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martes, 20 de noviembre de 2018

CFK y su discurso de Ferro



En un post en el muro del amigo Pablo Gamba en Facebook, cuyo enfoque comparto, un ex camarada expresó su disconformidad global con el discurso de CFK, similar a otras que escuché, o leí, a partir de ayer.

Aunque fuera del contexto, me permito reproducir parte de mi reflexión en el muro de Pablo:

...me parece que el compañero, con su crítica a la intervención de CFK en Ferro, peca de inocente al pretender un enfoque antisistema de quien ha reiterado muchas veces su vocación (equivocada o no, pero la suya, y mayoritaria) de lograr mejoras y una reducción de la injusticia social dentro del capitalismo.

Al mismo tiempo, su enfoque recae nuevamente en los clásicos bandazos del Partido Comunista (PC), precisamente con una cita del dirigente que encabezó desde 1986 un nuevo período de esas oscilaciones de "derecha" a "izquierda", y viceversa, que caracterizaron durante buena parte de su historia a la política de alianzas de los comunistas, de la que hasta 1990 me hago cargo.

Luego de una justa –y todavía inédita para partidos y personalidades políticas del país y el extranjero-- autocrítica en 1986, se pasó a una infantil caricaturización de su histórica concepción del "Frente Democrático Nacional" (que vale recordar lo era también "antioligárquico, antiimperialista y con vistas al socialismo"), como una despreciable variante "burguesa" de la que siempre nos habríamos puesto a la cola, con la consiguiente hipoteca de la toma del poder por una fuerza, o conjunción de fuerzas, sólo revolucionarias.

Este enfoque ya expresó su miopía, por no decir un claro infantilismo, gestando, y abandonando, valiosas alianzas como el FRAL (Frente Amplio de Liberación), para refugiarse en una forzada unidad con el trotskismo, empujado más por la orfandad política electoral que por las convicciones. De esta manera, se dejó de lado a fuerzas y corrientes históricamente combativas y aún revolucionarias del campo popular con las que, luego de muchos desencuentros, se había avanzado de manera inédita hasta fines de los 80, para terminar en la frustrante experiencia de "Izquierda Unida”.

Más adelante, después de rechazar el apoyo a Néstor Kirchner en 2003 por similares razones, se pasó progresivamente a una posición casi acrítica frente al rumbo del gobierno, y ahora aparece el enojo y la sorpresa ante lo obvio: que CFK coincide en cuestiones sustanciales, pero no piensa como muchos de nosotros que hay que cambiar este régimen. El trascendente proceso que encabezó jamás pretendió una revolución, aún menos socialista, sino mejoras dentro de este sistema capitalista, lo que si se quiere podemos caracterizar como imposible en términos históricos, pero que obtuvo claros logros para el aquí y ahora de nuestro sufrido pueblo.

La táctica y la estrategia se confunden permanentemente para algunos compañeros, lo cual es lógico del punto de vista marxista, si partimos que hace años no realizan una caracterización seria de la actual estructura económico-social argentina, muy diferente a la de comienzos del siglo pasado, a la de 1943, 1983 y hasta a la del 2015. Tampoco del tipo de revolución a la que se puede aspirar a partir de esa caracterización, ni de la etapa política (¡horror, "etapas", "etapismo"!, como si hubiera un muro entre unas y otras...), y por lo tanto de instrumento para lograrlo (un frente de liberación nacional y social).

Sin embargo, hoy, ahora, es momento de lucha en las calles, organización y alianzas electorales, impulsar la recuperación de derechos y, si logramos derrotar al neoliberalismo macrista profundizar el proceso que se inicie con medidas de fondo, que deberán necesariamente incluir no pocas de carácter anticapitalista.

El verdadero macartismo no surge de una frase, comparación poco feliz, o concepto suelto de CFK, sino que se expresó en concreto con la exclusión del PC de Unidad Ciudadana en 2015, lo que no impidió al máximo dirigente de esa organización legitimarlo, al aceptar el último y decorativo puesto de candidato bonaerense al Parlasur. Al macartismo hay que enfrentarlo sin concesiones, no por una cuestión de un partido o ideología en particular, sino porque siempre apunta contra el campo popular en su conjunto.

De la misma manera, es legítimo debatir si es correcto, y personalmente considero que sí, que CFK incluya a sectores populares, no a los fachos, que portan el pañuelo celeste; o si considera superado, y personalmente considero que se equivoca, hablar de izquierda y derecha.

Sin embargo, es absurdo ponerlo como eje central, cuando al mismo tiempo CFK plantea, por primera vez en su discurso algo mucho más radical y confrontativo, como lo es el cambio en la estructura institucional impuesta por las revoluciones burguesas del siglo XIX, lo perimido de la absolutización de la "división de poderes", la regulación de nuevos actores (con respecto al viejo capitalismo) como los monopolios, en particular del predominio del capital financiero, los medios hegemónicos como grupos económico-políticos de configuración de la subjetividad de masas, la monárquica rémora del poder judicial vitalicio, y sobre todo avanzar hacia formas de protagonismo popular que superen la coyuntura electoral cuando un gobierno es "legal pero no legítimo": aunque no lo dijo, estamos hablando de revocatoria de mandatos, plebiscitos, consultas populares vinculantes, etc.

Bueno, ya es largo, pero que quede claro que si derrotamos a Macri no será, como no lo fue en 2003 ante el menemismo, con un gobierno revolucionario, sino democrático burgués, en todo caso con predominio del sector de la burguesía nativa ligada al mercado interno, en permanente disputa de clases --y por lo tanto política-- tanto externa como al interior del frente.

Todas estas indignaciones virginales, que finalmente aceptan el rumbo, pero con tan pocas ganas que no suman para ganarle a nadie, no ayudan a iniciar YA la pelea por el tipo y alcance de este Frente, a definir nosotros que entendemos como la "categoría" pueblo, que desde ya no es nueva ni un invento del Foro de Ferro. Y es el único escenario posible en la actual correlación de fuerzas, para colmo con la inexistente presencia y protagonismo de una izquierda revolucionaria, tarea todavía pendiente en la argentina, con una conformación y caracterización que merece un largo debate, mientas no renunciamos a nuestros ideales e impulsamos la acción popular en forma permanente, una buena forma de ir encontrando los caminos que no están claros y exigen una fortaleza teórica de la que carecemos y un debate abierto y desprejuiciado, que es evidente que nos cuesta afrontar.

viernes, 17 de marzo de 2017

La vieja trampa de la corrupción...

    

Hace apenas quince días realice un (otro) comentario acerca de la manipulación del tema “corrupción”, pero creo que es necesario volver a encararlo, esta vez apelando a la memoria colectiva, tantas veces extraviada en nuestra Argentina.
   
    Cuando publiqué “SECRETOS EN ROJO. Un militante entre dos siglos”, cité en su página 261 un par de párrafos de mi apertura de un programa de “Política en Acción”, que entonces, 30 de septiembre de 1998 (sobre el final del menemismo), conducía por Cablevisión:

    “Algunos amigos del Frente Grande me critican haberles cuestionado su absolutización del tema corrupción, y llaman al canal [ilustré el comentario con la lectura de algunos mensajes]  para decirnos que, por ser estructural, la lucha contra la corrupción es una cuestión de principios. Es cierto. Y también lo es que combatir la corrupción es parte de construir una Argentina más justa. Pero está lejos, muy lejos, de ser la base de su logro, la principal ‘cuestión de principios’”.

