jueves, 9 de octubre de 2014

Pueblos originarios: el genocidio de Rincón Bomba


El genocidio de Rincón Bomba, Formosa, es uno de los crímenes más tapados de nuestra historia, en que según las fuentes fueron asesinados entre 750 y 1.000 pilagás, wichís, tobas y mocovíes, hombres, mujeres y niños.

Ocurrió en octubre de 1947, sesenta y siete años atrás, pero subraya Arturo Marcos Lozza que recién comenzó a ser investigado hace nueve años años por dos abogados, Julio Cesar García y Carlos Alberto Díaz.
Los letrados, a instancias de las comunidades pilagás presentaron el 1 de abril de 2005 una denuncia contra el Estado Nacional en el Juzgado Federal de Formosa por crímenes terribles contra el pueblo indígena.

Jorge Pedrozo y Fredy Trinidad, secretario y subsecretario, respectivamente, de la Asociación Judicial de Formosa, filial de la FJA, confirmaron la existencia de la causa y sostuvieron que la masacre contra el pueblo pilagá, que involucra además a los pueblos wichí, toba y mocoví, es uno más de la serie que se ha desatado contra los pueblos originarios, pero quizás haya sido el que arrojó mayor cantidad de muertes. El pueblo de Formosa –añadieron- exige que se haga justicia.

Antropólogos forenses, por orden judicial, comenzaron a realizar exhumaciones en Rincón Bomba, tierras de la gendarmería cercanas a la localidad de Las Lomitas, en donde hace sesenta años habrían sido enterrados cientos de cuerpos. De todos modos, los presupuestos para las excavaciones fueron escasos, y esto ha hecho que se retrase el total esclarecimiento de la masacre y que continúe tan tapada como los cuerpos enterrados en Rincón Bomba. Veamos cómo sucedieron los acontecimientos.

Así fueron los hechos

En marzo de 1947 miles de hombres, mujeres y niños comenzaron la marcha desde Las Lomitas, en Formosa, hasta Tartagal, en Salta. Eran braceros pilagás, tobas, mocovíes y wichís. Les habían prometido trabajo en el Ingenio San Martín de El Tabacal, propiedad del magnate Robustiano Patrón Costas.

Les iban a pagar 6 pesos por día. Eso justificaba esa caminada de días y noches, más de cien kilómetros con hambre, cargando penurias y humillaciones. En abril llegaron a El Tabacal, se instalaron en las inmediaciones y empezaron a trabajar en la caña de azúcar. A trabajar todos, mujeres y chicos también. Pero cuando fueron a cobrar llegó la estafa: les quisieron pagar solo 2,50 pesos por día. Los caciques protestaron.

Pidieron un encuentro con don Robustiano o cualquiera otra autoridad del ingenio. Nadie los escuchó. Pocos días después, Patrón Costas dio la orden de echarlos sin ninguna consideración.

Miles de indígenas –se estima que eran 8.000- con escasísimos alimentos que les dieron pobladores de El Tabacal, emprendieron la retirada a Las Lomitas. Otros más de cien kilómetros a pié con níños, ancianos y el hambre que se fue acumulando en cuerpos huesudos y panzas desnutridas. Se instalaron en un descampado llamado Rincón Bomba, cercano al pueblo. Encontraron allí no sólo un madrejón que les proporcionaba agua, un recurso fundamental teniendo en cuenta el lugar hostil y las elevadas temperaturas, sino también compañía: ahí asentaban grupos de su misma etnia.

Estaban agotados y enfermos. Recuerdan algunas pocas crónicas de la época y lo confirman las presentaciones de los abogados García y Díaz, las madres indígenas recorrían las calles de Las Lomitas y de los parajes vecinos para pedir un poco de pan. La estafa que había protagonizado Patrón Costas contra los braceros se fue corriendo de boca en boca. Por aquel entonces Formosa no era provincia, los gobernantes eran designados por el poder central, es decir, por el presidente Juán D. Perón.

Los pilagás decidieron formar una delegación para ir a pedir ayuda. Al frente se pusieron tres caciques, Nola Lagadick, Paulo Navarro (Pablito) y Luciano Córdoba. Hablaron con la Comisión de Fomento. Y también con el jefe del Escuadrón 18 de Gendarmería Nacional, comandante Emilio Fernández Castellano. El Presidente de la Comisión de Fomento se comunicó con el gobernador de Formosa, Rolando de Hertelendy, y éste con el gobierno nacional. Al enterarse, el presidente Juan Domingo Perón mandó inmediatamente tres vagones de alimentos, ropas y medicinas.

Los tres vagones llegaron a la ciudad de Formosa a mediados de septiembre. Pero el delegado de la Dirección Nacional del Aborigen, Miguel Ortiz, dejó los vagones abandonados en la estación tras ser despojados de más de la mitad de sus cargas. Salieron diez días después y llegaron a Las Lomitas a principios de octubre. Los alimentos estaban en estado de putrefacción. Pero aún así los repartieron en el campamento indígena. Las consecuencias fueron de espanto: al día siguiente amanecieron con fuertes dolores intestinales, vómitos, diarreas, desmayos, temblores, por lo menos cincuenta indígenas murieron, en su mayoría niños y ancianos.

Al principio fueron enterrados en el cementerio de Las Lomitas, luego les cerraron las puertas y los cadáveres tuvieron que ser llevados al monte. Cuentan que noche tras noche retumbaban los instrumentos en las ceremonias mortuorias. La indignación fue lógica. Las crónicas locales propalaron la versión de que la bronca se convertiría en estallido contra los habitantes y se infundió miedo.

Los indios denunciaron que habían sido envenenados. El presidente de la Comisión de Fomento de Las Lomitas, a su vez, fue a hablar varias veces con el comandante de los gendarmes. Le decía que el pueblo tenía miedo que los hambrientos los atacaran… Obvio, después de las muertes por alimentación podrida, este rumor creció. La Gendarmería rodeó el campamento indígena con cien gendarmes armados y prohibió a los pilagás entrar al pueblo.

Frente a tanta agresión y desprecio, el cacique Pablito pidió hablar con el comandante. El oficial aceptó encontrarse en el atardecer, pero a campo abierto. Allí estuvieron. Era el 10 de octubre. El cacique avanzó seguido por más de mil mujeres, niños, hombres y ancianos pilagás con retratos de Perón y Evita. Enfrente, desde el monte vecino, cien gendarmes los apuntaban con sus armas. Los indios habían caído en la trampa. El segundo comandante del Escuadrón, Aliaga Pueyrredón, dio la orden y las ametralladoras hicieron lo suyo. Cientos de pilagás cayeron bajo las ráfagas. Otros lograron escapar por los yuyales pero la Gendarmería se lanzó a perseguirlos: "que no queden testigos", era la consigna de los matadores.

La persecución duró días hasta que fueron rodeados y fusilados en Campo del Cielo, en Pozo del Tigre y en otros lugares. Luego -señala la presentación de los abogados-, los gendarmes apilaron y quemaron los cadáveres. Según la presentación ante la Justicia, fueron asesinados de 400 a 500 pilagás. A esto hay que sumarle los heridos, los más de 200 desaparecidos, los niños no encontrados y los intoxicados por aquellos alimentos en mal estado. En total, se calcula que murieron más de 750 pilagás, wichís, tobas y mocovíes.

