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martes, 20 de noviembre de 2018

CFK y su discurso de Ferro



En un post en el muro del amigo Pablo Gamba en Facebook, cuyo enfoque comparto, un ex camarada expresó su disconformidad global con el discurso de CFK, similar a otras que escuché, o leí, a partir de ayer.

Aunque fuera del contexto, me permito reproducir parte de mi reflexión en el muro de Pablo:

...me parece que el compañero, con su crítica a la intervención de CFK en Ferro, peca de inocente al pretender un enfoque antisistema de quien ha reiterado muchas veces su vocación (equivocada o no, pero la suya, y mayoritaria) de lograr mejoras y una reducción de la injusticia social dentro del capitalismo.

Al mismo tiempo, su enfoque recae nuevamente en los clásicos bandazos del Partido Comunista (PC), precisamente con una cita del dirigente que encabezó desde 1986 un nuevo período de esas oscilaciones de "derecha" a "izquierda", y viceversa, que caracterizaron durante buena parte de su historia a la política de alianzas de los comunistas, de la que hasta 1990 me hago cargo.

Luego de una justa –y todavía inédita para partidos y personalidades políticas del país y el extranjero-- autocrítica en 1986, se pasó a una infantil caricaturización de su histórica concepción del "Frente Democrático Nacional" (que vale recordar lo era también "antioligárquico, antiimperialista y con vistas al socialismo"), como una despreciable variante "burguesa" de la que siempre nos habríamos puesto a la cola, con la consiguiente hipoteca de la toma del poder por una fuerza, o conjunción de fuerzas, sólo revolucionarias.

Este enfoque ya expresó su miopía, por no decir un claro infantilismo, gestando, y abandonando, valiosas alianzas como el FRAL (Frente Amplio de Liberación), para refugiarse en una forzada unidad con el trotskismo, empujado más por la orfandad política electoral que por las convicciones. De esta manera, se dejó de lado a fuerzas y corrientes históricamente combativas y aún revolucionarias del campo popular con las que, luego de muchos desencuentros, se había avanzado de manera inédita hasta fines de los 80, para terminar en la frustrante experiencia de "Izquierda Unida”.

Más adelante, después de rechazar el apoyo a Néstor Kirchner en 2003 por similares razones, se pasó progresivamente a una posición casi acrítica frente al rumbo del gobierno, y ahora aparece el enojo y la sorpresa ante lo obvio: que CFK coincide en cuestiones sustanciales, pero no piensa como muchos de nosotros que hay que cambiar este régimen. El trascendente proceso que encabezó jamás pretendió una revolución, aún menos socialista, sino mejoras dentro de este sistema capitalista, lo que si se quiere podemos caracterizar como imposible en términos históricos, pero que obtuvo claros logros para el aquí y ahora de nuestro sufrido pueblo.

La táctica y la estrategia se confunden permanentemente para algunos compañeros, lo cual es lógico del punto de vista marxista, si partimos que hace años no realizan una caracterización seria de la actual estructura económico-social argentina, muy diferente a la de comienzos del siglo pasado, a la de 1943, 1983 y hasta a la del 2015. Tampoco del tipo de revolución a la que se puede aspirar a partir de esa caracterización, ni de la etapa política (¡horror, "etapas", "etapismo"!, como si hubiera un muro entre unas y otras...), y por lo tanto de instrumento para lograrlo (un frente de liberación nacional y social).

Sin embargo, hoy, ahora, es momento de lucha en las calles, organización y alianzas electorales, impulsar la recuperación de derechos y, si logramos derrotar al neoliberalismo macrista profundizar el proceso que se inicie con medidas de fondo, que deberán necesariamente incluir no pocas de carácter anticapitalista.

El verdadero macartismo no surge de una frase, comparación poco feliz, o concepto suelto de CFK, sino que se expresó en concreto con la exclusión del PC de Unidad Ciudadana en 2015, lo que no impidió al máximo dirigente de esa organización legitimarlo, al aceptar el último y decorativo puesto de candidato bonaerense al Parlasur. Al macartismo hay que enfrentarlo sin concesiones, no por una cuestión de un partido o ideología en particular, sino porque siempre apunta contra el campo popular en su conjunto.

De la misma manera, es legítimo debatir si es correcto, y personalmente considero que sí, que CFK incluya a sectores populares, no a los fachos, que portan el pañuelo celeste; o si considera superado, y personalmente considero que se equivoca, hablar de izquierda y derecha.

Sin embargo, es absurdo ponerlo como eje central, cuando al mismo tiempo CFK plantea, por primera vez en su discurso algo mucho más radical y confrontativo, como lo es el cambio en la estructura institucional impuesta por las revoluciones burguesas del siglo XIX, lo perimido de la absolutización de la "división de poderes", la regulación de nuevos actores (con respecto al viejo capitalismo) como los monopolios, en particular del predominio del capital financiero, los medios hegemónicos como grupos económico-políticos de configuración de la subjetividad de masas, la monárquica rémora del poder judicial vitalicio, y sobre todo avanzar hacia formas de protagonismo popular que superen la coyuntura electoral cuando un gobierno es "legal pero no legítimo": aunque no lo dijo, estamos hablando de revocatoria de mandatos, plebiscitos, consultas populares vinculantes, etc.

Bueno, ya es largo, pero que quede claro que si derrotamos a Macri no será, como no lo fue en 2003 ante el menemismo, con un gobierno revolucionario, sino democrático burgués, en todo caso con predominio del sector de la burguesía nativa ligada al mercado interno, en permanente disputa de clases --y por lo tanto política-- tanto externa como al interior del frente.

