domingo, 16 de septiembre de 2012

Hacer de Tripas Corazón



Seguimos con nuestra selección dominical de Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, de Héctor Zimmerman, Editorial Aguilar.



Hace veintitrés siglos, Hipócrates, padre de la Medicina, consideraba que el corazón era el órgano del calor humano y la sede de la inteligencia.
Para los antiguos egipcios, los hindúes y los judíos, fue siempre el símbolo del amor más elevado. El Cantar de los Cantares, los poetas románticos y las letras de tango coinciden en esta tradición.
Las tripas tuvieron menos suerte…
Por tratarse de la parte baja del cuerpo, les fueron endilgadas las emociones innobles, como el miedo. Mientras que el corazón es valiente y se enamora, la flojera de los intestinos y los calambres del estómago delatan nuestras debilidades y renuncios.
“Hacer de tripas corazón” significa sobreponerse a todo eso para ponerle el pecho a lo que sea.
El dicho es tan antiguo como anónimo, y ya a nadie se le ocurre dignificar un poco el hígado, los riñones o las tripas. Tan vitales como el corazón. Y tan injustamente denigrados.


Nota: El Cantar de los Cantares (o El Cantar de Salomón) es uno libro del Viejo Testamento que forma parte de la Biblia Hebrea. 
Hay múltiples interpretaciones sobre su significado.
Para los judíos se trata de una alegoría del amor de Dios por el Pueblo de Israel.
En el Nuevo Testamento no se menciona el Cantar de los Cantares. La teología cristiana le dio varias interpretaciones distintas a lo largo de los siglos.
Hipólito consideraba que los versos eran una alegoría a las complicadas relaciones entre Israel, Cristo y los recientemente existentes cristianos (denominados “gentiles”).
El Papa Juan Pablo II se refirió al Cantar de los Cantares en su catequesis sobre la Teología del Cuerpo, en la parte que hace referencia al matrimonio. Para el anterior Papa, los amantes de la canción proveen una visión verdadera y liberadora del tipo de amor que resulta cuando hombres y mujeres permiten que el fuego divino del agape (el amor que significa darse entero para el otro) penetre en el eros (amor erótico).
En su encíclica de 2006, Deus Caritas Est (Dios es Amor), el Papa Benedicto XVI afirma que el Cantar de los Cantares muestra al eros y al agape como las dos mitades del amor verdadero, que supone dar y recibir.