Los diarios de aquel tiempo dieron informaciones muy confusas sobre lo que había sucedido, pero ninguno señaló al gran responsable, al hombre fuerte de la oligarquía, dueño del ingenio San Martín, don Robustiano Patrón Costas. Es más, algunos medios informaban de una sublevación. El diario “Norte” del 11 de octubre escribió –una rutina tan presente en todas las dictaduras genocidas- que hubo enfrentamientos armados.

“Extraoficialmente informamos a nuestros lectores –señalaba- que en la zona de las Lomitas se habría producido un levantamiento de indios. Los indios revoltosos pertenecen a los llamados pilagás quienes, según las confusas noticias que tenemos, vienen bien provistos de armas (...) Ya se habrían producido algunos encuentros, no se sabe si con los pobladores de la zona o con tropas de la Gendarmería Nacional”. A nivel del gobierno se trató de ocultar todo.

Hoy quedan aún pilagás que vivieron la masacre de Rincón Bomba y están dispuestos a dar su testimonio. Uno de ellos es el actual cacique Alberto Navarrete, un anciano que habla un castellano articulado como si fuera el idioma pilagá, y que le dijo a la enviada de la revista “Momarandu” que recordaba que era pequeño cuando ocurrieron los hechos. El era uno más de los que regresaban de Salta despedidos del ingenio San Martín. “Yo me estoy acordando del ´47. Gente amontonada en madrejón. Gendarmería disparó. Nosotros pudimos correr al monte. Yo visto eso. Yo declaré eso. Era 6 de la tarde. No teníamos armas nosotros. Correr nomás. Ellos tenían ametralladoras… No sabemos que pasó con todos, con las tolderías. Antes ya habían muerto envenenados. Yo visto eso. Muchos visto tirados, no se si los enterraron. Nosotros queremos saber”.

Las excavaciones fueron autorizadas en diciembre de 2005 por el juez federal formoseño Marcos Bruno Quinteros, en el predio cercano a Las Lomitas que desde 1987 pertenece a Gendarmería. Otro sobreviviente de la masacre colaboró con la identificación de la zona, ahora convertida en un bosquecito. Sin embargo, las exhumaciones debieron suspenderse el 30 de diciembre del 2005, a pocos días de iniciarse, por la feria judicial. Los patrocinadores de la causa resolvieron pedir ayuda económica a Nación porque consideran que están ante una tarea de investigación que demandará meses de trabajo en el lugar.

Estamos pues a sesenta años de la masacre, no vaya a ser que con la excusa de la falta de presupuesto en el Poder Judicial, todo siga tapado.

El pueblo pilagá

Los pilagás –principales víctimas de la matanza- son un pueblo de la familia Guaycurú que habita en el centro de la provincia de Formosa y en Chaco. Junto a los abipones, mocovíes y tobas, fueron llamados “frentones” por los españoles, y guaycurúes por los guaraníes por la costumbre de raparse la parte delantera de la cabeza. Hablan su propio idioma junto con el castellano.

Actualmente existen unos 10.000 pilagás repartidos en 19 comunidades en el centro de la provincia de Formosa. Antiguamente fueron cazadores y recolectores. Entre los frutos que recolectaban estaban los del algarrobo, chañar, mistol, tuna y del molle.


Robustiano Patrón Costas

Se trata del más conspicuo político de la oligarquía en la década del 40 del siglo XX. Había nacido en 1875 y el gobernador de Salta lo nombró Ministro de Economía provincial en 1908, oportunidad en que con su hermano Juan se apropiaron de tierras del departamento de Orán que pertenecían a las comunidades indígenas. Con la llegada del ferrocarril, una década después, establece asentamientos indígenas para asegurar mano de obra barata, casi siempre a cambio de vales, y funda el Ingenio San Martín de El Tabacal a partir de lo cual amasa una fortuna con la comercialización de azúcar.

Se convierte en el más alto representante político de los terratenientes, es designado presidente del Partido Demócrata (conservador), asume como gobernador de Salta, funda la Universidad Católica de la provincia, luego es elegido senador y jura como presidente del Senado de la Nación. Acuerdan los conservadores con el radicalismo antipersonalista la fórmula presidencial de la denominada “Concordancia”. Esa fórmula será Patrón Costas-Iriondo, pero no llegará el momento de las urnas porque irrumpe el golpe de Estado de 1943. Don Robustiano muere en 1965 sin que sobre él cayera condena alguna por los crímenes de la Masacre de Rincón Bomba.

En cuanto a su Ingenio San Martín, en 1996 es adquirido por el grupo norteamericano Seabord Corporation, beneficiario de la cuota azucarera que Estados Unidos le asigna a Argentina.

Situación actual

Integrantes de las comunidades toba, wichí y mocoví fueron en agosto a la casa de gobierno en Resistencia a reclamar la renuncia del Ministro de Salud, Ricardo Mayol, por la muerte de once indígenas debido a falta de atención sanitaria. Estas muertes en serie fueron básicamente provocadas por la falta de defensas orgánicas debido a la desnutrición. Los delegados dejaron un escrito dirigido al gobernador en el que señalaban: "Nunca más un indígena con hambre, nunca más un indígena con desnutrición. No nos acostumbramos a la exclusión y al racismo".

Anunciaron asimismo que se preparaba un documento para entregar al Juez de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, de visita en Chaco. A su vez, la Pastoral Social denunció la situación que padecen hoy los pueblos originarios: "Sus territorios han sido invadidos y cercados impidiendo el paso de los indígenas para cazar, pescar, recoger miel, plantas alimenticias y medicinales. Los montes han sido arrasados con topadoras y los árboles derribados han sido quemados, exterminando de esta manera la muy importante fuente de proteínas que brindaban los animales silvestres. Las tierras fiscales (donde comúnmente vivían los indígenas) han sido saqueadas y rematadas por monedas a los amigos del gobierno de turno. La gente debe refugiarse en las banquinas de las rutas, a lo largo de las vías muertas del ferrocarril o en la periferia de las ciudades sin encontrar allí trabajo, una vivienda digna, acceso al agua potable y a sistemas mínimos de eliminación de basura y excretas”. 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Chile, la derecha y el terrorismo


A partir del repudiable y repudiado atentado al metro de Santiago, es bueno refrescar la memoria acerca de quiénes, cómo y por qué impulsaron el terrorismo en Chile. En este caso, con un texto de Manuel Salazar Salvo, publicado en la revista Punto Final, del 3 de septiembre de 2010.

Corría el año 1970 cuando la derecha creó el Frente Nacionalista Patria y Libertad, que detonó bombas en Santiago culpando a grupos anarquistas y de ultraizquierda, con el fin de causar temor, desestabilización y así impedir reformas estructurales en el país.

En la conjura, promovida por el gobierno estadounidense a través de la CIA luego de una reunión en Washington en la que participó Agustín Edwards Eastman, el dueño de la cadena de diarios El Mercurio, se agruparon pequeñas y variopintas facciones de ultraderecha. Venían golpeando a las puertas de los cuarteles militares desde mediados de la década del 60 y en la campaña de 1970 se congregaron en el Movimiento Alessandrista Independiente (MIA).