Todas estas indignaciones virginales, que finalmente aceptan el rumbo, pero con tan pocas ganas que no suman para ganarle a nadie, no ayudan a iniciar YA la pelea por el tipo y alcance de este Frente, a definir nosotros que entendemos como la "categoría" pueblo, que desde ya no es nueva ni un invento del Foro de Ferro. Y es el único escenario posible en la actual correlación de fuerzas, para colmo con la inexistente presencia y protagonismo de una izquierda revolucionaria, tarea todavía pendiente en la argentina, con una conformación y caracterización que merece un largo debate, mientas no renunciamos a nuestros ideales e impulsamos la acción popular en forma permanente, una buena forma de ir encontrando los caminos que no están claros y exigen una fortaleza teórica de la que carecemos y un debate abierto y desprejuiciado, que es evidente que nos cuesta afrontar.

lunes, 1 de febrero de 2016

EEUU: Un soplo de aire fresco



Querid@s amig@s,
Les escribo para compartir un artículo sobre Bernie Sanders que recién publiqué para la Rosa Luxemburg Stiftung, acá traducido al español 
 
Bernie es un senador socialista que está desafiando a la poderosa Hillary Clinton en las primarias presidenciales de EEUU. En sus frecuentes llamadas a la revolución política, ha despertado una ola inesperada de pensamiento y acción izquierdista en el pueblo estadounidense. Espero que este artículo ayude a explicar por qué ha pasado, y cuáles son las posibilidades políticas en el corto y mediano plazo.
 
Abrazos,

Ethan



jueves, 3 de septiembre de 2015

CHINA, ¿Del socialismo al capitalismo?

 Entrevistado por José Andrés “” Coco”” López y equipo, Malena abordó temas que acapararon la atención del mundo económico en las últimas semanas: la caída de la bolsa en China “por inexperiencia del ciudadano chino” en materia bursátil y la devaluación del yuan “por apoyo a las políticas de aliento a los productos chinos” en el mercado internacional. Además, habló sobre el rol de China en el nuevo escenario internacional y la relación comercial con Argentina.
-¿Cómo analiza el impacto que genera la nueva caída de la bolsa en China en la economía mundial?
-Para poner en contexto, nos tendríamos que remontar a 2008, año en que se desata la crisis económica y financiera en Europa occidental y en América del Norte.
-¿Por qué esto impacta en China?
-Por un lado, disminuyen las inversiones directas extranjeras provenientes de Occidente, lo que produce un desaceleramiento en la producción china. Incluso los países occidentales comienzan a comprarle menos a China, lo que genera preocupación en el gobierno, ya que al afectar la producción peligra la mano de obra y existe la posibilidad de provocar descontento social, produciendo manifestaciones que puedan tener luego un impacto político. Es por ello que desde 2010 se lanza una nueva política económica que aspira gradualmente a disminuir la dependencia en el sector externo y hacer uso del gasto público y del consumo interno como un nuevo motor de la economía.
¿-Cómo vinculo eso con el presente?
-Bueno, en el caso específico de la cuestión bursátil, el chino, más allá de contar con un mayor ingreso debido a estas políticas de estímulo, se caracteriza por tener una alta propensión al ahorro. Entonces, en lugar de gastar más, emplearon sus ahorros en la bolsa. Esto generó el auge de la bolsa dos años atrás, pero como no son avezados jugadores, se produjeron rumores e incertidumbre y hubo muchos que prefirieron salir de la bolsa y vender. Además, está la cuestión de la devaluación del yuan, que también se vincula con este proceso por el hecho de que el gobierno además de alentar el consumo interno para que la producción china no decaiga, al mismo tiempo devalúa a los efectos de alentar las exportaciones.
-Hubo otras especulaciones que vinculaban las salidas de las posiciones financieras en China con la posibilidad de que el tesoro norteamericano decidiera un aumento de las tasas y el abandono de esas posiciones respondía a la posibilidad de ir hacia colocaciones más seguras y estables en Estados Unidos. ¿Esto tiene alguna influencia o son sólo especulaciones?
-Desde el punto de vista de la incidencia que tenga lo que haga Estados Unidos en el pequeño ahorrista chino, no estaría seguro. Pero como no sólo el pequeño ahorrista se ha retirado, sino también el grande, comparto también tu opinión al respecto.
-¿El fortalecimiento del mercado interno puede significar mayores compras en la Argentina o es un efecto neutro?
-Personalmente y como académico, observo que si bien un yuan devaluado desalienta las importaciones, si tenemos en cuenta cuáles son los productos que China importa de nuestro país, que son básicamente insumos, materias primas, que tienen que ver con darle de comer a los chinos, o el empleo de la soja como forraje para alimentar al ganado chino, digamos que no son bienes suntuarios de los cuales se pueden prescindir, es decir, se van a desalentar las compras al exterior de productos lujosos, ya las clase media- alta y alta de China no se va a ver tan cómoda portando a yuan devaluado, pero estrictamente con lo que tiene que ver con lo que exporta Argentina, si bien el precio de las materias primas se está cayendo a nivel mundial, dudo que en cuanto a volúmenes seamos gravemente afectados.
-En la autopista que va de la Gran Muralla a Beijing, yo he visto autos de los que se denominan de alta gama, una cantidad que no había visto en ninguna ciudad del mundo.
-Es una evidencia del éxito de la reforma económica, si bien por otro lado tenemos que tener presente que no ha derramado a la mayoría de la población china.
-¿Qué representa en la actualidad China para el mundo en términos económicos y políticos?
-Es todo un interrogante para la mentalidad occidental, porque en principio tenemos desde 1949 un partido comunista en el poder, que a lo sumo se transformó de ser totalitario a autoritario, pero obviamente no es democrático, lo cual implementa una reforma económica de transición hacia una economía de mercado, hoy podemos afirmar que la economía china ya es mixta, si bien aún un porcentaje importante de los medios de producción están en mano del estado, si tomamos la contribución al PBI, es el sector privado y el sector mixto los que contribuyen con más del 50 por ciento a la generación de la riqueza en China. Tenemos eso que  para nosotros parece contradictorio, pero para ellos no, ellos hablan de socialismo con peculiaridades chinas, y después toda la cuestión de componente cultural, que es muy distinto a lo que somos nosotros como latinos, pero yo siempre digo que somos todos seres humanos con las mismas necesidades, con los mismos sentimientos y no es para nada imposible comprender al otro e interactuar con el otro.
-¿Es inevitable el tránsito pacífico de China del socialismo al capitalismo?
-Si bien no reniega de sus principios doctrinarios, por otro lado aspira a brindarle bienestar a la población, y ellos han percibido que es más bien a través de la acumulación capitalista lo que contribuye de mejor manera a estos objetivos, por eso para nosotros es un híbrido y algo difícil de entender; creo que se va a mantener este esquema a los sumo con un cierto grado de apertura política controlado al estilo de los demás países del sudeste y del nordeste asiático, pero por lo menos en el corto plazo, no creo que se imponga un capitalismo o una democracia al estilo occidental en China.
Gentileza de la revista virtual GRACUS

