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miércoles, 30 de octubre de 2019

2019: Después de las presidenciales



Algunos compañeros prefieren no festejar la derrota de Macri: les robó la alegría el preocupante 40% que votó por quienes destruyeron la economía, hipotecaron el país, y sumieron en la pobreza a millones.
     Otros, dan por ciertas maniobras fraudulentas, en base a los antecedentes de 2015 y 2017 y la escasa probabilidad de una migración de votos a favor de Cambiemos como la que pretende el escrutinio provisorio  de Smartmatic: no solo de los sufragios que el macrismo captó desde la centroderecha al neofascismo, sino de los que en las PASO había logrado el trotskismo, que los números impiden pensar fueran hacia la formula ganadora.
     Pues bien, durante mis años de militancia muchas veces lamenté que no el 40%, sino más del 90% de mis compatriotas dieran la espalda a una alternativa socialista, e incluso un porcentaje importante avalara con su acción o su silencio que se encarcelara y asesinara a quienes proponíamos cambiar este injusto sistema capitalista.
     En los breves, y condicionados, momentos en que hasta 1983 pude vivir aperturas democráticas, también enfrenté maniobras de proscripción y fraude desde los partidos mayoritarios hacia sus opositores, más impune con los que éramos abiertamente marxistas.
     Sin embargo, el dolor ante la persecución, la bronca por el fraude o la frustración e impotencia de sentirme en minoría, casi aislado, no me llevaron a pretender reemplazar esa “falsa conciencia” ciudadana por la acción directa de los que nos considerábamos esclarecidos. Aunque, debo reconocerlo, estuve más de una vez al borde.
     Tampoco, y esta tentación jamás me rozó, usurpar la categoría de los trabajadores y explotados, para insistir en planteos irrealizables, que huérfanos de base solo llevan a la frustración de las luchas populares, como es el caso del trotskismo nativo.
     A esta altura de mi vida y de mi militancia, estoy convencido que no se trata de irritarse con la realidad, sino de intentar comprenderla tal como es, para tener alguna posibilidad de transformarla.
     En esa búsqueda, observo una derrota de la actual expresión del modelo neoliberal, en retroceso parcial, pero con su capacidad de acción intacta. “Se van” sus actuales protagonistas, pero queda firme su anclaje en el “sentido común” y la base político-clasista que lo sustenta.
     La derrota neoliberal es fruto de una lúcida lectura de la muy desfavorable relación de fuerzas que enfrentaba el campo nacional y popular, y la decisión estratégica de optar por una muy (pero muy) amplia alianza político y social, que sintetizó en la formula Fernández-Fernández la voluntad de evitar la profundización de la catástrofe, pero que en su interior contiene fuerzas y protagonistas con marcadas diferencias acerca del camino a recorrer.
     Apenas producido el resultado de las PASO, se desató una fuerte ofensiva para condicionar con "buenos modales" al candidato del Frente de Todos, combinada con una abierta presión que, al ser electo, se convierte en acción predominante.
     Valen como ejemplo las veloces visitas “de cortesía” de los grandes empresarios al “bunker” de San Telmo y los encuentros logrados por la Sociedad Rural y la patronal ruralista, o los claros intentos de seducción de las expresiones mediática del privilegio.
     La amabilidad formal post-PASO vino unida a la clara amenaza con que respondieron a cada expresión transformadora de parte de dirigentes, y hasta simples simpatizantes de la alianza.
No perdonaron que Felipe Solá insinuara la necesidad (apenas la necesidad) de un Estado alerta ante los ruinosos manejos de los grandes exportadores de granos. Se indignaron por la reivindicación solitaria de una reforma agraria por parte de Juan Grabois. Transformaron en atentado contra la República la respetable propuesta para cambiar el ineficiente y parcial sistema judicial, realizada por Mempo Giardinelli, a la vez que condenaban por anticipado cualquier intento de reforma constitucional progresiva. Sobreactuaron la preocupación ante una inviable “Conadep del periodismo”, término con el que Dady Brieva expresó su indignación por las mentiras de la prensa canalla.
     Hacia adentro de la alianza será necesario polemizar con quienes pretenden, una y otra vez, reducir el frentismo a una sola expresión del movimiento nacional, lo sectarizan y omiten que en su seno anidan corrientes de carácter antipopular.
     Pero, sobre todo, habrá que comprender que la necesidad de ampliar el acuerdo electoral permitió incorporaciones que presentan posiciones encontradas, las que pueden disimularse en lo táctico, pero surgirán ante definiciones estratégicas.
     Hay “sapos” tragados silenciosamente, pero cuya digestión se verá amenazada en tanto y en cuanto pretendan forzar el deslizamiento del movimiento nacional del centro a la derecha, a transitar por supuestas avenidas del medio. Quienes subestiman la persecución política del macrismo o avalan la infame detención de Milagro Sala, buscarán imponer sus posiciones en cuanto a cómo encarar la deuda externa y superar la crisis económico-social; acerca de quién y cómo deberá pagarla; o el alcance y protagonistas de la integración regional y nuestra posición ante el cuadro internacional.
     El resultado electoral mejora la desfavorable relación de fuerzas, pero no la invierte.
     Plantea, al mismo tiempo, una disputa dentro de la alianza que será gobierno, y de éste con el establishment que combinará la feroz defensa de sus privilegios con el condicionamiento y la presión para desviar el rumbo.
     Para volver, y ser mejores, se impone impulsar la construcción de núcleos de poder popular en las barriadas, los lugares de trabajo y estudio.
     Se comparta o no este enfoque, se lo crea viable o una ilusión voluntarista, la disyuntiva se plantea entre resignarnos a observar el desenlace con esperanzada expectativa, o impulsar el más amplio protagonismo popular, al que se apeló entre 2003 y 2015, pero poco se organizó.
     Las condiciones para hacerlo son menos favorables que entonces, pero por eso mismo su necesidad es mayor.