Allí estaban los gremialistas, que conducía Jaime Guzmán Errázuriz; el Movimiento Alessandrista Democrático, que encabezaba Luciano Morgado; un sector de la juventud del Partido Nacional, liderada por Guido Poli Garaycochea; el grupo Tizona, de Juan Antonio Widow; un grupo de choque dirigido por Luis Hurtado Arnés; Casa de la Victoria, del químico Luis Gallardo Gallardo; el nacionalsindicalista Tacna, representado por Juan Diego Dávila; y, un comando de combate callejero proveniente de Fiducia, representado por Juan Luis Bulnes, Julio y Diego Izquierdo Menéndez. Todos ellos constituyeron el Frente Republicano Independiente (FRI) del que emanó el Movimiento Cívico Patria y Libertad, encabezado por el abogado Pablo Rodríguez Grez.

Uno de los principales instigadores del FRI fue el general (r) Héctor Martínez Amaro, un nacionalista extremo que en 1970 fundó con Franz Pfeiffer el Partido Nacional Popular, un intento por reagrupar vertientes nazis y oficiales en retiro de las Fuerzas Armadas. Martínez Amaro, además, era uno de los principales operadores del general (r) Roberto Viaux Marambio, líder de la rebelión militar conocida como Tacnazo, registrada el 21 octubre de 1969.

En septiembre de 1970 miembros del FRI coincidieron con Viaux y sus partidarios en que se debía evitar que Allende llegara a La Moneda y que la única forma de lograrlo era mediante un golpe militar. El paso previo, sin embargo, consistía en crear alarma pública para justificar la acción castrense. Se buscó la herramienta para ello y así nació la “Brigada Obrero Campesina” (BOC), encargada de poner bombas y realizar todo tipo de atentados que la opinión pública atribuyera a la Izquierda radical.

La coordinación de operaciones se encomendó a Enrique Arancibia Clavel, ex cadete de la Escuela Militar que provenía de Tizona, agrupación viñamarina vinculada a sectores de la Armada. Entre los encargados de la logística de la BOC estuvo Nicolás Díaz Pacheco, sindicado como colaborador de la CIA.

El 9 de septiembre de 1970, Jorge Alessandri anunció que de ser elegido por el Congreso Pleno, renunciaría al cargo. Eso permitiría una nueva elección. Así, sería posible que se presentara como candidato Eduardo Frei Montalva, con el apoyo del centro y la derecha, como había ocurrido en 1964.

Sin embargo, el presidente del PDC, senador Benjamín Prado, declaró que “si el señor Allende otorga de un modo real y eficaz las garantías necesarias -que tenemos el deber de solicitar- en algunas materias vitales, puede esperar una decisión favorable de nuestra parte”. Esto deshacía la maniobra de la derecha y el freísmo.

Simultáneamente, se anunció la constitución del Movimiento Cívico Independiente Patria y Libertad. En el acto fundacional, Pablo Rodríguez afirmó que “el pueblo elegirá entre democracia y marxismo y se actuará por la razón o la fuerza”.

Las Fiestas Patrias concedieron una breve tregua en las calles. El 21, la Sociedad de Fomento Fabril informó de una acentuada baja de la actividad industrial y comercial. Poco después, Pablo Baraona, enlace entre Alessandri y el gobierno, envió una nota al ministro de Hacienda, Andrés Zaldívar (DC), expresándole que la causa de la crisis económica era la potencial designación de Allende como presidente de la República.

El viernes 23, el PDC entregó a Allende un documento mediante el cual, según ese partido, se garantizaba el régimen democrático como condición para apoyar su nombre en el Congreso Pleno. Esa noche, por cadena nacional de radio y televisión, el ministro Andrés Zaldívar dio a conocer la grave situación económica, lo que acrecentó la fuga de capitales.
La última semana de septiembre comenzaron los atentados explosivos en supermercados, torres de alta tensión, empresas extranjeras y medios de comunicación. En las inmediaciones aparecían panfletos firmados por la BOC.

Allende, el día 29, entregó su respuesta al estatuto de garantías que pedía el PDC. En la tarde se efectuó una “Marcha del silencio” convocada por Patria y Libertad. El 30, se reunió el consejo nacional de la DC para conocer la respuesta de Allende. Se acordó insistir en que el estatuto se convirtiera en ley antes del 24 de octubre, rechazando el compromiso de Allende de hacerlo después de llegar al gobierno. Esa noche, el director de Investigaciones, Luis Jaspard, reveló que la policía estaba en antecedentes de la participación de Luis Enrique Yarur, hijo del magnate textil, en actos terroristas.

Ola de bombazos
Octubre de 1970 se inició con una manifestación de Patria y Libertad en la Universidad Católica. Pablo Rodríguez afirmó que “la libertad se mantendrá en nuestra tierra pase lo que pase y cueste lo que cueste”. La misma noche una bomba de alto poder explotó en la Bolsa de Comercio. Dos horas después, otro atentado dinamitero afectó a la sucursal Providencia del Banco Francés e Italiano.
El 3 de octubre, la Junta Nacional del PDC acordó votar por Allende en el Congreso Pleno, siempre y cuando estuvieran aprobadas por el Parlamento las garantías constitucionales. Tres potentes bombas estallaron en distintos puntos de Santiago.
El día 6, la UP designó al senador Anselmo Sule (PR), a Orlando Millas (PC) y a Luis Herrera (PS) para incorporarse a la comisión mixta que con el PDC elaboraría el Estatuto de Garantías Constitucionales, que se aprobó pocas horas más tarde. El anuncio fue seguido de otra ola de bombazos y de una campaña telefónica que advertía la colocación de bombas en establecimientos escolares, cundiendo el pánico entre padres y apoderados.
Y mientras los bombazos se sucedían, el día 9, pobladores de los campamentos “26 de Julio”, “Ranquil”, “Elmo Catalán”, “Magaly Honorato” y “La Unión”, ocuparon la casa central de la Universidad de Chile. Una veintena fueron detenidos. Todos iban armados de palos, laques y revólveres, y vestían uniformes de tipo guerrillero. Eran dirigidos por el mirista Víctor Toro. Ese mismo día fueron arrestados cuatro sujetos portando cartuchos de dinamita. Se les identificó como Dante Poli Garaycochea, Jorge Roberto Rodríguez, Mario Tapia Salazar y Eladio Arancibia Hidalgo, capitán (r) de la Armada. La policía les atribuyó militancia en una denominada Vanguardia Nacional Libertadora, vinculada a Patria y Libertad.

