lunes, 2 de diciembre de 2013

El optimismo histórico.

 Fotografía: "Running towards", de Angelo Grieco.
"Yo sé que todo cambia,
que nada se detiene,
ni un árbol se detiene
y aun la piedra es viajera.
La soledad no existe,
el mundo es compañía.
Ni la muerte está sola.
Todo lo que es, es lucha.
Soy inmortal, pues paso.
Sólo la estatua queda.
Y aun ella se mueve.
En vano os empeñáis
en detener la historia.
¡Sé que llegará el día!
También lo sabe el sol."

jueves, 28 de noviembre de 2013

Román en el recuerdo



ROMÁN JAVIER MENTABERRY, 29 años, miembro de la Federación Juvenil Comunista (FJC), promoción 68 del Colegio Nacional Buenos Aires, redactor de los periódicos ilegalizados Informe e Imagen, asesinado en la redacción clandestina del primero.

Román Mentaberry apareció ahorcado con su propio cinturón en el medio de la redacción del semanario comunista Informe la noche del 28 de noviembre de 1979. Una vez por semana, Mentaberry tomaba un colectivo hasta el barrio Crucecita, Avellaneda, para jugar al ajedrez con Joty, el padre de Mariano Otero.

“Mi vieja me cuenta que no conversaban. Era un ritual silencioso. La muerte de Román pegó muy fuerte en casa, era algo de lo que no se hablaba: mi viejo también había sido militante del Partido Comunista. Yo crecí con esos silencios. Una vez, como todo pibe, me metí en un placard y descubrí el ajedrez. Era hermoso, las piezas de madera, la base de felpa verde... Cuando mi viejo se enteró de que se lo había agarrado casi me mata. Yo no entendí nada hasta que mi mamá me contó la historia de Román.”

De Página/12, “Avellaneda Jazz”, introducción a un reportaje de Mariano del Mazo a su  Otero, parte de una camada que con 400 discos originales dio forma a lo que se conoció como Nuevo Jazz Argentino”.

Fue el 28 de noviembre de 1979, cuando un grupo de tareas, lo sorprendió solo trabajando en el cierre del semanario comunista Informe, en una redacción semiclandestina que funcionaba en la calle Esmeralda al 900, Buenos Aires. Lo ahorcaron.

Su caso quedó registrado en el expediente 3007 de la Conadep, donde se sindica como uno de los autores del hecho al capitán de Ejército Enrique Berthier, condenado el año pasado por la apropiación del bebé de desaparecidos María Eugenia Sampayo-Barragán, y que cumple condena hasta 2010 en el penal de Marcos Paz.   

En un aviso conmemorativo publicado en Página/12 por familiares y amigos,al año siguiente sumó su firma por primera vez Julián, el hijo que Román no llegó a conocer, y a quien tuve la suerte de conocer pues acudió a mí a partir de una nota de homenaje en mi blog, que reproduzco parcialmente en este fragmento de mi libro  “SECRETOS EN ROJO. Un militante entre dos siglos”.

No fue un momento cualquiera: después de haber protagonizado las tremendas horas que siguieron a su asesinato, para mí significó el reencuentro del hijo de Román con su historia, la de su padre, la de su lucha, y también con su familia, pequeña epopeya en la que acompañé como orgulloso "presentador" a un bello grupo de sus ex camaradas de “El Colegio”, pero aún más: sus amigos eternos.

Casi dos años después, el 28 de noviembre de 1979, un joven periodista, Román Mentaberry, fue asesinado en la redacción clandestina del semanario Informe (del Partido Comunista). Román pertenecía a la Fede. Fue literalmente ahorcado con su propio cinturón y dejado en condiciones que no quiero recordar.

Luego de confirmar el crimen, coordinamos con Francisco “Cacho” Álvarez (revista Imagen) y Eduardo Duschatsky (semanario Informe) para impedir que cualquiera de los nuestros volviera a las redacciones, que, ya sabíamos, estaban bajo vigilancia policial.

Después, tuvimos la difícil tarea de lidiar con las “preocupaciones” de una parte del aparato partidario por el tono de la denuncia que redactamos para los semanarios del PC (Eduardo) y el quincenario de la FJC (yo mismo); “preocupaciones” finalmente contenidas gracias al apoyo de mi padre en el primer caso, y –más allá de las profundas diferencias que tuvimos después–  Patricio Echegaray en el segundo.

Otro periodista, Arturo Marcos Lozza tuvo que “dar la cara” para denunciar el crimen y rescatar el cuerpo de nuestro compañero, a raíz de lo que fue encarcelado por mucho tiempo, y sufrió largos interrogatorios.