lunes, 31 de enero de 2011

La crisis entre Davos y Egipto



Polémica nota de Julio Gambina, profesor de Economía Política en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario. ¡Bienvenido el debate hacia el futuro!

Con más de treinta jefes de Estado y de Gobierno, funcionarios de 90 países y un conjunto de grandes empresarios, asesores e influyentes periodistas e intelectuales del poder económico mundial tomaron parte del cónclave del Foro Económico Mundial, más conocido como el Foro de Davos, que desde 1971, regularmente, pasan revista a la situación mundial y pretenden fijar línea sobre las políticas a seguir.

En simultáneo al cónclave del poder, miles de manifestantes poblaron de resistencia las calles de varios países del norte de África y medio oriente, haciendo evidente el sufrimiento de los pueblos por el ejercicio del orden capitalista. La represión y muerte de decenas de manifestantes es la respuesta de los gobiernos y el saldo hasta ahora. Aún fuera del temario, la rebelión popular se coló en las discusiones del poder económico mundial.

Unos 2.500 participantes se concentraron en Davos para discutir “Los enfoques comunes para la nueva realidad”. Esa “nueva realidad” era pensada como superación de la crisis, ante los datos del crecimiento de la economía estadounidense (2,9% para el 2010, luego del -2,6 del 2009)[1], pero en el mismo momento de la reunión estalló la rebelión popular en Túnez, Yemen y especialmente Egipto, país paradigmático para el mundo capitalista, especialmente EEUU que lo asiste con fondos por 1.500 millones de dólares anuales. Por ello adquirió otra relevancia en el cónclave de los poderosos, el análisis del aumento de los precios de los productos básicos, y el tema de la deuda soberana en alusión a la continuidad de la crisis mundial.

El tema del aumento de los alimentos es clave para pensar la revuelta en Egipto, gran importador de alimentos, especialmente de trigo. Egipto es un importante comprador de trigo a la Argentina. La hambruna es la reversa del alza de los precios y si estos estimulan nuevas burbujas de especulación, en paralelo no deben sorprender los impactos regresivos sobre buena parte de la población mundial. No es sorpresa la movilización popular cuando el hambre se instala en forma generalizada. Hambre y represión por un lado, y del otro suba del oro, las comodities, alimentos y los bonos para refugio de inversores interesados en la ganancia y no en los 1.020 millones de hambrientos según la FAO.

La cuestión de la deuda externa preocupa, especialmente cuando EEUU acaba de superar los 14 billones de dólares de su deuda pública y privada, siendo la pública de 3,5 billones de dólares, superando ampliamente el problema históricamente concebido para los países del sur del mundo (en desarrollo), que en conjunto acumulan una deuda pública de 1,4 billones de dólares[2].

Un monto que representa el 10% de la deuda total de EEUU. El endeudamiento público estadounidense supera dos veces y medio el de los países en desarrollo. La mitad de la deuda total de EEUU fue asumida en los últimos seis años, tres de los cuales han sido en situación de crisis evidente.

Hoy la deuda es problema por los elevados niveles que se registran en los países capitalistas desarrollados. Francia solamente acusa una deuda pública de 1,2 billones de dólares, casi similar a la totalidad del mundo en desarrollo. Mientras en América Latina, la deuda total, pública y privada representa el 22% del PBI, para Gran Bretaña es el 400%, Portugal el 263%, España el 169%, Grecia 168%, Alemania 148%, EEUU 100% e Irlanda el 979%. Convengamos que los principales acreedores de esos países son los bancos transnacionales, quienes aceleradamente, como en los 80, en tiempos de la crisis de la deuda latinoamericana, están generando condiciones para transferir el costo del quebranto hacia los trabajadores y lo pueblos de esos países y del mundo. Son los temas que preocuparon al poder económico en DAVOS.