Asesinato del general René Schneider
El 11 de octubre, al culminar un pleno del comité central del PS, Allende denunció que “agentes de la CIA y gusanos cubanos dirigen la sedición”. La policía civil multiplicaba los allanamientos y detenciones en busca de los autores de atentados explosivos. El día 13, una comisión de la Cámara de Diputados aprobó en general el Estatuto de Garantías Constitucionales.
Al promediar octubre, asumió la comandancia de la Armada el almirante Hugo Tirado Barros. Tres miembros de la derechista Vanguardia Nacionalista Libertadora fueron puestos a disposición de la justicia como autores de atentados terroristas, entre ellos los bombazos contra Canal 9 y la Bolsa de Comercio. Fueron identificados como Alejandro Cabrioler Moya, Walter Abdul Malak Zacur, y Edison Torres Fernández.
Patria y Libertad publicó una inserción en El Mercurio afirmando las “mal llamadas Garantías Constitucionales son un gran fraude político al pueblo de Chile y entregan nuestra democracia sin reserva a la voracidad del marxismo”.
A los arrestos se sumó un nuevo miembro de los grupos terroristas de la derecha, identificado como Silverio Villanueva Fruter, comerciante, quien reconoció la asesoría de extranjeros en el manejo de explosivos y armas.
El día 15, la Cámara de Diputados despachó el Estatuto de Garantías, mientras el Banco Central acogía la denuncia de la UP sobre fuga de dólares y decidía rebajar las cuotas de esa moneda para los viajeros. El Siglo, por su parte, afirmaba que terroristas prófugos se estaban reuniendo a conspirar en Mendoza.
Cuatro días después, el 19, en un espectacular allanamiento, Investigaciones detuvo al mayor (r) de ejército, Arturo Marshall, quien reveló que su misión era asesinar a Allende antes de que asumiera la Presidencia de la República. Tras este incidente, Alessandri pidió a sus partidarios que no votaran por él en el Congreso Pleno. En tanto, el consejo nacional del PDC, por unanimidad, aprobó votar por Allende.
La conjura para evitar que Allende fuera proclamado presidente tuvo su episodio más dramático el 22 de octubre. Esa mañana el automóvil en que viajaba el comandante en jefe del ejército, general René Schneider, fue interceptado por cuatro vehículos. Tres sujetos se bajaron y uno disparó sobre el militar, hiriéndolo gravemente El gobierno decretó estado de emergencia y toque de queda en todo el país. El general Carlos Prats asumió como comandante en jefe subrogante. El PDC declaró que “el crimen es contra el derecho del pueblo chileno para decidir su destino”, agregando que “procedimientos fascistas como éste deben ser extirpados sin vacilación y sin piedad de nuestra vida ciudadana”. El Senado despachó el proyecto de Estatuto de Garantías, quedando pendiente para su sanción por el Congreso Pleno. La dirección de Investigaciones fue asumida por el general (r) Emilio Cheyre. Carabineros y la inteligencia militar se sumaron a las diligencias para identificar a los autores del ataque al general Schneider.
La CUT llamó a un paro nacional y pidió a los trabajadores que se mantuvieran en estado de alerta. La UP suspendió la concentración para celebrar el triunfo. El 24, el Congreso Pleno proclamó a Salvador Allende como presidente: 153 votos a favor contra 35 para Jorge Alessandri, y siete votos en blanco.
El 25 murió el general René Schneider. Tres días después, el 28, fue detenido el general Roberto Viaux. También fueron arrestados Jaime Melgoza, Carlos Silva Donoso y el coronel (r) Raúl Igualt, suegro de Viaux. En las semanas siguientes, otros treinta miembros del complot fueron capturados y se empezó a conocer la trama y los actores del complot.
El plan para producir el golpe militar incluía la anulación de las cuatro principales antigüedades del ejército, en lo que se llamó operaciones Alfa, Beta, Gama y Delta, consistentes en el secuestro simultáneo de los cuatro oficiales superiores: René Schneider Chereau, Carlos Prats González, Pablo Schaffhauser Acuña y Manuel Pinochet Sepúlveda. La coordinación quedó a cargo de Juan Diego Dávila Basterrica, quien redujo a dos a los generales que se opondrían al golpe: Schneider y Prats. Los otros dos, según Dávila, se sumarían al levantamiento. Finalmente, decidieron secuestrar sólo al comandante en jefe. Casi tres años después, varios conspiradores de la fracasada asonada de octubre de 1970 participarían en la preparación de un exitoso golpe militar. Y, ya consumado en septiembre de 1973, se sumarían como agentes y colaboradores de la Dirección de Inteligencia Nacional, la temible DINA.

domingo, 17 de agosto de 2014

Dejen de preocuparse por el Ébola (y empiecen a preocuparse de lo que significa)


Una vez más, África está en el ojo del huracán. Y, como suele pasar, las noticias no son buenas. Los medios de comunicación parecen alternar largos periodos de ignorancia absoluta hacia el continente con breves estallidos salpicados de locura, normalmente debidos al temor de que un brote de epidemia o terrorismo se extienda hacia nuestras costas. El reciente brote de ébola en el África occidental, que ha infectado a casi 2.000 personas en los últimos seis meses, no es ninguna excepción.
Está claro que debemos preocuparnos por el brote de ébola, pero no por los motivos que se han propagado en las noticias o en los blogs. Deberíamos preocuparnos por el ébola, pero no por la amenaza que puede suponer para Occidente,sino por lo que dice sobre el estado actual del sistema sanitario en África y sobre muchos otros recursos limitados en todo el mundo.
Tristemente, los medios se han fusionado en torno a los siguientes cinco mitos, mientras que se ignora el contexto más amplio de la sanidad pública y las increíbles desigualdades que existen en la Tierra.

Mito 1: el ébola es una enfermedad mortal en todo el mundo.

El ébola puede ser mortal, pero no a nivel mundial. De hecho, la tasa de mortalidad del ébola y de su primo hermano, el virus de Marburg, varía dependiendo de las circunstancias. El primer brote registrado de estas enfermedades, que tuvo lugar en Alemania y Yugoslavia en 1967, presentó una tasa de mortalidad del 23%; bastante alta, pero muy lejos del índice de letalidad de entre el 53% y el 88% que han mostrado los brotes producidos en el África subsahariana 40 años después (1). Este primer brote ocurrió cuando nadie sabía nada sobre la enfermedad y cuando las unidades de urgencias y cuidados intensivos todavía no estaban extendidas por Europa.
El riesgo actual de muerte en los individuos infectados por el ébola o el virus de Marburg en Occidente queda muy lejos de los porcentajes observados en cualquiera de los anteriores brotes. Los dos últimos estadounidenses infectados en Liberia, por ejemplo, están mejorando, y no por el suero mágico que recibieron, sino por la supervisión y el cuidado proporcionados por los trabajadores humanitarios y por la rápida evacuación a hospitales modernos con instalaciones de cuidados intensivos.
He cuidado a pacientes y he formado a médicos en decenas de hospitales urbanos y rurales en toda el África subsahariana en la última década. La tasa de mortalidad para casi todas las enfermedades que he controlado, desde la neumonía hasta los ataques de corazón pasando por el cáncer y los accidentes de tráfico, es más alta en el África subsahariana que en cualquier hospital occidental.
En cuanto a la posibilidad de morir de cualquier enfermedad en este mundo, el ébola incluido, la geografía tiene mucho que ver.

Mito 2: no existe tratamiento para el ébola.

Lo cierto es que existen varios tratamientos efectivos para el ébola que pueden ayudar a las personas que pasan por las peores fases de la enfermedad e incrementar sus posibilidades de supervivencia. Entre estos tratamientos se incluye la reanimación mediante fluidos intravenosos, glóbulos rojos, plaquetas, sustancias coagulantes para evitar las hemorragias, antibióticos para tratar las infecciones bacterianas más comunes, oxígeno, etc. Además, un equipamiento de diagnóstico moderno puede ayudar a médicos y enfermeros a seguir las constantes vitales para controlar a los pacientes en caso de complicación.
Lo increíble de los tratamientos ya probados (a diferencia de los experimentales de los que habla la prensa) es que se pueden utilizar, además de para el ébola, para combatir otras enfermedades en toda África. En los últimos seis meses en los que el brote de ébola se ha llevado la vida de casi mil niños y adultos, sólo en el África subsahariana han muerto aproximadamente 298.000 niños de neumonía, 193.000 de diarrea, 288.000 personas de malaria y 428.000 por lesiones, por ejemplo en accidentes de tráfico.
Un mejor acceso a los servicios de urgencias y de cuidados intensivos ayudaría a salvar a los pacientes de ébola y también a los afectados por los problemas anteriormente citados, que son mucho más letales.

