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lunes, 31 de octubre de 2011

Los límites del progresismo


El interrogante del millón se refiere a los límites que enfrenta una economía capitalista para producir inclusión y justicia social sin interrumpir la apropiación de plusvalía. Esa es la cuestión de fondo. En un registro económico, la pregunta es: ¿hasta cuando el consumo global puede tirar de la demanda sin que los salarios se escapen de control y el trabajo deje de ser "productivo", es decir, deje de posibilitar la reproducción de plusvalía? Eso y no otra cosa es la famosa "productividad". Basta recordar el Congreso de 1953 convocado por Perón, al que por entonces no le cerraban las cuentas. ¿Existe la posibilidad de construir un capitalismo sin pobres, sin homless, sin desocupados, sin parias, en fin, un capitalismo con empleo, alimentos, agua, ropa, salud, educación y seguridad para todos? La respuesta es negativa. Pero existe una zona intermedia, una área desmilitarizada --por decirlo así-- donde es posible repartir, incluir y democratizar, aunque hasta cierto punto. Con esta pregunta se enfrentó Perón y también se enfrentará Cristina: ¿dónde se encuentra ese punto, ese límite, que además no es fijo sino variable? En todo caso, ¿dónde se encuentra hoy, en plena crisis mundial, esa frontera? En un tercer registro, esta crisis económica puso sobre la mesa los límites de la socialdemocracia europea y el desmantelamiento progresivo del estado de bienestar (su creación después de la II Guerra Mundial, a caballo del Plan Marshall). Es precisamente con los recursos de la seguridad social que se pagará a los bancos, por lo menos el capital prestado y quizá bastante más. Ese es hoy el punto central de la discusión entre los gobiernos de la Unión Europea. Y como no hay acuerdo sólo aparecen analgésicos, no antibióticos. La socialdemocracia se resiste a seguir cediendo; los liberales van por todo, despejado ya el temor al comunismo que dio lugar tanto al Plan Marshall como al estado de bienestar.

La socialdemocracia será borrada de Europa en el próximo turno electoral, empezando por el PSOE español. No por casualidad los “indignados” nacieran en la Plaza del Sol, en el corazón de Madrid. Indignados, sobre todo, por la ausencia de una izquierda seria y la presencia de una socialdemocracia cómplice. La perspectiva económica de Europa es mala. Como la locomotora alemana está frenando, todo irá peor y será de agradecer que algún loco no encienda la mecha. Siempre recuerdo las palabras de McNamara, ministro de Defensa de Nixon: "Un mundo de 8 mil millones de personas es una invitación al genocidio". Lo dijo cuando la población mundial era de 5 mil millones; a fin de año habrá superado los 7 mil millones). La crisis es brava. En Estados Unidos ya hay 20 millones de desocupados (media población argentina) y 2 millones de personas perdieron sus casas como consecuencia de la quiebra de las hipotecas sub-prime. Hay homless por todas partes y leyes contra la inmigración cada vez más duras. El déficit público de la Unión es inmanejable y sólo se puede cubrir con más emisión. Obama está maniatado por la oposición, que no le autoriza audacias keynesianas ni reformas que aumenten los impuestos a los ricos porque se viene la batalla electoral de 201, cuando esperan recuperar el gobierno (el poder ya lo tienen). Japón no crece desde hace 5 años. China crece bastante pero todavía tiene 500 millones de campesinos que viven en una economía de subsistencia. Ese es su karma pero también su potencial. Crisis y oportunidad. Si las cosas se ponen feas puede mirar hacia adentro y compensar un deterioro de sus exportaciones con la ampliación de su mercado interno). En ese sentido es posible que se esté abriendo un espacio de antiglobalización, un regreso a las fronteras nacionales y/o regionales con la consecuente afirmación del proteccionismo. El Mercosur no será una excepción. Naturalmente, ni el Mercosur ni la Argentina están blindados, pero tiene economías con un relativo grado de desconexión (Argentina) y buenas perspectivas (Brasil está a punto de convertirse en la sexta economía del mundo), aunque ni una ni otro dependen sólo de sí mismos sino, sobre todo, de la evolución de la economía china, el principal cliente de ambos. En los últimos 18 meses la Argentina vio disminuir progresivamente el doble superávit comercial y fiscal. La sustitución de importaciones no marcha tan rápido como debiera y la importación crece más que las exportaciones, las reservas adelgazan por la fuga de capitales y los salarios ya están muy "altos" comparados con el promedio del Mercosur. Es previsible una devaluación y no ya de centavos, aunque más no sea para bajar los salarios en dólares y para no permitir que el real se acerque al peso. Además, la inflación sigue alta ("demasiado consumo", dicen los ajustistas) y los subsidios ya comprometen las cuentas fiscales, es decir, muestran que el límite está cerca. El peronismo es como el Minotauro. Vive en su laberinto y todavía nadie lo pudo matar. Me temo que el peronismo (que es tantas cosas) ya se haya incorporado a la cultura nacional como Boca, el tango, el asado y la viveza criolla. Ni radicales, ni socialistas ni izquierdistas pueden decir lo mismo. Por ahora sigue siendo capaz de responder con eficacia a la pregunta social por excelencia: ¿Cómo se puede vivir mejor sin hacer la revolución?

lunes, 25 de octubre de 2010

Cuba: "Revolucionar la revolución"


El blog de Silvio Rodríguez es fuente inagotable de (buenas) sorpresas. Este texto sobre la coyuntura y el futuro de Cuba, de una profundidad política casi tan impactante como las belleza de las palabras con que se expresan, son la transcripcion de las palabras del cineasta Alfredo Guevara, el pasado 20 de octubre de 2010, en la Universidad Central de Las Villas, al serle entregado el Doctorado Honoris Causa, bordeando ya los 85 años.