Deuda, capitalismo y crisis son tres categorías para explicar la política del poder mundial, del curso contemporáneo del capitalismo actual. La consigna del no pago se resignifica para los pueblos del mundo, contra el régimen del capital y su chantaje del endeudamiento, ayer contra el sur del mundo y hoy en el norte. Es parte de un programa a sostener junto al impuesto al movimiento internacional de capitales y el rechazo al conjunto de estrategias de liberalización (tratados de libre comercio, tratados bilaterales de inversión, los paraísos fiscales, y otras formas de defensa de las inversiones extranjeras), tanto como el desarme de la estructura financiera comandada por los organismos internacionales, especialmente el FMI y el Banco Mundial.

Hace falta una nueva arquitectura financiera y económica sustentada desde el sur, lo que supone discutir el patrón de cambio mundial y terminar con la hegemonía del dólar y las pretendidas sustituciones del euro o de la moneda que sea en función del capital y el régimen de explotación.

China en la mira de Davos

Otro de los temas en que se concentró la atención en Suiza fue conocer de cerca la realidad de países llamados emergentes, especialmente China e India, que pese a la crisis mantienen elevados niveles de crecimiento y son destino principal de las inversiones capitalistas a escala global.

La situación China fue explicada por la más numerosa delegación del cónclave, y remitió a la política de modernización y oportunidades para las inversiones y el mercado inmobiliario chino. China ya es el segundo PBI del mundo, que con sus 5,5 billones de dólares expresa un tercio respecto del registro estadounidense y superando a Japón y Alemania en el podio de las cuatro mayores economías del mundo.

Muchos escucharon las argumentaciones chinas, al tiempo que presionaron a los participantes chinos para flexibilizar las políticas de ese país, especialmente referidas a las presiones del G7 para una apreciación del Yuan, con vistas a mejorar las balanzas comerciales de las principales potencias capitalistas en crisis con China.

El papel del gigante asiático no se vincula solo con la economía mundial, sino que crecientemente pesa en la escena política. Es un tema trascendente para el poder mundial, pero también para quién piense en términos alternativos, incluso más allá del debate sobre el “modelo chino”, si socialista ó en tránsito al capitalismo, o directamente capitalismo de Estado.

No resulta menor la persistencia de la apropiación de la renta del suelo, la propiedad estatal sobre los medios de producción y la planificación estatal, no solo de la economía. Se trata de un tema estratégico en la disputa del poder mundial.

China es crecientemente importante para la Argentina, siendo ya el segundo socio comercial después de Brasil, y con un peso en ascenso en las inversiones externas directas que se registran en los últimos años.

Hace poco se conoció la compra del 50% del paquete accionario de BRIDAS por parte de una transnacional china. Fue una inversión por 3.100 millones de dólares. Se conocen inversiones diversas en nuestro país: para explotar gas en Tierra del Fuego; minería en las provincias cuyanas y del norte; la compra de tierras para producción agrícola, especialmente soja, producto del cual China es principal comprador.

Vale la mención sobre China ante la recepción en estos días en nuestro país de la Presidente del Brasil, la primera salida al exterior de Dilma Rousseff desde la llegada al gobierno.

Han sido crecientes las relaciones entre Brasil y Argentina en el último tiempo y son importantes las expectativas de acciones conjuntas, incluso entre ambos y la potencia asiática, una cuestión estratégica de las relaciones internacionales en un momento de crisis de la economía mundial y de disputa del orden mundial.

Pero existen interrogantes sobre estas relaciones.

¿El nuevo poder de países como China o Brasil, se jugará en la disputa de poder al interior del G20, con hegemonía plena de los países capitalistas desarrollados, especialmente de EEUU, pese a la crisis? ¿Puede pensarse en otro tipo de integración, que privilegie la relación Sur-Sur? ¿Qué puede hacer Argentina en este sentido con sus dos socios económicos principales? ¿Qué lecturas realizar a 10 años de la revuelta argentina y en momentos del levantamiento egipcio? ¿Se salió de la crisis, o el crecimiento de las principales economías augura nuevos problemas para los países dependientes en el capitalismo mundial?

Nuestra hipótesis apunta a señalar las contradicciones de la situación mundial, con persistencia de la crisis y señales concretas, especialmente de movilizaciones populares (en Bolivia contra el aumento del combustible y en Egipto contra el régimen de Mubarak y la asistencia estadounidense) para pensar en términos de alternativas al capitalismo. El socialismo vuelve a ser una posibilidad para construir otras relacione sociales.

Modestas expectativas desde el poder económico

En el Foro de Davos[3] intentaron trazar el rumbo político del capitalismo contemporáneo con ciertas prevenciones, pues el mismo fundador y presidente del FEM, Klaus Schwab, afirma que se abre "una era de modestia"[4], anunciando una pobre superación de la crisis, con bajos niveles de crecimiento (un 2,9% informado por EEUU para el 2010).

Un primer interrogante es si resulta correcto hablar de “nueva era” cuando aún sobrevive la situación de crisis de la economía mundial, donde el desempleo creciente continúa sido el efecto inmediato y evidente que sufren los sectores más desprotegidos en el capitalismo mundial. En EEUU el desempleo no baja del 10% y en España superó el 20%. Sin considerar la agresión y ofensiva que se mantiene sobre los recursos naturales, situación que agrava los peligros ambientales y afectan a recursos estratégicos como el agua y la tierra.

