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viernes, 11 de diciembre de 2020

Relaciones de Fuerza, Protagonismo y Poder Popular

 

Este viernes, a raíz de la emergencia sanitaria y económica agravada por la pandemia, el Congreso convirtió en ley un modesto gravamen que se aplicará por única vez a 12.000 multimillonarios en dólares, en un país de 45 millones de habitantes, de los cuales casi la mitad son pobres.

Como anticipamos, junto al desenmascaramiento de las hipócritas mentiras del establishment hay que advertir que la aprobación legislativa no impedirá los intentos de frenarlo, que los multiplicará mediante sus empleados políticos y mediáticos, mientras alistan un ejército de tributaristas y abogados para enterrarlo con la ayuda de una justicia adicta.

Entonces, cabe preguntarse si el gobierno cree que, con la búsqueda de acuerdos superestructurales, en las cámaras legislativas o con las corporaciones, alcanza para imponer este tipo de decisiones, mejorar la actual relación de fuerzas y asegurar un rumbo de recuperación y transformación.

El interrogante se extiende al conjunto del movimiento nacional y popular, donde conviven expectativas y posturas diferenciadas:

1) quienes creen que el triunfo electoral de diciembre de 2019 emparejó la ventaja del bloque dominante, pero ante las abrumadores dificultades heredadas y presentes es desaconsejable y hasta peligroso intentar revertirla. No hay que reclamar, menos cuestionar, y esperar pasivamente la sabia decisión de quienes comandan el barco, o -tal vez- confiar en que mágicamente predominen los que consideran “buenos”, mejores, o menos malos.

2) quienes entendemos que la ventaja del poder real se mantiene e incluso se afirma y envalentona ante cada retroceso o vacilación que logran con su presión a un gobierno insuficientemente rodeado del reclamo y la movilización popular.

Con el sujeto pueblo ausente de las ecuaciones oficiales, todo indica que es el primer sector el que va imponiendo su peligrosa cautela, incluso cuando avanzan decisiones valiosas, pero cuya suerte hipotecan a la mayor o menor capacidad de sus operadores políticos, al “toma y daca” en un juego de intereses ocultos para los más.


¿Hay otro camino para impulsar un programa de medidas favorables a las grandes mayorías?

En el caso del gravamen a las grandes fortunas, como en tantos otros temas pendientes y acuciantes, proponemos iniciar un ejercicio colectivo de reflexión, abierto y entendemos necesario.

El debate, las negociaciones y la participación para enfrentar la furiosa reacción del privilegio ¿podría -y debería- ser encarado de otra manera antes, ahora y en el futuro?

Hablamos de impulsar con la fuerza organizada del pueblo otros proyectos positivos como el que penaliza la quema de campos o las restricciones al endeudamiento externo, ferozmente resistidos con gran prensa y difusión de falseadas y mentiras.

Es una metodología de demolición, probada y que usaran ante cualquier interno de una recomposición masiva de salarios, de reforma financiera o tributaria progresiva, sin los cuales no hay financiamiento para la recuperación ni dinamización del mercado interno para desarrollar del país.

Hablamos también, de confrontar con la poderos maquinaria corporativa agroindustrial y financiera, mediática y judicial, que impuso su poder para torcer el brazo al gobierno en la estratégica expropiación a los estafadores de Vicentin, la indignante permanencia de presos políticos, o al reducir el dramático tema de la tierra y la vivienda a un violento desalojo en Guernica.

El gobierno reduce su apuesta a los acuerdos superestructurales, a la ilusoria buena voluntad de banqueros, “unicornios”, grandes exportadores e industriales, cancha en la que siempre juega de visitante, con las reglas del local y sin pueblo en las tribunas.

No cuenta ni parece interesarle la presencia de las organizaciones populares para inclinar la balanza, al menos equilibrando fuerzas para, si de acordar se tratara, hacerlo en mejores condiciones para la inmensa mayoría de los argentinos, con la mira en un país inclusivo, productivo y en desarrollo.

Se repite con razón, pero con escaso o nulo eco entre importantes figuras del actual elenco gobernante, que las crisis deben pagarlas quienes las provocaron y se beneficiaron con ellas.

Los hay que consideran natural y “sustentable” que el pueblo vuelva a cargar con lo principal del sacrificio, para no irritar a los dueños de poder.

Por ahora prevalecen los que apuestan a la comprensión y buena voluntad de adversarios y enemigos, los que consideran desaconsejable inquietarlos con un programa estratégico, y aún menos con la convocatoria al protagonismo y organización del pueblo en defensa de sus derechos y la demanda un modelo de país realmente inclusivo.

Hablamos, finalmente, de una práctica política movilizadora y organizativa, una práctica que se aleje del castrador papel de espectadores pasivos al que nos reducen adversarios y no pocos compañeros de ruta en una más que heterogénea alianza electoral.

 

El Protagonismo Popular no es una consigna decorativa y vacía

Cuando decimos protagonismo y núcleos de poder popular no enarbolamos consignas vacías de mandato práctico, tampoco expresan un voluntarismo descolgado del nivel de conciencia y las dramáticas necesidades de nuestro pueblo.

Partimos de este presente, tal cual es, pero con un norte de construcción superadora de los obstáculos que nos limitan. Desde la unidad y diversidad del frente, pero con una firme disputa ideológica y política. Coordinando acciones sin el sectarismo de creernos depositarios de recetas infalibles, pero sin renunciar a dar batalla para imponer las ideas que consideramos más justas.

En temas como el gravamen a las grandes fortunas es necesario transitar una práctica política distinta, heredera de las mejores tradiciones de los años 60 y 70, aprendiendo de sus errores, pero lejos de las caricaturas de quienes pretenden demonizarlas para borrar de la memoria histórica ricas experiencias organizativas, con capacidad de movilizar a cientos de miles.

