieron para trabajar y trabajamos. Miren todo lo que hicimos los jujeños. Si eso no es la demostración de que estamos capacitados para discutir cuál es la justicia que queremos para nuestra provincia ellos se equivocan porque nos siguen ninguneando. Queremos una justicia democrática. Que no nos vengan a chamuyar que las organizaciones sociales o la Tupac Amaru se está yendo del kirchnerismo. Si nosotros tenemos diferencias con ellos las vamos a discutir y las vamos a discutir como siempre lo hicimos. Porque nosotros no somos traidores. Los únicos que nos dieron la apertura para poder discutir y disentir fue este gobierno nacional y popular, no fue otro.
“Estamos hartos que este gobierno provincial nos venga a versear y vayan a Buenos Aires a decir que son kirchneristas porque no lo son, porque si fueran kirchneristas harían las cosas bien y se hubieran sentado a discutir cuál es la justicia que queremos para Jujuy. Porque queremos vivir una vida mejor, queremos una vida digna”, concluyó ante un auditorio entusiasmado que finalizó con fuertes aplausos la jornada que se desarrolló en el José Hernández, en el barrio de Los Perales, a metros de la casa del gobernador Eduardo Fellner.

lunes, 24 de junio de 2013

Brasil: Primeras Reflexiones

Compartimos reflexiones del sociólogo  Emir Sader --profesor de la Universidade de São Paulo (USP) y de la Universidade do Estado do Río de Janeiro (Uerj)-- publicadas en Rebelion, de Nicaragua.

El movimiento, que se inició como resistencia al aumento de las tarifas del transporte, fue inédito y sorprendente. Quién crea que puede captar de inmediato todas sus dimensiones y proyecciones futuras, muy probablemente tendrá una visión reduccionista del fenómeno, forzando la realidad para defender planteamientos previamente elaborados, para confirmar sus argumentos, sin dar cuenta del carácter multifacético y sorprendente de las movilizaciones.

No vamos a intentar esto en este artículo, solo queremos sacar algunas conclusiones que nos parecen claras.

1. La anulación del aumento (de los pasajes) constituye una victoria del movimiento y muestra la fuerza de las movilizaciones, más aún cuando se apoyan en una reivindicación justa y posible, tan es así que se pudo concretar.

2. Esa victoria, en primer lugar, refuerza concretamente el criterio de que las movilizaciones populares merecen la pena, sensibilizan a la gente, permiten hablar a toda la sociedad y sirven como fuerte factor de presión sobre los gobiernos.

3. Además de eso, el movimiento puso en discusión una cuestión esencial en la lucha contra el neoliberalismo: la polarización entre intereses públicos y privados, y el tema de quién debe financiar los costes de un servicio público esencial que, como tal, no debería estar sometido a los intereses de las empresas privadas, movidas por el lucro.

4. La conquista de la anulación del aumento se traduce en un beneficio para las capas más pobres de la población, que son las que usualmente utilizan el transporte público, demostrando que un movimiento debe buscar abarcar no sólo las reivindicaciones de cada sector de la sociedad en particular, sino atender las demandas más amplias, especialmente las que tiene a ver con los sectores más necesitados de la sociedad y que tiene más dificultades para movilizarse.

5. Tal vez el aspecto más esencial de las movilizaciones haya sido el de posibilitar que amplios sectores de la juventud entren en la vida política, sectores no contemplados por las políticas gubernamentales y que, hasta aquí, no habían encontrado sus formas específicas de manifestarse políticamente. Esta puede ser la consecuencia más permanente de las movilizaciones.

6. Quedó claro también que los gobiernos de diferentes partidos, unos más (los de derecha) y otros menos (los de izquierda), tienen dificultades de relacionarse con las movilizaciones populares. Toman decisiones importantes sin consultar y cuando se enfrentan con resistencias populares, tienden a reafirmar tecnocráticamente sus decisiones –“no hay recursos”, “las cuentas no cuadran”, etc.– sin darse cuenta de que se trata de una cuestión política, de una justa reivindicación de la ciudadanía, que está apoyada en un inmenso consenso social, que deben encontrar soluciones políticas, para lo cual los gobernantes fueron elegidos. Sólo tras muchas movilizaciones y de desgaste de la autoridad de los gobernantes, se toman las decisiones correctas. Una cosa es afirmar que se “dialoga” con los movimientos, otra es enfrentarse efectivamente con sus movilizaciones, más aún más cuando estos resisten las decisiones tomadas por los gobernantes.