La crisis del “modelo productivo y de desarrollo” subsiste y es grave para pensar en términos de “nueva era”. La revuelta en los países árabes y el medio oriente da cuenta de situaciones que no siempre consideran los analistas del poder económico. Aludo al hartazgo de los pueblos a sus condiciones de vida, aunque no queden claras las alternativas económicas y políticas, generando por cierto un desafío para el pensamiento y la práctica por la emancipación.

El principal ejecutivo del Foro de Davos, Klaus Schwab, agrega que "En esta nueva realidad, somos nosotros, las víctimas colectivas, las que deben hacer el futuro más seguro. Y como ni los gobiernos ni las empresas solos podrán superar la complejidad de los desafíos globales, la frontera entre economía y política se va a hacer aún más pequeña"[5].

Es muy curioso cómo se incluye a los victimarios, a los responsables de la crisis entre las víctimas. ¿Quiénes son los responsables de las políticas que llevaron a la crisis, sino el propio sistema financiero y económico internacional presente en Davos desde 1971? ¿Quién empujó y empuja la liberalización de la economía, sino los partícipes habituales de Davos desde sus posiciones de poder?

Más interesante aún resulta la reflexión que alude al vínculo entre economía y política, especialmente para pensar en la respuesta a Davos que provendrá la próxima semana desde DAKAR, cuando se reúna del 6 al 11 de febrero de 2011, la contra cara del FEM, el Foro Social Mundial (FSM), cuya consigna por otro mundo posible se mantiene como realidad y desafío. Es la señal que proviene de África y del oriente medio, aunque no se conozca exactamente el rumbo futuro de superación.

Aquel “que se vayan todos” vuelve a reaparecer en el escenario político y económico global. El desafío está en la construcción de alternativas, que supone nuevos cursos para el pensamiento y la acción emancipatoria.

Nuevos modos y formas de producción y apropiación de la naturaleza, donde el buen vivir de las comunidades andinas nos ofrecen posibilidades para pensar en nuevos tiempos, pero sobre todo, nuevas formas de pensar el agrupamiento social con perfil y objetivo político para la emancipación y transformación social. Los renovados intentos de democratizar la economía y la sociedad venezolana con mecanismos de poder popular, especialmente de los trabajadores en la gestión empresaria son estímulos para pensar el nuevo tiempo. El ejemplo persistente del proyecto revolucionario en Cuba es también referencia, especialmente en tiempos de renovación sustentada en un gran debate y movilización d la población cubana.

La alusión andina, por Bolivia o Ecuador, como la referencia a Venezuela y Cuba son atinentes para discutir los límites de unos procesos complejos, especialmente en el sur de América, pero también en otros países de la región, que formulan un discurso anti neoliberal sin sustanciar cambios profundos en la estructura económico social capitalista. El problema es el límite que se establece para la constitución de sujetos por la emancipación. Es un debate cotidiano en la política de nuestros países y también parte esencial de la discusión en el movimiento de movimientos, el FSM.

¿Es posible ir más allá de lo real existente? Se puede superar el posibilismo de que la realidad “es lo que hay”, como único imaginario posible. América Latina es un gran laboratorio para pensar al respecto, si se tiene la mira en las demandas de los pueblos por renovar y revolucionar las relaciones sociales, en la economía y en la política.



[1] Son datos del Departamento de Comercio de EEUU, leídos en el sitio de internet el 30-01-11: http://www.bea.gov/index.htm

[2] Los datos sobre deuda externa están sacados de Eric Toussaint. Crisis Global. Del Norte al Sur del planeta: la deuda en todos sus estados. Presentación para Conferencia en Quito el 27 de enero de 2011, en la sede del Banco Central de Ecuador.

[3] Amplia información sobre discursos y debates en: http://www.weforum.org/

[4] El Foro Económico Mundial de Davos debate el nuevo escenario tras la mayor crisis desde 1930. En ámbito.com del miércoles 26 de enero de 2011 y consultado el 30 de enero de 2011 en: http://www.ambito.com/noticia.asp?id=565509

[5] Ib.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Alain Badiou: “No renuncio a la idea del comunismo”


Badiou, filósofo, dramaturgo y novelista francés, es un autor que hemos mencionado, o citado en más de una oportunidad, autor de "La hipótesis comunista". En estos dias, en la marña de noticias, pasó casi desapercibido un bello --si se me permite la palabra-- y sugerente reportaje de Eduardo Febbro, que compartimos con nuestros amigos.

La figura esbelta, la firmeza juvenil de la voz y el apretón de manos sólido -poco común en Francia- introducen al personaje real de Alain Badiou. Este filósofo original es el pensador francés más conocido fuera de las fronteras de su país. Su obra, extensa y sin concesiones, abarca una crítica férrea a lo que Alain Badiou llama “el materialismo democrático”, es decir, un sistema humano donde todo tiene un valor mercantil. Badiou no ha renunciado nunca a defender un concepto al que muchos creen quemado por la historia: el comunismo.