Román no era la primera víctima por la que salíamos a dar pelea. Tampoco sería la última: sólo en el PC –sin contar a los compañeros que militaban en otros partidos u organizaciones, o individuos que no tenían militancia alguna–, hubo 1.500 compañeros detenidos y 500 secuestrados. Más de 100 de ellos permanecen “desaparecidos”.

Al igual que en los demás casos, en el de Román, hicimos la denuncia judicial, redactamos el comunicado de prensa, lo entregamos –con riesgo personal– en las redacciones.
Sin embargo, en este caso particular, estábamos ante el ataque a dos medios de prensa y el asesinato de un periodista en su lugar de trabajo. Pero ni la Asociación de Empresas Periodísticas de la Argentina (ADEPA), ni la –ahora tan sensible– Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) tuvieron la dignidad de pronunciarse.

Tampoco lo hicieron con ninguno –salvo puntuales casos aislados– de los 132 periodistas secuestrados y asesinados durante la última dictadura militar.

Ni una línea en  los grandes medios del sistema.

Parece que, entonces, no había “hostigamiento”, ni “presiones”, ni “peligro” para la libertad de prensa y expresión…

viernes, 8 de noviembre de 2013

Córdoba: lazos entre la militancia joven y la veterana

   El 7 de Noviembre,  precisamente el día de la revolución bolchevique, viejas y nuevas generaciones de militantes que pertenecieron –y algunos que pertenecen, pese a una absurda prohibición “oficial”—al Partido Comunista, desbordaron el salón de ACIC en Córdoba, para la presentación del libro de Alberto Nadra, “SECRETOS EN ROJO: Un militante entre dos siglos”, de Ediciones Corregidor.

   Concurrieron solidariamente representantes del Movimiento Evita, del Frente Transversal, y los partidos Intransigente y Encuentro.

   Además del autor intervinieron Luis Reinaudi (periodista, ex detenido-desaparecido, abogado DDHH);  Pablo Leoncini, historiador y  docente, Director del sitio "Cuadernos de la Cárcel" (A. Gramsci); Héctor Solasso, escritor; y Darío Crouchet  González (LUBA), del Comité Amplio Independiente (CAI), por la diputación de Camila Vallejo, (PC de Chile).

   Sobre el final. Y sólo interrumpido por los horarios institucionales, se desarrolló un apasionante intercambio de preguntas y respuestas.

   Crónica publicada por Francisco Giardineri en el sitio FCB de LA CHE.

sábado, 2 de noviembre de 2013

7/N "Secretos en rojo" en Córdoba


CÓRDOBA. 7 DE NOVIEMBRE

 PRESENTACIÓN DEL LIBRO SECRETOS EN ROJO." Un militante entre dos siglos", de Alberto Nadra

 A  LAS 18.00 HORAS EN ACIC, MAIPU 350, Córdoba Capital.

Panel  que acompañará al autor:
Luis Reinaudi (periodista, ex detenido-desaparecido,  abogado DDHH)
Pablo Leoncini, docente, Director del sitio "Cuadernos de la Cárcel" (A. Gramsci).
Hector Solasso, escritor.
Darío Crouchet González,  Comité Amplio Independiente (CAI), por la diputación de Camila Vallejo, (PC de Chile)

Comentario Editorial Corregidor
Revelador, movilizador e imprescindible, Secretos en Rojo encaja piezas de un rompecabezas que explica gran parte del derrumbe del Partido Comunista de la Argentina. Revisando apuntes, e interpelando a la memoria dormida en archivos y vivencias, Alberto Nadra desarrolla de manera clara y detallada verdades celosamente ocultadas sobre el partido político más enigmático de la izquierda argentina. Con un estilo testimonial, pero documentado, y una pluma sólida y atrapante, Nadra rescata del olvido o del secreto personajes y situaciones. Confirma el rumor de la existencia de una estructura político militar formada por el PC, que comandó la primera guerrilla argentina del siglo XX –en el entonces Territorio Nacional del Chaco– y fue responsable de algunas acciones de alto impacto público, atribuidas a otras organizaciones, o hasta ahora de autoría desconocida. También demuestra cómo el siempre citado “aparato financiero” de ese partido fue una creación de innobles mentores, con fines que pueden haber sido loables, pero que se ejecutaban con terribles metodologías; lesivas incluso para el propio PC y sus militantes.
Nadra también revela, por primera vez, los aportes argentinos a una heroica red de información y solidaridad que salvó vidas y denunció atrocidades durante los años de plomo de la llamada Operación Cóndor –el plan de exterminio de las dictaduras sudamericanas– en América Latina.
Secretos en Rojo es, también, una acusación –con testimonios únicos y renovados, en ocasiones autobiográficos y, en general, desgarradoramente conmovedores– que desnudan el escandaloso fraude del llamado “viraje en unidad” del PC en 1986. Historias desconocidas o anécdotas inéditas sobre el Che en Cuba, África y Bolivia; la resistencia civil antidictatorial –e incluso su propio planteo para una Militancia del Siglo XXI– completan este libro imperdible, documentado e impactante, con un cierre que no deja de asombrar. Una caja de sorpresas, pero a la vez una obra con la inconfundible marca de un protagonista comprometido con la lucha de izquierda de los ’60 y ’70, que despierta un abanico de emociones que van desde la sonrisa hasta las lágrimas, mezcla de nostalgia y homenaje a esos años tan turbulentos como irrepetibles.