    En mi libro, cuya primera edición publiqué en 2012, añadía:

    “Plantear, como buena parte de la UCR (menos Alfonsín, hay que rescatarlo, quien combatió abiertamente el neoconservadurismo de Menem y el hegemónico sector continuista en la propia Alianza) que la corrupción era “el” problema –en lugar del modelo rentístico y de rapiña que hegemonizaba la política argentina desde 1975– era cambiar de collar para vendernos el mismo perro: nos conduciría, como nos condujo, al desastre; al menos para el pueblo trabajador y la clase media.
Pero esa posición fue la que hegemonizó el proceso cuando el ultraconservador De la Rúa fue elegido como candidato a Presidente el 29 de noviembre de 1998, y “la gran esperanza progresista” Carlos “Chacho” Álvarez– combinaba su macartismo con la tesis de que la militancia “dejó de existir en la Argentina”, relegando y frustrando la vocación de cambio de una generación entera de cuadros técnicos con vasta experiencia militante: un acervo de personalidades y potencialidades irrepetible en un futuro inmediato.
¿Y en qué depositaba aquel “teórico del nuevo progresismo” las esperanzas? ¿Cómo pretendía vincular a la dirigencia de un proceso de cambios con “la gente” cuando pregonaba que estaba “superado” lo de decirle “pueblo” al pueblo, y “peronismo” al peronismo (al que él mismo había pertenecido)? Nada menos que a través de “Los medios masivos de comunicación. La comunicación ahora es directa entre los dirigentes y la ‘gente’ mediante los medios”, repetía.
Borracho de figuración por el abierto empujón mediático que recibió su figura –también la de Graciela Fernández Meijide– cuando el establishment consideró agotada la experiencia Menem, el “Chacho” adecuó el gatopardismo y confió en que los grandes medios concentrados por siempre llevarían su mensaje; así, desinteresadamente, y a lo largo y ancho del país. Un visionario…”

Ahora bien: ¿por qué apelamos a reflexiones pasadas sobre hechos que ya ocurrieron? Pues nos venden, y una parte importante de la ciudadanía, aún compra el pescado podrido que nos vende la reacción conservadora. Pues GRAN parte de la dirigencia y una parte de la militancia no considera necesario pensar nuestros errores y el porqué de los fracasos del campo popular.

     Aún hoy, 2017, casi veinte años después,  desde un supuesto “progresismo” hay quienes piensan, o al menos así lo declaman,  que el problema –que problema es—de la corrupción sigue siendo el nudo que explica el atraso argentino, y el sufrimiento del pueblo.

    Aún hoy una parte de nuestro pueblo escucha ese fatal canto de sirena conque nos han estafado –encarcelado y asesinado en el caso de los luchadores del campo nacional y popular—todo los impulsores y protagonistas civiles y militares de los golpes de Estado y los gobiernos conservadores y neoconservadores desde inicios del siglo pasado.

    Aún hoy, en 2017, en el campo nacional y popular, algunos creen que la política se define por centimetraje o minutos en los grandes medios de comunicación.


    Aún hoy, pese a la lección de la derrota en 2015, algunos creen que las alternativas nacen sólo de acuerdos electorales, que deben transitarse, sin dudas, y no en la construcción de poder popular, en una alternativa organizativa y programática asentada en barriadas, centros productivos agrarios e industriales, en las casas de estudio y a lo largo de todo el campo de la creación artística y cultural.

jueves, 3 de septiembre de 2015

CHINA, ¿Del socialismo al capitalismo?

 Entrevistado por José Andrés “” Coco”” López y equipo, Malena abordó temas que acapararon la atención del mundo económico en las últimas semanas: la caída de la bolsa en China “por inexperiencia del ciudadano chino” en materia bursátil y la devaluación del yuan “por apoyo a las políticas de aliento a los productos chinos” en el mercado internacional. Además, habló sobre el rol de China en el nuevo escenario internacional y la relación comercial con Argentina.
-¿Cómo analiza el impacto que genera la nueva caída de la bolsa en China en la economía mundial?
-Para poner en contexto, nos tendríamos que remontar a 2008, año en que se desata la crisis económica y financiera en Europa occidental y en América del Norte.
-¿Por qué esto impacta en China?
-Por un lado, disminuyen las inversiones directas extranjeras provenientes de Occidente, lo que produce un desaceleramiento en la producción china. Incluso los países occidentales comienzan a comprarle menos a China, lo que genera preocupación en el gobierno, ya que al afectar la producción peligra la mano de obra y existe la posibilidad de provocar descontento social, produciendo manifestaciones que puedan tener luego un impacto político. Es por ello que desde 2010 se lanza una nueva política económica que aspira gradualmente a disminuir la dependencia en el sector externo y hacer uso del gasto público y del consumo interno como un nuevo motor de la economía.
¿-Cómo vinculo eso con el presente?
-Bueno, en el caso específico de la cuestión bursátil, el chino, más allá de contar con un mayor ingreso debido a estas políticas de estímulo, se caracteriza por tener una alta propensión al ahorro. Entonces, en lugar de gastar más, emplearon sus ahorros en la bolsa. Esto generó el auge de la bolsa dos años atrás, pero como no son avezados jugadores, se produjeron rumores e incertidumbre y hubo muchos que prefirieron salir de la bolsa y vender. Además, está la cuestión de la devaluación del yuan, que también se vincula con este proceso por el hecho de que el gobierno además de alentar el consumo interno para que la producción china no decaiga, al mismo tiempo devalúa a los efectos de alentar las exportaciones.
-Hubo otras especulaciones que vinculaban las salidas de las posiciones financieras en China con la posibilidad de que el tesoro norteamericano decidiera un aumento de las tasas y el abandono de esas posiciones respondía a la posibilidad de ir hacia colocaciones más seguras y estables en Estados Unidos. ¿Esto tiene alguna influencia o son sólo especulaciones?
-Desde el punto de vista de la incidencia que tenga lo que haga Estados Unidos en el pequeño ahorrista chino, no estaría seguro. Pero como no sólo el pequeño ahorrista se ha retirado, sino también el grande, comparto también tu opinión al respecto.
-¿El fortalecimiento del mercado interno puede significar mayores compras en la Argentina o es un efecto neutro?
-Personalmente y como académico, observo que si bien un yuan devaluado desalienta las importaciones, si tenemos en cuenta cuáles son los productos que China importa de nuestro país, que son básicamente insumos, materias primas, que tienen que ver con darle de comer a los chinos, o el empleo de la soja como forraje para alimentar al ganado chino, digamos que no son bienes suntuarios de los cuales se pueden prescindir, es decir, se van a desalentar las compras al exterior de productos lujosos, ya las clase media- alta y alta de China no se va a ver tan cómoda portando a yuan devaluado, pero estrictamente con lo que tiene que ver con lo que exporta Argentina, si bien el precio de las materias primas se está cayendo a nivel mundial, dudo que en cuanto a volúmenes seamos gravemente afectados.
-En la autopista que va de la Gran Muralla a Beijing, yo he visto autos de los que se denominan de alta gama, una cantidad que no había visto en ninguna ciudad del mundo.
-Es una evidencia del éxito de la reforma económica, si bien por otro lado tenemos que tener presente que no ha derramado a la mayoría de la población china.
-¿Qué representa en la actualidad China para el mundo en términos económicos y políticos?
-Es todo un interrogante para la mentalidad occidental, porque en principio tenemos desde 1949 un partido comunista en el poder, que a lo sumo se transformó de ser totalitario a autoritario, pero obviamente no es democrático, lo cual implementa una reforma económica de transición hacia una economía de mercado, hoy podemos afirmar que la economía china ya es mixta, si bien aún un porcentaje importante de los medios de producción están en mano del estado, si tomamos la contribución al PBI, es el sector privado y el sector mixto los que contribuyen con más del 50 por ciento a la generación de la riqueza en China. Tenemos eso que  para nosotros parece contradictorio, pero para ellos no, ellos hablan de socialismo con peculiaridades chinas, y después toda la cuestión de componente cultural, que es muy distinto a lo que somos nosotros como latinos, pero yo siempre digo que somos todos seres humanos con las mismas necesidades, con los mismos sentimientos y no es para nada imposible comprender al otro e interactuar con el otro.
-¿Es inevitable el tránsito pacífico de China del socialismo al capitalismo?
-Si bien no reniega de sus principios doctrinarios, por otro lado aspira a brindarle bienestar a la población, y ellos han percibido que es más bien a través de la acumulación capitalista lo que contribuye de mejor manera a estos objetivos, por eso para nosotros es un híbrido y algo difícil de entender; creo que se va a mantener este esquema a los sumo con un cierto grado de apertura política controlado al estilo de los demás países del sudeste y del nordeste asiático, pero por lo menos en el corto plazo, no creo que se imponga un capitalismo o una democracia al estilo occidental en China.
Gentileza de la revista virtual GRACUS

miércoles, 3 de junio de 2015

1.000 millones de desocupados: crisis de civilización

El 15 por ciento de una población mundial de 7 mil millones de personas no tiene empleo. El capitalismo camina hacia una catástrofe permanente, más destructiva que cualquier crisis anterior.