En su pluma, Badiou habla más bien de “la idea comunista” o de la “hipótesis comunista” antes que del sistema comunista en sí. Según el filósofo francés, todo lo que estaba en la idea comunista, su visión igualitaria del ser humano y de la sociedad, merece ser rescatado. La idea comunista “aún está, históricamente, en sus inicios”, dice Badiou.
El horizonte de su filosofía es polifónico: sus componentes no son la exposición de un sistema cerrado sino un sistema metafísico exigente que incluye las teorías matemáticas modernas -Gödel- y cuatro dimensiones de la existencia: el amor, el arte, la política y la ciencia. Pensador crítico de la modernidad numérica, Badiou ha definido los procesos políticos actuales como una “guerra de las democracias contra los pobres”. El filósofo francés es un excelso teórico de los procesos de ruptura y no un mero panfletista. Badiou convoca con método a repensar el mundo, a redefinir el papel del Estado, traza los límites de la “perfección democrática”, reinterpreta la idea de República, reactualiza las formas posibles y no aceptadas de oposición y pone en el centro de la evolución social la relegitimización de las luchas sociales.
Alain Badiou propone un principio de acción sin el cual, sugiere, ninguna vida tiene sentido: la idea. Sin ella toda existencia es vacío. A sus más de 70 años, Badiou introdujo en su reflexión el tema del amor en un libro brillante y conmovedor que acaba de salir en Francia y en el cual el autor de El ser y el acontecimiento define al amor como una categoría de la verdad y al sentimiento amoroso como el pacto más elevado que los individuos puedan plasmar para vivir.

La “idea” y el “materialismo democrático”

-Usted defiende un principio básico de nuestra inscripción en la existencia, del cual se desprenden también nuestros compromisos políticos: una vida sin ideas no es una vida.
-La verdadera pregunta de la filosofía consiste en saber qué es una vida verdadera, qué es vivir, qué es el destino. Pero la filosofía debe aportar respuestas mínimas a estas preguntas. Mi respuesta, que es a la vez una hipótesis y una conclusión, es que la verdadera vida es una vía que acepta estar bajo el signo de la idea. Dicho de otra manera, una vida que acepta ser otra cosa que una vida animal. En todas las situaciones siempre persiste la voluntad de querer algo y esa voluntad sólo tiene sentido en relación con una voluntad de transformación.

-¿Cómo se inscribe esa idea de la idea en plena dictadura de lo que usted llama “el materialismo democrático”? En suma, ¿cómo existir, con qué idea, en un mundo donde todo tiene forma de producto?
-Ese es el principal problema de la vida contemporánea. Se ha establecido un régimen de existencia en el cual todo debe ser transformado en producto, en mercadería, incluidos los textos, las ideas, los pensamientos. Marx lo había anticipado muy bien: todo es medible según su valor monetario. ¿Qué es entonces una vida bajo el signo de la idea en un mundo como éste? Hace falta una distancia con la circulación general. Pero esa distancia no puede ser creada sólo con la voluntad, hace falta que algo nos ocurra, un acontecimiento que nos lleve a tomar posición frente a lo que pasó. Puede ser un amor, un levantamiento político, una decepción, en fin, muchas cosas. Allí se pone en juego la voluntad para crear un mundo nuevo que no estará a la orden del mundo tal como es, con su ley de circulación mercantil, sino por un elemento nuevo de mi experiencia.

La “idea comunista”

-Usted es uno de los pocos pensadores que aún defienden eso que usted llama “la idea comunista”. Usted pone al comunismo como una ilusión actual.
-Sé muy bien que algunas empresas que se reivindicaron comunistas fracasaron porque no lograron crear el mundo nuevo que pretendían y terminaron provocando daños considerables y situaciones terribles. Tenemos dos opciones: o decimos que esa hipótesis comunista de un mundo que no estaría regulado por la mercadería, el producto, no puede ser realizada, entonces nos resignamos al mundo tal como es; o mantenemos la hipótesis comunista. Si la mantenemos también hay que conservar la palabra. Si de la experiencia histórica sacamos la conclusión de que hay que abandonar la palabra, eso sería un retroceso no necesario. Podemos hacer nuestro propio balance de lo que ocurrió en el siglo XX a partir de la posibilidad de redefinir qué es el comunismo como porvenir posible. Esa es mi elección. Sé que se trata de un trabajo largo, que requiere mucha reflexión y que será más mundial que antes. La primera batalla consiste en mantener la fuerza y el significado de esa palabra.

-¿Qué se puede recuperar, qué se puede volver a leer, de lo que fue con todo un naufragio real en la práctica del comunismo? ¿Qué mensaje hay aún en la idea comunista?
-Creo que podemos volver a lo que el comunismo quería decir no sólo para Marx sino para muchos revolucionarios del siglo XIX. Para ellos, el comunismo tenía un sentido común que era la idea de una sociedad extraída del principio del interés, es decir, una sociedad que no está gobernada por el hecho de que un hombre persigue su interés sino por la idea de la asociación de los hombres. Es esa asociación la que define los proyectos o las metas colectivas. En el siglo XX esa idea se convirtió en la de un Estado todopoderoso que resuelve todos los problemas planteados a la sociedad. Entre la definición del siglo XIX y la del XX hay una enorme distancia.

-¿Qué ocurrió entre las dos?
-La obsesión del poder. Las organizaciones obreras, militantes, revolucionarias, que habían sido aplastadas varias veces en el siglo XIX, se obsesionaron con la idea del poder y la pregunta “¿cómo vencer?”. Hubo dos alternativas a esa convicción: están los que se unieron a la democracia parlamentaria ordinaria con la idea de vencer haciéndose elegir. Pero claro, fueron electos y no cambiaron nada, el mundo siguió siendo el mismo. Del otro lado, están quienes se lanzaron en la organización de la sublevación armada. Pero, lamentablemente, lo hicieron mediante la militarización violenta de la acción política que desembocó en Estados militarizados que resolvían los problemas con la violencia. Hemos llegado de alguna manera a un final porque ni la hipótesis de la vía pacífica y electoral, ni la hipótesis de un aparato estrictamente militar encargado de resolver los problemas políticos condujeron al comunismo según el sentido original del término. Y el problema de la acción política actual es totalmente oscuro. Asistimos a una mundialización capitalista sin freno y, en ella, las fuerzas políticas dan muestras de más debilidad que de fuerza.

