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domingo, 10 de enero de 2021

La verdad sigue acorralando mentiras e infamias...

…acerca del papel de mi partido, el Comunista, al que pertenecí hasta mi renuncia en 1990.

    En este mismo muro, el pasado sabado 9/1/2021, reproduje la revelación acerca del rescate de un grupo de desaparecidos en el Centro Clandestino de Concentración de la ESMA por parte del PC, una de tantas de sus acciones armadas realizadas durante el régimen, pese a su lamentable posición pública.

    Anteriormente, también publiqué algunos de los elementos descubiertos en documentos confeccionados en esos años por la entonces Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que ahora fueron entregados a la Liga Argentina por los Derechos del Hombre (LADH) después de un extenso relevamiento ordenado por la interventora en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Cristina Caamaño.

    El odio de la SIDE, conocido recién 37 años después de la recuperación de la democracia, expresa la preocupación ante una lucha que la militancia y buena parte de la dirigencia libraba en todos los sectores, en todo el territorio, a costa de una larga lista de mártires, tanto en el país como en la solidaridad latinoamericana frente a la Operación Cóndor.

    Luego de tanta infamia de seudo periodistas y académicos, políticos que hibernaron bajo la cama durante la dictadura, en casos repetidas dolorosamente por compañeros que ignoran los hechos, o a los que ciega el resentimiento por diferencias del pasado, son demoledores los documentos que hoy publica Página/12, cuya lectura recomiendo.


martes, 27 de noviembre de 2018

El día que el PC asaltó la ESMA

      

En mi libro "Secretos en Rojo" revelé, hasta donde viví personalmente, o tuve vía libre
de los protagonistas para hacerlo público, hechos desconocidos de la historia del Partido Comunista (PC). Desconocidos, cabe admitir, en la mayoría de los casos por la decisión propia, para mantener oculto su carácter de organización político militar, pero en otros por certero ocultamiento.

Todavía ni la política ni la academia se ha han dado por enterados que hay que corregir la historia de la lucha armada en la argentina, pues la primera guerrilla fue organizada por el PC, entre fines de los 30 y principios de los 40 del siglo XX, en el entonces Territorio Nacional del Chaco, en autodefensa frente al asesinato, robo de tierras a colonos y superexplotación de los pueblos originarios, por parte de La Forestal y otros pulpos.

           Me consta que muchos han accedido a la historia y la documentación que brindé en mi libro, pero no se dan por enterados.

           Tampoco, de la admisión en ese mismo trabajo de acciones de corte militar de los comunistas durante la última dictadura genocida, pese a su conocida y deplorable posición política en el plano público.

           Un episodio que no relaté fue sorprendentemente revelado por Página/12 hace 16 meses, sin que a nadie de la política o la academia se le mueva un pelo. Si bien es cierto que no es el titular principal de la nota, en ella se demuestra que un frente secreto del PC atacó la ESMA --si, ¡la ESMA! -- y facilitó la fuga de prisioneros propios y ajenos en el Centro Clandestino de Detención y exterminio que allí funcionó.

           La condena de la derecha no me molesta, si me lastima el silencio de los amigos y la hipocresía de algunos académicos...

Reproduzco, textual, el texto publicado el 2 de julio de 2017:

Un dirigente distinto y de otra época

Los recuerdos de Juan Carlos Carinelli hablan de una vida intensa, hiperactiva. Tan futbolera como política, entre libros de historia, un bandoneón sobre las piernas y el fratacho para alisar el revoque. Hizo y hace de todo.

Fue presidente del club Almagro en el año de su centenario. Tiene 74 años y milita en el Partido Comunista desde que era un pibe. Estuvo detenido-desaparecido en la ESMA, de donde cuenta que se escapó. Se recibió de profesor en la UBA, es maestro mayor de obras y tocó en varias orquestas, donde reemplazaba a otros músicos.

Sentado a la mesa de un bar en Corrientes y Dorrego, muestra dos objetos que son como sus señas de identidad. El carnet del club con tapas de cuero, donde está irreconocible en una foto de 1959. Tiene un jopo abundante del que ya no queda nada. De su teléfono celular emerge como fondo de pantalla la cara de un Carlos Marx inconfundible. Aunque el aparato se resiste a sus órdenes. Teclea y no le encuentra la vuelta.

El ex dirigente saborea un café y empieza a contar: “Soy hincha de Almagro desde que nací. Me hice socio de jovencito. Mi viejo era quintero y vendía sus productos en el mercado de Abasto donde estaba Almagro. Él iba con su carro o su chata, y las vueltas de la vida, ¿no? Muy cerca de mi casa se instaló la cancha. El club anduvo por todos lados, hasta que por un gobierno radical consiguió el predio actual. Mi viejo era hincha de Almagro porque vendía verduras y hortalizas en el barrio. Era la época en que se ponía el Alumni en las esquinas. Yo no fui buen jugador de fútbol, solo jugaba en los potreros, y no se me dio por eso.

Tampoco había sido dirigente de Almagro hasta que fui presidente”.

Carinelli saca una tras otra las fotografías que ilustran una considerable porción de su vida. En una, de pantalones cortos, toca el bandoneón mientras su padre canta un tango. En otra aparece con Luciano Lele Figueroa, aquel jugador que llegó a Almagro en 1976, cuando él militaba en la clandestinidad y terminó en la ESMA. “Puede haber sido el jugador más representativo del club para mí, aunque hay otros: Chiche Sosa, Humberto Recanatini, Albino Valentini, el Beto Yaque…” comenta.