sábado, 15 de septiembre de 2012

Estado de Bienestar...para el Capital



El avance de la crisis económica en Europa está provocando una severa reconversión de la estructura productiva. Mientras que España está por llegar a los 5.700.000 desocupados (24.5 por ciento de la población activa), sus exportaciones crecen al 16 por ciento anual y la productividad --que se explica más por la rebaja de los salarios que por efecto de la tecnología—aumenta a razón de 6 por ciento por año.
Es evidente que las burguesías del viejo continente están utilizando la crisis como palanca para la reconversión salarial, en primer término, y también tecnológica, en busca de gran un salto de productividad.
La consecuencia no sorprende: en el promedio de la eurozona, el costo laboral por unidad producida se ha reducido 30 por ciento en el último quinquenio, mientras que el estado de bienestar (que en 2007 era un tercio del gasto total europeo, incluido el de defensa) ha retrocedido 25 por ciento (BCE). Estos datos muestran los objetivos de las políticas de ajuste.
Por el contrario, en Estados Unidos está ocurriendo un fenómeno inédito, puesto que hay una oferta de 3 millones de puestos de trabajo que no puede ser aprovechada por falta de capacitación específica. El cuadro indica que los salarios permanecen estables y que la rentabilidad de las empresas es la más alta de los últimos setenta años; sin embargo la inversión productiva sigue retraída (Wall Street Journal).
En resumen, si bien hay reconversión industrial y tecnológica, la economía no crece, salvo de modo marginal. El sistema bancario estadounidense tiene casi 2 billones de dólares prestables, porque ha bajado la demanda de crédito. Sobran dólares, faltan clientes, es decir que hay más ahorro, menos consumo y poca inversión.
En otro registro, la mitad de los desocupados de los EEUU pertenecen al área de la construcción, el sector más castigado a partir de la crisis de 2008 y el que menos se ha recompuesto. Desde 2010 la oferta inmobiliaria es 20 por ciento superior a la demanda.
Tanto en EEUU como en Europa, la medida de la reconversión está dada por la comparación con China y el Asia Pacífico, porque allí se fijan los guarismos básicos: salarios, productividad, competitividad, exportaciones.
La diferencia entre los salarios industriales de Estados Unidos y de China ha bajado del 50 al 30 por ciento desde 2008, pero no por degradación de los sueldos de los trabajadores norteamericanos sino por aumento de los asiáticos. China, sobre todo, ha debido aumentar la capacidad de consumo de su mercado interno para paliar la caída de sus exportaciones, que en 2011 ha hecho bajar el crecimiento de su PBI del 10 al 7,5 por ciento.
Si se mantiene este ritmo, en 2015 los salarios de ambas potencias estarán a la par, pero con un gran salto adelante de la productividad estadounidense, basada en la incorporación de novísimas tecnologías (digitalización masiva y robotización a gran escala (Reserva Federal).
En tanto, los salarios industriales que se pagan en el Mercosur son hoy 15 por ciento más caros que los del Asia-Pacífico, pero con  tendencia decreciente por la caída de la exportación de manufacturas. Por el contrario, los altos precios de los granos y de los alimentos en general han beneficiado a estas economías. Sudáfrica y Australia completan el cuadro con resultados y razones similares (Norberto Colominas. 15.9.12)

lunes, 10 de septiembre de 2012

La niña de Guatemala

Exquisita crónica de Guillermo Rodríguez Rivera, transmitida desde La Habana por Silivo Rodríguez.

Hace un par de semanas, Segunda cita publicó mi comentario sobre un poema de José Martí que, como casi todos los que integran sus Versos sencillos (New York, 1891), revela un pasaje de la vida del poeta y, claro, su meditación –la poesía también es pensamiento– sobre el mismo. Ahora quisiera asomarme a otro de esos poemas. Lleva el número IX en esa colección y comienza así:
                   
                     Quiero, a la sombra de un ala,
                     Contar este cuento en flor:
                     La niña de Guatemala,
                     La que se murió de amor.

La gran poetisa chilena Gabriela Mistral (1889-1957), el primer escritor latinoamericano galardonado con el premio Nóbel de literatura, tenía entre sus adoraciones a José Martí; al Martí escritor, sobre el que compuso un texto capital para los estudiosos martianos, “Caminos en la lengua de Martí”, pero también al Martí patriota y hombre, a quien dedicó numerosos trabajos de una admiración sin tasa. Una sola excepción reconoce la Mistral en ese su culto al poeta cubano. Es, justamente, ese poema que conocemos como “La niña de Guatemala”.

María García Granados era una joven guatemalteca, hija del presidente de esa república, que había sido estudiante de Martí cuando el cubano enseñaba en su país. A Martí le llamaban, unos con admiración y otros con envidia, el “doctor Torrente”, por la arrasadora fuerza de su palabra.

Hubo, claro, una atracción entre ambos, pero Martí había pedido en matrimonio a Carmen Zayás Bazán: un mes después de casarse en México, en enero de 1878, Martí regresa con Carmen a Guatemala:

             … Ella dio al desmemoriado
             Una almohadilla de olor:
             El volvió, volvió casado:
             Ella se murió de amor.

La Mistral no concibe a un hombre de la sensibilidad y la grandeza humana de Martí –dice ella– “jactándose” de que una muchacha muera de amor por él.
La realidad no es siempre lo que parece y creo que a la gran poetisa (poeta, prefería ella que la llamaran) le faltó información y un poquito de sutileza para leer ese poema de Martí.