Mito 3: el ébola es la enfermedad más contagiosa y se extenderá rápidamente por Occidente.

El ébola no es la enfermedad más contagiosa que se conoce. No se transmite por el aire ni por aerosoles. Esto la hace menos contagiosa que otros portadores de enfermedades, como el sarampión, la varicela, la tuberculosis o incluso la gripe. El ébola se contagia sólo por contacto físico, especialmente por los fluidos corporales. Por tanto, a no ser que alguien te vomite en el metro, defeque o te manche de sangre, no te va a transmitir el ébola.
En términos médicos, lo único que se requiere para prevenir el contagio de ébola de paciente a trabajador sanitario es el uso de precauciones de contacto, que incluyen vestimenta adecuada, guantes y lavado de manos frecuente después de cada contacto con el paciente. Estas precauciones son las que siempre se llevan a cabo en los hospitales occidentales en caso de enfermedades contagiosas.
No obstante, piensa en lo que ocurre en África Occidental, donde se ha extendido el ébola rápidamente debido a la falta de medidas básicas sanitarias en hospitales públicos y clínicas con equipamiento precario. Muchos centros carecen de productos tan necesarios y básicos como guantes y batas, y en muchos otros escasea el agua o el alcohol, imprescindibles para la higiene. A diferencia de lo que pasa en Occidente, los hospitales en África tienen salas abiertas con docenas de camas amontonadas. En muchos casos, además, he visto a varios pacientes compartiendo una misma cama. Visto así, es fácil comprender cómo el ébola se puede extender con tanta rapidez.
La mejor forma para ayudar a África a contener este brote de epidemia es mediante la inversión y el despliegue de medidas básicas para el control de enfermedades infecciosas, como batas, guantes, agua y métodos de esterilización, junto con personal sanitario y de formación.

Mito 4: hay que empezar a administrar medicamentos experimentales contra el ébola al máximo número de africanos posible.

Cualquier ser humano que reciba tratamiento experimental es, por definición, un experimento. Ahora bien, experimentar en humanos no tiene por qué ser algo malo. Sin embargo, todas las personas que participan en estudios de investigación médica tienen derecho a recibir la misma protección internacional, y la gente en países pobres necesita además una protección especial.
Por ejemplo, mientras que los estudios en Estados Unidos requieren la aprobación de un solo comité ético, la mayoría de estudios llevados a cabo en países de renta baja necesitan la aprobación de dos comités éticos diferentes: uno internacional y uno local. Asimismo, los formularios de consentimiento, que explican los riesgos y beneficios de los participantes en ese estudio en particular, deben traducirse a todos los dialectos locales, y se deben tener en cuenta los casos específicos de los pacientes que no sepan leer los formularios o firmar. Al final, todos los participantes del estudio deben recibir los mejores tratamientos testados para su enfermedad. Así se garantiza que todos los pacientes se beneficien de la investigación, aunque los medicamentos experimentales resultaran ineficaces (o peligrosos).
Tristemente, conocemos los virus de Marburg y ébola desde hace casi 50 años, y se han llevado a cabo muy pocas investigaciones para el tratamiento efectivo o las vacunas, al igual que con otras muchas enfermedades tropicales olvidadas. Esto no se debe a la falta de interés por parte de médicos y científicos, sino más bien a la falta de dinero. Las compañías farmacéuticas no suelen estar dispuestas a invertir en investigaciones para prevenir o tratar enfermedades que sólo afectan a gente pobre, ya que obtendrían pocos (o ningún) beneficios.
Por poner un ejemplo, en Estados Unidos se puede rectificar este problema pidiendo que el presidente Obama y el Congreso presionen al Instituto Nacional de Salud para que dedique una mayor parte de sus fondos a la investigación de enfermedades que afectan a los habitantes más pobres del mundo.

Mito 5: no se puede hacer nada para ayudar a África… Es demasiado pobre.

La verdadera tragedia del brote de ébola es que la mayoría de africanos no tiene acceso a los medicamentos, instalaciones y profesionales de los que disponemos en Occidente desde hace décadas, y que podrían haber evitado el descontrol de la epidemia. Además, se podrían haber empleado las mismas medidas para reducir la mortalidad causada por otras enfermedades que en la actualidad están matando cada día a mil veces más personas que el ébola.
Estos tratamientos salvavidas no están fuera del alcance del continente. En este momento, a través de una colaboración entre la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el Fondo Mundial, el Ministerio de Sanidad de Ruanda, y un consorcio de universidades estadounidenses, estamos formando a un grupo de médicos y enfermeros de urgencias y de cuidados intensivos en Ruanda, uno de los países más pobres de África. Al mismo tiempo, estamos aumentando con rapidez las infraestructuras médicas y el suministro de medicinas y equipamiento en Ruanda, para que los nuevos especialistas africanos tengan las herramientas necesarias para el cuidado de los pacientes más enfermos del continente. Antes incluso del reciente brote de ébola en la zona, ya se estaba considerando un proyecto similar en Liberia, aunque todavía estamos esperando la aprobación del Gobierno estadounidense.
Nuestra experiencia en Ruanda demuestra que con la suficiente voluntad política y el apoyo financiero y técnico exterior, los países africanos pueden lograr mejoras a gran escala en su capacidad para prevenir las enfermedades y controlar las situaciones de mayor urgencia. Puede que no ocurra de la noche a la mañana, pero sí con el tiempo suficiente como para frenar la próxima gran epidemia incluso antes de que comience.
Adam C. Levine
Profesor adjunto de Medicina de urgencia, Brown Medical School. Actualmente trabaja en Ruanda.

viernes, 8 de agosto de 2014

No al fascismo en Israel: Carta de Einstein y otros intelectuales judíos al New York Times (1948)

Facsímil tomado del archivo del The New York Times


Menajem Begin llegó a ser primer ministro de Israel. Logró imponer su ideología a los israelíes. El 2 de diciembre de 1948 un grupo de judíos de renombre alertaron sobre los peligros para Israel del apoyo a su partido y al personaje.


