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domingo, 19 de mayo de 2019

Fernández-Fernández: el día después

    A 24 horas del terremoto político que causó la decisión de CFK, puede concluirse, aún con una cuota de incertidumbre, que ya impulsa una ampliación de la base política del Frente Patriótico, ahora para las futuras elecciones y, en su dinámica, como sustento para que un futuro gobierno popular pueda enfrentar la crítica situación en que el macrismo ha hundido al país.
    Con ese objetivo, ya descolocó al oficialismo y al denominado “peronismo alternativo”, pero ante todo puso en evidencia que la ex presidente optó por un liderazgo estratégico, lo que supera ampliamente una decisión electoral.
    El macrismo recibió la noticia con evidente desconcierto, al que siguió una suerte de triunfalismo con frases para su propia interna, al estilo de “no cambia nada” o, incluso, es “un regalo para nosotros”.
    Más experimentada en profundizar las grietas y realizar el trabajo ajeno, la UCR oficial mostró su preocupación e inició una campaña de terror de la mano de Alfredo Cornejo y Hernán Lombardi. El primero, gobernador de Mendoza, afirmó que estamos ante “una trampa”, que “Es Cámpora al gobierno, Perón al Poder”, una “época nefasta en la que se incubó el Rodrigazo, la hiperinflación, una mega devaluación, un destrozo del aparato productivo y terminó en el golpe militar” El segundo, titular del Sistema de Medios, terminó de falsear la cronología y la historia: “terminamos en Isabel, Videla y la catástrofe”.
    Clarín y La Prensa repiten estos argumentos, sin pudor alguno por haber sido los que impulsaron la proscripción de Perón, apoyaron la orientación neoliberal y la subordinación externa que la acompaño; como luego fueron voceros de la dictadura y, ahora, promotores del olvido de sus crímenes y el indulto a los genocidas.
    Estos medios aportan sus propios enfoques para engrosar los oficialistas, y entre ellos destaca el ninguneo de la potencia política de la decisión de CFK: desvían la atención hacia “la difícil situación judicial”, que ellos mismos promueven, y le añaden “motivos personales”, como la enfermedad de su hija o la muerte de su madre. También se esfuerzan por impulsar versiones con las que esperan sembrar desaliento en el propio kirchnerismo, como recordar las conocidas diferencias que mantuvo Alberto Fernández, afirmar falsamente que “es” el Grupo Clarín, o anticipar un “segundo renunciamiento” que alejaría en forma definitiva a la ex presidente.
    Si omitir que estamos ante el inicio del proceso, hay señales de un reacomodamiento en los agrupamientos políticos.
    Massa eludió una definición clara pero dejó entreabierta la puerta para participar en las PASO frentista o, en caso de no hacerlo, para apoyar a su fórmula en una eventual segunda vuelta. Si eso ocurriera, podría mantener su “diferenciación” para los propios, a la vez que reduciría parte de las prevenciones kirchneristas, con lo que podría reservar para otra oportunidad sus inciertas ilusiones presidenciales. Schiaretti, pese a su proclamada posición centroderechista y su pertenencia al “peronismo alternativo”, en un ballottage puede considerar un apoyo implícito, o aún explícito, sobre todo si la se triunfa en la primera vuelta y las conveniencias le indican privilegiar una buena relación para su gestión provincial. Por otra parte, entre los gobernadores peronistas ya comenzó un alejamiento de Alternativa Federal y predomina la valoración de la fórmula de Alberto y Cristina Fernández.
    Si pensamos en términos de ciudadanía, o electorado global, entre los seguidores de CFK la respuesta mayoritaria es de una aceptación esperanzada de la iniciativa. En forma minoritaria, aparecen dos reacciones extremas y diferenciadas. Por un lado, el entusiasmo forzado entre los más fieles, mientras en el opuesto, la desilusión, y hasta cierto enojo, por el renunciamiento de quien no solo visualizan con el mayor caudal electoral, sino como única garantía del rumbo político. Es posible homogeneizar las tres posturas, si se convoca al protagonismo y control de la militancia, en base a los ejes discursivos del mensaje de la ex presidenta.
    No hay que esperar reflexión, menos aún cambios, entre los que odian, primorosamente, e irresponsablemente, alimentado por el oficialismo y los medios. El 25/30% del electorado que históricamente rechazó las expresiones populares, desde el yrigoyenismo hasta el peronismo, es un bloque hegemonizado por el minoritario poder real, incluidos los medios periodísticos que le sirven en la construcción de “sentido común”. Mediante este mecanismo llegan y cooptan a ese porcentaje de la población que, en definitiva y para su perjuicio, abraza a sus victimarios.
    En los tiempos que vienen, hasta agosto y en la recta final que lleva a octubre, el poder tratará de dinamizar a los cooptados para volcar a su favor a los indecisos, esa franja del electorado que no quiere a Cristina, pero tampoco la odia, menos aún cuando empiezan a comparar su situación actual con la vivida durante su gobierno. Entre ellos hay una desconfianza inicial, que tanto el macrismo como los medios hegemónicos intentan potenciar, sembrando miedo al anticipar caos e inestabilidad por el “doble comando” de “Alberto chirolita de Cristina” y el recuerdo de la consigna “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, que citamos al comienzo de este análisis.
    No son líneas de acción para subestimar, confiando en lo forzado y hasta ridículo de esas comparaciones y afirmaciones. En la franja que tienen como objetivo ya tuvieron cierto eco las acusaciones que ubicaban a Kirchner como “chirolita de Duhalde”, luego a Cristina como “mascara” de Néstor. Recientemente, logró fuerte impacto el ataque a Zannini, supuestamente “comisario político” de Scioli.
    Por el contrario, el mensaje del Frente Patriótico puede disputar un porcentaje de estos indecisos, tal vez escaso pero quizá definitorio. El renunciamiento de CFK, su convicción para superar aquello de que sin ella no se puede, pero con ella no alcanza, abre camino a un amplio acuerdo para definir la correlación de fuerzas en las PASO, despeja los argumentos prejuiciosos y permite disputar conciencias e, incluso, inclinarlas electoralmente a favor de la única alternativa real para cambiar el rumbo ruinoso del macrismo.
    Una parte de las cartas, no todas, están echadas. Siempre es tiempo de reflexión, pero ahora también de acción.