Hay un estudioso y casi biógrafo de Martí que se llamó Manuel Isidro Méndez. Era un español que se avecindó en La Habana, y quedó deslumbrado por la personalidad intelectual y humana de Martí.  Recomiendo su libro que se publicó hace muchos años y que amerita una nueva edición. Él lo tituló escuetamente Martí, porque seguramente pensó que esas cinco letras no necesitaban ningún adjetivo laudatorio más que el montón que incluyen sin decirlos.

Isidro Méndez precisa que Martí escribe esos versos en 1891, el momento en el que Carmen Zayas Bazán lo deja e, incluso, va al consulado español en Nueva York a “pedir protección” de su esposo –un desafecto de España– y poder regresar a Cuba.

Jorge Luis Borges escribió un famoso relato que se llamó “El jardín de senderos que se bifurcan”; antes, Baudelaire había dicho que “existe una historia de lo que pudo ser”. Constantemente el hombre tiene que optar entre posibilidades que se excluyen; entre las bifurcaciones que el camino de la vida presenta.

Perdóneme, doña Gabriela, pero Martí no está jactándose de nada. Martí ha transformado la muerte de María en una muerte de amor. Está compadeciéndose por haber elegido la que ahora, trece años después, ve como la bifurcación equivocada.

No nos está relatando un pasaje de su vida: nos está contando, “a la sombra de una ala”, un “cuento en flor”. Está entregándole a María –tarde, y nadie lo sufre como él, por eso lo entrega en el sueño– el amor que no le pudo dar en vida. La suya era entonces “la frente que más he amado en mi vida”.

No se jacta : se ha ido con ella, lamentándose, a la eternidad.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Apogeo y Caida del Partido Comunista


María Eugenia Villalonga, me realizó esta entrevista para el diario Perfil, nota que fue publicada en la edición impresa del domingo 9 de diciembre de 2012, pero -sugestivamente- luego eliminada de su archivo y buscadores.

Apellido mítico en la historia del Partido Comunista argentino, su autor, Alberto Nadra, dirigente de la FJC y más tarde del Comité Central, cuenta en este libro las razones de su doloroso y definitivo alejamiento, las mismas que explican la implosión del mayor partido de izquierda de nuestro país y formador de varias generaciones de políticos. Militante desde la adolescencia y periodista de oficio, dirigió los periódicos de esa organización y como corresponsal de agencias extranjeras y Jefe de Redacción de la agencia de noticias cubana Prensa Latina, mientras denunciaba las atrocidades que las dictaduras del Cono Sur cometían contra sus ciudadanos, fue el primero en publicar en el exterior la Carta a la Junta Militar de Rodolfo Walsh y el responsable de difundir el último poema escrito por Víctor Jara. Una historia escrita con el cuerpo, con la pluma y la palabra.

Decís que este libro, a pesar de estar escrito desde la conciencia y las vísceras, no es una autobiografía. ¿Cómo lo definirías entonces?

Yo lo definiría como un libro que intenta aprender de las propias derrotas para seguir siendo un militante, que es lo que fui toda mi vida y es lo que voy a seguir siendo hasta el final.

En tu relato hay más recuerdos del edificio del Comité Central del PC, en la Av. Entre Ríos que de las casas donde se fueron mudando, por la militancia de tu padre. ¿Cómo fue la tarea de hacerse un lugar en esa familia?

Se fue dando naturalmente, siendo una familia donde todos fueron destacándose en los ámbitos en los que se movieron. Hay un momento en el que les cuento a mis hermanos que escribí el libro, y de todo lo que sabíamos de nosotros, que es mucho, nos faltaba casi la mitad. Todos habíamos tenido otra vida, una parte secreta de nuestra militancia, que nunca fue revelada. En algunos casos, yo controlaba operaciones que estaba haciendo mi hermano mayor, como parte de la dirección del partido y no sabía que era mi hermano el que las estaba haciendo. Y sí, fue mucho más nuestra casa el local de Entre Ríos que las casas donde vivimos, que eran todas de paso. Muchas veces iba al colegio con documentos fraguados. Mis amigos no podían venir a mi casa, mi familia tampoco. Todo eso nos blindó frente al exterior, fue una consecuencia lógica.