Al Editor del The New York Times
New York, 2 de diciembre de 1948
Entre los fenómenos más inquietantes de nuestra época, hay en el Estado recientemente creado de Israel, la aparición del “Partido de la Libertad” (Tnuat Hajeirut), un partido político estrechamente aparentado en su organización, sus métodos, su filosofía política y su llamado social a los partidos nazis y fascistas.
Este partido ha sido creado por miembros y partidarios del precedente Irgun Zvai, una organización terrorista de extrema derecha y nacionalista en Palestina.
La actual visita de Menajem Begin, jefe de este partido, a los Estados Unidos es un acontecimiento calculado para dar la impresión de un apoyo estadounidense a su partido durante las próximas elecciones israelíes, y para cimentar los lazos políticos con elementos sionistas conservadores en los Estados Unidos.
Muchos estadounidenses de reputación nacional han prestado sus nombres para acoger esta visita.
Es inconcebible que aquellos que se oponen al fascismo en el mundo entero, perfectamente informados en cuanto al pasado y las perspectivas políticas de M. Begin, puedan agregar sus nombres y apoyar al movimiento que él representa.
Antes de que perjuicios irreparables sean cometidos por las contribuciones financieras, por manifestaciones públicas en apoyo a Begin y antes de dar la impresión en Palestina que una gran parte de los Estados Unidos sostiene a elementos fascistas en Israel, el público estadounidense debe de ser informado sobre el pasado y los objetivos de M. Begin y de su movimiento.
Las declaraciones públicas del partido de Begin no muestran para nada su carácter real.Hoy ellos hablan de libertad, de democracia y de anti-imperialismo, mientras que hasta recientemente predicaban abiertamente la doctrina del Estado fascista.
Es en sus acciones que el partido terrorista demuestra su verdadero carácter. De sus acciones pasadas podemos juzgar lo que podría advenir en el futuro.
Ataque de un pueblo árabe
Un ejemplo chocante fue su comportamiento en el pueblo árabe de Deir Yassin. Este poblado, apartado de las principales rutas y rodeado por territorios judíos, no había tomado parte en la guerra e incluso había combatido a las bandas árabes que querían utilizar el pueblo como base.
El 9 de abril, según el New-York Times, bandas de terroristas atacaron este pueblo pacífico, que no era un objetivo militar en los combates, han matado a la mayoría de sus habitantes.—40 hombres, mujeres y niños— y conservaron en vida a algunos para obligarlos a desfilar como cautivos en las calles de Jerusalén.
La mayor parte de la comunidad judía ha quedado horrorizada por este acto, y la Agencia Judía ha enviado un telegrama de escusa al Rey Abdula de Trans-Jordania.
Pero los terroristas, lejos de avergonzarse de sus actos, estaban orgullosos de esta masacre, la han anunciado ampliamente y han invitado a todos los corresponsales extranjeros presentes en el país a venir a ver los montones de cadáveres y los daños causados en Deir Yasin.
El incidente de Deir Yasin ilustra el carácter y las acciones del Partido de la Libertad. En el seno de la comunidad judía, ellos han predicado una mezcla de ultra-nacionalismo, de misticismo religioso y de superioridad racial.
Como otros partidos fascistas, ellos han utilizado para socavar las huelgas y ellos mismos han alentado la destrucción de los sindicatos libres. En su Convención, ellos han propuesto sindicatos de corporación según el modelo fascista italiano.
Durante los últimos años de violencias esporádicas anti-británicas, el IZL (Irgun Zvai Leumi) y el grupo Stern han inaugurado el reino del terror dentro de la comunidad judía de Palestina.
Profesores fueron golpeados por haberse expresado contra ellos, adultos fueron muertos por no haber permitido que sus hijos se adhirieran a su partido.
Por sus métodos de gánsteres, de apaleamientos, de rompimiento de ventanas y robos ampliamente cometidos, los terroristas han intimidado a la población y han exigido un alto tributo.
Los hombres del Partido de la Libertad no han participado en las realizaciones constructivas en Palestina. No han retomado ninguna tierra, no han construido ninguna colonia y únicamente han debilitado la actividad de la Defensa Judía.
Sus esfuerzos en la inmigración, muy divulgados, fueron minuciosos y estaban consagrados principalmente a hacer llegar compatriotas fascistas.
Contradicciones
Las contradicciones entre las afirmaciones “en oro” hechas actualmente por Begin y su partido y los informes de su actuación pasada en Palestina dan la impresión de un partido político poco ordinario.
Es la señal indudable de un partido fascista para quien el terrorismo (contra los judíos, los árabes, como contra los británicos) y sus falsas declaraciones son medios y que tienen como uno de sus objetivos la creación de un “Estado Líder”.
A la luz de las observaciones precedentes, es imperativo que la verdad respecto a M. Begin y su movimiento sea conocida en este país.
Es aún más trágico que la suprema dirección del Sionismo estadounidense se haya negado a hacer campaña contra los esfuerzos de Begin, o incluso de exponer a sus propios miembros sobre los peligros para Israel que representa el apoyo a Begin.
Los abajo firmantes adoptan este medio para presentar públicamente algunos hechos aplastantes respecto a Begin y de su partido y para recomendar a todos aquellos a quienes concierne de no apoyar esta última manifestación del fascismo.
ISIDORE ABRAMOWITZ,
HANNAH ARENDT,
ABRAHAM BRICK,
RABBI JESSURUN CARDOZO,
ALBERT EINSTEIN,
HERMAN EISEN, M.D.,
HAYIM FINEMAN,
M. GALLEN, M.D.,
H.H. HARRIS,
ZELIG S. HARRIS,
SIDNEY HOOK,
FRED KARUSH,
BRURIA KAUFMAN,
IRMA L. LINDHEIM,
NACHMAN MAJSEL,
SEYMOUR MELMAN,
MYER D.
MENDELSON, M.D.,
HARRY M. ORLINSKY,
SAMUEL PITLICK,
FRITZ ROHRLICH,
LOUIS P. ROCKER,
RUTH SAGER,
ITZHAK SANKOWSKY,
I.J. SHOENBERG,
SAMUEL SHUMAN,
M. ZNGER,
IRMA WOLPE,
STEFAN WOLPE.
https://archive.org/details/AlbertEinsteinLetterToTheNewYorkTimes.December41948