Acerca del autor

Alberto Nadra nació en la ciudad de Buenos Aires, Argentina, en abril de 1952. Fue dirigente de la Federación Juvenil Comunista (FEDE) y, luego, miembro del Comité Central del Partido Comunista (PC) hasta 1989, año en que presentó su renuncia a esa organización. Fue uno de los ideólogos de la formación de las Juventudes Políticas Argentinas Argentinas (JPA), y uno de los principales impulsores de su reconstrucción después del golpe de 1976. Durante todo el tiempo de su militancia activa, dirigió los órganos periodísticos centrales de la organización: Imagen y Aquí y Ahora (en el marco de la FEDE) y Qué Pasa; éste último, con una distribución de 150.000 ejemplares (en el marco del PC). Como periodista se inició en el mítico semanario Propósitos, de Leonidas Barletta, y fue corresponsal de varios periódicos latinoamericanos y europeos. Entre 1976 y 1982, se desempeñó como Jefe de Redacción de la agencia de noticias cubana Prensa Latina. Entre sus acciones más notables en ese rol figuran su denuncia constante de las violaciones a los derechos humanos cometidas por la dictadura y el haber sido el primero en enviar al exterior la Carta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar. Años antes había participado en el rescate y difusión del último poema de Víctor Jara, escrito antes de su asesinato en El Estadio de Santiago de Chile. Por estas acciones fue reiteradamente condenado a muerte por grupos de tareas, pero a la vez premiado por la Organización Internacional de Periodistas (OIP), en 1979. En democracia, recibió el Premio Héctor Oesterheld 2003, de la mano de la esposa del escritor, secuestrado y desaparecido al igual que sus cuatro hijas. En 2004 fue uno de los fundadores de "Los 100" –agrupación de periodistas y trabajadores de la comunicación– de la que actualmente es Secretario de Organización. Hoy en día, se dedica al periodismo y es docente universitario. Reside en la Ciudad de Buenos Aires con su esposa y sus dos hijas

jueves, 31 de octubre de 2013

Ante el fallo de la Corte Suprema


Los integrantes de Los 100, Agrupación de Periodistas y Trabajadores de la Comunicación, celebramos el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que declaró la constitucionalidad de la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, porque pone fin a los efectos de una absurda medida cautelar que retrasó durante cuatro años, curiosamente lo que dura un período presidencial, la aplicación completa de esta norma que surgió de las entrañas militantes del pueblo argentino.
Un sueño acunado durante 30 años, tres décadas de lucha para obtener una ley de medios de la democracia, que superara el oprobio del decreto 22.285 de Videla y Martínez de Hoz y la regresiva reforma de los años 90, que posibilitó la conformación de oligopolios, dieron como resultado esta ley a la que la distinguen enormes e inocultables calidades democráticas.
También, desde Los 100, queremos saludar a los compañeros de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, de la que hemos formado parte, desde el 2004, el año de su fundación, junto a decenas de agrupaciones y entidades de diverso orden (gremiales, de DDHH, profesionales, etc.), por haber dado forma colectivamente a los 21 Puntos Básicos por el Derecho a la Comunicación que sirvió de fundamento para que se elaborara al anteproyecto de ley que se enviara en el año 2009 al Congreso de la Nación.
La aplicación integral de la Ley 26.522 es de tal importancia que, estamos convencidos, no sólo redundará en una mejor calidad de la democracia argentina, preservando a sus instituciones de los peligros que conllevan la voracidad de los grupos monopólicos y económicos, sino que colaborará enormemente en la consolidación del ser nacional, alejando la perversidad del discurso único que desprecia la pluralidad y afianzando una genuina libertad de expresión por sobre la dictadura de la libertad empresarial.
Consolidar los valores de la cultura nacional implica inexorablemente reconocer la multiplicidad de voces y favorecer su existencia, en tanto que habrá que alejarse definitivamente no sólo de los apetitos de los que pretenden manejar, entronar o destituir a los gobiernos de turno, sino que le trasladan al conjunto del pueblo argentino su cosmovisión, invariablemente atada a sus oscuros intereses económicos sectoriales.