Es claro que no es tarea fácil, y lo evidencian las carencias manifestadas entre el anuncio y sanción del “aporte solitario”: una abrumadora hegemonía publica de las minorías que lo atacaron y una casi nula participación consciente y organizada de las estructuras políticas y sociales que serían sus beneficiarias.

En este y otros temas vitales que enfrentamos y enfrentaremos, ¿cómo sería esa otra práctica? ¿de qué manera facilitaría su tratamiento, aprobación e implementación?

¿Es posible promover núcleos que ensayen caminos de construcción de poder político alternativo al establishment? ¿Es viable desde ahí reducir los márgenes para la vacilación y los retrocesos, haciendo pesar sus reclamos y convicciones en la disputa de cada uno de las medidas que favorezcan, o afecten, los intereses populares?

 

¿Cómo se impulsa el Protagonismo y se construyen núcleos de Poder Popular?

Un paso ineludible es convocar a todas las organizaciones que integran y apoyan al Frente de Todos a institucionalizarlo, a debatir un programa a corto, mediano y largo plazo, a constituir miles de comités básicos a lo largo y ancho del país, tejer una red que los arraigue en los territorios y barriadas, lugares de estudio, trabajo y creación cultural, desde donde se organice y movilice sumando los objetivos propios de cada lugar.

En ese programa como orientación estratégica, en ese comando político para dirigir la acción y en esos comités concebidos como núcleos de poder popular en todo el territorio y todos los sectores, está la base para la participación consciente y el protagonismo.

Protagonismo y núcleos de poder popular no son formulaciones temerarias, mucho menos abstractas. Es un necesario camino de construcción colectiva para cambiar el rumbo y avanzar hacia una Patria para todos.

¿Podemos pensar este enfoque en concreto, por ejemplo, en relación al caso en particular del “aporte solidario”? Sí, como podríamos hacerlo con cada tema en disputa, con cada punto de un programa de recuperación y transformación.

Desde abril, cuando se planteó por primera la posibilidad de gravar a menos 12 mil supermillonarios locales, se inició una larga negociación superestructural: sectorial, parlamentaria e incluso al interior de la misma coalición de gobierno, donde también hubo quienes la frenaron e incluso resistieron.

No se trata de subestimar negociaciones necesarias, pero subrayamos aquello que no estuvo presente, ni siquiera insinuado: la necesidad de que nuestras propuestas se hagan carne en cada sector potencialmente beneficiado; de transformarlas en reclamo consciente que permita movilizar y organizar; tanto por este objetivo concreto como por el programa del FdT, cuya ausencia como rumbo estratégico es casi imperdonable.

En la práctica, si un 20% de lo recaudado con el gravamen a las megafortunas se destinará a la compra o elaboración de equipo, insumos y vacunas para el sistema sanitario, las fuerzas políticas del frente deben coordinar su acción unificadora y organizativa entre médicos, enfermeras, personal administrativo, entre trabajadores y empresarios del sector, y dentro de cada entidad que los agrupa.

A la vez, el frentismo debe convocar, organizar y movilizar a trabajadores y empresarios de las Pymes, donde se invertirá el 20% destinado a “sostener el empleo y las remuneraciones”, y hacer lo propio entre los actores de los ámbitos de exploración y desarrollo de la producción de gas natural, a donde se destinará otro 25%.

El mismo enfoque militante vale para la comunidad educativa, a cuyas becas Progresar irá un 20% de los fondos, o entre las organizaciones territoriales y vecinales de barrios populares, donde el 15% restante servirá para emplear y mejorar la vida de sus habitantes.

Todos deben aportar su movilización, tanto para enfrentar la resistencia como para aprobar las partidas y luego garantizar que lleguen a cada lugar en tiempo y forma.

Muy distinto hubiera sido el clima y desarrollo de las sesiones en Diputados y Senadores, distinto el impacto de la campaña de terror desatada para proteger la miserable actitud de un puñado de habitantes ante la crisis más dramática de nuestra historia, si la escasa movilizaciones que las rodearon hubieran sido masivas, y resultado de la acumulación de protagonismo popular organizado.

Y aún mayor sería la capacidad de concretar cada iniciativa si ese protagonismo fuese producto de la participación de las fuerzas que integran el FdT, de la acción de miles de comités básicos a lo largo y ancho del país, en cada lugar y ámbito de trabajo, estudio o creación.

Estaríamos, finalmente, haciendo valer la construcción de núcleos de poder popular para cambiar favorablemente la relación de fuerzas en nuestra patria. Un rumbo que despierta la ira de quienes verían peligrar sus privilegios, pero tambièn de muchos de sus empleados en la oposición, y algunos que en el propio FdT recelan menos de ellos, de su capacidad de daño, que de la potencia transformadora de un pueblo protagonista.

miércoles, 3 de junio de 2015

1.000 millones de desocupados: crisis de civilización

El 15 por ciento de una población mundial de 7 mil millones de personas no tiene empleo. El capitalismo camina hacia una catástrofe permanente, más destructiva que cualquier crisis anterior.