La crisis financiera que se inició en 2008 y se expandió rápidamente por todo el planeta es apenas el emergente de un fenómeno profundo que subyace como un iceberg: una crisis civilizatoria a la que el capitalismo no sabe como encaminar, aunque entiende que deberá utilizarla, como siempre, para proteger las ganancias de las multinacionales, reducir los salarios, achicar el estado de bienestar allí donde todavía exista, y todo eso sin preocuparse por la degradación ambiental, la reducción masiva del agua dulce, y, en fin, los retrocesos en materia de alimentación, empleo, salud, educación y vivienda en 2/3 partes del mundo.
Triste espectáculo de un capitalismo que ahora canibaliza a aquellos que antes había explotado. Ya no le alcanza con pasar de la plusvalía a la ganancia, del poco empleo al desempleo, con reducir a países de gran tradición (Grecia, España) poco menos que a la mendicidad internacional.
Quiere más y para obtenerlo no se detiene en guerras de todo tipo, en un desenfrenado espionaje que ya no discrimina entre amigos y enemigos, en la presión de un orden financiero que ha puesto de rodillas a las ganancias de la industria, el agro, el comercio, la tecnología y los servicios, con la consecuente influencia negativa sobre el empleo, el salario y el consumo.
Es una paradoja de los tiempos modernos, ya advertida por Chaplin en la película homónima a principios del siglo XX. A mayor avance de la ciencia y la tecnología, mayor retroceso de las condiciones de vida materiales de un cuarto de la población mundial.
Hoy el capitalismo es capaz de producir alimentos para dar de comer a toda la población del mundo y aún le sobraría un tercio. Pero no lo hace. Y no lo hace porque una cosa es el hambre, a secas, y otra es el hambre solvente, es decir el hambre que puede pagarse la comida.
Detengámonos por un momento en el empleo. Se sabe que el capitalismo es una máquina de generar contradicciones, pero las que viene generando en la década última ponen en peligro su propia continuidad como sistema global.
Hoy el capitalismo no sabe qué hacer con el 15 por ciento de una población mundial que ya superó los 7.000 millones de individuos. O dicho de otra manera: no quiere explotarlas, ya que, para extraer plusvalía de su trabajo (diferencia entre el valor lo que un obrero produce y lo que cobra en forma de salario) debería darle, precisamente, un trabajo, y no lo hace porque no lo necesita, ya que las nuevas tecnologías (la “nube”, la robótica, los nuevos procesos industriales) cubren la diferencia entre la cantidad de trabajadores y la eficacia de la producción.
Tendencialmente, el capitalismo cada vez produce más bienes con menos trabajadores, y como además la población mundial sigue aumentando, la grieta entre pudientes y desposeídos se amplía sin cesar.
Súmese a ello que hay una enorme cantidad de migrantes en tránsito, personas que aún no han resuelto donde se afincarán, si es que podrán hacerlo en alguna parte. Por ahora miles de ellos permanecen colgados en las cercas de Ceuta y Melilla, centenares de miles de ucranianos vagan por los campos y otros tantos asiáticos también son andariegos. En menor medida, en la mayoría de los países sudamericanos se producen migraciones diarias hacia la Argentina y Brasil, y de México y Centroamérica hacia Estados Unidos, donde ya constituyen minorías significativas.
Instituciones como el estado de bienestar (creado tras la segunda guerra mundial por la socialdemocracia europea para contener el avance del comunismo) son anacrónicas desde 1989, cuando cayó el muro de Berlín, y no durarán mucho más tiempo, porque en el pico más alto sumaba un tercio del gasto total promedio de los países europeos, incluidos los de Defensa.
Mientras, las burguesías europeas necesitan desesperadamente bajar los salarios medidos en dólares que pagan en sus países, porque en China y el Asia Pacífico se paga cinco veces menos, y tres veces menos en Argentina y Brasil.
En suma, en esta nueva etapa el capitalismo no puede siquiera universalizar la explotación del hombre por el hombre, lo que al menos supondría, para los explotados, una forma de inclusión, dicho esto sin rastro de ironía. Norberto Colominas

lunes, 3 de noviembre de 2014

Venezuela: ¿crisis terminal del modelo petrolero rentista?

Más que interesante estudio de Edgardo Lander, sociólogo y profesor de la Universidad Central de Venezuela, uno de los organizadores del Foro Social Mundial, realizado en Caracas en 2006. Miembro del Comité Ejecutivo del Consejo Hemisférico del Foro Social de las Américas. Extenso, pero imprescindible instrumento para analizar el actual proceso en la patria de Bolívar y Hugo Chávez.