Compañeros en el Amor al Saber, en la Filosofía.
Rector de la Universidad Central de Las Villas.
Profesores y alumnos.

Agradecer sí, agradezco con emoción muy especial el Reconocimiento que recibo, esta gentileza propia de quienes saben mirar hondo y han descubierto más allá de mis cualidades intelectuales y formación y dedicación, que en definitiva se repiten en otros estudiosos y maestros, algo que me hace aceptar la altísima distinción de Doctor Honoris Causa en la Universidad de Las Villas, la que tuvo entre los suyos a Samuel Feijoo y a Nuñez Jiménez. Sé que en ese mirar más hondo habéis descubierto la carga de eticidad, diré que amorosa y diré que plotiniana-martiana que anda por todas las veredas que me recorren. Tal vez no sea muy cuerdo pero esa flecha que habéis centrado en las esencias acaso fue centrada desde su morada, en el corazón mismo de esta Universidad, por aquel poeta no importa si escribiese en prosa o cubriese de “surreales” dibujos una cuartilla, que fue mi Samuel Feijoo. Gracias mi Samuel inspirante. Los dos sabemos de ese sentido plotiniano-martiano de la eticidad. Fundar que es nuestra tarea pero fundar desde y para la Belleza. Y andamos por la tierra desde la obra y debe serlo, porque no podrás ser olvidado ya que lo ennobleces todo con solo mencionarte; hacerlo debiese tener y acaso tiene, así lo hago, sabor de invocación. Y fundar, fundar, fundar el amor al saber, al ser verdadero, ser desde lo más humano y hacerlo para y entre los jóvenes; no solo (y es obra hecha) fundar instituciones que pudieran y deben disolverse en movimiento artístico y ya no ser, para que ser si ya no fuesen, no son, o no serán. ¡Silencio! Fundar, fundar, fundar en las conciencias en la conciencia joven, una a una, fundar-sembrar desde el saber si es aquel que ya integrado en la eticidad puede atreverse a proclamar y entonces se sabrá otra vez escuchado, que la mano que otra, todas las manos estrecha, es la que se propone la Belleza en y desde el Socialismo.

Lo hemos olvidado. Es la Belleza el esplendor supremo ese que pudiera cegar de tanta luz que llega pero que en lucecitas va marcando el camino. La fealdad merece el rechazo del hombre; es enemiga de nuestro ideal. ¿Dime por qué se infiltra entre nosotros y es cosecha de cuanto “el Socialismo” toca? Es el de entrecomillas ese que estatizado-estatizante, la creación de cada individuo-persona o la de aquellos que se asocian por afinidad, esteriliza o mata; el arma que ese entrecomillado “Socialismo” estatizado emplea es la más simple: reglamentarlo todo con regocijo extremo.

¿Y qué nos llega hoy, en estos días, cada instante? doy respuesta, una revolución que la revolución revoluciona en términos reales y en dimensión histórica aún no perceptible. Desestatizar la Sociedad es refundarla. Y refundarla supone andar alertas porque ella, cuando llegue a existir y existirá de nuevo, definirá sus propios rasgos y devendrá por fuerza de un modo u otro control del Estado, de sus funciones (para las que sus funcionarios-representantes habrán sido elegidos). Y entonces el Estado, organizador-regulador hará otro tanto, y si nombrado o elegido, elegido-nombrado tendrá que estar armado por la Ley y otros medios, para exigir y hacer cumplir leyes y normas. Si estamos ya al desestatizar fundando-refundando nuestra Sociedad y no importa el término, haciéndole nacer “de Nuevo”, no desde su Antagonista, La Fealdad, sino desde su posible Señor e inspiración, La Belleza.

Es por eso que me atrevería a proponer que la refundación de nuestra Sociedad se hiciera con espíritu Renacentista todo embelleciendo calculadamente La refundación, ese resurgimiento natural a partir de la desestatización, no permite que tal resurgimiento que llamo refundación, tenga lugar sin un cierto clima de espontaneidad inevitable, eso ya lo sabemos, y también sabemos que la acompañará otra dosis de obligada regulación. Pensar ese futuro ya presente exige muy seria reflexión, observación, espíritu de aprendiz y de piloto, y un diseño bien pensado, tan bien pensado que se apoye para si necesario en opciones, opciones en plural, varias, diversas opciones, porque nada va a ser fácil.

Arduo el camino del Socialismo, nada parece posible sin echar cimientos y para afrontar la experiencia social, estructural, económica, política y ética que nos hará crecer espiritual y materialmente y enfrentar no solo nueva hazaña sino nueva vida y para la juventud que está y para la que va llegando, un mundo que le ofrece lo que ansía, protagonizar la historia y es un modo de decir para hacerme comprender, pasar a co-protagonizar y protagonizar la vida tal y cual corresponde. Es que la vida individual y social es solo vida real, acción, posibilidad de creación combate y solo el que la afronta y protagoniza y en ella debe hacer y decidir, crece. En ese crecer de nuestra juventud residen entrelazadas confianza y esperanza. Más tarde, esa vivencia será lo que llamaremos “historia”. Preparaos para esa gran tarea cuyas puertas, a mucho mucho riesgo y con toda decisión, convicción, seguridad y plenitud de esfuerzo, nuestras generaciones abren, la generación de Fidel, la de Raúl.