Secretario General: Hugo Barcia
Secretario de Organización: Alberto Nadra
Secretario de Redacción: Julio Fernández Baraibar
Secretario de Prensa: Eduardo “Perico” Pérez


Vocales: Alberto Ferrari, Rodolfo Nadra, Alejandro Tarruella, Roberto Lago, Aldo Amura, Roberto Luzardi, Fabián Magnotta, Diego Ibarra, Santiago Magrone.

Buenos Aires, 30 de octubre de 2013

miércoles, 16 de octubre de 2013

¿De qué hablamos cuando hablamos de CRISIS?

Las crisis capitalistas pueden originarse en una guerra, en una catástrofe o en un colapso de superproducción, o bien, como ocurre desde 2008 (con origen en 1982, cuando Ronald Reagan desreguló las actividades especulativas) por la hegemonía del sector financiero sobre el productivo.
Hay crisis y crisis. Las economía de Irak, como antes la vietnamita, la coreana y la argelina fueron llevadas a la ruina por sus guerras de liberación, ya que ningún país de la periferia está en condiciones de financiar un enfrentamiento que dure varios años. El caso más notorio es el de la propia Europa, que en las tres décadas que transcurrieron entre las dos guerras mundiales perdió la hegemonía que ostentaba desde que nació el capitalismo en la Edad Media.
Las catástrofes son siempre una amenaza, ya sean espontáneas (huracanes, tsunamis, terremotos) o inducidas (explosiones nucleares, guerra bacteriológica). Sus efectos se vieron en Hiroshima y Nagasaki.
Otra forma de crisis son los colapsos de superproducción, que ocurren cuando la demanda no pude consumir todo lo que la oferta produce. Entonces comienza una serie de reacciones en cadena que termina en quiebras generalizadas y desempleo masivo. Así se inició la crisis en 1929, resuelta por EEUU con la súper demanda que provocó la II Guerra Mundial, y continuada después en el Plan Marshall, que posibilitó la reconstrucción de Europa y aseguró las exportaciones estadounidenses por tres décadas.
Otra forma de crisis se origina en el sector financiero, y ocurre cuando una serie de grandes inversiones especulativas se desmoronan por falta de pago. Así ocurrió también en 1929, con la caída de los valores de las acciones tras una feroz especulación bursátil en Wall Street, y en 2008 con las hipotecas sub-prime, cuyo derrumbe afectó a la industria de la construcción en Estados Unidos y finalmente provocó la quiebra de Leman Brothers. Los bancos tienen desde entonces una cartera de miles de viviendas impagas que hoy valen la mitad, es decir que si las vendieran (algo que no harán por ahora) no podrían recuperar lo prestado.
Una vez desatadas, las crisis del capitalismo actúan como los incendios forestales. Son enormes hogueras donde se queman los valores simbólicos, ficticios, puro papel pintado, para devolverle la supremacía a los capitales físicos, productivos, reales. Al momento de estallar la crisis actual, hace cinco años, el globo de la especulación (dinero, acciones, bonos, títulos de deuda, derivados) había alcanzado los mil millones de millones de dólares, es decir veinte veces el Producto Bruto Mundial, un despropósito que reclamaba un incendio purificador. Una relación normal entre dólares de producción y dólares especulativos es de 1 a 3, a los sumo de 1 a 4; nunca de 1 a 20.
Como la naturaleza, al ser depurado de sus partes secas o inservibles el capitalismo se renueva y comienza un nuevo ciclo basado en la supremacía de la producción, el empleo y el consumo. El sistema tiene una lógica de hierro: sin trabajo no hay plusvalía; sin plusvalía no hay ganancias y sin ganancias no hay capitalismo. Por eso, todo lo que atente contra el empleo y el consumo a la corta o a la larga será removido, al menos parcialmente.
Dos factores complican ahora una tradicional salida keynesiana de la crisis, es decir que no basta ya con un fuerte aumento de la inversión estatal para obtener la recuperación del empleo, las ventas y las ganancias, y así reiniciar el círculo “virtuoso” de acumulación del capital basado en la producción industrial y agraria y en la plusvalía del trabajo.Uno es el avance de la tecnología. Hoy la producción puede crecer sin que aumente significativamente el empleo, y por ende hace falta más dinero que antes para generar un puesto de trabajo. Además, los capitales requeridos para reponer los empleos que destruyó la crisis son hoy muchos mayores que en 1929, ya que aquella población de 4,5 mil millones de personas devino en esta de 6,5 mil millones.
