domingo, 19 de febrero de 2012

No Entender ni Jota


Seguimos con nuestra selección dominical de Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, de Héctor Zimmerman, Editorial Aguilar.

La jota fue por mucho tiempo la Cenicienta de las letras. Y continúa siendo, a veces, el equivalente de lo ínfimo.

Ya el Evangelio registra esa condición: “Hasta que perezcan el Cielo y la Tierra”, se asegura allí, “ni una jota ni un ápice serán quitados de la ley…”. El texto alude a la yod, la más pequeña del alfabeto hebreo. Apenas un palito, que los romanos hicieron crecer: para que sonara como consonante le agregaban una colita que con el tiempo se convirtió en el “rulo” inferior que hoy lleva. Se tardó siglos en reconocerle un lugar en el abecedario español, tanto que durante una larga época se lo recitaba pasando directamente de la i a la k.

Hoy la jota figura a la par de las demás. Pero el dicho subsiste. Para dar a entender que no entendemos nada.

viernes, 17 de febrero de 2012

El último mensaje de Spinetta: sus cenizas junto al monumento a nuestros muertos


El texto que sigue pertence a la pluma de Juan Salinas, en su blog Pajaro Rojo. Un abrazo "Pajaro", hermano de la vida.

Las cenizas de Luis Alberto Spinetta fueron depositadas ayer a escasos metros del impresionante monumento que lleva los nombres de todos los caídos, asesinados y desaparecidos por el Terrorismo de Estado. Gran parte de la crema de nuestra generación. Está en el Parque de la Memoria, en la Costanera Norte. En el mismo lugar dónde, cómo recordaran, quise arrojar al río las cenizas de mi hermano Luis Antonio (no pude hacerlo por inconvenientes familiares: la negativa de su hijo mayor) y dónde quiero que vayan a parar mis cenizas cuando me llegue la hora.

No tengo claro si las cenizas de Spinetta fueron arrojadas al río, o esparcidas al viento y ya son Parte del aire, o mezcladas con la tierra de la orilla. Las noticias son algo contradictorias. En cualquier caso este módico misterio vuelve aun más mágico un lugar de por si muy cargado de carga simbólica.

La foto que subió Dante Spinetta es la de una toma de agua para la red y parece indicar lo primero. Frente a la toma, sobre la costa, hay una estatua de metal (un hombre joven que a veces parace caminar sobre las aguas y durante las crecientes queda con medio torso fuera del agua) que simboliza a los muchos desaparecidos que tienen en el río su última morada. Sobre el lugar, ubicado muy cerca del Aeroparque pasan a baja altura muchos aviones, lo que vuelve materialmente imposible el olvido.

Los textos twitteados por Dante y Catarina Spinetta, en cambio, parecen sugerir que las cenizas fueron espolvoreadas sobre la tierra. En cualquier caso, me emociona hasta los tuétanos que Luis haya querido estar ahí, junto al cenotafio de nuestros queridos muertos que por regla general carecen de tumba. Tapándole así la boca a los bobos que lo pretendían indiferente a la suerte de la generación de sus pares y de sus primeros, jóvenes seguidores, sus hermanos menores.

Luis jamás me defraudó. Y casi siempre me sorprendió gratamente. Acaba de hacerlo otra vez, ya muerto. Su alma de diamante ha contribuido a dotar a ese lugar sagrado de más magia todavía, de blindarlo contra todos los males de este mundo.

Ahora tengo la certeza de que más pronto que tarde estaremos simbólicamente juntos para siempre.

Los dejo con un texto que escribio Luis Alberto en el aciago 1976 ("Doscientos años", para el albúm El Jardín de los presentes), el "pirulo" que publicó hoy Página 12 y una foto que tiene lo suyo.


Una palabra,
solo una palabra...
dame la brisa,
dame toda brisa...
suave junco,
junco de la orilla...
dame una palabra...

Doscientos años,
¿De qué sirvió,
haber cruzado a nado la mar?

PAZ
"Este es el lugar –dice el mensaje de Twitter–, los que quieran traerle una flor y despedirse de nuestro papá, lo pueden hacer al lado del Paseo de la Memoria, acá en la Costanera... paz." El mensaje está acompañado por una foto del lugar y lleva la firma de Dante, Catarina, Valentino y Vera, los cuatro hijos de Luis Alberto Spinetta, quienes ayer arrojaron allí sus cenizas.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Al viento...


"Todos los votos son del viento...", canturreaba un admirador --confundido-- del flaco Spinetta.

sábado, 11 de febrero de 2012

Así No


No voy a emitir un discurso, ni a escribir un manifiesto. Pero sí algunas puntualizaciones. Porque no se puede mirar para otro lado…

1) Estoy muy lejos del ambientalismo/ecologismo bobo. Si por ellos fuera deberíamos volver a la caza y la pesca; sin hablar de las ONG’s, que responden a intereses de sectores o países determinados.