El libro invita a una reescritura de la historia de las organizaciones armadas en la Argentina, al demostrar que fue el PC el organizador del primer grupo guerrillero que existió en nuestro país. ¿Qué otras omisiones encontrás en la historiografía política argentina?

Yo revelo que efectivamente el PC era una organización político-militar y como tal tenía un trabajo hacia las FF.AA. El partido tenía sus propios oficiales y suboficiales, por lo tanto, se trata de redefinir en qué plano se dio el debate ideológico, político, de la lucha armada. Algunos creen que se inició con los Uturuncos y la guerrilla rural, pero entre el 38 y el 42 se desarrolla una potente guerrilla en el Chaco dirigida por los comunistas, cuando el Chaco era territorio libre de las grandes empresas. Esto no está registrado, es la primera vez que se publica. Otro punto esencial son las acciones de sabotaje a los nazis durante la 2da. Guerra Mundial. Otro, absolutamente desconocido, es cómo, entre los servicios de inteligencia de los países socialistas, especialmente la ex Unión Soviética, los partidos comunistas y algunas organizaciones revolucionarias se descubrió la existencia de la “Operación Cóndor” y cómo se armó la contraofensiva ideológica para denunciarla, de la que formé parte junto con otros periodistas latinoamericanos.

Otro secreto bien guardado: el mítico aparato financiero, del que tu familia fue víctima. ¿Qué diferencias hay entre este libro y el trabajo de Gilbert, “El oro de Moscú”?

La diferencia esencial es que Gilbert hace la investigación más documentada que existe sobre el tema, pero confía en las fuentes ligadas a ese aparato financiero. Él tuvo la versión de los victimarios, no de las víctimas. Es decir, de las cosas que hicieron algunos personajes, desde Gelbard a Gold, cuya hija ahora factura 1200 millones de dólares por año. El banco Credicoop, que creció por exigencia del mismo régimen que obligó a disolver las cajas de crédito y convertirse en banco, y todos los que quedaron trabajando en ese “frente” vivieron muy bien, con todas las comodidades, pero es un aspecto menor. Yo hablo de un solo negocio que producía un millón y medio de dólares por mes para sostener al PC, que fue boicoteado por el sector oficial, los que aparecieron como los grandes benefactores, cuando en realidad, ellos, que eran simples testaferros en sus orígenes, terminaron siendo los dueños. El famoso “directorio”, cómo funcionaba y cómo estafó en el sentido de apropiarse de las entregas voluntarias como la de mi padre y muchas otras, y mientras estas personas se hicieron millonarias, los que entregaron sus bienes murieron en la pobreza, y sobre todo, cómo esto ejerció una fuerza ideológica casi de chantaje, en algunos casos forzando posiciones políticas.

Además de enterarse de la existencia de la “Operación Cóndor”, se enteraron de que la cúpula del partido manejaba esta información desde hacía dos años. ¿Fue ese el disparador de la lucha contra los “dinosaurios”?

Lamentablemente fue el disparador de algunos de nosotros solamente. El gran shock fue la derrota del peronismo en el 83 al que el partido apoyó pese a que estaba impulsando el indulto, y frente a eso, hubo mucha disconformidad. A pesar del papel heroico de muchos militantes y dirigentes (hubo 1500 secuestrados, 500 desaparecidos, 120 de ellos que nunca más aparecieron) la posición política pública era indigerible, lo que determinó toda esta reacción a favor de la democratización, la desburocratización, que fue traicionada por los líderes que elegimos en ese momento.

El capítulo donde denunciás con nombre y apellido a los que, finalmente, se hicieron con el poder y llevaron al partido al vaciamiento, ¿cuánto trabajo te llevó escribirlo?