7. Ciertamente un problema que el movimiento enfrenta son las tentativas de manipulación externas. Una de ellas, representada por los sectores más extremistas, que buscan insertar reivindicaciones maximalistas, de “levantamiento popular” contra el Estado, para justificar sus acciones violentas, caracterizadas como vandalismo. Son sectores muy pequeños, externos al movimiento, con infiltración policial o no. Consiguen el destaque inmediato que la cobertura mediática promueve, pero fueron rechazados por la casi totalidad de los movimientos.

8. La otra tentativa es de la derecha, claramente expresada en la actitud de los medios tradicionales. Inicialmente éstos se opusieron al movimiento, como acostumbran a hacer con toda manifestación popular. Después, cuando se dieron cuenta que podría representar un desgaste para el gobierno, la promovió e intentó insertar, artificialmente, sus orientaciones dirigidas contra el gobierno federal. Estas tentativas fueron igualmente rechazadas por los líderes del movimiento, a pesar de que un componente reaccionario se hizo presente, con el rencor típico del extremismo derechista, magnificado por los medios tradicionales.

9. Es de destacar la sorpresa de los gobiernos y su incapacidad para entender el potencial explosivo de las condiciones de vida urbanas y, en particular, la ausencia de políticas para la juventud por parte del gobierno federal. Las entidades estudiantiles tradicionales también fueron sorprendidas y estuvieron ausentes de los movimientos.

10. Dos actitudes se distinguen en el transcurso de las movilizaciones: la denuncia de que estaban siendo manipuladas por la derecha –cuestión claramente expresada en la acción de los medios tradicionales– y las tentaciones de oponerse al movimiento. Y la segunda es la de exaltar acríticamente al movimiento, como si éste encarnara proyectos claros y de futuro. Ambas son equivocadas. El movimiento surgió de reivindicaciones justas, promovido por sectores de la juventud, con sus actuales estados de conciencia, con todas las contradicciones que tiene un movimiento de este tipo. La actitud correcta es la de aprender del movimiento y actuar junto a él, para ayudar a que tenga una conciencia más clara de sus objetivos, de sus limitaciones, de las tentativas de ser usado por la derecha y de los problemas que suscitó y la manera de llevar a cabo la discusión de su significado y mejores formas de enfrentar sus desafíos.

El mayor significado del movimiento va a quedar más claro con el tiempo. La derecha sólo se interesará en sus estrechas preocupaciones electorales, en sus esfuerzos desesperados para llegar a al segunda vuelta en las elecciones presidenciales. Sectores extremistas buscarán interpretaciones exageradas en el sentido de que estarían dadas las condiciones para impulsar alternativas violentas, lo cual se vaciará rápidamente.

Lo más importante son las lecciones que el propio movimiento y la izquierda –partidos, movimientos populares, gobiernos– puedan sacar de la experiencia. Ninguna interpretación previa da cuenta de la complejidad y de lo inédito del movimiento. Probablemente la mayor consecuencia sea la introducción de la temática del significado político de la juventud y de sus condiciones concretas de vida y de expectativas en el Brasil del siglo XXI.

domingo, 16 de junio de 2013

Dora, los compañeros y Viglietti




Son las tres de la mañana.

La emoción pone a raya el vino que pretendió festejar ese momento o ahogar el dolor de otros amigos perdidos.

Dora Rud, cordobesa de ley, forzada a ser porteña luego del secuestro de su esposo, Rubén Goldman en los años oscuros, cumplió sus varias décadas, y estoy con Leonor  mi compañera de 32 años, la hija del “Flaco” Canelles, desgarrada por el dolor infinito que le enseñó a convivir con la morfina, cuando los años fueron marcando a fuego las heridas de la tortura.

Enfrente, Raquel Sosa, la esposa de Raúl “el negro” Trigo, también “desaparecido en esos años., una figura entrañable. Todos camaradas de lucha, firmes en su compromiso, que cada cual renovó a su manera. La charla podría haber sido eterna. El físico de Leo no.

