lunes, 28 de noviembre de 2011

Cantar para el Carnero


Seguimos con nuestra selección dominical de Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, de Héctor Zimmerman, Editorial Aguilar.

Cuando se la toma literalmente, esta expresión desconcierta. ¿Qué relación puede existir entre la acción de entonar una melodía cualquiera y este “animal bóvido de la subfamilia de los ovinos, de cuernos divergentes y arrollados en espiral”, como lo define el diccionario?

No parece muy inspirador tener como público un carnero. Menos comprensible resulta que, en el lenguaje gauchesco, la frase sea una manera contundente y algo rústica de referirse al acto de morir.

En uno de los episodios más recordados de Martín Fierro, el duelo a facón con el Moreno, el protagonista relata: “Tiró unas cuantas patadas/ y ya cantó pa’l carnero./ Nunca me puedo olvidar/ de la agonía de aquel negro”.

Todo queda aclarado si nos detenemos en la primera acepción de “carnero”: lugar donde se echan los cadáveres. Se trata del cementerio, y cantar tiene aquí el alcance de pronunciar las últimas palabras.

La historia resulta un tanto fúnebre, pero tiene al menos la virtud de absolver de toda culpa al macho de la oveja.

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