Desestatizar la Sociedad, no es negar el pasado es completarlo, seguir adelante y en cada época hacer lo que hacer toque ha señalado Fidel con claridad, con lucidez. Dirigir la flecha a la diana obligada reinventando el mundo; nuestro mundo de ahora y hacerlo como ejemplo singular y enriquecedor. No solo para nuestro pueblo, enriquecedor de la experiencia que supone como los vietnamitas llaman “irse acercando al Socialismo”. ¿Irse acercando? Sí, por qué no, acercándose. Tanto que cuando se le toca lo ignoramos de tan natural que resulta. Algunos de sus rasgos están en nuestras vidas, y en las de nuestros hijos. ¿O es que a esta etapa refundacional y que gustaré llamar Renacentista, pudiésemos siquiera acercarnos sin más de un millón de universitarios, millones de ciudadanos que comienzan a serlo en plenitud porque instruidos disciernen con mayor claridad; sin un analfabeto y con una juventud sana, sin niños o ancianos desamparados? No, no pudiésemos. Esa es la patria nuestra, la que nos permite un nuevo asalto al Cielo, con un pueblo dueño de la hazaña de haber roto para siempre el horror de apartheid en África y de haber dado miles de sus hijos a ese combate en el curso de la liberación de varias naciones de aquel continente todavía sometidas al régimen colonial. Hay otro muchos miles de cubanos universitarios o muy bien formados entregan con el saber el espíritu solidario internacionalista de nuestra Revolución. Ellos también se van forjando.

¿Cómo será ese nuevo Asalto, cómo lograrlo? No fácilmente, solo lo veo posible afrontando este inmenso riesgo, riesgo inmenso que es, va a ser, comienza a ser, la revolución profunda de la Sociedad que supone si Desestatizante, ese reencuentro consigo misma que tantos bienes de todo tipo nos depara, y entre ellos, no solo bienes ha de entregarnos, también sorpresas y tal vez dolores que el Estado, bajo la dirección del Partido, tendrá todavía que afrontar.

No sé si sueño o si ando bien despierto; les aseguro estarlo; pero no sé si pueda, de tanto ansiar, andar envuelto en nuevas formas visionarias. Y me pregunto si por si acaso no debiese callar llegado el punto a que he llegado y mejor, esperar. Si me equivocase echémosle culpa a esa tendencia que los que creen en Utopía aun padecemos.

¿Será que en día no lejano, despiertos ya sin duda, nos tocará apreciar la Sociedad que se refunda ya dueña de sí misma, ya desestatizada, la Sociedad que rediseña su rostro de persona, una a una, individuo que crea y que descubre en el otro al hermano de su hermano, hermanos todos y todos desplegando cualidades y rasgos que pese a lo diverso en uno han de fundirse? Y que ya entonces los CDR volverán a serlo y el Poder Popular en esa similar instancia, la cuadra, el barrio, circunscripción y municipio dirán adiós (y sin dolor) a ceremonias y como base de la base irán reconstruyendo ese tejido que es la imagen real de esa la desestatizada Sociedad que hemos soñado y que reencuentra todas sus potencias.

Para entonces la Sociedad Civil, la que somos nosotros, se encargará de estornudar más fuerte y de hacerse sentir como parte de vida. Los Sindicatos, las Mujeres, las Asociaciones rurales, la UNEAC y las Asociaciones de Científicos, los jóvenes creadores, artistas, investigadores también de las artes y las ciencias, los pedagogos y los etcétera, etcétera, etcétera. He descubierto tantos y tantos grupos hiperactivos en los últimos tiempos, hiperactivos y casi silenciosos, en todas las ciencias sociales y para mi asombro, en la Ecología, la Antropología, la Historia de zonas, áreas y comunidades que creía olvidadas, todo lo que demuestra que la arrogancia estatal, su burocracia, el paternalismo y todas esas hidras imaginables no lograron callar nunca la sana creatividad de nuestra gente-pueblo, ese tesoro.

Y sabréis entonces ¡y a soñar se ha dicho! será entonces posible la descentralización que sea deseable ¿cuál y hasta dónde? Ahora sí que callo; a otros tocará decidir, consultar, aplicar. No logro ver tan lejos pero sueño y por ahora soñaré despierto.

Marx y Lenin explicaron, describieron, definieron el Socialismo como periodo de transición. No hay término previsible. Las circunstancias deciden. Como en todo. Pero más lejos o más cerca todo resultará si en un primer instante es derrotada desde su entraña misma la Oligarquía local; su fuerza militar; el dominio económico y estratégico extranjero (es el caso de Colonias y semi-colonias) y en fin, los resortes fundamentales. Los lenguajes cambian, las palabras, a veces, se elastifican. Las condiciones concretas son lenguajes de otro carácter, más que concretas, y no suelen disfrutar de aquel privilegio. Y es por eso que me atrevo a decir que el rasgo de nuestra Contemporaneidad Latinoamericana, el que inunda la realidad con la esperanza, nos permite decir, todo es posible. Y decir también de modo más matizado y prudente que conviene no olvidar que el Imperio acecha desde sus bases militares, apoyando oligarquías maltrechas pero actuantes, incapaz de renunciar al terrorismo de Estado y lastimado el mismo por la descomposición interior (la fiera herida suele hacerse más y más peligrosa).