El segundo factor es que la receta keynesiana, consistente en reemplazar la inversión privada con dineros públicos, que fue funcional al capitalismo industrial de 1930 y de post guerra, ya no lo es al capitalismo financiero del siglo 21. No hay keynesianismo posible sin grandes déficit en los países centrales (para finanaciar la inversión pública), pero el problema es que EEUU ya tiene un gran déficit y al presidente Obama le resulta cada día más difícil convencer al Congreso para que aumente el techo de la deuda, como se ve en estos días. En 2009 la Casa Blanca quiso salvar a la Chrysler pero el Capitolio se opuso y la empresa, un ícono de Detroit, paso a manos de la italiana Fiat. Este año quebró el municipio de esa ciudad; una metáfora de la crisis.
La Unión Europea ha fijado un límite de 3% del PBI para el déficit de los estados miembros, pero el déficit de EEUU no tiene límites, ya que se origina en la supremacía militar y consecuentemente de la política guerrera, y se financia con la emisión de moneda mundial (el dólar). Tras la II Guerra Mundial los EEUU intervinieron sucesivamente en Corea, Vietnam, Afganistán, dos veces en Irak y otra en los Balcanes. Aproximadamente una guerra cada diez años.
La tecnología bélica de punta, la industria espacial asociada y los grandes costos que genera el área de Defensa le permiten a EEUU mantener esa supremacía, que es estratégica y por lo tanto irrenunciable, aunque su costo es descomunal: el 65 por ciento del déficit estadounidense es generado por el aparato militar-industrial y la enorme estructura defensiva, en la que actúan, por ejemplo, unas 1.200 agencias de seguridad nacionales, estaduales y distritales, la gran mayoría de las cuales mantiene varias oficinas en el extranjero.
Por eso no extrañó que, a poco de asumir, un presidente negro convalidara al frente del Pentágono al mismo hombre que designara su antecesor blanco, un tal Bush. No obstante las promesas de campaña, Obama resolvió quedarse en Afganistán y nadie sabe cuándo se irá de Irak. Ni siquierqa levantó Guantánamo, la isla-prisión que mantiene en el sur de Cuba. Más allá del color de piel del presidente, en Washington, como en el viejo Far West, siguen mandando las armas.
La receta europea ante la crisis
Esta nueva crisis del capitalismo golpeó muy fuerte en Europa, es decir que sentó las bases para una transformación radical de sus estructuras productivas, tecnológicas, salariales, de asistencia social, etc.
Es un hecho que, para recuperar competitividad industrial, las burguesías europeas necesitan con urgencia reducir la brecha salarial que mantienen con los países emergentes, particularmente con China e India, y también reducir el outsorsing (la salida de capitales productivos con destino a esos y otros países que pagan salarios mucho menores), así como recortar severamente los costos del llamado estado de bienestar. Un tercio de los gastos totales promedios de la UE tienen (en realidad, tenían) ese origen. Ocurre que el  welfare state ya no responde a una necesidad de las burguesías europeas. Fue creado por las socialdemocracias tras la segunda guerra mundial para frenar el avance soviético sobre Europa. Dejó de ser necesario tras la caída del muro de Berlín.
La crisis será la herramienta principal de las burguesías para llevar adelante esas transformaciones, que empeorarán las condiciones de vida de los europeos. También será mantenido el euro, otra herramienta restrictiva que les impide a países como España e Italia, por ejemplo, tener una moneda nacional (otrora la peseta y la lira) que eventualmente les permitiera devaluar. El euro genera una especie de convertibilidad compulsiva en todo el sur de Europa. Y lo maneja Alemania en alianza con Francia. Inglaterra (que no entró en la eurozona) mantuvo la libra esterlina y puede aplicar la política monetaria que más le convenga en cada situación.
Se sabe, desde Marx, que las crisis generan concentración de capitales. La actual no será la excepción. Apenas dos ejemplos entre centenares: el grupo editorial Prisma, dueño del diario El País, cadenas de radios y canales de televisión en España, ha sido vendido a un consorcio anglo-norteamericano. En Italia, el Inter de Milán fue comprado por un millonario hindú.
La crisis y el euro se llevarán puesto los buenos salarios y medio siglo de desarrollo social europeo, pero la prensa mundial no habla de ello, mientras que la local ni siquiera entiende lo que pasa. Da lo mismo, porque si entendiera tampoco lo publicarían.