La impunidad y la violencia

-Sea cual fuere la situación mundial en la que nos encontremos, en Africa, en Medio Oriente, en Asia, en América latina o en las democracias occidentales, nos enfrentamos a la misma indolencia, al mismo salvajismo, a la misma impunidad, a la misma asimetría por parte de los poderes, la misma violencia.
-Estoy profundamente convencido de que la forma en que la sociedad está organizada a escala planetaria alienta y crea llamados a la violencia. La razón principal radica en que, para el sistema, la realidad humana es la competencia. La idea de Hobbes según la cual el hombre es un lobo para el hombre constituye la convicción profunda de nuestra sociedad. Por esa razón genera violencia constante: la sociedad da el derecho general para que, en su propio interés, se pisotee a los demás. La prensa más ordinaria hace el elogio de esa violencia. Los diarios hablan de cómo tal banco aplastó al otro, de cómo la gente fue expulsada, etc., etc. Eso, dicen, es la vida, la competencia. Pero hay que pagar el precio. Mientras no enunciemos que las sociedades deben construirse en base a la asociación y no a la competencia permaneceremos en el elemento primordial de la violencia. No digo que la violencia va a desaparecer. La sociedad alienta sistemáticamente la violencia y luego se ve obligada a combatirla con una represión terrible. Como la violencia está constantemente incitada, hace falta un aparato policial para controlarla. El resultado es que terminamos agregándole a la violencia social la violencia del Estado. Debemos cambiar los pilares de la existencia colectiva. Pero el ser humano es capaz de otra cosa que toda esa violencia: es capaz de entrega, de amor. Tiene una doble capacidad. Puede ser un animal de competencia pero también un animal altruista, interesado en la acción colectiva, capaz de encarnar ideales, puede ser un enamorado o un científico desinteresado. Saber qué aspecto del ser humano alentamos es una decisión fundamental.

-En el seno de los sistemas políticos occidentales hay algo que se degradó profundamente en el último cuarto de siglo. Esa evolución drástica está perfectamente retratada en dos libros suyos: El Primer Manifiesto por la filosofía, de los años ‘80, y el Segundo Manifiesto, publicado el año pasado.
-El Primer Manifiesto recoge las últimas esperanzas del mundo de antes. Pero en los últimos veinte años hubo cosas esenciales que cambiaron, entre ellas, la hegemonía del capitalismo liberal competitivo y violento. Intervino también otra cosa: una suerte de clara complicidad con ese sistema por parte de los intelectuales, incluidos los franceses. Ha sido una forma de decir que no se puede hacer ni esperar otra cosa, que el mundo natural es así. Esto se aceleró con la desaparición de la Unión Soviética y de los Estados Socialistas. En mi opinión éstos ya se habían muerto desde hacía mucho. Su experiencia ya no tenía más fuerza, ya no proponía nada nuevo a la humanidad. Lo cierto es que la desaparición completa de todo eso fue vivida por el capitalismo liberal como una victoria que le abría el espacio del mundo entero para desplegarse. Las formas de violencia y de complicidad intelectual con esa violencia se desarrollaron mucho. Creo que esto se inició a finales de los años ‘70. La nueva figura fundamental es que la opinión, en vez de estar drásticamente dividida, es masivamente consensual. Este resultado cambia el horizonte, la perspectiva, de un filósofo. El filósofo es aquel que siempre lucha contra las opiniones dominantes, es decir, las opiniones del poder. Hoy el combate es mucho más complejo y singular que el de los años ‘60. En esos años los filósofos críticos y comprometidos políticamente dominaban el escenario intelectual. Eso se dio vuelta. Hoy son los perros guardianes de quienes mandan. Hemos estado, con los años Bush, en una combinación extraordinaria de violencia y de mentiras. En el fondo, los occidentales, la población incluida, fueron culpables porque aceptaron todo eso. Hay que salir de todo esto. La humanidad no podrá continuar en este camino, si no irá hacia su eliminación. Se trata de reconstruir una visión del mundo y de la acción alejada de este horror.

La ilusión tecnológica

-La tecnología forma parte también de esta sociedad, de esta violencia. Las nuevas tecnologías instauraron una suerte de ilusión igualitaria, que es muy molesta, que parece decir en filigrana: puesto que estamos conectados, todos somos iguales. Ahora bien, no hay nada más virtual que esa igualdad. La realidad está presente, las diferenciaciones son patentes, el pensamiento tecnológico contaminó el pensamiento humano.
-La tecnología es la realización de una ideología que existía antes. Creo que es la ideología la que crea la tecnología, y no al revés. Esta falsa concepción de la igualdad es muy antigua. La desigualdad actual considera de forma abstracta que los diferentes individuos son iguales. Se pretende creer que los individuos tienen a su alcance el mismo sistema de posibilidades. La gente no tiene la misma realidad, pero se argumenta que cuenta con las mismas posibilidades. Es la mitología con la cual se decía que en Estados Unidos el vendedor de diarios puede convertirse en millonario y, por consiguiente, es igual a cualquier millonario. Con ese argumento, la única diferencia radica en que uno realizó la posibilidad de ser millonario y el otro no. Hay entonces una concepción tradicional y falaz de la igualdad propia al mundo burgués y competitivo. ¡Todos podemos competir! Esa es la igualdad competitiva. Pero pienso que la tecnología de Internet y la conexión universal son la realización material y tecnológica de esa ilusión igualitaria. Esa ilusión está muy ligada al materialismo democrático porque incluye la idea de que todas las opiniones valen y son iguales. ¡Estamos conectados y lo que yo digo vale tanto como lo que dice otro! Con tal de que las cosas circulen, tienen valor. Eso es falso. Lo real sigue siendo violentamente desigual, competitivo, brutal, indolente. No basta con tener una máquina en la que podamos decir lo que pensamos para acceder a la igualdad. En realidad, cuanto más se expande ese tipo de igualdad ilusoria, menos poder tiene la gente. Observe la crisis que vivimos: estábamos todos conectados y de pronto irrumpió la realidad para decirnos: ¡Atención, de pronto todo se puede derrumbar! La crisis vino a recordar que esta suerte de euforia igualitaria en la cual estábamos era artificial. En el mundo competitivo la igualdad es siempre artificial. Y esa igualdad artificial puede ser una igualdad tecnológica justamente porque la tecnología es un artificio.

