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miércoles, 30 de septiembre de 2020

La bisabuela comunista de Mafalda

    Joaquín Lavado, Quino, se inspiró en su abuela republicana y comunista para crear el personaje y el pensamiento de la ya inmortal Mafalda.

    Hijo de inmigrantes andaluces, Quino siempre contó que en su casa se respiraba política, hablaba de sus padres socialistas y de su abuela comunista.

    Nacido en Mendoza, “Cuando yo tenía cuatro años empezó la guerra civil española y en mi casa se vivió como una tragedia personal; además, como la perdimos, peor todavía. Se acaba la guerra civil española y comienza la Segunda Guerra Mundial".

    En una entrevista al diario italiano La República, el dibujante relató que en su casa había siempre discusiones entre su abuela, "comunista, una mujer muy simpática con un gran sentido del humor" y el resto de la familia republicana. "Mi abuela era una militante que vendía los bonos del partido. Mi padre no quería que lo hiciera. Y se armaban unas trifulcas terribles en mi casa". "Ella era un cómic viviente, estaba constantemente hablando del Chile de Pinochet y de las atrocidades cometidas en Vietnam", recuerda.

    En un extenso reportaje que le dio Quino a Mónica Maristain en 2004, para Página/12 se definía a su mismo como socialista: “El capitalismo también se va a ir al carajo. Esto no puede continuar así. Yo lo que espero es que a la larga se intente otra forma de socialismo. No igual al que ya fue, pero para mí sigue siendo el mejor sistema de gobierno”, declaró en aquella ocasión.

    La última pregunta de la entrevista fue si “morirá siendo socialista”: “Sí, por supuesto. Esa es la mejor forma de gobierno que concibo, es el mejor sistema. Apenas tuvo 70 años para expresar y es probable que estuviera mal aplicado. Si pensamos que al cristianismo le llevó tres siglos imponerse, ¿por qué no podemos pensar que el socialismo regresará y finalmente podremos vivir en un sistema más justo y más humano para todos?”, respondió.

    En una entrevista con el dibujante y humorista Rep, Quino contó que lo peor que le sucedió con sus dibujos fue durante la última dictadura militar. En marzo de 1976 decidió autoexiliarse y, meses más tarde, se produjo la llamada “Masacre de San Patricio”, en la que cinco religiosos palotinos fueron acribillados en una iglesia en el barrio de Belgrano. El grupo de tareas que los mató colocó al lado de uno de los cadáveres una de las viñetas más conocidas de Mafalda, en la que señala al bastón de un policía y afirma: “¿Ven? Este es el palito de abollar ideologías”.

domingo, 31 de mayo de 2015

Temprano para Imposibles: reedición de SECRETOS EN ROJO

Este sábado 30 de mayo, el lucido profesional y analista Carlos Almenara, en su programa "Temprano para Imposibles",  retomó extensamente un reportaje que inició el 23/5, por Radio Nacional de Mendoza,  acerca de la reedición de mi libro SECRETOS EN ROJO, en las librerías en los primeros días de junio de 2015.
Luego de una impactante versión de Bandiera Rossa, por "Banda Bassotti", grupo de ska italiano, nacido en unos talleres de la zona periférica de Roma en 1981, va el reportaje entre los minutos 14.38 y 41.20.


https://soundcloud.com/carlosalmenara/temprano-30-5-15

martes, 22 de febrero de 2011

Juicios: heroinas cotidianas


Ante sus propios represores, sentados ahí enfrente, en la sala de los juicios en el Juzgado Federal de Mendoza, se está desarrollando – escribiendo también – por las voces altivas, serenas, firmes, de las víctimas – mujeres y hombres – un capítulo actual y menduco de la larga historia universal de la dignidad humana. Como aquello del coraje civil, que también hemos subrayado, este heroísmo cotidiano conmueve, jornada a jornada, a los oyentes de testimonios del horror padecido en las mazmorras de los genocidas.

Es el heroísmo del espíritu, del alma, y también del cuerpo mancillado, ahora ahí auto enaltecido – el heroísmo – por un relato que transita desde la memoria a las profundidades del infierno para resurgir en la exigencia de justicia, sin atisbos de venganza, que sería bastardear la dignidad humana, porque de lo que se trata es del señalamiento, sin dobleces, de ese otro costado de la condición humana: el lado escuro del corazón.

No es el de las mujeres la voz mayor, por encima de las de los varones, pero es una distinción de género que se eleva en esta rememoración dramática de momentos de sus existencias. Lo fue de Silvia Ontiveros, de Rosa Gómez, de Isabel de De Marinis, de Lucy Allegrini, de Luz Faingold y su madre Luz Casanave. Y la semana ante pasada, de Georgina Vucetich.

Sencilla, sin titubeos, Georgina comenzó el relato del asesinato de su esposo, el que fuera entonces dirigente gremial de los obreros vitivinícolas Héctor Brizuela, en simultáneo al asesinato de su compañero Antonio García, secretario general de ese sector obrero. La testigo señalaba paso a paso lo que a partir de ese momento fue su tragedia, sus pedidos, súplicas y exigencias de que se le dieran noticias del paradero de su esposo. Fueron pura evasivas acompañadas de violencia verbal y humillaciones, como la de aquel comisario de Maipú que contestó ante el requerimiento de Georgina: ..."y que querés si era un comunacho". En efecto, tanto Brizuela como García pertenecían al Partido Comunista y se los conocía ampliamente como tales. Pero Georgina no se daba tregua y ni la daba, contando que había estado algo más de 10 veces, con el entonces jefe de Policía de la Provincia, el vice comodoro Santuccione, hasta que se cansó de sus dilaciones y promesas y no le quedó otra que manifestárselo pero con un "vos sos un milico hijo de puta..." Coraje, heroísmo o simplemente las venas abiertas, esas de las que hablan del martirologio de los pueblos americanos desde siempre.

Y lo de Luz Faingold, que hizo su testimonio en sede del Juzgado Federal de Mendoza, la semana pasada lo reiteró ante el Consejo de la Magistratura, en Buenos Aires, para reiterar su denuncia contra el ex-juez Luis Miret. Teniéndolo ahí enfrente esta vez, Luz reiteró los conceptos de la primera versión. El acusado, en principio tuvo actitudes descalificadoras para con Luz, pero esta profundizaba su testimonio con firmeza y paulatinamente lo fue apabullando hasta doblegarlo moralmente, terminando la sesión con Miret como lo que es: una piltrafa humana.

Entre víctimas y victimarios las divisorias son terminantes: no hay olvido ni perdón, tampoco reconciliación, por una parte; la otra naufraga en el fango de la barbarie.

RAMÓN ABALO

Secretario General

LADH Filial Mendoza