El relato de la caída del partido me llevó buena parte del trabajo, ya que la otra parte eran revelaciones de las acciones solidarias, que fue absolutamente liberador. En cambio, esta parte tan mezquina, tan lamentable de los que traicionaron dentro del círculo muy estrecho que nos planteamos transformar el partido, me costó muchísimo.

La derrota del proyecto por el que trabajaste y militaste no impidió que volvieras a apostar por una nueva construcción política. ¿Cuál es ese proyecto?

Yo sigo siendo marxista, sigo creyendo que el mundo necesita una sociedad poscapitalista, que no se base en los principios de explotación y superganancia. Pero no opina así el mundo, aunque haya indignados, ni opinan así los argentinos y ningún cambio se da si no es con el acuerdo de la gente. Por el momento tenemos que elegir los mejores caminos dentro de lo posible, y si este proceso encara el tema de los DDHH, el rol del estado, paliar la extrema pobreza, re-estatizar sectores básicos para recuperar cierta soberanía nacional, yo eso lo apoyo con todas mis críticas.

¿Quiénes son los destinatarios de este libro?
En primer lugar, todos los compañeros que se los ha llevado la represión, son los destinatarios de mi alma. En segundo lugar, los sobrevivientes de mi generación, los que fuimos protagonistas de la lucha civil contra la dictadura, que la historia contestataria de estos días omite y finalmente, para las nuevas generaciones, por favor, que comprendan que esto es una vocación real, de compromiso con los que menos tienen y decisión de llevarlo adelante. Uno de los errores que cometimos todos los que compartimos la voluntad de cambio en los 60 y 70, fue pecar de autoritarios, de dueños de la verdad. Las nuevas generaciones, que aprendan de nuestros errores que costaron tan caro… yo creo que si bien estamos en otra época, lo que sí va a costar es construir oportunidades de cambio en este país.

 

Recuadro con textuales del libro

“-Alberto, ¡volvieron los camaradas del primer contingente! –anunció Patricio [Echegaray] exultante. Estábamos tomando mate en su casa de Floresta cuando me anunció estas últimas nuevas sobre un grupo de compañeros que había concurrido a combatir en Centroamérica contra las persistentes zarpas de las dictaduras que aún se perpetuaban en algunos países.

-¿Los que estuvieron en el frente?- pregunté con interés.

-Sí, pero más que eso- rectificó con una amplia sonrisa mientras pensaba, quizás, que me revelaría “la mejor parte de la noticia”.

-Ahora son expertos en interrogatorio “a cuchillo” –aclaró.

Ya habíamos tenido cortocircuitos.

Al escucharlo hablar de ese modo me recorrió un violento escalofrío. ¿En qué se estaba transformando uno de mis mejores amigos en ese entonces?

Pensando a mayor escala, ¿En qué se estaba transformando uno de los principales líderes del Partido, con una popularidad creciente que, sin embargo, se extendía entre una de las peores partes de un PC que se estaba fragmentando?

Lejos del resultado que él esperaba, estallé. La indignación era casi incontenible y, desconcertado, Patricio balbuceó algunas explicaciones para calmarme.

Pero no había vuelta atrás. Algo fundamental y muy profundo, se acababa de romper definitivamente en nuestra relación.”

 

De Secretos en rojo, Corregidor, 2012, página 124.


Mantener la Silueta






Seguimos con nuestra selección dominical de Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, de Héctor Zimmerman, Editorial Aguilar.


Entre marzo y noviembre de 1759 un noble, Etienne de Silhouette, se desempeñó como Ministro de Finanzas de Luis XV.
 Su gestión, muy aplaudida al principio, acabó provocando una pobreza generalizada que llegó a la vestimenta. Para ahorrar en el género, la gente comenzó a llevar trajes muy ceñidos y con un mínimo de bolsillos. En el caso de las mujeres, sin moños ni adornos. A este estilo, propio de la crisis, se lo de nominó à la Silhouette. La frase también se relaciona con la habilidad del ministro para para recortar en papel el perfil de sus conocidos. 
 Es probable que ambas formas de recorte –el ahorro y las tijeras– se reunieran para bautizar con su apellido las figuras planas, como sombras chinescas, que hoy llamamos siluetas.