Cuando éramos muy jóvenes aprecié que Fidel, como Martí, se había dicho que la Revolución radical solo es posible desde el Poder cuando se derrota y desenraiza al enemigo.

Somos el caso aparte. Podemos y debemos a todo riesgo desencadenar el salto cualitativo ya iniciado revolucionando la Revolución y por tanto la Sociedad toda. Es que el Partido es su Vanguardia y sabe que llegó el obligado y saludable, salvador instante.

Desde el Poder, con el Poder, por el Poder, será posible este revolucionar la Sociedad sin permitir asalto alguno del oportunismo acechante y que pudiese encontrar dos vertientes, la del burocratismo escritorial-funcionarista, que desde el escritorio todo lo complica, enreda en papeleos a veces lucrativos y que será de menor ralea y desechable si se le enfrenta; o la de los que sueñan en ir empujando de mil maneras y a veces, como ya hemos visto, con argumentación mecánicamente marxista y ejemplos apoyados en las luchas teóricas, internas y válidas para y en los tiempos en los que todavía la esperanza fundacional del Socialismo, y con razón, residía en la experiencia soviética principalmente leninista. La riqueza del debate teórico marxista de la época no tendría que ser olvidada o subestimada jamás. Fue tarea de cíclopes encontrar caminos y resolver problemas en aquel país y circunstancia. En ellas Lenin se creció sin cesar hasta casi su muerte. Duró menos que lo necesario y dio y dejó en textos más de lo concebible. Recuerdo a nuestro Mella, que tanto dejó, igualmente en tiempo igualmente convulso y como para siempre.

¿Cuál sería la lección de uno y otro, la muy legítima de Lenin y para nuestra realidad tan cercana, la de Mella? Es la lección de Carlos Marx que no debiésemos borrar ni un minuto del pensar que debe llevar a la acción consciente y eficaz, y que en ellos parecía incorporada orgánicamente: “Para transformar la realidad hay que conocerla”.

Estamos nuevamente, como el primer día ante una realidad que ya no es ni remotamente la misma. La Oligarquía fue destruida y desterrada y esta vez y ya, por allá, bien enterrada, su presencia no existe; la destrucción fue desde la raíz. Y el Imperio igualmente derrotado. “Cuba territorio libre de América”, “Cuba territorio libre de analfabetismo”, tantas Cubas libre territorio de enfermedades endémicas y abierto a la salud general y hoy dueña Cuba de un pueblo instruido y ansioso de ese salto que nos hará más libres y plenos. Y para darlo, no sé si previniendo su necesidad, Fidel, artífice de aquellas deslumbrantes hazañas nos hizo la advertencia previsora y movilizante de la conciencia el 17 de noviembre del 2005 y desencadeno la Batalla de Ideas, que es hoy la de todo el pueblo.

Si la transformación de la realidad que es la nuestra de hoy, la que hemos construido supone conocerla, no en bloque, no hay realidad en bloque, referirse a ella supone aceptarla en su complejidad y permanente movimiento, y capacidad de sorpresa. Toda acción revolucionante, si socialmente comprensiva es también conmoción y posible desgarre. Sé de Raúl, de su método, y ando seguro de que le acompañan, a él, y a toda la dirección, grupos de trabajo, investigación y estudio que aseguran hasta donde posible la factibilidad de “la descomunal” decisión política, económica, espiritual y ética que supone arrebatar al Estado la apretada presencia física y no física de la Sociedad para que, desestatizada, reaprenda a respirar y a crear. Y al Estado ofrecer la oportunidad de servir a la Sociedad de un modo tan orgánico y eficiente que vaya, en alguna medida (y sin tiempo prefijado) disolviéndose en ella.

Confieso que en este instante debo detenerme porque aprecio que es tema de mucha, larga, delicada reflexión. También porque se me sale el componente libertario de mis concepciones socialistas. ¡Qué maravilloso sería ver el proceso de disolvencia!, como en el cine, acto de magia técnica. Nada propicio en la vida social; ni la técnica ni el planeamiento excesivo le son aplicables. La Sociedad supone urdimbre tan compleja que solo la combinación de la delicadeza y la firmeza le son afines.

Ese Socialismo Renacentista, que tome como uno de sus componentes la Belleza. Lo que no es bello no es socialista; bello moral y por qué no, materialmente. El espíritu humanista que hizo decir más de una vez de un modo u otro a José Martí “patria es humanidad”. Andar por ahí, subtextualmente, en el Fidel que establece en sus escritos más actuales la obligación de todos y, sobre todo, de los que en el mundo en que vivimos pueden influir en los acontecimientos, la obligación de salvar el Planeta y con el Planeta a la especie humana. Este Fidel de humanismo inegoista, de la fraternidad universal, nos da el rasgo esencial del Socialismo del Siglo XXI, su prioridad internacional que, si adoptada, será en su práctica renacer del Humanismo.