La crisis financiera que se inició en 2008 y se expandió rápidamente por todo el planeta es apenas el emergente de un fenómeno profundo que subyace como un iceberg: una crisis civilizatoria a la que el capitalismo no sabe como encaminar, aunque entiende que deberá utilizarla, como siempre, para proteger las ganancias de las multinacionales, reducir los salarios, achicar el estado de bienestar allí donde todavía exista, y todo eso sin preocuparse por la degradación ambiental, la reducción masiva del agua dulce, y, en fin, los retrocesos en materia de alimentación, empleo, salud, educación y vivienda en 2/3 partes del mundo.
Triste espectáculo de un capitalismo que ahora canibaliza a aquellos que antes había explotado. Ya no le alcanza con pasar de la plusvalía a la ganancia, del poco empleo al desempleo, con reducir a países de gran tradición (Grecia, España) poco menos que a la mendicidad internacional.
Quiere más y para obtenerlo no se detiene en guerras de todo tipo, en un desenfrenado espionaje que ya no discrimina entre amigos y enemigos, en la presión de un orden financiero que ha puesto de rodillas a las ganancias de la industria, el agro, el comercio, la tecnología y los servicios, con la consecuente influencia negativa sobre el empleo, el salario y el consumo.
Es una paradoja de los tiempos modernos, ya advertida por Chaplin en la película homónima a principios del siglo XX. A mayor avance de la ciencia y la tecnología, mayor retroceso de las condiciones de vida materiales de un cuarto de la población mundial.
Hoy el capitalismo es capaz de producir alimentos para dar de comer a toda la población del mundo y aún le sobraría un tercio. Pero no lo hace. Y no lo hace porque una cosa es el hambre, a secas, y otra es el hambre solvente, es decir el hambre que puede pagarse la comida.
Detengámonos por un momento en el empleo. Se sabe que el capitalismo es una máquina de generar contradicciones, pero las que viene generando en la década última ponen en peligro su propia continuidad como sistema global.
Hoy el capitalismo no sabe qué hacer con el 15 por ciento de una población mundial que ya superó los 7.000 millones de individuos. O dicho de otra manera: no quiere explotarlas, ya que, para extraer plusvalía de su trabajo (diferencia entre el valor lo que un obrero produce y lo que cobra en forma de salario) debería darle, precisamente, un trabajo, y no lo hace porque no lo necesita, ya que las nuevas tecnologías (la “nube”, la robótica, los nuevos procesos industriales) cubren la diferencia entre la cantidad de trabajadores y la eficacia de la producción.
Tendencialmente, el capitalismo cada vez produce más bienes con menos trabajadores, y como además la población mundial sigue aumentando, la grieta entre pudientes y desposeídos se amplía sin cesar.
Súmese a ello que hay una enorme cantidad de migrantes en tránsito, personas que aún no han resuelto donde se afincarán, si es que podrán hacerlo en alguna parte. Por ahora miles de ellos permanecen colgados en las cercas de Ceuta y Melilla, centenares de miles de ucranianos vagan por los campos y otros tantos asiáticos también son andariegos. En menor medida, en la mayoría de los países sudamericanos se producen migraciones diarias hacia la Argentina y Brasil, y de México y Centroamérica hacia Estados Unidos, donde ya constituyen minorías significativas.
Instituciones como el estado de bienestar (creado tras la segunda guerra mundial por la socialdemocracia europea para contener el avance del comunismo) son anacrónicas desde 1989, cuando cayó el muro de Berlín, y no durarán mucho más tiempo, porque en el pico más alto sumaba un tercio del gasto total promedio de los países europeos, incluidos los de Defensa.
Mientras, las burguesías europeas necesitan desesperadamente bajar los salarios medidos en dólares que pagan en sus países, porque en China y el Asia Pacífico se paga cinco veces menos, y tres veces menos en Argentina y Brasil.
En suma, en esta nueva etapa el capitalismo no puede siquiera universalizar la explotación del hombre por el hombre, lo que al menos supondría, para los explotados, una forma de inclusión, dicho esto sin rastro de ironía. Norberto Colominas

jueves, 17 de abril de 2014

La crisis económica desnuda las asimetrías


En el teatro del mundo, una troupe de actores conocidos representa una obra vieja, más antigua que el Shylock de Shakespeare, aquel famoso prestamista de El Mercader de Venecia: países endeudados hasta la asfixia, planes de ajuste, empresas en quiebra, consumos en retroceso, empleos que se vaporizan,  inversores con miedo.
La obra se llama “Crónica de una recesión anunciada”. Para salir de ella habría que emplear todos los recursos que hoy sostienen el estado de bienestar (un millón de millones de euros) y aún así es probable que falte dinero. Un ejemplo: Sólo Grecia debe 330 mil millones de euros, un tercio de ese total. Y los países infectados son Portugal, Irlanda, España e Italia, en tanto que Francia y Alemania ya muestran síntomas de desaceleración de sus economías. Gran Bretaña (que mantuvo la libra esterlina) ya entró en recesión.

El director del Banco Central Europeo, el francés Claude Trichet, lo dijo sin eufemismos: “No se pueden emplear los recursos de la seguridad social para resolver la crisis”. Pero si no es así, ¿cómo?

La solución no llegará por la vía de la búsqueda del equilibrio fiscal, ni menos aún por la imposición de severos planes de ajuste con el sello del FMI. Por el contrario, esas medidas producirán más recesión. Y si con dineros públicos los gobiernos de Europa deciden salvar a alguien, será a los bancos acreedores, no al pueblo griego ni a las economías deficitarias. Las exigencias de Maastricht fueron pensadas para las economías de Alemania y Francia, no para las de Grecia y Portugal.

China también ve cómo se desacelera su economía, y aunque todavía puede mostrar un crecimiento notable (7,4 por ciento del PBI en el primer trimestre del año), las cifras oficiales de Beijing indican una reducción tendencial de sus exportaciones, destino que correrán también sus importaciones, si no en el corto, en el mediano plazo.
Los herederos de Deng Xiao Ping pueden apelar, no obstante, a la ampliación de su ya enorme mercado interno, compensando así la reducción de sus ventas al exterior.  Unos 500 millones de campesinos aún viven en una economía de subsistencia. Ese es su potencial. No obstante deberá controlar la inflación, pinchar la burbuja inmobiliaria y aceptar una reducción importante de las inversiones extranjeras. 