lunes, 14 de octubre de 2013

1983-2013: la militancia juvenil, ayer y hoy

Al cumplirse 30 años de la recuperación de la democracia, la revista Caras y Caretas
me entrevistó acerca de la militancia en aquellos y estos días. Aquí las preguntas y mis respuestas
.

¿Qué diferencias ves entre la militancia de los ‘80 -con el regreso de la democracia- y la de hoy en día?

Entre muchos factores para discutir, destaco una valoración mucho más madura de la política como instrumento de transformación de la realidad, aunque sin perder de vista que es en un proceso dificultoso, con avances y retrocesos durante la democracia y teniendo que hacer frente a las heridas de la dictadura que aún hoy hacen mella.

Después de la demonización de la militancia en los ’70, en los ’80 surgió la idea de que la vieja militancia había sido (para decirlo suavemente) ingenua, y que la democracia sería una solución casi mágica a los problemas heredados. Pero la situación era mucho más compleja: la “cadena de formación de cuadros” había quedado destruida por el extermino de la dictadura. Después de la breve fiesta del retorno a la democracia, se combinaron potenciales militantes desorientados, primero y crecientemente desilusionados, después, por el enfoque empresarial y clientelar de la política nacional, que hoy subsiste en no pocos casos.

Comparando esto con hoy en día: se ha superado bastante la apatía reinante en los ’90. También reaparecen una fuerte voluntad de participación y la reconstrucción de una mística, aunque con cierta idealización de nuestra experiencia, la de los “setentistas”, que tenemos la obligación de esclarecer.

 

Como militante político ¿de qué manera procesaste el descreimiento del 2001 fruto del fin del gobierno de la Alianza, materializado en la consigna “que se vayan todos”?

Como un resultado natural de la sensación de vaciamiento e inutilidad de las instituciones que tenía la población; pero también con la gran preocupación de que esa sensación, basada en una realidad, paradójicamente “les hacía el juego” a los “dueños de la argentina”: la militancia, la política y la misma democracia que tantos dolores de cabeza les dieran en su momento estaban siendo reemplazadas por un “que se vayan todos”, que les permitía camuflarse tras la bronca popular y beneficiarse con la falta de política.

Algunos que posan de izquierdistas echaban fuego a la hoguera sumándose a esa consigna, creyendo que era el anticipo de “su tiempo”, o el delirio que vivíamos una “situación revolucionaria”.

Lo necesario no era que “se fueran todos” (algo imposible, en la realidad), sino de sino de echar (ya que solos jamás se van) a los responsables, cómplices y beneficiarios (que profundizaron) el modelo dependiente y rentístico, del capitalismo argentino, hegemonizado por el sector financiero, en desmedro del productivo.

 

¿Qué expectativas tenés hoy sobre la militancia política juvenil, estimulada desde el gobierno con medidas como el voto a partir de los dieciséis años? 

Muchas. Es con la militancia organizada que se pueden profundizar los pasos dados y, sobre todo, encarar medidas que ataquen al menos algunos elementos de la matriz capitalista –entre otros: renta financiera, minera, pesquera, petrolera– como parte de una drástica redistribución de los ingresos hacia los sectores más desprotegidos en forma directa (salario y creación de empleo) e indirecta (salud, vivienda, educación, asistencia).

Tras años de pérdidas profundas, parece atinado considerar que hemos ganado una década. Sin embargo, para que esa ganancia no se revierta hacia una nueva pérdida, es necesario consolidar lo alcanzado no vacilando en ir por más. Y esto es casi imposible sin realizar una convocatoria concreta y viable, con generosidad y convicción, para construir una fuerza político-social organizada y plural. Una convocatoria que incluya a las distintas culturas políticas que hoy están dispuestas a encarrilar la voluntad participativa de los jóvenes, capaces de enfrentar la resistencia a los cambios de corte nacional y popular, y ser la base movilizada que apoye su profundización. ¿Qué tarea más seductora y movilizadora para convocar, y unir, a las “viejas” y nuevas generaciones de militantes?