En los años del gobierno bolivariano, en Venezuela, se han producido significativas transformaciones en cultura política, en el tejido social y organizativo, así como  en las condiciones materiales  de vida de los sectores populares anteriormente excluidos. Mediante múltiples políticas sociales (las misiones) dirigidas a diferentes sectores de la población, se han reducido muy significativamente los niveles de pobreza y pobreza crítica. De acuerdo a la CEPAL, el país ha pasado a ser, junto con Uruguay, uno de los dos países menos desiguales de toda América Latina[1]. La población esté mejor alimentada[2]. Se realizaron efectivos programas de alfabetización. Con apoyo cubano,  la misión Barrio Adentro llevó asistencia médica primaria a los sectores populares rurales y urbanos en todo el país. Se produjo una ampliación masiva del régimen de pensiones públicas incorporando a millones de personas de la tercera edad. Se llevó a cabo igualmente una extraordinaria expansión de la matrícula universitaria. En los últimos años se ha impulsado un programa de viviendas populares. Se han mantenido  bajos niveles de desempleo y se ha reducido el empleo informal de 51% en el primer semestre del año 1999 a 41% en el primer semestre del año 2014.[3] Se estima que el monto dedicado a la inversión social entre los años 1999 y 2013 fue de un total de unos 650 mil millones de dólares.[4] De acuerdo al PNUD, el índice de Desarrollo Humano del país se elevó de 0.662 en el año 2000 a 0.748 en el año 2012, pasando de un desarrollo humano “medio”, a un desarrollo humano “alto”.[5]
            Ha sido en estos años amplia la dinámica organizativa y participativa en el mundo popular: Mesas Técnicas y Consejos Comunitarios de Agua, Comités de Salud, Comités de Tierras Urbanas, Consejos Comunales, Comunas... La mayor parte de esta dinámica organizativa fue el resultado de políticas públicas expresamente orientadas a promover estos procesos.
            Ha sido igualmente importante el peso de la experiencia venezolana -en particular su proceso constituyente- en el llamado desplazamiento progresista o de izquierda que ha ocurrido en América Latina en estos años, así como en la creación de diversos mecanismos de integración regional que han fortalecido la autonomía regional de la dependencia histórica que la región ha tenido con Estados Unidos: UNASUR, CELAC, Petrocaribe, ALBA.
            Sin embargo, las transformaciones sociales que se han dado no han sido el resultado de transformaciones en la estructura productiva del país. Por el contrario, lo que ha ocurrido en estos tres lustros ha sido una profundización del modelo rentista, incrementándose la dependencia de los ingresos provenientes de las exportaciones petroleras.  El petróleo, en el valor total de las exportaciones, pasó de representar un 68,7% en el año 1998 a 96% en los últimos años[6]. En términos absolutos se ha dado durante estos años una reducción del valor de las exportaciones no petroleras y de las exportaciones privadas.[7] La contribución de la industrial al PIB bajó de 17% en el 2000 a 13% en el año 2013.[8]
            Los avances importantes que han ocurrido en el área social son consecuencia de un muy importante re-direccionamiento en el reparto de la renta petrolera en el cual se le ha dado una clara prioridad a responder a carencias y demandas de los sectores populares.  Esto hace que estas políticas no solo sean extraordinariamente vulnerables a las variaciones del ingreso petrolero, sino que igualmente generan crecientes expectativas que solo sería posible satisfacer sobre la base de ingresos petroleros en sostenido ascenso.
            Estas políticas sociales y sucesivas alzas salariales han aumentado notablemente la capacidad adquisitiva de la población, sin que este incremento sostenido de la demanda estuviese acompañado por aumentos proporcionales de la producción nacional, generando brechas sostenidas que tienen que ser satisfechas mediante crecientes importaciones.
            Durante estos años ha habido una severa carencia de un debate teórico sobre lo que podría ser una sociedad post-capitalista en este siglo y sobre cómo podría o deberían ser las relaciones entre Estado,  mercado y sociedad organizada, que incorpore tanto una evaluación crítica de las experiencias del socialismo del siglo pasado. Igualmente ausente ha sido una lectura informada y reflexiva sobre las potencialidades y limitaciones post-capitalistas de las actuales transformaciones en marcha en China, Viet Nam y Cuba.  Esto, por supuesto no es un problema particular venezolano, es una expresión más de la situación de la izquierda, que en todas partes del mundo, ha demostrado su impotencia y falta de respuestas creíbles ante la actual crisis global  y la forma como ésta ha sido aprovechada para avanzar en la restricción de la democracia y una aún mayor concentración del poder y de la riqueza.
            En ausencia de reflexiones y búsquedas más sistemáticas o estratégicas sobre las alternativas post-capitalistas, en estos años, desde el gobierno venezolano han predominado  dos tipos de propuestas. La primera consiste en el automatismo que identifica socialismo con estatismo (propiedad estatal y/o control estatal).[9] En el momento en que alguna empresa es estatizada, pasa inmediatamente a ser denominada “empresa socialista”. La segunda es la que identifica al post-capitalismo con el Estado comunal.
            Buena parte de las empresas industriales y agrícolas que han pasado al control estatal pasan a ser gestionadas con menor eficiencia y menores niveles de producción. Esto ha sido el resultado de la expansión de la fuerza laboral, burocratismo, continuos conflictos laborales, precios de venta de sus productos que no corresponden a los costos de producción y falta de inversión, no solo para mantenimiento, sino igualmente para actualización tecnológica de plantas que -en casos como en la producción de acero y aluminio- presentan extraordinarios niveles de deterioro y obsolescencia.[10] A todo esto se agrega la corrupción[11]. En consecuencia, una elevada proporción de estas empresas está produciendo pérdidas y solo sobreviven gracias a la inyección de recursos provenientes de la renta petrolera.
            La noción de Estado comunal ha operado más en el ámbito discursivo y de promoción de una  amplia gama de modalidades de organización política popular, que como una experiencia de transición hacia formas de organización de la producción descentralizadas, como parte de procesos de autogobierno desde la base de la sociedad. Las políticas públicas de fomento y financiamiento de diversas modalidades de organizaciones de base, en especial de los Consejos Comunales y las Comunas, han producido consecuencias contradictorias en estas dinámicas organizativas. Por un lado ha impulsado niveles de organización popular desconocidos en la historia del país y ha transferido enormes cantidades de recursos a comunidades para abordar la solución de sus problemas: vialidad, vivienda, actividades productivas, etc., contribuyendo igualmente al fortalecimiento del tejido social de las comunidades. Sin embargo, la tendencia dominante ha sido que, como resultado de la reafirmación de la histórica lógica estatista centralizadora de la economía petrolera rentista, en la medida en que las organizaciones populares tienden a depender directamente de transferencias de recursos del Estado, se han limitado o simplemente frenado las posibilidades de consolidación y autonomía de estas modalidades comunitarias de base como alternativa a la estructura del Estado. Adicionalmente, la corrupción asociada a las pugnas por el reparto de la renta ha llegado por esta vía también a la base de la sociedad. El peso de la llamada economía social sigue siendo, después de 15 años, insignificante.
            A pesar de estos obstáculos, existen muchas experiencias de base que, si bien son minoritarias, han logrado hacer propios estos impulsos organizativos y financieros, pero sobre todo, se han nutrido de la politización y activismo que ha atravesado a la sociedad venezolana en estos años, para llevar a cabo procesos comunitarios de una extraordinariamente riqueza y autonomía. Son, en este sentido, ejemplos vivientes de lo posible en el campo popular.
            En el ámbito petrolero, contando el país con las mayores reservas petroleras del planeta, durante estos años se han anunciado una y otra vez grandes planes de expansión de la actividad, especialmente en la Faja del Orinoco. Para ello se ha promovido una muy amplia participación de corporaciones internacionales públicas y privadas, con un gran peso de  corporaciones chinas. Igualmente se han negociado créditos en gran escala (nuevamente especialmente de China)[12], tanto para sostener el gasto corriente como para proyectos de infraestructura y de expansión de la actividad petrolera. El Plan de la Patria, presentado originalmente por Hugo Chávez en las elecciones del año 2012[13]  y que ha sido aprobado formalmente por la Asamblea Nacional como programa de gestión del presente gobierno, contempla como una de sus metas la transformación de Venezuela en una Gran Potencia energética y la duplicación de la  producción petrolera hasta llevarla a seis millones de barriles diarios en el año 2019[14]. Sin embargo, y afortunadamente para  el planeta, hoy, a pesar de esas extraordinarias inversiones realizadas,  la producción petrolera es algo menor que la del año 1998[15].
            Uno de los problemas más severos que confronta la economía venezolana es la continuidad de la sobre-valuación histórica de la moneda y la llamada enfermedad holandesa. El componente importado de la economía es tan elevado que devaluar la moneda hasta llevarla a una paridad más razonable inevitablemente produciría un salto aún mayor en la inflación. En consecuencia en Venezuela, prácticamente todo, menos el petróleo, es más barato importarlo que producirlo en el país. Esto ha tenido y continúa produciendo severas consecuencias y distorsiones. En primer lugar, socava los intentos de fomentar la producción interna, sea esta pública, privada o de la economía social. Implica igualmente  una permanente e insostenible hemorragia de divisas altamente subsidiadas, para alimentos y demás bienes de consumo básico, para insumos y bienes intermedios, e incluso para la importación de bienes de lujo y turismo al exterior. Los sucesivos instrumentos burocrático-administrativos creados para controlar el uso de las divisas subsidiadas y los intentos de una sistemática micro gestión de todas las esferas de la economía mediante las decisiones de sobre el otorgamiento o no de las divisas altamente subsidiadas,  han conducido a severos cuellos de botella en las importaciones, con un significativo impacto sobre los precios y la disponibilidad productos e  igualmente a niveles masivos de corrupción. De acuerdo a Edmeé Betancourt, quien en ese momento presidía el Banco Central de Venezuela, del total de $59.000 millones en divisas subsidiadas entregados en el año 2012, unos $20.000 millones dólares fueron entregados a “empresas de maletín”,  una “demanda artificial” “no asociada a actividades de producción”.[16]
            Las amplias políticas sociales, el subsidio a los alimentos y su importación intensiva por parte del Estado, el subsidio masivo a la gasolina[17], las transferencias de recursos  a empresas  públicas que, en algunos casos, no producen ni para pagar sus propias nóminas, el aumento sostenido del empleo en el sector público, así como  las exigencias de inversión de la industria petrolera,  implican una sostenida y siempre creciente presión sobre el gasto público y demanda niveles cada vez mayores de divisas.
           