Ellos son símbolos, Fidel, Raúl. Todos somos partícipes. Los símbolos movilizan y en sus tareas organizan, fijan plazos, buscan opciones, etcétera. Ellos entregan la lucidez del estadista. Nosotros, cada uno, tenemos que actuar y ser, ser de veras, actuando.

El reto que afrontamos es decisivo. Para sobrevivir creando y para asegurar el camino del Socialismo, afirmar y continuar todo lo ya forjado, y acercarnos cada vez más a ese ideal de fraterna sociedad re-humanizada. Retorno a Carlos Marx y a ustedes, profesores y alumnos, aprecio recordarles un texto que considero fundamental porque nos entrega lo que toda su obra y vida ratifica, la esencialidad ética, humanística, del marxismo. Me refiero a su reflexión-análisis de las formas de producción pre-capitalista cuando aprecia que ese Capitalismo naciente debió aplastar la que precedía, la producción artesanal diferenciada y no-alienante. Ese Capitalismo destructor del hombre productor, sustituido por la máquina de forma dominante encontró síntesis cinematográfico en una imagen del filme de Charles Chaplin Tiempos Modernos que tendría que exhibirse en las clases de filosofía cuando de Marx se trate. Chaplin ha sido uno de sus mejores intérpretes, le dio la imagen y en ella un poder de comprensión y trasmisión sintética, privilegio del Arte.

Esta Revolución nuestra que se revoluciona merece ese Vale la pena si bien se comprende la dimensión histórica que desde ya tiene, como audacia y diseño de futuro. ¿De futuro? De futuro presente. Es este arco multicolor el que define la verdadera Contemporaneidad la que propondría a nuestra intelectualidad. Y digo propongo, y solo propongo. En todo caso no me tomo más allá de la condición de propagador de ideas.

Doy gracias más que sentidas a la Universidad Central de las Villas y a su Claustro en el Día de la Cultura Nacional y en tiempos de revolucionante espíritu revolucionario por detenerse en mi persona en período tan exaltante. Es mucho, demasiado Honor. Gracias.

sábado, 31 de julio de 2010

Cuba: el futuro de la revolucion


Pedro Campos, autor de este polémico artículo, es licenciado en Historia, fue diplomático, analista internacional y Jefe de Proyecto del Centro de Estudios sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana. Sus ideas, que son las de un hombre jugado por el socialismo en Cuba, son discutibles, y deben ser discutidas. Demasiados dolores, y un etrepitoso fracaso, hemos sufrido por justificar todo (al menos yo), en aras del "no favorecer al enemigo".

Es común en los comentarios de los burócratas interesados en mantener el status quo y no cambiar nada de lo que debe ser cambiado, el “argumento” de que “mientras estemos siendo asediados por el imperialismo, no es momento para hacer críticas de fondo sobre la corrupción, el burocratismo y las desviaciones del proyecto libertario, democrático y socialista de la Revolución.

Según este tipo de planteamientos Fidel y Raúl se equivocaron al convocar las discusiones sobre el socialismo que queremos, mientras que el único beneficiario de estas discusiones sería el imperialismo. Para ellos, solo cuando desaparezcan las presiones imperialistas, podríamos discutir en Cuba sobre Socialismo, no ahora que burócratas, corruptos y oportunistas de toda laya están poniendo en peligro la continuidad de la Revolución.

De acuerdo con estos inveterados inmovilistas, nunca se podría discutir nuestros problemas, ni sobre socialismo, porque el imperialismo nunca nos va a dar esa tregua que sería condición para el debate. ¿O creen de verdad que el imperialismo le va a perdonar la vida a la Revolución, a sus necesarias transformaciones socialistas, la van a ayudar con inversiones, capital, etc., así de gratis? Ya se ha dicho en otras ocasiones: lo que hagan los imperialistas con Cuba solo será para tratar de evitar la construcción de la nueva sociedad socialista aquí.

Es precisamente al revés: la oposición al debate revolucionario, a la crítica revolucionaria, solo puede servir a los planes imperialistas y contrarrevolucionarios de destruir la revolución y evitar las transformaciones socialistas en Cuba. El objetivo estratégico de la política imperialista es evitar la construcción del socialismo en Cuba.

Revolucionarios contrarrevolucionarios

Entonces está muy claro que los que quieren obstruir el debate revolucionario en Cuba buscan los mismos fines que el imperialismo.

Simple: tratan de acallar la crítica revolucionaria contra el ala corrupta y burocratizada del Partido-Estado- Gobierno (PGE). Es imprescindible denunciar los manejos políticos de esa ala, para ayudar a los que realmente están dispuestos a hacer cambios a favor de la consolidación del socialismo, estén dentro o fuera de esas estructuras.

Los que tratan de evitar la crítica esconden además una concepción neoplattista de nuevo tipo, que subordina el avance de la revolución y el socialismo en Cuba a los intereses y beneplácitos de su enemigo histórico.

Desde luego con tales compañeros, tenemos serias diferencias de método, de momento, de enfoques pero eso no debe enfrentarnos, no debe convertirnos en contrarios, eso no debe ser usado sectariamente para impedir la participación de ellos en el debate necesario que ya está teniendo lugar en la sociedad cubana a pesar de la oposición de esos mismos círculos. Con ellos estamos dispuestos a debatir fraternalmente partiendo de que unos y otros queremos salvar la revolución y hacer avanzar el socialismo. Pero no. El sectarismo predominante en el poder lo impide.