 En otra mesas otros dramas y otros sobreviviente hablaban del hoy, sin olvidar, pero como si esa noche oscura no los hubiera acuchillado, mutilado afectos para siempre, arrancando vida a sus vidas.

Pero alguien nos devolvió lo mejor de aquellos años. La magia incomparable de la convicción y la voluntad de vencer. Como si nada, sin multitudes, para esos amigos, compañeros de lucha, se levantó su voz, humilde, potente, sabiendo que centenares de miles entonaron esa melodías, y seguirán entonándolas, como ese puñado que lo escuchábamos, impactados.

“A desalambrar….que la tierra es nuestra, tuya y de aquel, de Pedro, María y… de Dora también”.  Quien le deseaba el feliz cumpleaños, con un abrazo que acompañábamos todos era Daniel Viglietti, el artista, pero sobre todo el compañero.

viernes, 31 de mayo de 2013

Valle, Sigal, Nemirovsci, Colominas y Nadra


Editorial Corregidor presentó este año "SECRETOS EN ROJO. Un militante entre dos siglos", de Alberto Nadra, en el Auditorio del Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP) en la ciudad de Buenos Aires.

La mesa que fue coordinada por el periodista Norberto Colominas, ex Jefe de Redacción de Télam y El Periodista, y compuesta por Héctor Valle, Presidente FIDE, Cofundador del Plan Fénix (Ciencias Económicas. UBA); Eduardo Sigal, ex Subsecretario de Estado y Presidente de la Fundación Acción para la Comunidad; Osvaldo Nemirovsci, ex diputado nacional y Coordinador general del Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre; y el autor.


   Este enlace permite ver todas las intervenciones, o alternar entre ellas, según el  tiempo e interés de los amigos del blog.


http://www.youtube.com/watch?v=ksVhmxgVDjo&list=PLdHQYm-xaf510DQtddpL6WpXNV8EJ9neN

miércoles, 22 de mayo de 2013

PC: Luis Reinaudi responde a Jorge Sigal


Jorge Sigal --Director de la Editorial Capital Intelectual, y habitual columnista de varios medios masivos-- obtuvo un amplio espacio en la cobertura de la muerte del genocida Jorge Videla, no para relatar la lucha de aquellos años de sus ex camaradas, sino para retomar el peor relato de la nefasta posición política del PC, que coincide con los apologistas de derecha. Le responde Luis Reinaudi, secuestrado y torturado en La Perla en 1978, y testigo en el juicio que tuvo como principales acusados a los represores Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez por delitos de lesa humanidad, ya que fue defensor de José Cristian Funes, asesinado en un falso intento de fuga el 30 de junio de 1976 . 

Aquí el texto publicado hoy como Carta de Lectores por el matutino:

   Autocriticarse es bueno, saludable, digno. Renegar no. En Clarín, edición del sábado 18, Jorge Sigal toma como pretexto la muerte de Videla para continuar el ajuste de cuentas con su pasado como militante -y en su momento destacado dirigente- del Partido Comunista. No escribo para polemizar con él acerca de la posición del PC (al que también pertenecí) sobre el golpe del 76 y la dictadura. Con toda seguridad él tenía un acceso más directo a la cúpula partidaria.
   Yo era por entonces militante sindical y profesional, como abogado, en Córdoba. Recuerdo, sí, haber compartido con compañeros de actividad una posición crítica sobre la falta de claridad y contundencia en las posiciones públicas de la organización, pero tuve la suerte de no haber recibido jamás un “informe” en el que se calificara al difunto presidiario como democrático. No lo habría soportado.
   Sigal se permite atribuir una imagen de ingenuidad, cuando no de cobardía, a los militantes comunistas asesinados, quienes según su calumniosa memoria, habrían muerto “ … con la credencial de su partido en la mano tratando de convencer a sus captores de que el PC no tenía nada que ver con los grupos guerrilleros”.
   No es ése mi recuerdo. Es cierto que, con genuino derecho, nos permitíamos exponer públicamente nuestra discrepancia con quienes abrazaron la vía armada. No lo es menos que quienes nos calificaban peyorativamente por esa posición, llegado el momento sabían que los abogados comunistas defendíamos a los presos políticos cualquiera fuese su ámbito de actuación.
 