El creciente malestar entre amplios sectores de la población

            Son varios los motivos por los cuales se han venido gestando niveles crecientes de malestar de amplios sectores de la población, sobre todo la parte de ésta que se identifica con la oposición. La inflación ha deteriorado la capacidad adquisitiva e incluso ha revertido parte de los avances en la capacidad de consumo logrados en estos años.[18] La escasez generalizada de productos de consumo cotidiano exige dedicarle muchas horas (y muchas colas) a la búsqueda de estos bienes. A esto se agrega la permanente preocupación por el tema de la inseguridad. De acuerdo a la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, en el año 2012, la tasa de homicidios en Venezuela fue de 53,7 por 100.000 habitantes, la segunda más elevada del mundo después de Honduras.[19]
            Esta situación económica coincide en el tiempo con un conjunto de nuevas condiciones en el terreno político.
            El chavismo no ha sido capaz en estos largos años de extender su base de apoyo electoral, por el contrario la ha ido perdiendo poco a poco con políticas y discursos que han le han dado prioridad a la confrontación y la exclusión político-ideológica (“los que no sean socialistas, favor abstenerse”) sobre el diálogo y la inclusión. Con frecuencia desde el gobierno se  ha denunciado a la totalidad de la oposición como fascista y golpista. Esta lógica de amigo-enemigo fue muy útil al chavismo en los primeros años ya le que permitió movilizar a los sectores populares y crear y consolidar una base de apoyo sólida, comprometida. Una identidad popular chavista. Sin embargo, ha contribuido  igualmente a conformar y consolidar un denso bloque de oposición, no solo al gobierno, sino a la idea misma de socialismo. El proyecto de cambio no ha sido capaz de tender puentes hacia  otros sectores de la sociedad que de modo alguno pueden ser considerados como oligarcas o fascistas. Difícilmente puede avanzar y consolidarse en el tiempo un proceso de transformación profunda de la sociedad si la mitad de ésta (tal como esta se expresa electoralmente), no solo no comparte, sino que tiene con relación a este proyecto de cambio fuertes desacuerdos y, por las razones que sea, profundos temores.
            La muerte de Hugo Chávez dejó un gobierno debilitado y sin el extraordinario carisma y capacidad de liderazgo que lo caracterizaron. El Presidente Maduro fue electo por una diferencia de menos de 2%. En elecciones  municipales del año 2013, el gobierno ganó la mayoría de las alcaldías y ganó en la votación popular, pero perdió en las principales ciudades del país, incluida el área metropolitana de Caracas, ámbitos privilegiados de la política en el país.
           
Diferencias entre gobierno y oposición en los
procesos electorales del período 1998-2013
Elecciones
Brecha entre gobierno y oposición
Presidenciales 1998
16%
Parlamentarias 1998
14%
Presidenciales 2000
20%
Parlamentarias 2000
18%
Referéndum revocatorio presidencial 2004
18,5%
Presidenciales 2006
25,6%
Referéndum reforma constitucional 2007
(-2%)
Referéndum enmienda constitucional 2009
10%
Parlamentarias 2010
(-3%)
Presidenciales 2012
10,76%
Presidenciales 2013
1,59%
Municipales 2013
7.91%
      Datos del Consejo Nacional Electoral <http://www.cne.gob.ve/web/index.php>

            La oposición venezolana siempre ha sido heterogénea. Durante los primeros años del gobierno bolivariano, los sectores de la derecha más radical lograron -con el apoyo del Departamento de Estado- imponer su hegemonía sobre el conjunto de la oposición en su búsqueda de derrocar al gobierno por vías no electorales. Quienes no compartían esta visión fueron chantajeados y acusados de colaborar con y legitimar  al “régimen dictatorial”. Condujeron al conjunto de la oposición a sucesivos fracasos: el golpe de Estado de abril 2002, el paro petrolero-lockout empresarial de 2002-2003 y la retirada a última hora de sus candidatos en las elecciones parlamentarias, que buscando desprestigiar al gobierno y demostrar su carácter autoritario, que lo que hizo fue entregarle la Asamblea Nacional al chavismo. Cada una de estas derrotas de la oposición fortaleció al gobierno y consolidó su apoyo entre los sectores populares que, con su movilización y tenaz resistencia cotidiana, jugaron un papel principal en la derrota tanto del golpe de Estado como del paro petrolero.
            Esto comenzó a cambiar a partir del año 2006. Después de fuertes debates, poco a poco, se fue imponiendo en la mayoría de la oposición el criterio de que era necesario construir una base de apoyo política nacional  con el propósito de derrotar al gobierno por la vía electoral. Se acordó un candidato unitario para las elecciones presidenciales de ese año, Manuel Rosales, que obtuvo 37% de los votos. Finalmente se constituyó la MUD, Mesa de la Unidad Democrática, y en un momento de máxima unidad de toda la oposición, se realizaron unas elecciones primarias abiertas con un elevado nivel de participación[20] para escoger todos los candidatos de la oposición a los cargos de presidente, integrantes de la Asamblea Nacional,  gobernadores y alcaldes.
            Después de ser derrotado por un muy estrecho margen en las elecciones presidenciales  realizadas en el año 2013, y de no reconocer dichos resultados, Henrique Capriles hizo un llamado a convertir las elecciones municipales de ese mismo año en un referéndum de rechazo al Presidente Maduro.  El gobierno ganó el voto popular nacional por una diferencia de 8%.
            A partir de esos resultados estallan públicamente las fuertes contradicciones existentes al interior de la oposición.
            Para los sectores de la oposición (especialmente los que representan Leopoldo López y María Corina Machado) que siempre estuvieron en desacuerdo con las opciones electorales y con el liderazgo de la Mesa de la Unidad, la victoria del gobierno en el llamado referéndum los ratifica en su convencimiento de que es muy poco probable que pudiesen en el corto y mediano plazo derrotar al gobierno electoralmente. Vieron en la compleja coyuntura que vivía el país la forma de matar dos pájaros con la misma piedra. Por un lado, aprovechar la debilidad del gobierno y el malestar de la población por la escasez, la inflación y la inseguridad para generar confrontaciones violentas (necesariamente con muertos), para intentar crear un ambiente de ingobernabilidad y para denunciar al gobierno como dictatorial y represivo.  Desde este cálculo político, las protestas debían ser tan violentas y tan costosas políticamente para el gobierno como fuese posible. Esta parece ser la razón fundamental por la cual estas acciones, desde su propio inicio, tuvieron un componente minoritario pero bien organizado de carácter violento: barricadas, bombas molotov, francotiradores, ataques a instalaciones públicas, quema de vehículos de transporte público. La respuesta no se hizo esperar. Hubo represión policial y militar, no generalizada, pero con frecuencia severa y desproporcionada.  Los medios corporativos globales construyeron -con el uso fraudulento de fotografías correspondientes a situaciones de violencia y represión de otros países- a la imagen que esta oposición buscaba: su caracterización como víctimas indefensas de un gobierno represivo.
            Al colocarse como cabeza de esta "valiente" y "combativa" postura política de confrontación total con el gobierno,  este sector de la oposición buscaba disputarle el liderazgo  a Capriles y la Mesa de la Unidad.
            Estas acciones violentas colocaron a los sectores menos radicales de la oposición, y muy especialmente a Capriles, ante un difícil dilema. En la medida en que las protestas se extendían y tenían más apoyo de la oposición, denunciar su carácter violento  ponía en riesgo su liderazgo. Pero igualmente, si no se diferenciaban de los actos de violencia y éstos eran con el tiempo derrotados, cargarían igualmente con el peso de esta derrota. Por eso, tanto Capriles como otros dirigentes de la oposición mantuvieron posiciones ambiguas, o en el caso de Acción democrática y Copei, de silencio o declaraciones genéricas cuidadosamente diseñadas para evitar tomar posición.
            Los sectores más radicales que apostaron a la violencia enunciaron expresamente cuál era el objetivo de estas acciones: “la salida”. Esto es, el derrocamiento del gobierno de Nicolás Maduro. Son precisamente los sectores que en estos años han contado con el apoyo político y financiero más sistemático por parte del Departamento de Estado, principal pero no solamente, a través de la USAID. Es probable que estas acciones estuviesen pensadas en función de generar un ambiente de “revolución naranja” tipo Ucrania para lo cual contaban, y contaron, con el apoyo incondicional de los medios de comunicación corporativos globales, especialmente los de los Estados Unidos, España y Colombia.
            Dada la agresiva política del gobierno de los Estados Unidos en diferentes partes del mundo, y la importancia que ha tenido el proceso bolivariano en los desplazamientos geopolíticos de América Latina en estos últimos años, especialmente en la creación de nuevos bloques de integración (especialmente UNASUR y CELAC) no controlados por los Estados Unidos, es evidente que salir del gobierno bolivariano continúa siendo una prioridad para cualquier intento de recuperar la influencia perdida en este continente. Así, además del apoyo continuado a los sectores más radicales de la oposición, durante esta crisis hubo reiterados pronunciamientos y amenazas de sanciones por parte de congresistas tanto republicanos como demócratas y del Secretario de Estado Kerry.
            La información sobre la dimensión militar de estos movimientos permanece bajo una oscura sombra. El gobierno anunció la detención de tres generales de la aviación, y luego de otros integrantes de las fuerzas armadas, acusados de estar promoviendo un golpe de Estado, pero habiendo pasado varios meses, poco más se ha dado a conocer.
            En dos meses de barricadas callejeras, movilizaciones tanto pacíficas como armadas y violentas confrontaciones con los cuerpos policiales y militares, se produjeron  41 muertos, muchos heridos, centenares de detenidos y millonarios daños materiales. Hubo muertos y heridos tanto entre activistas de la oposición, integrantes de los cuerpos de seguridad del Estado, como de ciudadanos ajenos a las confrontaciones. Resulta difícil determinar con algún grado de precisión las responsabilidades relativas. Venezuela es hoy una sociedad profundamente dividida. Los bloques de la población que se identifican con el gobierno y con la oposición tienden a vivir en realidades paralelas. Las fuentes de información son diferentes. Se reúnen y forman sus opiniones conjuntamente con gente que piensa igual. Esto genera  profundas diferencias no solo en la interpretación de los hechos, sino igualmente visiones que con frecuencia son absolutamente divergentes en torno a los hechos mismos.  La interpretación sobre los acontecimientos de esos meses que aparecieron en los medios de la oposición y en los del gobierno difícilmente podrían haber sido más discordantes. Para unos,  se trató de manifestaciones pacíficas de estudiantes y de la sociedad civil protestando por los problemas de inseguridad, inflación y escasez que confronta el país y exigiéndole al gobierno cambio en sus políticas. Estas manifestaciones pacíficas habrían sido reprimidas brutalmente por un gobierno caracterizado como autoritario y militarizado. Para otros,  además de las  manifestaciones pacíficas y espontáneas que expresaban el malestar por las dificultades económicas que enfrenta el país, hubo un plan sistemático y bien organizado,  con la participación de paramilitares, para generar el mayor nivel de violencia posible, crear un clima de ingobernabilidad y presentarse ante los medios internacionales como víctimas indefensas. Todo ello como expresión de un golpe suave y continuado que con apoyo exterior estaría  destinado a derrocar al gobierno.
            En este contexto se dio inicio a una ronda de diálogos del gobierno con la oposición y con la cúpula empresarial con el fin de debatir tanto asuntos referidos a la producción (asignación de divisas, control de precios, etc.), como los asuntos políticos más candentes de la coyuntura, como lo fue la exigencia por parte de la oposición de una ley general de amnistía, la liberación de todos los detenidos y la creación de una Comisión Nacional de la Verdad para investigar las responsabilidades en los hechos de violencia ocurridos[21]. Lo más importante de estas negociaciones fue que contribuyeron a disminuir los niveles de violencia, a pesar del categórico desacuerdo con estas negociaciones que se expresó públicamente de ambos lados. A pesar de estas tensiones, las encuestas indicaron que la mayor parte del país apoyaba el diálogo. El hecho de que institucionalmente la MUD dialogara con el gobierno produjo un cierto aislamiento y deslegitimación de los sectores de la derecha más radicales y violentos. El gobierno, por su parte, no lo tuvo fácil en esta dinámica de diálogos. Por un lado, su capacidad de respuesta ante las dificultades económicas estaba severamente limitada por las restricciones financieras que confronta. Diversos grupos de activistas y militantes denunciaron abiertamente estas negociaciones como una traición al legado de Chávez y exigieron una salida a la presente crisis por la vía de la radicalización del proceso.
            El presidente Maduro carece del liderazgo que le permitía a Chávez garantizar la unidad cuando proponía políticas que generaban resistencia entre sus seguidores. Está poco claro, por otra parte, en qué consistiría, en el contexto actual de un gobierno debilitado y un movimiento popular chavista desmovilizado,  esta radicalización y este giro a la izquierda. Sobre asuntos tan críticos y tan sensibles como los alarmantes niveles de corrupción tanto entre civiles como entre militares, se hacen anuncios genéricos, pero son prácticamente inexistentes las acciones que efectivamente se emprenden.