viernes, 11 de julio de 2014

Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa


Para justificarse, el terrorismo de Estado fabrica terroristas: siembra odio y cosecha coartadas. Todo indica que esta carnicería de Gaza, que según sus autores quiere acabar con los terroristas, logrará multiplicarlos.
Desde 1948, los palestinos viven condenados a humillación perpetua. No pueden ni respirar sin permiso. Han perdido su patria, sus tierras, su agua, su libertad, su todo. Ni siquiera tienen derecho a elegir sus gobernantes. Cuando votan a quien no deben votar, son castigados.Gaza está siendo castigada. Se convirtió en una ratonera sin salida, desde que Hamas ganó limpiamente las elecciones en el año 2006. Algo parecido había ocurrido en 1932, cuando el Partido Comunista triunfó en las elecciones de El Salvador.
Bañados en sangre, los salvadoreños expiaron su mala conducta y desde entonces vivieron sometidos a dictaduras militares. La democracia es un lujo que no todos merecen. Son hijos de la impotencia los cohetes caseros que los militantes de Hamas, acorralados en Gaza, disparan con chambona puntería sobre las tierras que habían sido palestinas y que la ocupación israelí usurpó. Y la desesperación, a la orilla de la locura suicida, es la madre de las bravatas que niegan el derecho a la existencia de Israel, gritos sin ninguna eficacia, mientras la muy eficaz guerra de exterminio está negando, desde hace años, el derecho a la existencia de Palestina. Ya poca Palestina queda. Paso a paso, Israel la está borrando del mapa.
Los colonos invaden, y tras ellos los soldados van corrigiendo la frontera. Las balas sacralizan el despojo, en legítima defensa. No hay guerra agresiva que no diga ser guerra defensiva. Hitler invadió Polonia para evitar que Polonia invadiera Alemania. Bush invadió Irak para evitar que Irak invadiera el mundo. En cada una de sus guerras defensivas, Israel se ha tragado otro pedazo de Palestina, y los almuerzos siguen. La devoración se justifica por los títulos de propiedad que la Biblia otorgó, por los dos mil años de persecución que el pueblo judío sufrió, y por el pánico que generan los palestinos al acecho. Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza? El gobierno español no hubiera podido bombardear impunemente al País Vasco para acabar con ETA, ni el gobierno británico hubiera podido arrasar Irlanda para liquidar a IRA.¿Acaso la tragedia del Holocausto implica una póliza de eterna impunidad? ¿O esa luz verde proviene de la potencia mandamás que tiene en Israel al más incondicional de sus vasallos? El ejército israelí, el más moderno y sofisticado del mundo, sabe a quién mata. No mata por error. Mata por horror. Las víctimas civiles se llaman daños colaterales, según el diccionario de otras guerras imperiales.
En Gaza, de cada diez daños colaterales, tres son niños. Y suman miles los mutilados, víctimas de la tecnología del descuartizamiento humano, que la industria militar está ensayando exitosamente en esta operación de limpieza étnica. Y como siempre, siempre lo mismo: en Gaza, cien a uno. Por cada cien palestinos muertos, un israelí. Gente peligrosa, advierte el otro bombardeo, a cargo de los medios masivos de manipulación, que nos invitan a creer que una vida israelí vale tanto como cien vidas palestinas. Y esos medios también nos invitan a creer que son humanitarias las doscientas bombas atómicas de Israel, y que una potencia nuclear llamada Irán fue la que aniquiló Hiroshima y Nagasaki.
La llamada comunidad internacional, ¿existe? ¿Es algo más que un club de mercaderes, banqueros y guerreros? ¿Es algo más que el nombre artístico que los Estados Unidos se ponen cuando hacen teatro? Ante la tragedia de Gaza, la hipocresía mundial se luce una vez más. Como siempre, la indiferencia, los discursos vacíos, las declaraciones huecas, las declamaciones altisonantes, las posturas ambiguas, rinden tributo a la sagrada impunidad.Ante la tragedia de Gaza, los países árabes se lavan las manos. Como siempre. Y como siempre, los países europeos se frotan las manos.
La vieja Europa, tan capaz de belleza y de perversidad, derrama alguna que otra lágrima mientras secretamente celebra esta jugada maestra. Porque la cacería de judíos fue siempre una costumbre europea, pero desde hace medio siglo esa deuda histórica está siendo cobrada a los palestinos, que también son semitas y que nunca fueron, ni son, antisemitas. Ellos están pagando, en sangre contante y sonante, una cuenta ajena. (Este artículo está dedicado a mis amigos judíos asesinados por las dictaduras latinoamericanas que Israel asesoró).
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Eduardo Galeano, 26 de noviembre de 2012.-

domingo, 22 de junio de 2014

Julio, Rocco, y la eterna presencia de Silvio Frondizi

Silvio Frondizi: a 40 años, el rayo que no cesa.

Estábamos protagonizando las primeras protestas estudiantiles que renacieron después de un tiempo de “absoluto” silencio que impuso la dictadura de Onganía hasta 1969 (…) Aún me conmueve la tímida sonrisa cómplice de otro amigo de entonces: Julio Frondizi, hijo del inolvidable Silvio –asesinado por la “Triple A” el 27 de septiembre de 1974—cuando, un marea de cintas negras en los sacos azules de los varones y en los guardapolvos blancos de las chicas invadió los colegios de la ciudad: “Bello, Cabral, los vamos a vengar”.
Estábamos pariendo los ’70.
Alberto Nadra, Secretos en Rojo. Un militante entre dos siglos, Página 112, Ediciones Corregidor, Buenos Aires, 2012.

Esa amistad es de hierro. Casi cuarenta años no lograron siquiera mellar la amistad que construimos en las aulas del Colegio Nacional Mariano Moreno, el mismo en el que se graduó Silvio. No volví a ver a Julio desde que despedimos a su padre, con miles de argentinos y una furiosa represión policial del siniestro comisario Alberto Villar,  jefe de la policía de Isabel Martínez, quien no vaciló en secuestrar los féretros.  Años después de la retirada de la dictadura pudimos retomar contacto, que no hemos abandonado, pese a que sólo logramos ejercerlo mediante cartas, y ahora veloces mails.

Tal vez por eso el impacto del bello discurso de su hijo, Rocco, en el “Salón Rojo” (ninguno más adecuado) rindiendo homenaje a su abuelo, el 18 de junio, en la Facultad de Derecho de la UBA, la misma en la que estudié, y en la que logró su título Silvio Frondizi.

“De niño, mi abuelo era para mí era una foto sobre la mesita de luz de mi nonna Laia (“Pura”) cuando yo iba a visitarla en su casa en el barrio romano de Ponte Milvio.
Era la voz quebrada por el llanto en los recuerdos de los parientes, un clavel rojo sobre el escritorio de mi padre el 27 de septiembre, aniversario de su muerte.
Eran los gestos de respeto cuando, de niño, conocía casualmente argentinos y ellos estrechaban mi mano conmovidos cuando sabían que mi apellido era Frondizi.
Pero fue de grande que comprendí de verdad quien fue este hombre audaz que supo oponerse con la fuerza de sus ideas a las injusticias.
No quisiera referirme a su vida, tan dignamente descrita en el libro “Defensores del pueblo”, ni a su carrera académica y política, como tampoco a los textos que han traducido su pensamiento profundamente revolucionario.
Él fue, sobre todo,+ un abogado y defensor de los derechos humanos, audaz acusador de un régimen de abusos y torturas y pagó con su vida sus denuncias.
Su pensamiento de emancipación humana, su teoría del autogobierno, su aporte a las ideas marxistas, pero sobretodo su continua defensa de los prisioneros políticos, hicieron de él un grande.

Presidía el acto la decana de la facultad, Mónica Pinto, y en visita oficial Catiuscia Marini presidente de la Región de Umbría, Italia, tierra de origen de los Frondizi, rama que crece en Buggio. Marini destacó la trayectoria de Silvio, el defensor de presos políticos, el que se negó al exilio pese a la cárcel y las amenazas, principalmente al impacto de su aporte teórico e intelectual a la cultura universal, anunciando un “Plan de Rescate” de sus obras para difundir en Italia, algo que algunos pequeños, muy pequeños académicos y funcionarios todavía no han hecho. Pasada la furia dictatorial que destrozó su biblioteca y prohibió sus libros, en su Patria jamás se reeditaron las obras del brillante marxista.

Más que una asignatura pendiente, un aplazo vergonzante para la democracia argentina.

El aporte intelectual de Silvio sólo pude valorarlo con el tiempo. En aquellos años cuando acompañando a Julio visitaba su casa en Almagro, Cangallo al 4.000, quise –mucho-- al gran ser humano,  que me  contó de su respeto por mi padre, y me brindó su sincero afecto cuando mi dogmatismo no me permitía escuchar mucho más que mis "verdades". El me ayudó con paciencia a escuchar otras, junto al cariño de Silvia y Julio, mi "hermano mayor", según su permanente ostentación del par de meses que separaron nuestro nacimiento.