Los partidarios del Socialismo Participativo y Democrático (SPD) no queremos imponer nada. Queremos que el pueblo, los comunistas, los revolucionarios conozcan estos puntos de vista que son amplios, se debatan y si lo creen inconvenientes que los rechacen. Se sabe: algunos temen ese debate, pues no han ocultado que sus ideas son “adictivas” como la cocaína.

El sectarismo predominante en el PGE impide la divulgación de estas ideas en Cuba en los medios oficiales y hasta ha expulsado de su trabajo y separado del Partido a compañeros por divulgar y exponer esos criterios.

¿Qué otro camino nos ha quedado que no sea divulgar nuestros puntos de vista donde sea posible? Y en verdad esta discusión es anterior incluso al discurso de Fidel en el 2005, ¿o se olvida que muchos revolucionarios plantearon cuestiones similares en los debates previos al IV Congreso de 1991? ¿Y qué pasó entonces? Como si nada se hubiera dicho por las bases.

La dirección histórica jugó un extraordinario papel en el proceso revolucionario. Nadie lo ha intentado negar desde las posiciones del SPD. Pero pretender ahora acusar de la eventual división del campo revolucionario y del eventual fracaso del socialismo en Cuba a los que quieren radicalizar la revolución y hacerla avanzar a las cotas democráticas, participativas y socialistas a donde no fueron capaces de llevarla los dirigentes históricos hasta ahora, es cuando menos irresponsable y demagógico.

Las mentes de los eventuales victimarios

El único culpable del desastre que ya está sufriendo el proceso revolucionario cubano es el sistema burocrático estatalista que muchos en la dirección histórica han sustentando como “socialista,” ahora se obstinan en continuar a pesar de todas las enseñanzas de la práctica revolucionaria del siglo XX y reprimen abierta y encubiertamente a quienes discrepamos y tratamos de aportar a favor del cambio hacia más socialismo.

Así se ha estado pagando a los revolucionarios que respondimos al llamado de Fidel y Raúl.

Si somos víctimas de agresiones indirectas y directas, no lo seremos porque tengamos sangre de mártires o suicidas como dicen algunos, sino porque la traición al socialismo ya se haya enseñoreado en las mentes de los eventuales victimarios.

Tampoco deben seguir insinuando que quienes defendemos las ideas del SPD, estamos “trabajando” para el enemigo: van a tener que probarlo ante un tribunal y por muchas trampas que nos pongan, fracasarían. Recuérdese que no empezamos ayer a luchar contra los enemigos del socialismo. Unos cuantos somos curtidos combatientes de la Revolución y algo hemos aprendido.

Sí, el poder lo puede todo, es verdad: incluso devorar a sus propios hijos, pero ya sabemos a dónde conduce ese empedrado camino y nadie serio en Cuba, en el mismo seno del Partido y el gobierno, donde somos bien conocidos, ni en el mundo, les va a creer aunque coloquen millones de dólares en nuestras casas, alijos de armas o paquetes de cocaina y presenten “pruebas documentales” sobre supuestas relaciones nuestras con eventuales emisarios del imperio.

Todo eso está gastado, como el argumento de que hacemos las mismas críticas que el imperialismo. El imperialismo puede estar manipulando algunas verdades que lo son independientemente de quien las diga, incluso pueden intentar usar algunas de nuestras críticas; pero las soluciones que ellos plantean a los mismos problemas que podemos estar planteando nosotros, no tienen nada que ver con nuestras propuestas. Simples tergiversaciones.

Repito ¿Quién se los va a creer? Podrán tratar de ignorarnos, hasta matarnos, pero jamás nuestras ideas serán aplastadas y si llegaran a intentar semejantes estupideces, solo conseguirían destruir la revolución en pocas horas.

Fidel es el único responsable de que así pensemos y actuemos.

Es claro. Con argumentos tales solo pretenden acallar la discusión, el debate que está teniendo lugar, las denuncias, los artículos como el del Dr. Esteban Morales.

Si el Partido-Gobierno-Estado quiere acabar con el debate revolucionario en la red, hay una forma sencilla: asuma el Congreso de la Nación por el que viene clamando el poeta comunista Félix Guerra desde hace un año o convoque una conferencia nacional con la participación de todos, sin sectarismos como hemos venido planteando y si quiere hasta invite a la oposición con la que negocian mediante la Iglesia Católica.

La gente ve muy mal que negocien con la oposición y el imperialismo a través de la Iglesia y al mismo tiempo traten de aislar a la izquierda, acallarla, reprimirla en múltiples formas. Algo que cuando menos parece algo “feo” a los ojos de todos, incluidos los propios enemigos de la Revolución que poco pueden confiar en materia de respeto a los derechos humanos en quienes siguen reprimiendo a sus propios compañeros de lucha.

La trampa de reprimir el debate

¿Expulsar a alguien de su trabajo por divulgar ideas socialistas, no es acaso una violación de sus derechos humanos y constitucionales?

¿No se dan cuenta que esas posiciones están impidiendo el avance de la Revolución, están tratando de acallar el debate necesario, están creando las condiciones para la plena restauración capitalista, están haciendo el juego a los que quieren evitar el avance del socialismo en Cuba?