En América del Sur, Brasil --bajo la conducción de Dilma Rouseff y el padrinazgo de Lula-- decidió levantar el pie del acelerador antes de chocar contra el muro de la crisis. Para ello encareció las tasas de interés y aceleró la apreciación del real a niveles desconocidos. Su crecimiento durante este año será de la mitad de lo que fue en 2013. Otra herramienta que aún puede utilizar Brasil son sucesivas devaluaciones competitivas que encarezcan la importación y abaraten sus ventas, porque un real caro trabajará a favor de la recesión.

En medio de tantas incógnitas, la continuidad de Cristina Fernández de Kirchner hasta diciembre de 2015 garantiza la continuidad de ciertas políticas que serán determinantes para enfrentar el mundo que viene.
La relación con el socio mayor del Mercosur probablemente ingrese en tiempos difíciles, con turbulencias que exigirán un fuerte monitoreo sectorial para evitar impactos negativos en la actividad y el empleo. El enfriamiento brasileño y un tipo de cambio bilateral menos favorable harán más difícil venderle a Brasil, en especial bienes con valor agregado, a la vez que aumentarán las presiones de las importaciones brasileñas sobre el mercado nacional.

El mundo avanza inexorablemente hacia una recesión global. Si bien la Argentina no está aislada ni --mucho menos-- blindada,  tiene sin embargo algunas defensas importantes, como una situación fiscal y de deuda externa manejables, y dispone de mucho armamento contracíclico. En ese camino serán decisivas la continuidad del consumo privado y la defensa del empleo. El resto lo hará la suerte de las economías china y brasileña, que en buena medida dependerán de sí mismas, sobre todo la primera,  y la evolución del precio de las commodities, que sigue en ascenso. Norberto Colominas

miércoles, 23 de enero de 2013

Crisis europea: la vieja receta burguesa

   La crisis que afecta a la eurozona es, en manos de las burguesías, la herramienta  que permitirá gerenciar la reconversión industrial, que se basará en la reducción de los salarios y en el fin del estado de bienestar. Ese es el precio que pagarán los pueblos para que las patronales recuperen la competitividad perdida.
    Desaparecido el comunismo hace más de veinte años, el estado de bienestar --creado para frenarlo-- es un lujo que resulta tan obsoleto como caro. Según el razonamiento de las burguesías Europa no puede seguir pagando --medidos en dólares-- salarios siete veces más caros que el promedio del Asia Pacífico y cuatro veces más que el promedio de los países emergentes. 

   Al suprimir el estado de bienestar los países europeos ahorrarán un tercio de sus gastos totales, incluidos los de defensa. Y al reducir los salarios aumentará la competitividad de sus precios, sus exportaciones y, consecuentemente, sus ganancias. Esta necesidad estructural del capitalismo europeo es lo que explica la presunta "traición" de la socialdemocracia, finalmente un partido patronal con antifaz progresista.

   Puesto que también han desaparecido los partidos comunistas, los trabajadores europeos se han quedado sin representación política, si se exceptúan algunas módicas izquierdas y movimientos incipientes del tipo de los "indignados" españoles. 

   Por ejemplo, cuando haya nuevamente elecciones nacionales en España, ¿a quién votará el ciudadano de a pie? Lo único que puede frenar la ejecución de este plan de las burguesías es una enorme movilización popular, pero eso no está a la vista, más allá de las previsibles huelgas de protesta, que los gobiernos pueden neutralizar sin mayores problemas. 

   Los casi seis millones de desocupados también son una palanca en manos del gobierno español, cuya economía muestra curiosos números en los últimos años. Desde 2009 las exportaciones crecieron 16 por ciento anual, y la productividad del trabajo aumentó cerca del 25 por ciento. Aquí ya se puede detectar una reducción del salario real del mismo porcentaje. 
   El euro es la llave que garantizará la continuidad de la crisis por varios años más (período necesario para completar el movimiento), porque en la práctica funciona como una convertibilidad. ¿Por qué Grecia, España, Italia, Portugal e Irlanda aceptan una moneda tan cara como el euro, cuya cotización respecto del dólar excede largamente las posibilidades de sus economías? Simplemente porque a sus respectivas burguesías les conviene (y porque es un atajo para alcanzar el objetivo).

   El plan de las burguesías cuenta con el apoyo del poder político, económico y mediático. Los trabajadores no tienen poder alguno y se ven obligados a vender su fuerza de trabajo (cuando logran hacerlo...) al precio que las patronales decidan pagarle.
    Así funciona el capitalismo, sólo que nos sorprende ver uno de sus rostros más desagradables en la vieja Europa, otrora aparente sinónimo de libertad, democracia y bienestar.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Cara y Ceca de la crisis capitalista


Las crisis capitalistas pueden originarse en una guerra, en una catástrofe o en un colapso de superproducción o, más comúnmente, en el sector financiero.

La economía iraquí, como antes la vietnamita, la coreana y la argelina fueron llevadas a la ruina por sus guerras de liberación, ya que ningún país de la periferia está en condiciones de financiar un enfrentamiento que dure varios años. El caso más notorio es el de la propia Europa, que en las tres décadas que transcurrieron entre las dos guerras mundiales perdió la hegemonía capitalista que ostentaba desde la Edad Media .

Por su parte las catástrofes son siempre una amenaza, ya sean espontáneas (huracanes, tsunamisterremotos) o inducidas (explosiones nucleares, guerras). Esto se vio en Hiroshima y Nagasaki, ciudades que tras los bombardeos cayeron en una crisis profunda que llevó décadas superar.

En cuanto a los colapsos por superproducción, estos ocurren cuando la demanda no pude consumir todo lo que la oferta produce, y entonces comienza una serie de reacciones en cadena que termina en quiebras generalizadas y desempleo masivo. Así se inició la crisis en 1929, resuelta por EEUU con la súper demanda que provocó la II Guerra Mundial, y continuada después con el Plan Marshall que posibilitó la reconstrucción de Europa y aseguró las exportaciones estadounidenses por dos décadas.