Luego, recuerdo las desesperadas acciones para lograr su aparición con vida luego de su secuestro por un comando dirigido por el subcomisario Juan Ramón Morales y el subinspector Rodolfo Almirón Sena, ambos bajo las órdenes del máximo responsable de este grupo paramilitar, el entonces Ministro de Bienestar Social, José López Rega, funcionario preferido de Isabel Martínez, que todavía debe rendir cuentas por esos centenares de crímenes.  Silvio fue secuestrado de su domicilio, a cuadras del Parque Centenario y a plena luz de del día, para luego acribillarlo con saña y cobardía (52 disparos por la espalda) en los bosques de Ezeiza. Previamente, al intentar evitar el secuestro, también fue asesinado su yerno, Luis Ángel Mendiburu, esposo de Silvia, quien era ingeniero, profesor de la UTN y militante de Juventud Universitaria Peronista (JUP). Julio, impotente pero lejos de paralizarse, disparó con una 22 a la patota de metralletas, FAL y 9 mm. Inutilizó uno de los tres vehículos en que se desplazaban, abandonado a las pocas cuadras.

Recién en los ’80 pude descubrir que interpretación y recreación del marxismo fue, quizá, una de las más originales y críticas de Latinoamérica, profundamente revolucionaria, con unas sólida base humanista, con la vista puesta en un hombre total y principalmente libre, fruto de un socialismo no burocrático ni dogmático, un socialismo autogestionario, como nunca se ha logrado, aún, en la historia de la humanidad.  Aún conservo la que pienso su mayor obra, La Realidad Argentina, tapa en letras negras sobre blanco y rojo. Silvio mismo me la entregó. La guardé como el regalo de un luchador querido, la leí mucho después con la avidez del que busca respuestas a los desengaños y nuevos interrogantes que jamás imaginó.

Rocco siguió con sus palabras.

Su vida pública de abogado, político y docente fue siempre de militancia proyectada hacia la construcción del socialismo.
Silvio Frondizi aspiraba a la emancipación del género humano en una visión global que comienza ya desde la Revolución Francesa.
Para él, la función del intelectual era educar a las masas y elevarlas constantemente a la cultura.
Para mi abuelo el camino hacia la realización personal, no era una búsqueda aislada sino que una lucha colectiva.
A esto se debe la responsabilidad que él atribuía a los intelectuales para trasformar la sociedad, democratizando la cultura, permitiendo el acceso a todos a la universidad sin banalizar el conocimiento, metiendo en grado que obreros y burguesía tuviesen las mismas oportunidades, creando así una nueva generación de intelectuales, un “hombre nuevo”.
Algunos consideraban ingenuo su optimismo sobre el poder de las ideas, la fuerza de los argumentos de la razón, pero él fue toda su vida un ejemplo vivo de sus ideales de maestro.
Por lo tanto yo, su nieto, ahora me inclino frente al maestro que supo mantenerse vivo después de la muerte a través de sus ideas que hasta hoy están vigentes, es por esto que en esta ceremonia deposito a nombre de mi familia, una vez más, una manzana, la manzana que mi padre Julio dejó sobre su féretro en 1974 en señal de su amor por él.

Si, una manzana. Roja de sangre y combate. En el formal pupitre del salón académico.  Pero no una manzana cualquiera.  Repito, estoy dispuesto a repetirlo mil veces: “…deposito a nombre de mi familia, una vez más, una manzana, la manzana que mi padre Julio dejó sobre su féretro en 1974 en señal de su amor por él.

Ni el homenaje ni sus palabras, ni la de la Presidente de la región de Umbría se publicaron en ningún medio argentino. Es difícil creerlo pero así es. Dicen que nunca es triste la verdad. Yo creo que sí.
Con Rocco. Tambén con Julio, Silvio, "Pura"...


Suelo escabullirme de los saludos finales, pero este no fue el caso. Me levanté apenas concluido el acto pues en el rostro de Rocco veía, al menos una parte de la imagen de nuestros años con Julio, en el rostro de su hijo.

Jamás imaginé que en ese gesto me ganaría un cross, pero al corazón. Le comenté que Julio siempre me saluda como mi “hermano mayor” y le respondo como “hermano menor”. Para mi sorpresa lo sabía. Me miró y con la misma sonrisa tímida de aquel Julio que conocí, Rocco me miró y sólo dijo cinco palabras que ya no olvidaré mientras viva: "Entonces tengo que llamarte tío"
¿Qué más?

Los Negros Trigo no descansan en paz...

Afiche del documental dedicado a Horacio, 
MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA POR MIS CAMARADAS SECUESTRADOS Y ASESINADOS

RAÚL HORACIO TRIGO,  militante de la Federación Juvenil Comunista (FJC), estudiante de arquitectura, el 23 de junio de 1976, a la edad de 28 años fue secuestrado en la madrugada por miembros del III Cuerpo de Ejército y personal del Comando Radioeléctrico de la Policía de la Provincia de Córdoba.

Minutos antes, los captores tirotearon y allanaran el departamento de una vecina, quien fue asesinada en esas circunstancias Luego, ingresaron en el departamento de Raúl y su esposa,  y en las restantes tres viviendas del piso. Luego de interrogarlos, Raúl fue separado y llevado, según se dijo, para averiguación de antecedentes. Fue visto, por última vez, en La Perla. Había egresado del Colegio Nacional “Perito Moreno”, de Comodoro Rivadavia, e iniciado la Carrera de Arquitectura en 1970.Según consta en su legajo, llegó a inscribirse en el año académico 1975.

En marzo de 1971, durante los incidentes del “Viborazo”, allanan su casa, en la que vivía con tres compañeros que, como él, militaban en la Federación Juvenil Comunista; los detienen y pasan once meses en sucesivos Penales, General Roca, Neuquén, Rawson. Los liberan en febrero de 1972 y él vuelve a Córdoba, afianzado ideológicamente. La experiencia de la detención, el compartir todos esos meses con presos políticos de todas las tendencias, lo enriqueció y fortaleció en sus ideales.

Raquel Sosa, su compañera relata en “Arquitectos que no fueron” que: “Un sobreviviente del campo de exterminio La Perla lo recuerda especialmente porque hablaba de sus sueños como arquitecto, para aplicar en su Comodoro natal. Le decíamos “el Negro Trigo”…Sólo nos queda la memoria, el recordar, del verbo ‘recordaris’, volver a pasar por el corazón”.

El 9 de junio  de 2013 se conoció la confesión del ex teniente coronel Bruno Laborda diciendo que en 1979 se emitieron las “disposiciones finales” que fueron cumplidas por todos los jefes y oficiales y por algunos suboficiales de todas las unidades con asiento en la ciudad de Córdoba, consistían en “la remoción de los cadáveres enterrados en el campo de la Guarnición militar Córdoba” -campo de exterminio La Perla- “Se procedía a compactarlos en recipientes para luego esparcir éstos en minúsculos pedazos, en una Salina próxima a la ciudad de La Rioja.”

 Ay de esas pampas salineras, ay de esa inmensa mancha blanca.
Ay de nuestra tierra. 
Ay de nuestros símbolos y de nuestra historia de fracturas. 
Cómo no sentirnos un terrón de sal al recordarte, Negro. 
Con este gusto a sal, seguimos armando pieza por pieza el rompecabezas de la verdad mientras 
la impunidad siga matando, secuestrando y robando. Impunidad es corrupción e inseguridad. 
Los Desaparecidos son muertos que no morirán.

Los Negros Trigo no descansan en paz sobre el desierto de Sal.