La reinvención del amor

-Usted es uno de los pocos filósofos contemporáneos que ha introducido en su reflexión algo único, es decir, el amor. Usted repite a menudo que es preciso reinventar el amor. ¿Cómo se hace eso?
-El amor es un gesto muy fuerte porque significa que hay que aceptar que la existencia de otra persona se convierta en nuestra preocupación. Mi idea sobre la reinvención del amor quiere decir lo siguiente: puesto que el amor se refiere a esa parte de la humanidad que no está entregada a la competencia, al salvajismo; puesto que, en su intimidad más poderosa, el amor exige una suerte de confianza absoluta en el otro; puesto que vamos a aceptar que ese otro esté totalmente presente en nuestra propia vida, que nuestra vida esté ligada de manera interna a ese otro, pues bien, ya que todo esto es posible ello nos prueba que no es verdad que la competitividad, el odio, la violencia, la rivalidad y la separación sean la ley del mundo. El amor está amenazado por la sociedad contemporánea. Esa sociedad bien quisiera sustituir el amor por una suerte de régimen comercial de pura satisfacción sexual, erótica, etc. Entonces, el amor debe ser reinventado para defenderlo. El amor debe reafirmar su valor de ruptura, su valor de casi locura, su valor revolucionario como nunca lo hizo antes. No hay que dejar que el amor sea domesticado por la sociedad actual -que siempre busca domesticarlo-. En otros tiempos, las sociedades clericales y tradicionales buscaron domesticarlo por el matrimonio y la familia. Hoy se busca domesticar al amor con una mezcla de pornografía libre y de contrato financiero. Pero debemos preservar la potencia subversiva del amor y apartarlo de esas amenazas. Y ello es extensivo a otras cosas: el arte debe también apartarse de la potencia del mercado, la ciencia igualmente. Allí donde hay un pensamiento humano activo y desinteresado hay un combate para liberarlo de los intereses.

-Usted también dice que el amor es un proceso de verdad.
-El amor saca a la luz lo que es una diferencia. En el amor aceptamos ponernos de a dos para explorar no ya lo que creían los románticos, es decir, la fusión, sino lo que es aceptar la diferencia del otro, aceptarla apasionadamente. El amor es todo lo contrario del individualismo que nos proponen. Se nos propone una soberanía del individuo, pero en realidad el individuo sólo es soberano de sus propios intereses. En cuanto hacemos algo interesante dejamos de ser soberanos. Si realizamos una demostración matemática los otros matemáticos vendrán a verificar que es cierta, dependemos de ellos. En el amor ocurre lo mismo. La soberanía es compartida con la presencia del otro. La idea de la soberanía individual es pobre porque excluye las actividades interesantes de la vida humana. El individuo se vuelve creador cuando acepta dejar de ser soberano.

-¿Qué le queda a una pareja enamorada en un mundo como éste? ¿La revuelta, la música, la poesía, el sexo, la indiferencia, la violencia, la sabiduría? ¿Cuáles son los ejes de una emancipación positiva frente a esta máquina infernal que es el mundo?
-En la situación de crisis y de desorientación actual lo más importante es guardar las manos sobre el timón de la experiencia que estamos llevando a cabo, sea en el amor, en el arte, en la organización colectiva, en el combate político. Hoy, lo más importante es la fidelidad: en un punto, aunque sea en uno solo, hay que tratar de no ceder. Y para no ceder debemos ser fieles a lo que pasó, al acontecimiento. En el amor hay que ser fiel al encuentro con el otro porque vamos a crear un mundo a partir de ese encuentro. Claro, el mundo ejerce una presión contraria y nos dice “cuidado, defiéndase, no se deje abusar por el otro”. Con eso se nos está diciendo “vuelvan al comercio ordinario”. Entonces, como esa presión es muy fuerte, el hecho de mantener el timón hacia el rumbo, de mantener vivo un elemento de excepción, es ya extraordinario. Hay que pelear por conservar lo excepcional que nos ocurre. Después veremos. De esa forma salvaremos la idea y sabremos qué es exactamente la felicidad. No soy un asceta. No estoy por el sacrificio. Estoy convencido de que si logramos organizar una reunión con obreros y ponemos en marcha una dinámica, si podemos superar una dificultad en el amor y nos reencontramos con la persona que amamos, si hacemos un descubrimiento científico, ahí empezamos a comprender qué es la felicidad. La felicidad es una idea fundamental.