El pasatiempo de dibujar con tijeras se difundió y persistió. Entre sus cultores se encuentran personajes famosos como Goethe. En cambio, muy pocos se acuerdan del efímero Etienne de Silhouette y su gestión menesterosa. Solamente perdura el vocablo que dejó en el lenguaje. 

Y una frase, “mantener la silueta”, que se ha convertido en obsesión de las modelos y causante de buena parte de los menús dietéticos.
 

domingo, 26 de agosto de 2012

Vivir en el Limbo




Seguimos con nuestra selección dominical de Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, de Héctor Zimmerman, Editorial Aguilar.

Los teólogos de la Edad Media encontraron gran dificultad para decidir dónde debían ir las almas de los nacidos antes de la llegada de Cristo. Los patriarcas de la Antigüedad –Sócrates, e incluso Adán y Eva– ¿qué lugar debían ocupar en el Más Allá?
Por no estar bautizados, la entrada al Cielo les debía ser negada, sostuvieron varios concilios. Finalmente, la iglesia acabó por asignarles a los no bautizados un lugar separado del Infierno. Allí, como lo muestra Dante en la Divina Comedia, esas ánimas aguardan el Juicio Final en un estado de beatitud que, sin llegar a la suprema felicidad del Paraíso, los exime del pecado y sus castigos.
Mucho más terrenal es el significado que ha tomado la frase en la conversación cotidiana. Según ella, “estar” o “vivir en el limbo” consiste en permanecer distraído o atontado; no enterarse de lo que pasa y se dice alrededor. Como quien se encuentra siempre en la sala de espera de la eternidad celestial.

Nota: 
Un dato controvertido de la entrada en el libro de Zimmerman es la afirmación de que el Limbo era un lugar dentro del Infierno. La cuestión estuvo debatida. 
En la época medieval, y aun en la etapa del Humanismo pre-renacentista de Dante, la mayoría de los teólogos lo consideraba de este modo; y así el poeta lo ubica en el Primer Círculo del Infierno, debajo del lago Aquerón.De hecho, para estos teólogos existían dos Limbos: el de los Patriarcas y el de los Infantes.
No obstante, etimológicamente, “Limbo” proviene del latín “limbus”, que literalmente es “en el borde”. Para varios teólogos el Limbo no estaba en el Infierno, sino que era un espacio espiritual “en el medio”, en la frontera entre el Cielo y el Infierno. Muy cerquita, pero separado, tanto de uno como de otro.
Por otro lado, no todos los nacidos antes de Cristo iban automáticamente al Limbo. Para poder acceder a él, los no bautizados debían estar libres de pecado (el caso típico era el de los recién nacidos; tanto antes como después de Cristo) y los virtuosos que habían muerto antes de la llegada de Jesús; esto es, quienes, sin estar libres de pecado, habían muerto “en amistad con Dios”.
Como corolario, vale la pena resaltar que el Limbo nunca fue parte de la doctrina oficial de la Iglesia Católica. Pero la situación de los recién nacidos no bautizados fue objeto de debate hasta el presente siglo. El último documento emitido en este sentido por la Comisión Internacional de Teología, a pedido de Juan Pablo II, sostuvo que no había forma de obtener salvación divina sin el bautismo. Pero, dado el infinito amor de dios por todos los seres humanos y su deseo de salvación para todos, cabía confiar en que la piedad de Dios determinaría la salvación de los niños no bautizados.
El nuevo Papa, Benedicto, adhirió al documento. De modo que para la teología católica moderna, no existe el limbo, y es imposible acceder al Cielo si no se está bautizado. Aunque cabe tener esperanzas en la piedad divina… 


 

viernes, 24 de agosto de 2012

Los problemas de la democracia (II y fin)

Segunda parte de una sugestiva nota de Guillermo Rodríguez Rivera, que nos hace llegar Sivio Rodríguez.