No los voy a considerar por eso, enviados del imperio; pero sepan que esas posiciones son las que están sirviendo al imperialismo y a la contrarrevolución, no nuestras propuestas de cambios, que no pueden hacerse, si primero no se ha hecho la crítica revolucionaria, profunda y sincera de lo realizado.

martes, 30 de marzo de 2010

Cuba: bienvenido el debate


Pedro Campos Santos, 1949, nacido en Holguín, es Licenciado en Historia, ex-Diplomático cubano, con misiones en México y ante la CDH en Ginebra. Vive y escribe en La Habana y esta nota merece ser leída y analizada sin prejuicios, reflexivamente.

Las políticas y acciones desplegadas por la dirección histórica después del reconocimiento por Fidel en el 2005 de la posible reversión de la revolución, no han estado dando los resultados que ella esperaba: los mercados agropecuarios siguen deprimidos, los mercados de las tiendas por divisa también han declinado sustancialmente, el transporte por ómnibus inter provincial y en Ciudad de La Habana se deteriora aceleradamente, La Habana se sigue cayendo a pedazos, el salario real sigue perdiendo valor, continúa la corrupción galopante, no se han levantado las absurdas prohibiciones burocráticas que siguen convirtiendo en un calvario la vida del ciudadano común, los controles estatales siguen atenazando el desarrollo de las fuerzas productivas en la agricultura, la industria y los servicios, la salud confronta trágicos déficits ylas decisiones arbitrarias en la Educación Media están afectando a cientos de miles de jóvenes que no pueden estudiar lo que desean.

Si el Cerro Pelado ancló su valiente y decidida carga deportiva frente a Puerto Rico para exigir la participación cubana en los Juegos Centroamericano, hoy voluntariamente no vamos a competir en esa tierra hermana, la otra ala, por temor a no se sabe cuantas amenazas.

Por otra parte, los órganos de Poder Popular siguen sin jugar un papel determinante en la control y fiscalización de los presupuestos y sin poder real alguno para resolver los problemas de la población, la burocracia estatal concentra más el poder económico y político, los métodos autoritarios se imponen sobre los democráticos en toda la superestructura, la juventud comparte cada vez menos los paradigmas que pretende este “no-socialismo” y los derechos civiles y políticos siguen regalados a la oposición.

En el periódico se mencionan ideas que promueven “cooperativas” en servicios menores, sin ideas precisas sobre el contenido del sistema cooperativista de trabajo, sin abordar su dependencia absoluta de estructuras, regulaciones y mecanismos estatales y sin una discusión en el Parlamento sobre una nueva ley de cooperativas que recoja las experiencias nacionales e internacionales en la materia.

¿Qué lo explica? ¿La crisis del capitalismo internacional, la agresión y el bloqueo imperialista? ¿La ausencia de los cambios de fondos que las mayorías esperan? ¿La imposición definitiva del Campamento a la República?

Las claves que pudieran explicar la acentuación de la crisis general que vivimos, parecen encontrarse en el discurso del Presidente Raúl Castro el 20 de diciembre pasado ante la Asamblea Nacional, cuando expresó:

“Tengo conciencia de las expectativas y honestas preocupaciones expresadas por los diputados y los ciudadanos en cuanto a la velocidad y profundización de los cambios que tenemos que introducir en el funcionamiento de la economía en aras del fortalecimiento de nuestra sociedad socialista.

En este sentido me limito, por ahora, a expresar que en la actualización del modelo económico cubano, cuestión en la que se avanza con un enfoque integral no puede haber espacio a los riesgos de improvisación y el apresuramiento. Es preciso caminar hacia el futuro con paso firme y seguro, porque sencillamente no tenemosderecho a equivocarnos”.

Pero para no “interpretar” al Presidente se necesitan respuestas a las siguientes interrogantes:

1-¿Se trata de la continuación del viejo esquema del centralismo burocrático fracasado: los de arriba consultan a las bases para luego decidir ellos qué hacer, cómo hacerlo y en que plazos?

2-¿Quién establece la línea general, la dirección o el partido todo?

3-¿Los cambios serían solo para “actualizar” el modelo económico tradicional sustentado en la concentración de la propiedad y las decisiones en el estado y el trabajo asalariado como forma de organización de la producción, o se procurará cambiarlo en dirección a la socialización de la propiedad, al predominio de las relaciones de producción “libremente asociadas” de tipo cooperativo-autogestionario, genéricas del socialismo?

4-¿No se propone la dirección realizar ningún cambio en el sistema político?

5-¿Dónde quedan el partido más democrático y el reconocimiento de la diversidad en la unidad, a los que ha hecho referencia el nuevo Presidente?

6-¿Cómo serían posibles las transformaciones económicas, sociales y políticas que precisa la sociedad cubana y demandan los trabajadores y el pueblo, sin cambios democráticos en el sistema político actual, donde el Poder Popular es solo una ironía?

7-¿Fue “elegido” este gobierno por la Asamblea Nacional del Poder Popular para llevar adelante el mandato del pueblo o para hacer lo que él estime conveniente, en los plazos que él considere?

8-¿Puede equivocarse un gobierno que asuma consecuentemente el mandato de las mayorías revolucionarias que han opinado?

