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jueves, 31 de octubre de 2013

Ante el fallo de la Corte Suprema


Los integrantes de Los 100, Agrupación de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación, celebramos el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que declaró la constitucionalidad de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, porque pone fin a los efectos de una absurda medida cautelar que retrasó durante cuatro años, curiosamente lo que dura un período presidencial, la aplicación completa de esta norma que surgió de las entrañas militantes del pueblo argentino.
Un sueño acunado durante 30 años, tres décadas de lucha para obtener una ley de medios de la democracia, que superara el oprobio del decreto 22.285 de Videla y Martínez de Hoz y la regresiva reforma de los años 90, que posibilitó la conformación de oligopolios, dieron como resultado esta ley a la que la distinguen enormes e inocultables calidades democráticas.
También, desde Los 100, queremos saludar a los compañeros de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, de la que hemos formado parte, desde el 2004, el año de su fundación, junto a decenas de agrupaciones y entidades de diverso orden (gremiales, de DDHH, profesionales, etc.), por haber dado forma colectivamente a los 21 Puntos Básicos por el Derecho a la Comunicación que sirvió de fundamento para que se elaborara al anteproyecto de ley que se enviara en el año 2009 al Congreso de la Nación.
La aplicación integral de la Ley 26.522 es de tal importancia que, estamos convencidos, no sólo redundará en una mejor calidad de la democracia argentina, preservando a sus instituciones de los peligros que conllevan la voracidad de los grupos monopólicos y económicos, sino que colaborará enormemente en la consolidación del ser nacional, alejando la perversidad del discurso único que desprecia la pluralidad y afianzando una genuina libertad de expresión por sobre la dictadura de la libertad empresarial.
Consolidar los valores de la cultura nacional implica inexorablemente reconocer la multiplicidad de voces y favorecer su existencia, en tanto que habrá que alejarse definitivamente no sólo de los apetitos de los que pretenden manejar, entronar o destituir a los gobiernos de turno, sino que le trasladan al conjunto del pueblo argentino su cosmovisión, invariablemente atada a sus oscuros intereses económicos sectoriales.



Secretario General: Hugo Barcia
Secretario de Organización: Alberto Nadra
Secretario de Redacción: Julio Fernández Baraibar
Secretario de Prensa: Eduardo “Perico” Pérez


Vocales: Alberto Ferrari, Rodolfo Nadra, Alejandro Tarruella, Roberto Lago, Aldo Amura, Roberto Luzardi, Fabián Magnotta, Diego Ibarra, Santiago Magrone.

Buenos Aires, 30 de octubre de 2013

martes, 24 de agosto de 2010

Internet está en peligro


De estos peligros para Internet y la libertad de expresión no hablan los medios concentrados de poder. Roberto Guareschi aporta una advertencia preocupante.

La libertad de internet está en juego. Me apuro a decir que este artículo no se refiere al zafarrancho del Poder Ejecutivo con Cablevisión. Se refiere a la organizada ofensiva que las proveedoras de internet han lanzado en EE.UU. para terminar con la internet que conocemos: libre e igual para todos. Lo que se resuelva en EE.UU. influirá acá y en casi todo el mundo.

Esa ofensiva propone darles a las grandes corporaciones de la comunicación la potestad de rechazar ciertos contenidos, darles paso a otros y cobrar precios diferenciales. En suma, crear una internet especial, veloz y cara que de hecho define a otra barata y pobre. Imaginen algo parecido a la TV por cable con paquetes premium y paquetes anémicos.

No es una campaña cualquiera. Tiene la fuerza de convicción de miles de millones de dólares y el apoyo de Google, hasta antes de ayer principal adalid de la internet libre, hoy aliada con Verizon, operadora de cable y proveedora de internet en EE.UU. Ambas acaban de difundir una propuesta a los legisladores.

Internet nació libre y se mantuvo así hasta ahora. Era la primera gran revolución cultural desde la invención de la imprenta. Porque era libre, llevó más lejos la difusión del conocimiento, la capacidad de conectarnos instantáneamente sin intermediarios. Esa libertad e igualdad (la llamada “neutralidad“) permite aún hoy que todo lo transportado por internet tenga igual tratamiento, no importa si lo emite una gran empresa, un gobierno o un individuo. Por eso internet se ha convertido en una de las tramas esenciales de la vida y lo será cada vez más porque todos los medios convergerán en internet.

Valiosísimo territorio. Por eso, precisamente, se abrió ahora este campo de batalla. Google y Verizon se esforzaron por disimular su uso abusivo de una posición de poder. Sostienen que su propuesta a los legisladores se limita a la internet móvil. Un disimulo sin patas: casi todo será móvil en pocos años. Unos viajarán en primera y otros en segunda, tercera, etc. A los más pobres se les hará cada vez más difícil subir.

Algunos especialistas dicen que internet no tiene por qué tener un status diferente del de otros servicios públicos (hay telefonía, tv por cable, salud, de distintos precios). Pero en EE.UU. sólo una pequeña parte de la la población puede elegir entre más de dos prestadoras de servicios de internet.

De todos modos, aunque hubiera una efectiva competencia que diera libertad de elección e impidiera la fijación de precios, me inclino por una internet libre y “neutral“, aquella que ya ha dado voz e influencia a movimientos sociales, a minorías, la misma que está dando nacimiento a nuevas formas de producción de contenidos y de riquezas. No digo que la lucha por el poder se resuelve en los medios. Los medios son una herramienta muy valiosa en esa lucha que se define en otros ámbitos: en la economía, sobre todo. No creo que internet sea el gran nivelador. Los que más tienen, más pueden, también en internet. Pero, para quienes menos poder tienen, es una herramienta para pelear por esa nivelación.

Creo que la mayoría de los legisladores estadounidenses se pondrá a favor de esta ofensiva. Los empuja la vitalidad y, en algunos casos, el dinero de las grandes corporaciones. Es aleccionador ver ese dinamismo intacto después del golpazo que las corporaciones financieras le dieron al mundo con su imprevisión y su angurria (las hipotecas basura).

Este avance por la conquista y parcelización de internet es un avance sobre la libertad de expresión. Por eso, también es una amenaza al periodismo que queremos construir. El acceso a internet debe ser considerado un derecho humano, como ya se ha dicho. Si Google y Verizon se imponen, podrán decidir qué información reciben los usuarios y cuál no. Google y las prestadoras no estan solas; las acompañan corporaciones relacionadas con ellas, los grandes bancos, entre otras. El futuro de internet está en las manos de los legisladores estadounidenses. Y en los brazos forzudos de las grandes corporaciones mundiales; un desenlace que les ponga limite sería una revolución.