El propio Rafael Correa ha precisado con claridad que en Latinoamérica estamos viviendo no una época de cambios, sino un cambio de época.

Todos estos representantes de los nuevos gobiernos de la región, reconocen que el antecedente de ese cambio es la Revolución Cubana de 1959, encabezada por el comandante Fidel Castro.

El momento de la violencia revolucionaria contra el imperialismo y las oligarquías no fructificó. El continente lloró sus muertos, los muertos del pueblo. Es un rosario de nombres: Fabricio Ojeda, Luis Augusto Turcios Lima, Javier Heraud, Carlos Fonseca Amador, Camilo Torres, Jorge Ricardo Masetti, Francisco Caamaño, Roque Dalton, y cuyo epítome es la figura de Ernesto Che Guevara.  

Esos muertos, los héroes de aquellas luchas que parecían acabadas, han emergido en este nuevo momento de la historia americana. Es curioso y es hermoso como se mueve la historia. Tengo un amigo que dice, ironizando que, hoy por hoy, todos estos nuevos gobernantes de izquierda se quitan el sombrero ante Cuba, pero que ninguno se pone el sombrero de Cuba. Y es cierto. Ninguno ha seguido el modelo socioeconómico del gobierno cubano.

El de la Revolución Cubana fue el primer gobierno latinoamericano que logró iniciar una transformación de la vida de su país a despecho de la voluntad del poderoso vecino del norte.

Cuba empezó llevando a cabo una radical reforma agraria que estaba estipulada en la Constitución de 1940 en la que un artículo establece que “se proscribe el latifundio”, pero ningún gobierno se había atrevido a implementar la ley que complementara el precepto constitucional, porque el principal latifundista en Cuba eran los Estados Unidos. El gobierno del general Eisenhower, el mismo bajo cuya égida la CIA, dirigida por Allen Dulles, organizó el derrocamiento del gobierno reformista de Jacobo Árbenz en Guatemala, hizo repetir minuciosamente aquel esquema contra Cuba. La acusación de “comunista” que, en medio de la guerra fría se esgrimió contra el presidente guatemalteco, fue esgrimida otra vez, ahora contra una revolución popular que acababa de derrocar una dictadura militar y en cuyo país subsistía plenamente el capitalismo.

No es este el sitio para volver a contar la sabida historia de la invasión de Bahía de Cochinos, derrotada en menos de 72 horas por los combatientes revolucionarios cubanos.

Al año siguiente a la invasión, Cuba fue expulsada de la OEA por desarrollar una alianza con una potencia extracontinental, empezó a funcionar el llamado plan “Mangosta”, la nueva alternativa violenta contra la Isla. Se decretó, oficialmente, el embargo económico contra Cuba. Desde 1960, la burguesía cubana había cerrado filas junto a los Estados Unidos contra el gobierno de su país y lo abandonó, acaso confiando en que un gobierno enfrentado por los norteamericanos, no podía sobrevivir en Cuba, como nunca había sobrevivido en América Latina. A excepción de México, todos los países de América Latina rompieron sus vínculos diplomáticos y comerciales con Cuba. 

Cuba no tuvo entonces, entidades como son hoy el ALBA o la CELAC en la que encontrar amparo político, económico y militar. Sólo la Unión Soviética decidió venderle el petróleo para que el país no se paralizara, y las armas con las que defenderse. Era la Unión Soviética que había sido regida por Stalin, que había dejado su huella en el modelo socialista que se conocía, pero era la única tabla a la que la Revolución Cubana consiguió aferrarse para salvarse.

Los gobiernos de la nueva izquierda latinoamericana, no son en ningún caso regímenes que hayan puesto fin al régimen de democracia representativa con que ascendieran al poder.
       