Oposición y gobierno después de la derrota de “la salida”

            Las confrontaciones violentas de febrero y marzo del 2014 terminaron debilitando tanto  a la oposición como al gobierno. El fracaso de “la salida”, del intento de derrocar al gobierno, condujo a un quiebre profundo del bloque político de la oposición. Todas las encuestas de opinión, aun las que registraban altos niveles de apoyo a las protestas callejeras, encontraron un muy mayoritario rechazo a las acciones violentas. Dejando a un lado la ambigüedad con la cual habían reaccionado durante las semanas de las confrontaciones más violentas, los sectores mayoritarios de la alianza opositora, especialmente Acción Democrática, Primero Justicia y Copei se distanciaron pública y reiteradamente de estas políticas, afirmando que la alternativa al gobierno de Nicolás Maduro tenía que ser pacíficaelectoral y constitucional.  Ante la imposibilidad de acordar posturas políticas compartidas, la Mesa de la Unidad Democrática entró en crisis y su secretario general Ramón Guillermo Aveledo renunció.  Al momento de redactar el presente texto, continuaban las negociaciones para reestructurar la alianza opositora. Los debates públicos parecen apuntar hacia una alianza más débil, más como un lugar de encuentro y de algunas coordinaciones, que como una organización capaz de articular políticamente  al conjunto de la oposición.
            Tanto las encuestas de opinión, como la limitada respuesta de la población a algunas iniciativas y convocatorias de la oposición en estos meses, sugieren que, a pesar de que las razones del malestar, especialmente la escasez, la inflación y la inseguridad, siguen presentes, esta nueva derrota política de la oposición le ha restado mucha credibilidad entre quienes los apoyaban, y es poca la capacidad que tiene en el presente para darle cauce a las extendidas insatisfacciones de la población con la situación del país.
            El gobierno, a pesar de haber derrotado a la llamada “salida” también salió debilitado, Quizás su principal fortaleza en la actual coyuntura reside en la debilidad y el fraccionamiento de la oposición.
            Un sistema electoral confiable, no solo totalmente automatizado, sino igualmente con múltiples mecanismos de auditoría,  y las sucesivas victorias electorales, contribuyeron a que, en años anteriores, el gobierno venezolano contase con suficiente legitimidad internacional como para protegerlo de las agresivas políticas desestabilizadoras del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, producto del frecuente uso arbitrario del poder y de la interpretación elástica de la constitución, y un poder judicial que carece de un mínimo de autonomía,  ha perdido parte de esa legitimidad internacional y le ha dado armas a quienes argumentan que la actual institucionalidad no permite cambios por la vía electoral.[22] En estas condiciones, la ofensiva de los medios corporativos globales se ha acentuado.
            El gobierno carece tanto de los recursos políticos como económicos que hicieron posible en el pasado responder a coyunturas críticas con nuevos programas o misiones de alto impacto social. La ausencia de Hugo Chávez dejó tanto al gobierno como su partido con fuertes tensiones internas, sin un liderazgo suficientemente fuerte como para articular las diferentes fracciones en una dirección común.
            Existe mucho descontento en las bases chavistas.
            La crisis económica se ha profundizado. Durante los años 2013-2014, la lógica expansiva del gasto público con base rentista ha entrado en crisis con un déficit fiscal, difícil de estimar sobre la base de las cifras oficiales, pero estimado por algunos analistas en torno al 15% del producto. Se ha dado una baja sostenida de las reservas internacionales, que para el primer semestre del año 2014 habían descendido a $ 21.604 millones, menos de la mitad de las reservas existentes en el primer semestre del año 2008.[23] Entre los años 2008 y 2013, la deuda externa prácticamente se duplicó.[24] Solo de China se han obtenido créditos por un monto total de $ 50.600 millones, buena parte de los éstos a ser pagados con petróleo.[25] Para la obtención de créditos externos el país encuentra condiciones crecientemente desfavorables, con tasas de interés son cada vez mayores. Dado el elevado y sostenido ingreso de dividas provenientes de la exportación petrolera, es poco probable que el país llegue una situación de suspensión de pagos, pero todo apunta a que las dificultades del sector externo tiendan a acentuarse. El incremento sostenido de la masa monetaria sin un aumento correspondiente de la oferta de bienes y servicios contribuye a acentuar  las presiones inflacionarias. La muy elevada inflación del año 2013 (56,2%)[26] no solo no se ha frenado en el año 2014, sino que se ha acelerado. La variación inter anual de precios entre agosto 2013 y agosto 2014 fue de 63,4%.[27] Esta ha sido mayor en el caso de los alimentos.
            La escasez de divisas y  las trabas y retardos burocráticos para su tramitación, el retraso en el pago a los proveedores externos, el contrabando de extracción, la venta en la economía informal -a precios muy superiores- de los productos regulados que no se encuentran en los supermercados,  el acaparamiento y la especulación, se han combinado para crear  un estado de escasez sostenida de alimentos y demás productos básicos, productos de higiene personal y del hogar y medicamentos. De acuerdo al Banco central de Venezuela, la escasez promedio de productos básicos en el país fue de 29,4% en marzo de 2014. En ese mes, particularmente crítico como consecuencia de la violencia callejera, en algunos rubros de como el aceite comestible, el azúcar, el café molido, la leche en polvo entera, el papel higiénico y la harina de maíz pre-cocida, la escasez fue de más de 85%.[28] La escasez de medicamentos y de instrumental médico amenaza con generar una crisis de salud pública.
            Ante esta situación el gobierno responde ante lo que considera que son los componentes de la guerra económica (especulación, acaparamiento, contrabando de extracción) con nuevas normas para la tramitación de divisas, impone más controles como la inspección de depósitos y el transporte de mercancías, el cierre de la frontera con Colombia y la introducción de un mecanismo de capta huellas para impedir que cada individuo compre más de un volumen determinado de productos subsidiados a la semana y evitar así su reventa especulativa y el contrabando de extracción. No aparecen en el horizonte, sin embargo, políticas concretas destinadas al aumento de la producción y a limitar los múltiples cuellos de botella que la afectan.
            Ante las crecientes dificultades económicas que confronta el país, es de suponer que es necesario tomar medidas correctivas. Estas no tienen que coincidir con las recetas del ajuste estructural neoliberales, pero mientras se definen políticas de carácter estructural de más largo plazo, algunas decisiones, como el ajuste en la paridad de la moneda para detener la hemorragia de divisas, la restricción de la masa monetaria y en torno al precio de la gasolina, parecen ser indispensables a corto plazo. En el calendario político nacional, después de las tensiones de los meses de febrero y marzo, el año 2014  aparecía como un año particularmente propicio para tomar algunas medidas consideradas como necesarias, aunque pudiesen tener un costo político electoral. En un país en que ha habido elecciones o referéndums prácticamente todos los años, sobre-determinado en muchos sentidos la agenda política, había un período inusualmente largo (dos años) entre las elecciones municipales del 2013 y las parlamentarias del 2015 sin la presión electoral.  Sin embargo, el gobierno parece paralizado. Ni en torno a la gasolina, cuyo precio es considerado como absurdo por la mayor parte de la población, se atreve el ejecutivo a tomar medidas.
Las políticas de transición hacia un modelo social y productivo post-petrolero, post-rentista que no se impulsaron en momentos de abundancia financiera y amplia legitimidad política, difícilmente pueden impulsarse en las condiciones actuales.
            En el contexto de esta crisis, el presidente Nicolás Maduro había anunciado un gran “sacudón” de su gobierno para avanzar en la superación del Estado burgués y renovar a los altos funcionarios de su gobierno para afrontar una nueva etapa del proceso bolivariano. Cuando finalmente, a comienzos de septiembre los cambios fueron anunciados, fue poco lo que efectivamente se alteró. Se creó un nuevo organigrama reagrupando básicamente a los mismos ministerios existentes bajo la coordinación de seis nuevas vice-presidencias por áreas (Economía Productiva y Finanzas; Seguridad y Soberanía Alimentaria; Planificación y Conocimiento: Desarrollo Social y de las Misiones; Soberanía Política; Socialismo Territorial y el Ecosocialismo), y prácticamente todos los ministros permanecieron en sus cargos o pasaron a dirigir otros ministerios. Lo más problemático ha sido la eliminación del Ministerio del Ambiente (el primero de América Latina) que pasó a formar parte del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Ecosocialismo.