martes, 8 de septiembre de 2015

Fraude, Manipulación y Militancia



"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. 
Los pueblos deprimidos no vencen.
 Por eso venimos a combatir por el país alegremente.
Nada grande se puede hacer con la tristeza."

ARTURO JAURETCHE 



   Hay en el Frente para la Victoria (FpV) quienes creen que todo está resuelto y que las elecciones presidenciales de octubre están ganadas.

   Los hay también quienes anteponen impecables análisis “de clase”, o secundarias (al menos hoy) cuentas pendientes, para no acompañar la decisión de impulsar a Daniel Scioli/Carlos Zannini como fórmula presidencial, avalada por más de 8.7 millones de votos.

   Ambas posturas ponen en serio riesgo un triunfo del FpV en octubre,  y de esa manera comprometen no solo los las conquistas obtenidas, sino la posibilidad de lograr mejores condiciones para poder sostener con fuerza propia su defensa y profundización.

   Ambas nos llevan al inmovilismo cuando es tiempo de disputar voto por voto, con argumentos y convicción. ¿Sus beneficiarios? Los adversarios y enemigos, quienes entre balbuceos y provocaciones, en un caso,  o sumando certeza y contundencia en el segundo, trabajan sobre el electorado que se denomina independiente, y el mismo FpV.

   Sobre algunos “referentes” del FpV, borrachos de triunfalismo, no necesitan dedicar mucho esfuerzo: simplemente le hacen eco cuando agitan el mito de la invencibilidad del pejotismo, suficiente para mantenerlos quietos. De paso, con el mismo argumento, ahuyentan votantes hartos de tanta soberbia, generalmente asociada a las peores, o aún nefastas, gestiones.

   Para los que dudan, o incluso se disponen a restarle votos al FpV, cuando la tarea de la hora es enfrentar al neoconservadurismo, los medios dedican diariamente su dosis de estímulo.

   Los argumentos pueden ser parcialmente ciertos, o no; ese no es el tema de esta nota. Sí, que el objetivo es profundizar las dudas, desmovilizar.

   Se puede decir, por ejemplo, que Scioli se entrevista con tal o cual personaje;  que en su entorno figuran otros de dudosos antecedentes neoliberales; que su definiciones son insatisfactorias para el “kirchnerismo duro”; que se va “desplazando a La Cámpora”; que el PJ tradicional y sus gobernadores, se han convertido en sus voceros.

   Hacia el electorado “independiente” la batería es más audaz y constante. Pionera fueron “la valija” de dólares de un renegado venezolano;  la – ya clásica— “cada vez más complicada situación de Boudou”; luego la inexistente bóveda y la nunca probada “ruta del dinero K”; el “asesinato” de Nisman; el “astronómico” sueldo que finalmente NO cobraba Kicillof;  y otra causa sin destino, Hotesur. Todo mientras callan que tenemos al primer candidato a presidente de la historia argentina que compite procesado por la Justicia: coimas, sobreprecios, contrabando, asociación ilícita, escuchas ilegales. Mentira e impunidad absoluta.