Por fin la crisis puede originarse en el sector financiero. Esto ocurre cuando una serie de grandes inversiones especulativas se desmoronan por falta de pago. Así ocurrió en 1929, con la feroz especulación bursátil en Wall Street, y en 2008 con la crisis de las hipotecas sub-prime que afectó a la industria de la construcción en Estados Unidos. Los bancos tienen ahora una cartera de miles y miles de viviendas impagas que hoy valen la mitad, es decir que al venderlas no pueden recuperar lo prestado.

Las crisis del capitalismo actúan como los incendios forestales. Son enormes hogueras donde se queman los valores simbólicos, ficticios, puro papel pintado (acciones, títulos, bonos) para devolverle la supremacía a los capitales físicos, productivos, reales. Al momento de estallar la crisis, el globo de la especulación había alcanzado los mil millones de millones de dólares, mil billones, es decir veinte veces el Producto Bruto Mundial, un despropósito que reclamaba un incendio purificador.

Como la naturaleza, al ser despojado de sus partes secas o inservibles el capitalismo se renueva y comienza un nuevo ciclo basado en la supremacía de la producción, el empleo y el consumo. El sistema tiene una lógica de hierro: sin trabajo no hay plusvalía; sin plusvalía no hay ganancias y sin ganancias no hay capitalismo. Por eso, todo lo que atente contra el empleo y el consumo a la corta o a la larga será removido. Las crisis constituyen la herramienta apropiada para esa remoción.

Dos factores complican hoy una tradicional salida “keynesiana” de la crisis, es decir que no basta ya con un fuerte aumento de la inversión estatal para obtener la recuperación del empleo, las ventas y las ganancias, y por ende el reinicio del círculo de acumulación del capital. 

Uno es el avance de la tecnología, ya que hoy la producción puede crecer sin que aumente el empleo, y por ende hace falta más dinero que antes para generar un puesto de trabajo. Además, los capitales requeridos para reponer los empleos que destruyó la crisis son hoy muchos mayores que en 1929, ya que aquella población de 4,5 mil millones de personas devino en esta de 6,5 mil millones. En este rápido análisis no se puede desconocer que la II Guerra Mundial fue detonada por Alemania, Italia, Japón (y España), naciones que apelaron al nazismo, al fascismo y otras variantes del autoritarismo para luchar salvajemente por mayores porciones del mercado mundial.

El segundo factor es que la receta keynesiana, consistente en reemplazar la inversión privada con dineros públicos, fue funcional al capitalismo industrial de 1930 y de post guerra, pero ya no lo es al capitalismo financiero del siglo 21. No hay keynesianismo posible sin grandes déficit en los países centrales, pero EEUU, por ejemplo, ya tiene un gran déficit y al presidente Obama le resulta cada día más difícil convencer al Congreso para que le apruebe nuevos gastos. En 2009 la Casa Blanca quiso salvar a la Chrysler pero el Capitolio se opuso y la empresa, un icono de Detroit, paso a manos de la Fiat.

La Unión Europea ha fijado un límite de 3% para el déficit de los estados miembros, pero el déficit de EEUU no tiene límites, ya que es producto de la supremacía militar y de la política guerrera. Tras la II Guerra Mundial ese país intervino sucesivamente en Corea, Vietnam, Afganistán, dos veces en Irak y, entre ambas, en los Balcanes.

La tecnología bélica de punta, la industria espacial asociada y grandes inversiones en el área de Defensa le permiten mantener esa supremacía, que es estratégica, aunque su costo es descomunal: el 80 por ciento del déficit estadounidense se generado por el aparato militar-industrial. Por eso no extrañó que, a poco de asumir, un presidente negro convalidara al frente del Pentágono al mismo hombre que designara su antecesor blanco. No obstante las promesas de campaña, Obama resolvió quedarse en Afganistán y nadie sabe cuándo se irá de Irak. Más allá del color de piel del presidente, en Washington, como en el viejo Far West, siguen mandando las armas .

domingo, 31 de julio de 2011

El posible default de EEUU


Si bien es dificil imaginar un default de Estados Unidos, sobre todo habiéndonos impuesto "la maquinita universal para emitir dolares", nos guste o no, la pregunta es repetida en estos días y conviene una especulaciòn al respecto. Siempre partiendo que estamos convencidos que la disputa es centralmente política, entre agresivos republicanos, y vacilantes demócratas, para ver hasta que punto, sólo hasta que punto, los más débiles vuelven a pagar el precio de la crisis dentro de su propio país.

Si la salvaje lucha política en el Congreso de los Estados Unidos lleva finalmente al default, una serie de consecuencias negativas provocarán una fuerte regresión económica en todo el sistema, pero más en el centro que en la periferia, habida cuenta de que la industria tiene mejores perspectivas en el sur que en el norte, donde domina ampliamente la renta financiera. Estados Unidos adeuda 2 de cada 5 dólares que se deben en el mundo, y es acreedor de 3 de cada 5. Si bien gana mucho dinero, su déficit comercial se ha vuelto crónico y su economía retrocede. ¿Por qué?

El quebranto de los Estados Unidos se produce como consecuencia de ese dominio de las finanzas sobre la producción, que al cabo de treinta años ha terminado subordinando a la industria. A diferencia de lo que ocurre con China, Alemania y Japón, importa más de lo que exporta. Ese es el desencadenante del déficit comercial y en consecuencia del endeudamiento progresivo, que ya ha superado los u$s 14,3 billones de dólares autorizados por el Congreso. Esa deuda va en aumento y está por alcanzar al PBI de u$s 15 billones, que permanece estancado desde 2008.