Pero refulge dolorosamente en mi memoria la imagen de aquellos a quienes no pudimos defender, y como solo, único y suficiente ejemplo me basta el de David Colman, el Gordo, responsable de la autodefensa del PC cordobés, quien resistió hasta la muerte el más siniestro chantaje físico y moral sin suministrar una sola información a sus verdugos. Lo que digo no es retórica: antes de ser asesinado y salvajemente torturado, debió asistir al tormento y muerte de Eva y de Marina. Su mujer y su hija. No sé dónde estaba Sigal entonces, pero cualquiera haya sido su heroico pasaje por ese momento, tengo la certeza de que no legitima su liviano e irrespetuoso presente.

Luis Reinaudi

Mayo y nuestra Segunda Independencia


Los acontecimientos políticos de la semana de mayo de 1810, en especial su momento culmine  el día 25, durante doscientos años se han manipulado y reducido en una gama que va desde el simplismo más trivial, -caso emblemático la (anti)“pedagogía Billiken”, que lo enseña como algo que simplemente ocurrió, una suerte de rayo en el cielo sereno-, hasta una exposición más refinada por parte de los intelectuales orgánicos de la dominación, que se manejan con periodizaciones propias del pensamiento eurocentrista, trasplantadas e injertadas a la fuerza en el acontecer nuestroamericano.

En esencia, a ese proceso político y social se lo presenta como un hecho aislado de la realidad continental, específico del territorio que luego se llamaría Provincias Unidas del Río de la Plata. El otro eje de manipulación es afirmar que fue producto de la acción de un grupo de sabios iluminados.

En verdad fue una revolución anticolonial, independentista, democrática, antiesclavista, por la manumisión de las masas originarias y de liberación continental. 

Hay que mirar, entre sus antecedentes, el ciclo de luchas que se inicia en 1780, con la insurrección masiva de José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru y, más cercanas en el tiempo, la revolución haitiana, iniciada en 1791, que proclamó su independencia y la abolición total de la esclavitud el 1 de enero de 1804, además de derrotar a las tropas napoleónicas enviadas a sofocar la nueva república. Junto a ella está el levantamiento de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809. También en el territorio bajo dominio portugués los levantamientos antiesclavistas eran permanentes, constituyendo lo que se llamó “palenques”, que eran zonas liberadas con miles de habitantes, localizados en el nordeste del actual Brasil. El más importante de ellos, el de Zumbí dos Palmares, duró 64 años. Realidades similares se vivían en la hoy Centroamérica, encabezados por Morelos, Hidalgo, Morazán y otros dirigentes populares alzados en armas contra el dominio colonial extranjero.

Es útil reparar en que los más conspicuos dirigentes de este proceso revolucionario venían organizando sus estrategias y sus partidos desde mediados del siglo 18. Francisco de Miranda tuvo que emigrar a Europa y fue Mariscal de las tropas de la Revolución Francesa en lucha contra la reacción en territorio de Bélgica ya en 1792, época en la que fundó la Sociedad de Caballeros Racionales y la Logia Lautaro, que eran partidos clandestinos para la conspiración en América. Partidos a los que se afiliaron San Martín, Nariño y la mayoría de los futuros jefes revolucionarios locales.

Todo este intenso accionar político se hacía desde el enfoque de lo que hoy conocemos como “Patria Grande”. Ningún jefe popular pensaba en fraccionar el continente en repúblicas bajo el arbitrio de las oligarquías regionales, a las que solo les interesaba sacudirse el yugo español para explotar de modo exclusivo las riquezas y el trabajo en sus dominios. Pruebas al canto: cuando Simón Bolívar se exilió derrotado en Haití, el presidente Alexandre Pétion le armó una escuadra para volver a la lucha contra la reacción heredera del antiguo virreinato de Nueva Granada. También el hecho de que San Martín formó el Ejército de Los Andes, que era continental, internacional, no de un país dado, para encerrar a las tropas realistas en una pinza de la que su palanca norteña era comandada por Bolívar y Sucre. Es bueno que se sepa que esa acción le costó a San Martín la condena a muerte por rebeldía y motín, decretada por la reacción porteña. No por azar Pablo Neruda escribió: “No, aún no secaban las banderas,/ aún no dormían los soldados/ cuando la libertad cambió de traje,/ se transformó en hacienda”.