martes, 2 de julio de 2013

Las cosas hay que decirlas, si es que VAMOS POR MAS..

Milagro Sala, criticó también “la política represiva de la policía provincial” y reclamó a los jueces un mayor acercamiento a la sociedad: “Estamos cansados que en los hospitales no haya medicamentos o que a alguien que se tiene que operar de apendicitis le digan que tiene que esperar 5 meses. Y eso pasa porque no hay jueces que vayan a los hospitales e investiguen por qué no pueden operar del apéndice a ciudadanos comunes. “Parece que la justicia es sólo para los que tienen plata porque no hay justicia para los pobres.ala

En el cierre del Encuentro Federal sobre Democratización de la Justicia que se realizó en Jujuy y que fue organizado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, Milagro Sala, junto a Paula Álvarez Carrera -en representación del espacio Justicia Legítima en la provincia- y Mercedes Salazar, de San Pedro -que denunció la política represiva que se está desarrollando en dicha localidad- criticaron fuertemente al gobierno provincial. Cuestionaron al Poder Ejecutivo jujeño que, según expresaron, “no refleja en la provincia la política que se promueve desde el gobierno nacional”. Denunciaron serias irregularidades en el accionar policial en la provincia, pero también criticaron la forma en la que se designan a los jueces, algunos de ellos vinculados con la última dictadura militar y sin los antecedentes necesarios para desempeñar las funciones asignadas. A su vez, reclamaron que en la práctica el gobierno provincial no sólo no se interesa por promover el debate por la democratización de la justicia sino que es funcional a los intereses de los partidos políticos de la oposición.
Junto a Milagro Sala, Franco Eduardo Picardi, subsecretario de Relaciones con el Poder judicial del Ministerio de Justicia de la Nación, defendió la política de democratización de la justicia que se impulsa desde el Poder Ejecutivo Nacional. Al finalizar, la dirigente social y Presidenta del Partido por la Soberanía Popular aseguró: “Queremos que el gobierno provincial deje de versear y defienda la democratización de la justicia”.
Por su parte, Paula Álvarez Carrera, abogada querellante que participó en representación del espacio Justicia Legítima en Jujuy cuestionó la estructura política del Poder Ejecutivo provincial. “En el marco de los juicios por delitos de lesa humanidad el año pasado fuimos a la seccional del ingenio Ledesma y tomamos conocimiento junto con el juez Fernando Poviña y los fiscales que por orden de la justicia de San Pedro se habían secuestrado libros y documentación del año 76 y después supimos que también se había secuestrado documentación de la seccional Ledesma. Esto lo de denunciamos pero nunca se avanzó en la investigación para encontrar a los responsables”, señaló.
Agregó que “a partir de la denuncia de Mercedes Salazar, el año pasado supimos también que en San Pedro había una continuidad respecto al actuar de la policía en términos represivos porque estaban sometiendo a tortura a muchos jóvenes de ahí. Esto también se denunció y se puso en conocimiento del ejecutivo provincial pero nunca se removió a la jefatura ni se sancionó a uno sólo de los responsables”, aseguró.
Por otra parte, cuestionó también el nombramiento como juez de Sergio Jenefes, hermano del actual vicegobernador de Jujuy. “Además de haber sido aprobada su designación un 28 de diciembre, tanto los organismos de derechos humanos como las organizaciones sociales lo cuestionaron no sólo porque no tenía antecedentes sino también y sobre todo porque se desempeñó como funcionario durante la última dictadura militar en el cargo de Director de Tierras. No se le dio ningún tipo de trámite a la denuncia”, criticó.