Pero aunque ahora el Congreso aumente el techo de la deuda, si la industria estadounidense no se recupera y vuelve a ocupar un lugar preeminente, el déficit comercial continuará aumentando y en consecuencia también lo hará la deuda, reproduciendo el cuadro a uno o dos años vista.

Para que el Parlamento resuelva aunque sea provisoriamente este problema, los republicanos tienen que superar dos gruesas diferencias que tienen con los demócratas. Pretenden que el aumento de la capacidad de endeudamiento salga de los recursos de la seguridad social (es decir, del módico “welfare state” norteamericano) y no del aumento de impuestos (a los ricos). Tampoco quieren darle a Barak Obama un cheque en blanco de cara a las elecciones del año próximo, sino tenerlo sujeto a las decisiones del Congreso, con un poder presidencial muy limitado que termine frustrando su reelección.

Este cuadro económico y político, sumado a la crisis de las asimetrías de Europa (mal llamada “crisis del euro”, ver nota anterior en este mismo blog) muestra los límites que tiene la acumulación del capital cuando gobierna la renta financiera, que en un período de expansión económica es auxiliar (vía créditos) y debe estar subordinada a las rentas industrial y tecnológica.

Pero en Estados Unidos manda el triángulo de poder que conforman Wall Street (renta financiera), el Pentágono (aparato militar-industrial que produce para y necesita de la guerra) y el polo petrolero. Cualquiera sea el presidente, el Poder Ejecutivo queda atrapado en esa situación. Obama no pudo sacar a las tropas de Irak ni de Afganistán, como había prometido durante la campaña.

El impacto de un default de la primera economía del mundo se sentirá fuerte en todas partes. Una caída simultánea del dólar y del euro (el escenario más probable) provocaría una revaluación de las monedas de la periferia, en particular de China, Japón, el Mercosur ---que son potencias industriales exportadoras y/o se benefician con los altos precios de los agroalimentos-- y los países petroleros. Esta situación ya se está viendo en Brasil con la apreciación del real.

En menor medida también se observan en la Argentina presiones cambiarias para una revaluación del peso, que el gobierno nacional trata de evitar para que no se faciliten las importaciones y se dificulten las ventas al exterior. La persistencia de la inflación le juega en contra porque debilita el consumo y pone en riesgo el empleo.

sábado, 11 de junio de 2011

Mejor no vivir en el "primer mundo" XI: Obama más a la derecha


Uno tras otro los Estados de la Unión están impulsando políticas de ajuste neoliberal ortodoxo y esta semana el propio presidente Barack Obama dio a conocer detalles de su plan para recortar drásticamente las regulaciones económicas, como parte del esfuerzo para eliminar todas las restricciones a la actividad de las grandes empresas.El esquema desregulatorio de la Casa Blanca forma parte del giro hacia la derecha de la administración demócrata iniciado a raíz del resultado electoral del año 2010.
El jefe de la Oficina de la Oficina de Información y Ajustes Regulatorios, Cass Sunstein, se convirtió en el vocero de esta política, apelando a todo el léxico disponible de la ultraderecha americana. Sostuvo que su trabajo tiene el objetivo de "salvar los dólares del sector privado y desbloquear el crecimiento económico mediante la eliminación de regulaciones injustificadas".


Uno de los aspectos de la política desregulatoria del gobierno demócrata tiene su epicentro en la Occupational Safety and Health Administration (OSHA), la oficina del gobierno federal que se encarga de la supervisión de los accidentes de trabajo. Sunstein dijo que las nuevas normas "eliminarán más de 1.9 millones de horas anuales de carga redundante de información a los empleadores y ahorrarán más de $ 40 millones en costos anuales. Las empresas ya no cargarán con la obligación de llenar formularios [de accidentes de trabajo] innecesarios del gobierno".
El informe 2011 de la AFL-CIO llamado “Dead on the job" señala que "en el 2009, según datos preliminares de la Oficina de Estadísticas Laborales, 4.340 trabajadores murieron en el lugar de trabajo, un promedio de 12 trabajadores todos los días, y se estima que 50.000 murieron a causa de enfermedades profesionales. Se informaron más de 4,1 millones de lesiones relacionadas con el trabajo y las enfermedades, pero este número subestima el problema. La cifra real de lesiones en el trabajo es de dos a tres veces mayor -cerca de 8 a 12 millones de lesiones y enfermedades laborales cada año”.
Como se detalló en la reciente investigación sobre el desastre minero de Upper Big Branch, donde 29 operadores de carbón murieron en abril de 2010, las empresas violan rutinariamente las precauciones básicas de seguridad, poniendo diariamente en peligro la vida y la seguridad de los trabajadores.
La Casa Blanca no hace más que sumarse a la oleada de ajustes presupuestarios que recorre todo el país y que, contradictoriamente con la política de ataque directo a los trabajadores que manifiesta Cass Sunstein, hacen un recorrido lateral y se dirigen primariamente contra el sistema educativo.
El 1° de julio próximo comienza el nuevo año fiscal y las legislaturas estatales están trabajando a toda velocidad para alcanzar acuerdos bipartidistas alrededor de nuevos presupuestos ajustados, con el argumento de reducir los déficit que abruman las economías interiores, cuando en realidad solo buscan establecer un marco estratégico de políticas que les permita aumentar el margen de ganancias de las empresas en medio de la crisis.
En Texas el acuerdo bicameral se alcanzó el 16 de mayo imponiendo drásticos recortes a la educación, la salud y otros servicios sociales.
Hay preocupación en los sectores de la clase política texana porque la alternativa de imponer despidos masivos y cierre de colegios, hospitales y hogares de ancianos, dejaría sin tocar una suma considerable de dinero en efectivo del Rainy Day Fund, el fondo estatal para prevención de tornados, que asciende a 9 mil millones de dólares. El gobernador republicano Rick Perry, un desacomplejado agente de los multimillonarios, ya anunció su oposición a cualquier proyecto de ley que incluya gastos del Fondo de Reserva, a pesar de haber utilizado previamente dinero del fondo en sus propios proyectos.
Si bien ambas cámaras de la legislatura estatal están dominada por los republicanos, los demócratas no han puesto ninguna oposición seria al recorte de los programas sociales.
Muchos distritos escolares locales están anticipando recortes de fondos estatales de miles de millones y han propuesto despidos del personal y otras reducciones en los programas. Algunos distritos escolares se quejan de que están siendo forzados a efectuar tantos despidos que están cerca de sobrepasar la cantidad máxima de estudiantes por maestro permitida por la ley.
En cuanto a la educación superior, los recortes a los subsidios a la universidad, a las becas y a otros programas de ayuda supondrán una suba en las matrículas. La Universidad Tecnológica de Texas, una de las más grandes universidades del Estado, ya dijo que efectuará 800 despidos este año, cerca del 5% de su plantilla total, como resultado de los recortes de fondos. Otras universidades también anunciaron despidos y aumentos de matrículas.