Venezuela había nacionalizado su petróleo bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, pero PDVSA, la entidad estatal que asumió su control y administración, devino casi un coto privado. El gobierno de Chávez tuvo que renacionalizar PDVSA, para convertirla en el poderoso instrumento para el desarrollo de Venezuela. La oligarquía venezolana se resintió ante un gobierno que se apoyaba en los de abajo y creaba en ellos su gran masa sostenedora.

Liquidado el sambenito de “comunista”, el nuevo mote lanzado contra el presidente fue el de “populista”. El “populismo” chavista consistió en usar los recursos de la nación para favorecer a los sectores venezolanos más humildes. Cuba le prestó una ayuda enorme en la conformación de un sistema de salud que favoreciera y amparara a esos sectores, y en la eliminación del analfabetismo.

Quizá aleccionada por la experiencia de su homóloga cubana, la burguesía venezolana ha preferido permanecer en su país y el impulso económico del estado coexiste con el régimen capitalista venezolano, acaso moderado por las leyes implementadas. Chávez ha ganado todas las elecciones que se han efectuado desde su arribo a la presidencia, en 1999.

En Venezuela, como en otros países de esta nueva izquierda, el descrédito de los partidos tradicionales ha hecho que los periódicos burgueses y los grandes canales de televisión privados, casi se convirtieran en los nuevos partidos de oposición: hacían una agresiva campaña contra los nuevos regímenes que, sin embargo, no lograba convencer a la mayoría que apoyaba al gobierno.

Me parece importantísimo que, sustituyendo la idea leninista de dictadura del proletariado[1], estos gobiernos de izquierda hayan preservado la existencia de la democracia representativa, pero hayan acentuado el desarrollo de lo que cabría llamar una “democracia participativa”, en la que otros mecanismos complementan la voluntad expresada en las urnas. No es rasgo sin importancia de esta participación que, cuando fuerzas de la reacción antidemocrática hayan actuado para aplastar la voluntad popular, los propios ciudadanos que habían dado el voto a sus gobernantes, salieran a las calles para motivar su regreso al gobierno, como en el caso de Chávez, o la liberación del presidente, como en el secuestro policial de Rafael Correa.

El pueblo no solo expresa su voluntad, sino que la defiende en las calles, si es necesario.

Venezuela ha introducido un elemento novedoso y esencial: el  referendo revocatorio, que a la mitad del mandato del dirigente electo puede traerlo nuevamente a las urnas, si se considera que no debe seguir ocupando el cargo para el que se le eligió.

No hay financiamientos millonarios a las campañas electorales, que comprometen de antemano a los políticos. Las elecciones son “observadas” como nunca lo han sido, por ejemplo, las de México o de los propios Estados Unidos.

A mí me parece que esa vigilante preservación de la democracia es un rasgo importantísimo del que algunos líderes han llamado “socialismo del siglo XXI”, que es un socialismo que coexiste con un capitalismo que en estos casos, ya no avanza libremente por un camino depredador, sino que tiene el control del estado popular.

De alguna manera, parece empezar a conseguirse la definición que el notable pensador de la izquierda brasileña, Buenaventura de Sousa Santos,  da de la sociedad socialista:
             
                     Una sociedad socialista no es aquella en la que
                     todos los mecanismos e instituciones que existen
                     son socialistas, sino en la que todos son
                    dirigidos a contribuir a los intereses socialistas
                    de la sociedad.

Acaso estos países de nuestra América, estén llamados a conformar la posibilidad – no me gusta llamarle “modelo”, porque da la idea de esquema, de receta – de una renovada y más completa democracia.

Cuba fue el inicio de este “cambio de época”, de esta segunda independencia que está conmoviendo al continente. Cuba fue la que educó a muchos países de nuestra América y a sus líderes, cuando la realidad que hoy está ante nosotros parecía imposible de conseguir. Creo que está llegando el momento en que tengamos que aprender de ellos. Me parece que es ese el camino que se abre ante Cuba.