domingo, 1 de enero de 2012

Sacar Vendiendo Almanaques


Seguimos con nuestra selección dominical de Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, de Héctor Zimmerman, Editorial Aguilar.

El sentido de la frase es conocido: echar a alguien con violencia. Pero ¿qué conexión puede haber entre esa brusquedad y la inocente comercialización de almanaques?

El origen se remonta a los almanaques porteños del Buenos Aires de antaño. Eran cuadernillos de una veintena de páginas. Traían, además del calendario, una miscelánea en la que el santoral alternaba con las fases de la luna y la fecha de las mareas, con efemérides, chismes ilustrados, aforismos, poemas breves y consejos para la huerta y la salud. Muchos se regalaban en las farmacias. Otros se adquirían a los vendedores ambulantes que los pregonaban por la ciudad.

Fray Mocho (1858-1903) hace decir al personaje de uno de sus relatos:”…y yo soy así, lo mismo trabajo de zanahoria en cualquier circo que me agarro el látigo y las riendas, y salgo por esas calles vendiendo almanaques”.

Con el tiempo, la idea de salir a rebuscárselas con esa venta tomó el sentido que hoy traduce la frase: el de una expulsión ipso facto y sin contemplaciones.

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