Por su parte el presupuesto del gobernador demócrata de Nueva York, Andrew Cuomo, prevé un recorte de $ 1.3 mil millones a la educación, al mismo tiempo que elimina la llamada “sobretasa” a los millonarios, reintegrando 5 mil millones de dólares a los bolsillos de los grandes empresarios.
La Unión de Maestros del Estado de Nueva York ha dicho que habrá 13.500 empleados despedidos. La Alianza para la Calidad de la Educación reportó que el 88% de los 700 distritos está despidiendo a personal escolar, como consejeros, bibliotecarios y ayudantes y profesores.
Por su parte, el Estado de Nevada lidera los indicadores estadounidenses de desempleo, bancarrotas y ejecuciones hipotecarias y tiene un déficit presupuestario que asciende al 54% del presupuesto total del Estado, el porcentaje más alto de la nación.
Brian Sandoval, el recientemente asumido gobernador republicano ha propuesto un presupuesto de $ 5.8 mil millones para los próximos dos años, una partida idéntica a la del período 2007-2008. Planea reducir la educación K-12 (inicial, primaria y secundaria) en $ 270 por estudiante y también la educación superior por un monto total de $ 162 millones de dólares.
Este recorte de $ 162 millones de dólares propuesto por Sandoval implica dos opciones: si se efectúa a través de despidos supone la eliminación de 1.850 profesores y otros puestos de trabajo del personal; para cubrirlo mediante aumentos de matrícula habría que incrementar, en el caso típico de la Universidad de Nevada, Las Vegas (UNLV), las cuotas de los estudiantes desde los actuales $ 6.574 a $ 10.744, un incremento de más del 60%.
Ya se han hecho recortes importantes a la educación superior en Nevada. El presupuesto de la Universidad de Nevada en Reno se ha reducido en $ 44 millones, un 20% desde el año 2009, resultando en el despido de más de 100 profesores y empleados y la eliminación definitiva de 400 puestos, más la clausura de veintitrés programas de licenciatura y el aumento del 28% en el valor de la matrícula. Con la nueva propuesta de presupuesto deberán eliminarse los programas de teatro y danza, así como el programa de licenciatura en francés.
El déficit presupuestario en Nevada ha hecho salir reiteradamente a los trabajadores y a los estudiantes a las calles para reclamar contra los ataques a su nivel de vida. Desde el pasado mes de marzo las protestas se suceden a diario.
En las últimas semanas, los administradores de las Escuelas comunitarias del condado de Plymouth, al oeste de Detroit, han enviado a los maestros 269 notificaciones de despido. Algunos de ellos podrían ser recontratados después de una reestructuración masiva, pero cientos de personas se quedarán sin trabajo.
La Fiegel Elementary School, la escuela con mayores posibilidades de enfrentar un cierre, es el hogar de muchos estudiantes de familias de bajos ingresos que viven cerca. Si la institución se cierra, los padres y los educadores se verán obligados a encontrar maneras de transportar a los niños a una de las cuatro escuelas del área circundante. Las relaciones de larga data entre los estudiantes, padres, maestros y el personal quedarán divididas.
En la cercana Ann Arbor, sede de la Universidad de Michigan, el distrito escolar enfrenta recortes de presupuesto por $ 15.1 millones para el año escolar 2011-2012. La administración planea despedir a alrededor de 70 maestros, eliminar el transporte para estudiantes de secundaria, cortar la financiación de los programas deportivos, unificar varios trabajos de administración y despedir a los custodios.
Según el plan del gobernador de Michigan, Rick Snyder, el presupuesto de educación reduciría el gasto por alumno de las escuelas K-12 por un monto total de $ 470 dólares cada uno -una combinación de $ 300 dólares en cortes estatales y $ 170 dólares en fondos federales. Esto equivale a un descenso del 8 al 10% de la financiación para la mayoría de los distritos en el Estado. La Cámara de Representantes de Michigan propone hacer recortes aún mayores. Bajo ese plan la financiación total federal y estatal se reduciría hasta en 501 dólares por estudiante.
Los legisladores demócratas han planteado algunas objeciones a los recortes que se están preparando, pero se unen a sus colegas republicanos en que las reducciones deben ser hechas. Lo mismo que el partido a nivel nacional los demócratas de Michigan apoyan la "reforma educativa", es decir, a la introducción de salarios basados en el mérito, la revocación de los estatutos de antigüedad docente y la implementación de evaluaciones que permitan identificar las escuelas “fallidas”, que serán cerradas o sufrirán despidos masivos de personal o se transformarán en escuelas “charter”.