           
Más allá del rentismo, más allá del capitalismo

            En el siglo XXI los retos de ir más allá del capitalismo no pueden separarse de la exigencia igualmente crucial de desprenderse de los modos de producción, distribución y consumo y de las modalidades hegemónicas de producción de conocimiento de este orden social. Esto pasa necesariamente, entre otras cosas, por el establecimiento de otras formas de relacionarse los seres humanos con el resto de la naturaleza y la creación de otros patrones energéticos. El surgimiento y primacía global del capitalismo industrial se sustentó en el acceso a combustibles fósiles baratos y ampliamente accesibles. En dos siglos y medio el capitalismo industrial logró transformar esos inmensos depósitos -creados a lo largo de millones de años- en la energía que hizo posible tanto el espectacular crecimiento económico de estos siglos, como la acelerada destrucción de las condiciones que hacen posible la vida en este planeta. Este patrón energético no es un componente secundario, sino una dimensión constitutiva esencial de la forma como se desplegó históricamente este régimen de producción y de vida.
            Nadie pretende que el paso a una sociedad post-petrolera signifique que de un día a otro se puedan cerrar todos los pozos petroleros. Es necesario sin embargo, en forma urgente, dar pasos y formular las direccionalidades de esta indispensable transición. Este imperativo está ausente en las políticas públicas de prácticamente todos los gobiernos del mundo que siguen dándole prioridad al crecimiento económico sobre las exigencias de la preservación de la vida. De la misma manera, las políticas del Estado venezolano no solo no contemplan la necesidad de esta transición, sino que por el contrario están comprometiendo el futuro del país a largo plazo en una dirección opuesta.
            La mayor parte de los principales objetivos de transformación de la sociedad que han sido formulados en el proyecto bolivariano, en el texto constitucional, y en los documentos y propuestas políticas hasta llegar al Plan de la Patria, no son realizables sobre la base de la afirmación del modelo de la monoproducción petrolera. Sin una transformación profunda de este patrón productivo, si no se abandona el imaginario del crecimiento sin fin, si no se reconocen los límites del planeta y la profunda crisis civilizatoria que confronta la humanidad, si la transformación no tiene como eje medular la transición hacia una sociedad post petrolera, como condición de la posibilidad misma de una sociedad post capitalista, los objetivos principales del proceso de cambio que han sido propuestos por el movimiento bolivariano no tienen posibilidad alguna de realizarse.
            Este proceso político está atravesado por profundas contradicciones entre sus principales objetivos declarados por un lado, y el reforzamiento sistemático de la lógica colonial del desarrollo y del rentismo petrolero. Objetivos tan centrales en las formulaciones de este proyecto de transformación societal como lo son la democracia participativa y el Estado comunalla soberanía nacional; la soberanía alimentaria; la pluriculturalidad, y el reconocimiento de los derechos constitucionales de los pueblos indígenas; y el objetivo quinto del Plan de la Patria, “contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana” no sólo presentan tensiones, sino que son estructuralmente incompatibles con un petro-Estado, con una economía extractivista depredadora cuyos ingresos estén, además, altamente concentrados en manos del poder ejecutivo.
            La participación democrática de base y el autogobierno comunal encuentran un límite estructural en el hecho de que en esta economía petrolera, las comunidades carecen de un piso productivo propio y dependen en una forma permanente de las transferencias (“bajadas”) de recursos y líneas políticas desde el ejecutivo y el partido de gobierno. Sin autonomía en relación tanto al Estado como al mercado, no es posible la construcción de una genuina democracia participativa. Por más organización y participación de base que se promueva, no se puede hablar de democracia protagónica si las principales decisiones sobre el rumbo del país son tomadas en el vértice de las estructuras políticas, burocráticas y técnicas altamente centralizadas que caracterizan al petro-Estado venezolano.
                                                                                                         
Caracas, septiembre, 2014

Post data:

Entre mediados de año y octubre del año 2014 los precios promedio del petróleo venezolano bajaron de 100 dólares el barril a 75 dólares por barril, esto es una reducción de 25%. Esto no puede sino profundizar las dificultades económicas que han  sido descritas en este texto.