   En estos días cargan contra la intachable fiscal Cristina Caamaño, a quien acusan del absurdo de “espiar opositores” mediante su “manejo de las escuchas telefónicas”. Ninguna escucha puede aprobar la funcionaria sin una orden judicial, emitida por el juez competente, y con los fundamentos correspondientes. ¿Eso dice la ley? Sí. Pero no importa: denuncian, ensucian, y luego lloran por la “grieta” que desune a quienes jamás estuvieron unidos.

   En este cuadro, ¿cuáles son las principales líneas de acción para desgastar al Gobierno y el FpV durante septiembre, mientras preparan nuevas piezas de artillería para lanzar sobre el electorado durante recta final de octubre?

    En forma esquemática, pues cada ítem agrupa variedad de “información” para instalar, actualizando y reforzando su objetivo, podemos citar:

a)    Convertir en tendencia que pueda mantenerse hasta octubre el daño que provocó/a la fuerte campaña el tratamiento distorsionado de las inundaciones  bonaerenses, que pueden repetirse; y la irresponsable y peligrosa denuncia de fraude en Tucumán, mientras se prepara un escenario similar para el 20 de septiembre en el Chaco (últimas, e influyentes,  elecciones a gobernador antes de las presidenciales), pese a que el triunfo del FpV en las PASO fue abrumador, con casi el 60% de los votos emitidos.

b)    Denigrar todos los espacios de racionalidad ofrecidos por el Frente para tratar mejoras y modificaciones al sistema de electoral, presentándolos como “trabas” para la expresión de las minorías,  y una vía libre para el “fraude”, que al parecer solo se produciría, ahora,  por primera vez en 30 años de democracia, y 12 de gobierno de Néstor y Cristina. No importa si es malintencionado y  ridículo, ni que se agitan reclamos de imposible implementación en menos de dos meses. Menos aún el hecho que manosean temas de tremenda seriedad que pueden comprometer la transparencia de los comicios, si son tomados a las apuradas. Tampoco que la más económica de las “propuestas inmediatas” implique un costo de unos 500 millones de dólares, ni que algunas ya han sido ensayadas y abandonadas en los principales países del mundo. El voto electrónico, por ejemplo, fue declarado inconstitucional en Alemania. ESTO ES PARTE DEL VERDADERO FRAUDE, de la gran mentira y manipulación de la ciudadanía.
  
c)    Ningunear a Scioli (“chirolita” de Cristina, “prisionero” de Zannini, “rehén” de La Cámpora) o, a la inversa, posicionarlo como fino estratega (candidato de las corporaciones y la devaluación, con la inteligencia y firmeza necesarias para maniatar a Zannini y anular y desplazar, a  la organización juvenil que expresa más fielmente las posiciones de CFK).

d)    En la decisiva provincia de Buenos Aires, la táctica es acumular por la vía de restar importancia al peso de Scioli, como de cualquier presidencial, que necesariamente  arrastrarán las categorías inferiores, sobre todo a Gobernador. Apuestan a la creación de una nueva “esperanza blanca”, que sirva para arañar el pase a una segunda vuelta.  Por eso nos venden todos los días la  “sorpresa”  y el “impactante crecimiento” de María Eugenia Vidal. En realidad, el “huracán Vidal” ya PASÓ, sin consecuencias, en agosto. Es más,  Vidal sacó 115 mil votos menos que Mauricio Macri.  No hay que subestimar ninguna acción, pero suponer que los votantes del FpV cortarán boleta para no votar Aníbal Fernández para gobernador, y encima elegirán a la candidata del PRO, es directamente absurdo, aunque es lo que están “vendiendo”, sin decirlo claro, recientes encuestas por encargo.

   Este complejo cuadro, esquemáticamente presentado, muestra a los ideólogos de la restauración conservadora con un objetivo claro. Insistimos: inmovilizar y desmoralizar a la militancia y al pueblo que el 25 de octubre quiere consolidar el actual rumbo.

   Por eso conquistar la alegría del triunfo requiere de la previa alegría y convicción en la militancia.
   Alegría consciente, sin ingenuidades, que también implica acumular fuerzas para los nuevos tiempos.

   Como decía don Arturo Jauretche, con la convicción de que “Los pueblos deprimidos no vencen/ Por eso venimos a combatir por el país alegremente/ Nada grande se puede hacer con la tristeza”.