El Partido Demócrata, que controla el Ayuntamiento de Detroit, hizo una convocatoria a nuevos recortes. El Consejo propone recortar otros $ 65 millones en el gasto que se agregan a la reducción de 200 millones dólares que figura en el presupuesto presentado en abril por el alcalde David Bing.
Entre las áreas seleccionadas se encuentran el transporte público, los bomberos y la policía. El presupuesto también contiene enormes reducciones de financiación a las instituciones culturales de Detroit como el Instituto de Artes de Detroit (DIA), el Museo Histórico de Detroit y el Museo Charles H. Wright de Historia Afroamericana.

Los demócratas de Illinois, que controlan ambas Cámaras de la Asamblea General, están de acuerdo en que el déficit del Estado se ejecutará principalmente a través de recortes al sistema de salud, a la educación, sobre la indemnización de los trabajadores y en la ayuda a los municipios.
La Cámara también intenta reducir los pagos a los hospitales de Medicaid por un monto de $ 463 millones, lo que tendrá un efecto devastador en muchos hospitales. También se prevé, aunque es parte de otro proyecto de ley, la reducción de los honorarios pagados a los proveedores médicos para el tratamiento compensatorio de las lesiones de los trabajadores.
El vocero demócrata de la Cámara, Michael Madigan, despreciando a los muchos trabajadores que se lesionan en sus tareas, dijo: "hoy en día la compensación a los trabajadores es un club entre los médicos, los abogados y a veces los sindicatos que no está trabajando en el mejor interés del trabajador lesionado. Creo que debe ser cambiado".
Por su parte los legisladores de Florida votaron el viernes 13 de mayo a favor de poner un tope a los pagos a Medicaid, proveedores del sistema de salud, reemplazando el actual sistema de reembolsos de pagos por servicio. La legislación va a modificar profundamente la calidad y disponibilidad de la atención médica de 2,9 millones de beneficiarios estatales de Medicaid.
Esta medida es el plan más radical propuesto por cualquier Estado hasta ahora, articulado por la élite dirigente con la finalidad de liquidar a Medicaid, el programa de seguros de salud para los pobres financiado por la articulación de las instancias estatal y federal. Los defensores del proyecto de ley afirman absurdamente que el nuevo sistema ahorrará al Estado $ 1.100 millones de dólares sin afectar la calidad o la disponibilidad de la atención.

En Pennsylvania, a raíz de la brutal propuesta de presupuesto 2011-2012 del gobernador Tom Corbett, que elimina $ 1.2 mil millones de dinero de la educación pública, el distrito escolar de Filadelfia debe enfrentar ahora un déficit de 629 millones dólares.
El Distrito Escolar ha respondido que deberá aumentar la cantidad de alumnos por clase, redimensionar las clases de arte y humanidades, sustituir los programas de kindergarten de día completo por programas de medio día y despedir a 3.820 empleados. El transporte en autobús y también desaparecerán los pases SEPTA para 45.000 estudiantes de las escuelas públicas y privadas.
El distrito entregó algunos de sus edificios a los operadores de escuelas "charter" y varias de ellas se transformaron en "Academias Promesa" (Promise Academies) que reciben fondos adicionales para pagar por jornadas escolares más largas, más años de escuela y trabajar los sábados. Sin embargo, incluso estas escuelas se verán afectadas por recortes de $ 200 por estudiante.
Al mismo tiempo el gobernador concesionó más tierras estatales a la expansión de la industria del gas natural e incluso ha sugerido que para compensar los recortes a las universidades estatales éstas abran sus sedes a las empresas de gas natural. Seis de las 14 escuelas del sistema estatal se encuentran en terrenos sobre la pizarra Marcelo, la formación de roca subterránea que es el foco de desarrollo energético en Pennsylvania. Corbett ya recibió $ 1 millón de dólares en fondos de campaña de la industria del gas natural.
El 16 de mayo, Jerry Brown, gobernador demócrata de California, dió a conocer su proyecto de presupuesto conocido como “la revisión de mayo”, donde se esfuerza por cerrar el déficit mediante medidas fiscales regresivas contra la clase obrera por un monto de $ 9,1 mil millones.
El gobernador amenazó con poner en práctica miles de millones más en recortes a la educación K-12 y a otros servicios sociales si sus propuestas fiscales no son aprobadas. Al mismo tiempo plantea miles de millones de dólares en reducciones de impuestos a las corporaciones.

Estas nuevas medidas se suman a los más de $ 8 mil millones en recortes ya aprobados por la legislatura en lo que va del año. Estos recortes, aprobados con el apoyo de los demócratas del Senado en marzo pasado, incluyen: $ 1 mil millones de CalWorks, el programa de bienestar de California para el trabajo; 1,7 mil millones dólares de prácticas médicas, el programa estatal de seguro de salud para los residentes pobres y $ 1.4 mil millones en educación superior. La mano de obra estatal también se redujo en 5.500 empleos y 70 parques estatales fueron cerrados.
En este desolador panorama solo sobresale Vermont que se convertirá en el primer estado en ofrecer un sistema de salud de pagador único, lo cual deja fuera a las empresas de seguros de salud, la principal causa del aumento de los costos de salud en Estados Unidos. En un sistema de pagador único pueden operar tanto proveedores de salud públicos como privados, como siempre lo han hecho. Pero en lugar de que el paciente o la empresa de seguro de salud del paciente pague por el servicio, lo hará el Estado. Básicamente significa que habrá Medicare para todos: se extiende ese derecho a toda la población.
Se puede hacer, incluso en medio de la crisis, incluso dentro del capitalismo. Porque el objetivo de los planes de ajuste que recorren todo Estados Unidos no es reducir el déficit fiscal, sino asestar un golpe político estratégico contra la clase obrera americana, a fin de preservar e incrementar su tasa de ganancia en cualquier escenario posible.