2) Repudio, aún mas –porque es más dañina, tiene mayor poder, y expresa un sistema de explotación que combatiré toda mi vida– la depredación capitalista, que destruye el medio ambiente y mata gente necesitada de trabajar. Alguien –no dudo que con buena intención– se preguntó públicamente esta semana "¿Que obrero trabajaría en un lugar donde lo envenenen?".

Es un grave error pensar que la respuesta es ninguno.

Hay miles, millones si tomamos el mundo que harían exactamente eso si no tienen otra posibilidad de subsistencia propia y familiar. Y los hubo desde incluso antes del sistema capitalista. En la literatura y en el cine –no precisamente “revolucionario” ni “extremista”– hay centenas de ejemplos, basados en hechos reales, de pueblos enteros –ya no sólo de trabajadores individuales– que resisten las acciones contra empresas contaminantes, que los envenenan a ellos Y A SUS FAMILIAS, porque necesitan el trabajo; aún ESE trabajo.

3) En estos casos el análisis es simple: ¿Cuál es el real impacto ambiental, y sobre la salud de la población, que tiene una actividad productiva; en este caso la minera? ¿Cuál es el beneficio que reporta? Tal vez si en La Rioja o Catamarca le aseguran a la población décadas de educación, salud, vivienda y trabajo cabría la posibilidad de hacer un cálculo costo-beneficio, implicando en el costo algún desorden ambiental. Pero el presente no es el caso. Las grandes empresas de explotación minera se llevan todo y no dejan nada más que destrucción.

4) Es cierto: “Menem lo hizo”. Pero también es cierto que no se ha producido ningún cambio desde que se fue; ni siquiera con este gobierno que apoyo, integro, y considero –en el rumbo general– nacional y popular.

5) Jamás avalaré ni admitiré con mi silencio que se reprima a un pueblo que con 100, 50, 25 o 0 % de razón reclama sin violencia ante los gobernantes que eligió.

6) No voy a admitir que me vengan con argumentos al estilo de que “esto lo usa el enemigo”, o los medios concentrados que jamás se ocupan de estos temas, entre otros similares. Sin duda que lo usan. Pero también es cierto de que el argumento es legítimo. De modo que no impide –de hecho, sería seguimiento incondicional permitir que impidiera– que lo PODAMOS, LO DEBAMOS, UTILIZAR NOSOTROS, LOS QUE, EN GENERAL, APOYAMOS. Se crece con la crítica constructiva; no con la obsecuencia y el silencio. En vez de asustarse (o cuidar la parte que les toca del despojo), ¿no sería propio de este proceso nacional y popular aprovechar la fuerza del reclamo del propio pueblo para encarar las transformaciones de fondo que necesitamos como país y como pueblo en la legislación minera?

En síntesis: NO a la represión; debate y análisis serio de los respectivos impactos ambientales. Y, sobre todo, que nuestro gobierno nacional impulse una nueva legislación minera, que proteja nuestros recursos naturales y la salud de nuestro pueblo de la codicia destructora de algunos pocos. Que cuando decidamos explotar esos recursos sea para beneficio de la población en conjunto y de la Patria; de las actuales y las nuevas generaciones.

jueves, 9 de febrero de 2012

Para saber como es la soledad...

Escasa, mezquina creatividad para despedir a un grande en las tapas de los matutinos, salvo Página/12, que sobre dibujo del que fuera considerado el mejor Larga Duración del rock nacional, el primero de Almendra, titula: "Para saber como es la soledad".

Nadie recuerda su frase, "Leyendo a Marx uno aprende como era Cristo". Y no hablaba de misericordia, sino de libertad.

¿Cómo no completar los versos en nuestra mente y nuestros corazones?

“Para saber cómo es la soledad/habrás de ver que a tu lado no está/que nunca a ti te dejara pensar/en donde estaba el bien, en donde la maldad. La soledad es un amigo que no está/es su palabra que ya nunca ha de llegar/ si es que sus sueños son luces en torno a ti/ tú te das cuenta que el ya nunca ha de morir”.

domingo, 5 de febrero de 2012

¡Viva la Pepa!


Seguimos con nuestra selección dominical de Tres mil historias de frases y palabras que decimos a cada rato, de Héctor Zimmerman, Editorial Aguilar.

Ese grito sirvió de consigna a la revolución que, en 1820, exigió en Cádiz el establecimiento de la constitución dictada ocho años antes, mientras Fernando VII se hallaba en Francia como prisionero de Napoleón.

Al poco tiempo de reasumir el trono, Fernando la abolió con la más severa prohibición de que se la mencionara en público.

Los liberales apelaron entonces a una treta. Como la constitución de 1812 había sido jurada el 19 de mayo, día de San José, cambiaron José por Pepe y bautizaron “Pepa” a la Constitución. Al grito de “¡Viva la Pepa!” se enfrentaron con las tropas, sin darles así razón para que los reprimieran.