9-¿Pudiera afirmarse que ha existido un verdadero debate de ideas, un diálogo, una confrontación sana y constructiva entre las diversas visiones de cómo hacer el socialismo, o qué sociedad desarrollar?

10-¿Se consultaron las bases para recibir verticalmente información de lo que piensan los revolucionarios y luego actuar, no con ellos sino sobre ellos?

11-¿Qué relación existe entre esa búsqueda de opiniones y el actual proceso de depuración del partido, donde se indaga no sobre lealtades ideológicas, sino sobre fidelidades a personas?

12-¿Por qué Granma no publica artículos de fondo sobre posiciones socialistas diferentes al insostenible estatismo tradicional y se limita a la publicación de cartas, que en su mayoría parecen tratar de orientar la opinión publica en la dirección estatalista?

13-¿Tampoco se percata el gobierno de que la desesperanza que crea la incertidumbre promovida por sus indefiniciones y los múltiples errores por acción u omisión en diversos campos de la política concreta y de las relaciones del estado con la población, están fortaleciendo las posiciones de la oposición?

14-¿No se da cuenta el gobierno que está entregando todo el espacio del diálogo, de la tolerancia, de posibles cambios de fondo, y el de la defensa de los derechos civiles y políticos a la oposición?

15-¿Cómo alcanzar la libertad, la justicia y la felicidad todas del pueblo, si solo un pequeñísimo grupo, siempre el mismo, de personas toma las decisiones que afectan a todos?

16-Si el gobierno no cambia la filosofía económica y política de 50 años, “Cambiar todo lo que debe ser cambiado”, ¿no incluye cambiar al sujeto del cambio?

Al parecer no se ha dado cuenta el gobierno de que una gran mayoría del pueblo cubano no quiere regresar al pasado oprobioso,pero tampoco desea continuar con este “no-socialismo”; ni tampoco parece entender que en ausencia de los cambios necesarios, habrá que cambia al actual sujeto del cambio, el gobierno y su sistema, por el autogobierno del pueblo, que sean los colectivos laborales y sociales, ellos mimos, los que determinen los cambios.

El gobierno está cediendo a la oposición espacios que debieran ser suyos y está perdiendo la iniciativa política. De continuar esta situación, las posibilidades para cualquier movimiento futuro del proceso cubano hacia la izquierda se irán irremediablemente cerrando. El péndulo amenaza con irse totalmente a la derecha en las conciencias de las gentes por rechazo al esquema de “socialismo” fracasado, sin perspectivas económicas, sin libertades, ni democracia verdaderas.

No podemos seguir impávidos los revolucionarios, socialistas y comunistas que estamos viendo como la Revolución está perdiendo terreno por la indecisión de la dirección a propiciar los cambios necesarios, con la profundidad, la agilidad que la situación demanda y la falta de transparencia y consenso con que se está haciendo todo desde el estado. ¿Habrá que repetir que la revolución no es el gobierno, el partido o sus dirigentes, sino el proceso de cambios hacia la socialización/democratización, del poder político y económico?

Contrariamente al lenguaje tolerante y de diálogo utilizado también en 1991 por Raúl Castro, muchos de los que hemos estado promoviendo ideas de cómo llevar adelante un socialismo más participativo y democrático, hemos sido represaliados directa o indirectamente, en forma velada o abierta, al igual que entonces.

¿Somos ilusos que caímos en la misma trampa o somos consecuentes revolucionarios dispuestos a correr, a sabiendas, los riesgos necesarios por contribuir a salvar la patria, la revolución, y el socialismo?

Dada la propia dinámica de las acciones represivas que se han realizado contra algunos de nuestros compañeros, estamos consientes de que la continuación de nuestras actividades podrían convertir las acciones veladas en más directas y podríamos ser acusados de cualquiera de los clásicos falsos y vulgares expedientes del estalinismo.

Y se sabe: este “estado socialista” ha trastocado tanto el derecho que para condenar no necesita probar la culpabilidad, sino el acusado su inocencia y basta con la necesidad de defender la “seguridad del estado” que aquí, como en todas partes, representa a la clase dueña del poder real, el económico, los medios de producción que, en Cuba, no son de los trabajadores sino del estado y su alta burocracia.

¿No se percata la dirección histórica que la falta de diálogo, su intolerancia, sus represiones, la falta de transparencia en su actuación y su obstinación en continuar el camino del desastre, no dejan otra alternativa a la amplia izquierda anti burocrática interesada en echar adelante la revolución socialista, que replantearse su apoyo crítico al gobierno que francamente ha asumido algunas políticas de derecha?

No sería nuevo en la historia del movimiento revolucionario internacional, ni tampoco en la de esta revolución: el mundo está lleno de partidarios del socialismo en desacuerdo con gobiernos que dicen representarlo. Ojala y no nos impongan una abierta escisión, con sus acciones, que parece propiciada y deseada absurdamente desde el poder. Estamos tratando de evitarlo. Pero, por favor, por el bien del proceso revolucionario, paren la represión y la violencia innecesarias, el extremismo, las campañitas maniqueas y comiencen de una vez el proceso de democratización/socialización que las mayorías demandan.

Los únicos responsables de lo que ocurra, serán los sectarios intolerantes que rechazan el dialogo con los propios compañeros de lucha, mientras buscan “conversar” con el enemigo histórico.