[1]. CEPAL. Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe, Santiago, 2013, p. 79.
[2]. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, “Reconocimiento de la FAO a Venezuela”, 26 de julio, 2013.
[http://www.rlc.fao.org/es/paises/venezuela/noticias/reconocimiento-de-la-fao-a-venezuela/
[3]. Instituto Nacional de Estadísticas. Fuerza de Trabajo, “Población de 15 años y más ocupada, según sector formal e informal, categoría ocupacional del sector informal y sexo”,
[http://www.ine.gov.ve/index.php?option=com_content&view=category&id=103&Itemid=40#]
[4]. Jorge A. Giordani, “Testimonio y responsabilidad ante la historia”, Correo del Orinoco,Caracas, 18 de junio 2014.
[5]. Instituto Nacional de Estadísticas, Índice de Desarrollo Humano,
[http://www.ine.gov.ve/documentos/Social/IndicedeDesarrolloHumano/pdf/Desarrollo_Humano.pdf]. De acuerdo al Instituto Nacional de Estadística de Venezuela, esta cifra es una sub-estimación de la cifra efectiva que sería de 0,771 para dicho año.

[6]. Banco Central de Venezuela, Información Estadística, Exportaciones e importaciones de bienes y servicios según sectores, [http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp], Parte, pero solo parte, de este incremento es consecuencia de la subida de los precios del petróleo entre esos años.
[7]. Banco Central de Venezuela, Información Estadística. Exportaciones e importaciones de bienes y servicios según sectores [http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp]                    
[8]. Banco Central de Venezuela, Información Estadística. Producto Interno Bruto por clase de actividad económica. [http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp]
[9]. Entre el primer semestre del año 1999 y el primer semestre del año 2014, la participación del sector público en el total de ocupados pasó der 15,5% a 20,7%. Instituto Nacional de Estadísticas, Fuerza de Trabajo, Población de 15 años y más ocupada, según sector empleador,
categoría ocupacional y sexo,
[http://www.ine.gov.ve/index.php?option=com_content&view=category&id=103&Itemid=40#]
[10]. De acuerdo a las últimas cifras del Índice de Producción Física dadas a conocer por el Banco Central de Venezuela, el año 2011 la cifra de producción física de acero primario en el país representó el 74,92% del monto correspondiente para el año 1997, En el caso del aluminio, el descenso fue aún mayor, siendo la cifra del año 2011 sólo el 52,31% de la producción correspondiente al año 1977. Banco Central de Venezuela, Información Estadística, Índice de producción física para algunas actividades económicas.
[http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp]
[11]. Al anunciar la decisión de intervenir la dirección de PDVSA encargada de la distribución de combustible, el presidente Nicolás Maduro afirmó que: "Hay indicios muy serios de la vinculación de grupos mafiosos con algunas instancias de empresas del Estado, los vamos a perseguir y los vamos a castigar con el doble de la severidad con que se castiga normalmente", “Presidente Maduro ordena intervenir dirección de Pdvsa encargada de distribución de combustible”, Aporrea, 11 de septiembre 2014, [http://www.aporrea.org/contraloria/n257519.html]
[12]The Economist, Chinese lending to Latin America. Flexible friends, 12 de abril, 2014 [http://www.economist.com/node/21600686/print]
[13]. [http://www.cne.gob.ve/divulgacion_presidencial_2012/programas/V4258228.pdf]
[14]. La mejor expresión del gran consenso petrolero nacional existente en el país, es que el programa de gobierno presentado por el Candidato de la oposición en esas elecciones, Henrique Capriles,  ofrecía llevar la producción exactamente a ese mismo nivel: seis millones de barriles diarios.
[15]. OPEC, Annual Statistical Bulletin 2001, 2014, Viena.
[16].  “Presidenta del BCV: Parte de los $59.000 millones entregados en 2012 fueron a ‘empresas de maletín’”, Aporrea / AVN - www.aporrea.org, Caracas 25 de mayo 2013.
[17]. La gasolina en Venezuela se vende a $0.02 el litro, pero en realidad es, literalmente, gratis. La empresa petrolera estatal PDVSA no solo le entrega a las estaciones de servicio la gasolina sin costo alguno, sino que además le suministra un subsidio adicional por cada litro de gasolina con el fin de cubrir parte de los gastos operativos y el margen de ganancia de éstas. Ello implica una muy elevada carga fiscal y opera igualmente como un poderoso estímulo al consumo excesivo (derroche) y un masivo contrabando de extracción. La diferencia en el precio de la gasolina entre  Venezuela y Colombia es de 1 a 78. Ver: Víctor Álvarez, El debate para sincerar el precio de la gasolina en Venezuela y la toma de conciencia para avanzar hacia un modelo post-extractivista, Caracas, 2013. El nuevo presidente de PDVSA Eulogio del Pino estima que unos 100.000 barriles de combustibles diarios están siendo sacados del país por contrabandistas. “Estiman que cerca de 100.000 barriles de combustibles diarios están siendo contrabandeados”, Agencia Venezolana de Noticias, Caracas 13 de septiembre, 2014.
[18]. De acuerdo a las cifras del Banco Central de Venezuela, entre el primer semestre del año  1999 (primer año de gobierno de Hugo Chávez), y el primer semestre del año 2007, la pobreza en el país -medida por nivel de ingreso- bajó de 50% a 33,1% de la población y la pobreza crítica de 19,9% a 9,4%. Sin embargo a partir de ese año, las cifras se estabilizaron y no se produjeron reducciones adicionales durante los siguientes años. En el primer semestre del año 2013, consecuencia sin duda de la elevada tasa de inflación, se registró un aumento de la pobreza crítica, llegando esta cifra a 13.1%. (Instituto Nacional de Estadísticas, Pobreza por línea de ingreso, 1er semestre 1997 - 2do semestre 2013,
[http://www.ine.gov.ve/index.php?option=com_content&view=category&id=104&Itemid=45#]
[19].  United Nations Office on Drugs and Crime, Global Study on Homicide 2013, Viena, 2013. p.  24.
[20]. En estas elecciones primarias, realizadas con el apoyo logístico del Consejo Nacional Electoral, participó 17% del registro electoral nacional.
[21]. Una de los asuntos más notorios de estos procesos de diálogo es el hecho de que todos los participantes lo hacen a partir de la reivindicación expresa de la Constitución del año 1999, en claro contraste con la postura de la oposición en relación a esta constitución  durante el golpe del año 2002.
[22]. Ejemplos estas arbitrariedades durante el año 2014 fue la decisión unipersonal del Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello de sacar de la Asamblea Nacional a la  parlamentaria María Corina Machado, por considerar que su intento (fracasado) de dirigirse a la Asamblea de la OEA desde la mesa de Panamá, significaba que ella había asumido un cargo al servicio de un gobierno extranjero,  incompatible con su función parlamentaria. Igualmente importante es el hecho de que no se renueven los poderes públicos cuyos períodos están ampliamente  vencidos, sobre todo el del Consejo Nacional Electoral, por no contar con la mayoría calificada en la Asamblea que le permitió al chavismo anteriormente nombrarlos unilateralmente, sin pasar por una negociación con la oposición. Igualmente, la decisión de la Corte Suprema limitando inconstitucionalmente el derecho a la manifestación, exigiendo quetoda acción de calle contase con un permiso previo de las autoridades correspondientes.
[23]. Banco Central de Venezuela, Información Estadística, Reservas Internacionales,
[http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp]
[24]. Banco Central de Venezuela, Información Estadística, Deuda Externa,
[http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp]
[25].  Inter-American Dialogue, China-Latin American Finance Data Base,
[http://www.thedialogue.org/map_list]; Kevin P. Gallagher, Amos Irwin, Katherine Koleski,  The New Banks in Town: Chinese Finance in Latin America, Inter-American Dialogue, Washington, 2012.
[26]. Banco Central de Venezuela, Instituto Nacional de Estadísticas, Índice Nacional de Precios al Consumidor, [http://www.bcv.org.ve/c2/indicadores.asp].
[27]. Banco Central de Venezuela, Instituto Nacional de Estadísticas, Índice Nacional de Precios al Consumidor, Caracas, 9 de septiembre, 2014.
[http://www.bcv.org.ve/Upload/NotasPrensa/inpcago14.pdf]

[28]. “BCV reportó que en marzo la escasez se ubicó en 29,4%”, El Universal, Caracas 26 de abril, 2014. Para el mes de septiembre, la disponibilidad, sin solucionarse, había mejorado significativamente en muchos productos. Sin embargo las cifras oficiales citadas eran para ese momento las más recientes.