La frase, que hoy ha perdido su sentido político, significa hoy algo muy distinto. Celebra cualquier oportunidad de hacer lo que a uno se le antoje. Vivando a la Pepa nos damos ánimos. E invitamos alegremente al despiporre general.

viernes, 3 de febrero de 2012

La Nueva Trova y la nueva trova


Por Silvio Rodríguez

El Movimiento de la Nueva Trova (con mayúsculas) fue fundado por los participantes en el II Encuentro de Jóvenes Trovadores, que se celebró en la ciudad de Manzanillo, en diciembre de 1972. Por eso este año celebraremos el 40 aniversario de aquella agrupación, posible por la masividad que llegó a alcanzar la trova en nuestro país. Viendo la cantidad de muchachos con guitarras que surgía en todas partes, la Unión de Jóvenes Comunistas decidió apadrinar aquella suerte de comunidad que, si bien sus componentes eran guitarreros, también tuvo colaboración de poetas, escritores, artistas plásticos, periodistas, dirigentes, filósofos, directores de televisión y de cine.

Aquella explosión de trova juvenil no carecía de antecedentes. Uno de los más luminosos --para mi--, fue una canción que sonó mucho en la radio, a mediados de la década del 60. Su poética era un canto a la existencia (después supimos que también a Dios), marcada por los acentos de un género musical que por entonces parecía obsoleto: la guajira. Su autora era Teresita Fernández, una maestra de Santa Clara que Bola de Nieve había traído a la capital. La canción se llamaba “Cuando el sol”, y la vibrante voz de Luisa María Güell la convirtió en suceso.

Otra autora femenina, en este caso habanera, venía describiendo una órbita de gran singularidad: Marta Valdés, que antes del 59 había sido cantada por famosos intérpretes y después trascendió la intimidad del feeling con una de las canciones más importantes (y menos reconocidas) de la posrevolución: “Canción para otro mundo”.

Por entonces algunos jóvenes autores coincidían en clubes nocturnos y tertulias privadas. Sus primeros quehaceres partían del movimiento del feeling, con armonías de vanguardia y letras de corte coloquial. Entre ellos se destacaban Luis Adolfo, Martin Rojas, Eduardo Ramos, Rey Montesinos, Pablo Milanés. Los dos últimos también compusieron guajiras memorables, aunque de ellas la más trascendente fue la de Pablo (“Mis 22 años”), que marcó un hito, a pesar de ser poco divulgada.

Por aquellos tiempos Noel Nicola componía sus primeros temas en las Tropas Coheteriles Antiaéreas; el estudiante de Física del Instituto Pedagógico, Vicente Feliú, se acercaba a la guitarra de su padre; Belinda Romeu hacía sus pinitos en 17 y C, fiel al signo musical de su familia. Yo cargaba con un saco de libros y una maltrecha guitarra por las unidades del Ejército de Occidente.

Una fuerte evidencia pública del surgimiento de una joven corriente en la canción (la nueva trova con minúsculas) ocurrió en septiembre de 1967, y fue el programa de televisión “Mientras Tanto”. Desde su lanzamiento empezaron a trazarse curiosos hilos comunicantes, porque entre los primeros invitados figuraba Teresita Fernández, a quien el Caimán Barbudo le había hecho un homenaje. Poco después de empezado Mientras Tanto, me estaba haciendo acompañar por Sonorama 6, grupo que dirigía Martín Rojas, y Eduardo Ramos integraba. Para colmo, una de las razones por las que aquel programa fue “sacado de circulación” fue mi promesa de presentar a Pablo Milanés, y mi posterior disculpa por no haberlo logrado, “por razones ajenas a nuestras voluntades”.


Todo esto quiere decir que en 1967 ya nos conocíamos e interactuábamos los que, a principios del año siguiente, participaríamos en el concierto que marcó un antes y un después en la trova cubana. Me refiero al que ocurrió en Casa de las Américas, el 18 de febrero de 1968. Pablo, Noel y yo fuimos los anunciados. Pero aquella noche en el público estaban Martín, Eduardo, Belinda y Vicente, y algunos de ellos se sumaron al concierto, y lo completaron.

Por todo esto en 2012 se celebran dos fechas: Los 40 años de la organización oficial, el MNT, la Nueva Trova con mayúsculas. Y los 45 de aquellas otras fechas de los orígenes, cuando el futuro era incierto y varios trovadores con distinta madurez y procedencia empezamos a juntarnos, a simpatizar y a intercambiar canciones.

En aquel toma y daca generacional yo tenía mucho que aprender y poco que aportar. Había hecho muchas canciones, pero pocas tenían la solidez musical de las de Eduardo, Martín, Montesinos o Pablo. Ellos, a pesar de ser casi tan jóvenes como yo, acumulaban ricas experiencias profesionales y habían estado en contacto con los mejores autores e intérpretes del país. Yo había pasado aquellos años haciendo mi servicio militar, leyendo mucho en mis horas libres, pero sin la más mínima confrontación musical.

Yo empecé a crecer musicalmente cuando les conocí. Y aquí quiero dejarles, una vez más, mi gratitud.