Por su parte, Milagro Sala, criticó también “la política represiva de la policía provincial” y reclamó a los jueces un mayor acercamiento a la sociedad: “Estamos cansados que en los hospitales no haya medicamentos o que a alguien que se tiene que operar de apendicitis le digan que tiene que esperar 5 meses. Y eso pasa porque no hay jueces que vayan a los hospitales e investiguen por qué no pueden operar del apéndice a ciudadanos comunes. “Parece que la justicia es sólo para los que tienen plata porque no hay justicia para los pobres. No vemos que los jueces vayan a la escuela a ver por qué los jóvenes dejan de estudiar, porque esa es también la obligación de los jueces: ver por qué los jóvenes dejan de estudiar, por qué abandonan la secundaria. Nosotros queremos que los jueces participen con la sociedad, que estén con nosotros, que nos hagan sentir que son parte nuestra y que no solo se sientan con los funcionarios y con las grandes corporaciones. Queremos democratización judicial verdadera y es por eso que estamos acá y que acompañamos”.
También criticó fuertemente al gobierno provincial: “No queremos que en nuestra provincia 50 abogados de la oposición definan cual es la justicia que queremos para Jujuy. Es una vergüenza que se hagan asambleas con 70 abogados y que no defiendan la justicia verdadera que queremos para Jujuy. Que vergüenza y que indignación nos da que el Colegio de Abogados de nuestra provincia, que el 80 % del Consejo Directivo pertenezca al gobierno de la provincia y “los hijos de” hayan dejado que 50 abogados de la oposición definan cual es la justicia que tiene que haber en Jujuy. Qué horror, que vergüenza ajena que tenemos cuando este gobierno de la provincia tiene más de 700 abogados que pertenecen al poder y no hayan defendido una justicia para todos. Y que nos vengan a versear que no pudieron hacer nada, que no pudieron defender la política judicial que quiere Cristina. ¿Y así se dicen ser kirchneristas? ¿Así dicen defender a este gobierno nacional y popular?”
“Somos muchos los que estamos indignados porque quieren hacernos creer que el gobierno de la provincia lleva adelante la política de Cristina. Y no es así. Nosotros marcamos diferencias entre el gobierno provincial y el gobierno nacional porque hay grandes diferencias. Queremos que este gobierno provincial comience a defender la democratización de la justicia. Y si dice ser un gobierno popular que hagan una asamblea y ahí vamos a estar todos y vamos a ser los suficientes para discutir”.
“Cuando vinieron Néstor y Cristina nos dieron para trabajar y trabajamos. Miren todo lo que hicimos los jujeños. Si eso no es la demostración de que estamos capacitados para discutir cuál es la justicia que queremos para nuestra provincia ellos se equivocan porque nos siguen ninguneando. Queremos una justicia democrática. Que no nos vengan a chamuyar que las organizaciones sociales o la Tupac Amaru se está yendo del kirchnerismo. Si nosotros tenemos diferencias con ellos las vamos a discutir y las vamos a discutir como siempre lo hicimos. Porque nosotros no somos traidores. Los únicos que nos dieron la apertura para poder discutir y disentir fue este gobierno nacional y popular, no fue otro.
“Estamos hartos que este gobierno provincial nos venga a versear y vayan a Buenos Aires a decir que son kirchneristas porque no lo son, porque si fueran kirchneristas harían las cosas bien y se hubieran sentado a discutir cuál es la justicia que queremos para Jujuy. Porque queremos vivir una vida mejor, queremos una vida digna”, concluyó ante un auditorio entusiasmado que finalizó con fuertes aplausos la jornada que se desarrolló en el José Hernández, en el barrio de Los Perales, a metros de la casa del gobernador Eduardo Fellner.