Si bien los jefes del proceso revolucionario en nuestro país -el ala izquierda del movimiento- fueron Juan José Castelli, Manuel Belgrano y Mariano Moreno, a los que se sumaron luego José de San Martín y Bernardo de Monteagudo, además de Juan José Artigas en la Banda Oriental, la participación popular fue masiva. Por ejemplo, French y Berutti no eran repartidores de escarapelas, eran los jefes de los piquetes que debían tomar el cabildo si Belgrano -ante una posible negativa de Cisneros a renunciar- hacía señas con un pañuelo desde el balcón. No resulta ocioso anotar que estos piquetes se habían fogueado en la resistencia a las dos invasiones inglesas, incluso habían acaparado y escondido armamento. Son ellos el núcleo principal de tropas y jefes de los cuerpos de combate creados por la revolución, el más representativo fue el Regimiento Estrella. Este, al comando del Coronel Domingo French, venció el motín realista de Córdoba. French dio el tiro de gracia a su jefe, el ex-virrey Liniers.

Igual protagonismo tuvieron las masas negras, ellas se incorporaban al Ejército de Los Andes pues automáticamente quedaban libres, su heroísmo está certificado en la orden de San Martín de enterrar en tumbas individuales, no en fosa común como se hacía en la época, a la infantería negra que decidió la batalla de Maipú y con ella la liberación de la hermana Chile. Lo mismo debemos anotar en cuanto a las tropas originarias y sus jefes indios Mateo Pumacagua, Vicente Muñecas, Camargo, etc., y americanos como Ignacio Warnes, Padilla y la Coronela Juana Azurduy en la Guerra de las Republiquetas y en la columna de la Sierra, comandada por el general Antonio Alvarez de Arenales, o de los escuadrones de Granaderos, integrados por guaraníes, negros y criollos, que combatieron a las órdenes del Mariscal Sucre en la pampa de Ayacucho.

Cierto es que aquella lucha fue derrotada y hasta hoy sus tareas están por cumplirse. Pero de ningún modo -a criterio de quien escribe- se la puede reducir a un simple correlato de los problemas internos de la corona española por la invasión bonapartista ni quitarle su contenido revolucionario porque no pudo construir un nuevo régimen social. La época no daba para imaginarse el socialismo, no existía tampoco una base social desarrollada para sostenerla en el tiempo. Además la guerra contra las tropas monárquicas y el sabotaje de la reacción interna y de los agentes ingleses conspiraron en su contra. Sin embargo, la batalla del núcleo revolucionario por liquidar las instituciones coloniales y derrotar a las clases dominantes fue tenaz. Ahí está la “Representación de los Hacendados”, escrita en 1808 por Belgrano y Moreno, primer documento en que se plantea la reforma agraria (con el lenguaje de la época) en estas tierras. Está el “Plan de Operaciones”, producto de la pluma de Mariano Moreno pero seguro que en inspiración conjunta con Juan José Castelli y Manuel Belgrano, que no era solo una estrategia político-militar para desarticular al partido conservador, sino todo un programa de desarrollo económico, social y cultural. No es mera coincidencia que se tardara cien años en descubrirlo y que Mitre lo ocultara por largo tiempo más. Ahí están las Columnas Auxiliadoras del alto Perú y de la Banda Oriental, el Decreto de Honores, La Gazeta de Buenos aires y muchas otras medidas políticas al respecto. Por algo se asesina a Moreno en alta mar, se destituye y confina a Belgrano y Castelli, se condena a muerte a San Martín y se asesina a Monteagudo en Lima.

Esta historia de insurgencia popular -que nos quieren robar- es claramente ilustrativa acerca de la combatividad de Nuestramérica, ella nos alienta -y nos reclama- a redoblar la lucha unida por la segunda y definitiva independencia y por un cambio social y estructural profundo, antiimperialista y anticapitalista, que la garantice para siempre. Creo que esta es una mirada oportuna de la semana de Mayo en este Bicentenario recorrido por vientos liberadores en toda Nuestramérica.

Rogelio Roldán

San Juan, mayo, 2013