Su paso por la presidencia, entre 2010 y 2014, coincidió con el cumpleaños número cien de Almagro: el 6 de enero de 2011. El ex dirigente integraba la peña Azul, Blanco y Negro y desde ahí saltó al máximo cargo. “Cuando empecé a ver cómo estaba el club, con la agrupación hacíamos asados, rifas, juntábamos dinero… todo en José Ingenieros, porque la sede de Capital está concesionada a Sport Club. Empezamos a construir los baños, hicimos tribunas, sectores de plateas. Le podría mostrar cómo estaba el club antes y cómo quedó después. Cómo trabajábamos con la hormigonera. Estoy con la lleca (apela al lunfardo) y la palabra, pero también con la maza y el martillo. A los 17, 18 años estudié para maestro mayor de obras. Más tarde comencé a cursar historia. Mientras tanto tenía que trabajar, ayudar a mi viejo Juan”.

Cuando era presidente de Almagro iba hasta la AFA en bicicleta. Asegura que todavía hoy la sigue utilizando, aunque acortó el recorrido. Pedalea desde donde vive, en Villa Alianza, Caseros, hasta el barrio porteño de Agronomía. En estos días tuvo que parar porque sufrió un accidente doméstico y se lesionó una rodilla.


Carinelli destaca de sus dos períodos como presidente que “la conducción en aquel momento estaba unida por los colores, no por las banderías políticas. Una cosa es tener ideología, pero en el club es completamente distinto. Las decisiones que se toman a veces no caen bien. En una institución, ser solidario es muy importante. Pero ahora no hay tanto compromiso. A los pibes no les importa nada, quieren ver un partido y pagan la entrada o si no, consiguen una por ahí…”

Mucho antes de que alcanzara la presidencia de Almagro, había arrancado con su militancia política. Abrazó las ideas de izquierda –la influencia de su padre anarquista y su madre comunista fueron determinantes– y no las abandonó nunca. “Siempre mantuve mi conducta y compromiso políticos”, señala. Y aunque prefiere evitar la evocación de momentos dolorosos del pasado o dar precisiones de su cautiverio en la ESMA, recuerda: “Yo estuve sesenta y pico de días ahí. En el 76, pasados tres meses del golpe, nos llevaron y al entrar nos metieron al fondo. Nos llevaban a la tortura, siempre tabicados, sin poder ver, hablábamos con alguno, con otro. Imagínese. En esa época, hace más de 40 años no había las comunicaciones que hay ahora, era completamente distinto. Pero nosotros sabíamos por compañeros que eran llevados ahí que en cualquier momento iba a haber una acción para poder sacarnos”.

Carinelli desemboca su relato en un episodio que nunca detalló hasta hoy: “Cuando pasó el tiempo y estábamos ahí, hubo una explosión muy grande en la entrada. Pensaban que si atacaban la ESMA iba a ser por adelante, pero también hicieron pelota un portón atrás. Pudimos salir quince, de los cuales tres quedaron por el camino. Uno se cayó y se rompió la pierna. Yo y mis compañeros tratamos de hacer un círculo de silencio por nuestras familias, porque no sabíamos lo que podía llegar a pasar. ¿Usted iba a pensar que pasados los años iban a salir por el 2 por 1? Yo sigo pensando, aunque me puedo equivocar, que pueden volver los tiempos duros”.

La historia del ex presidente de Almagro se emparenta en este punto con la de otro símbolo del club: Claudio Tamburrini. El ex arquero de la Primera División que militaba en la Federación Juvenil Comunista. Se fugó en 1978 del centro clandestino Mansión Seré, en Castelar, junto a otros tres compañeros de cautiverio. “Hablamos de hacer cosas con él, pero no tengo relación con Claudio. No se dio que habláramos de ciertos temas. Yo lo vi dos o tres veces, pero no conversamos de eso, paramos la pelota ahí”, cuenta.

Carinelli evoca ahora que “nosotros llegamos a la costa del río, donde nos esperaban. Lo que los militares no pensaban era que podíamos escaparnos por ahí. Yo estuve viviendo después bastante tiempo en el Tigre. Mi viejo iba a pescar todos los fines de semana con la Cacciola, bajaba en un muelle y de ahí iba caminando hasta donde estábamos nosotros”.

Su vida parece sacada de una película. Le hace falta música de fondo. El propio personaje de esta historia podría tocarla con el bandoneón o una trompeta. Los instrumentos con que se lo ve en las fotos apiladas en un sobre. En otra se lo ve orgulloso con tres hinchas de Almagro y un pedazo de tribuna de fondo. Ésa que levantó con sus propias manos, porque Juan Carlos Carinelli ha dejado una obra a sus espaldas. En la vida, en la militancia, en la educación, en un club de fútbol. Podría afirmarse con certeza que nunca perdió el tiempo.



viernes, 23 de marzo de 2018

"El Grupo SOMU"

La recuperación del Sindicato Obreros Marítimos Unidos (SOMU) por auténticos dirigentes de los trabajadores permitió
reconstruir la historia del “Grupo SOMU” toda una conducción sindical –plural, con peronistas, comunistas, independientes--, secuestrada por la dictadura entre 1976 y 1977, que "descabezó" el sindicato, Secretario General, Prosecretarios, Delegados....Peralta; Bonanno; Saracho; Faraldo, López, Toledo...apresados muchas veces al bajar de los barcos de la histórica ELMA.

Torturados y asesinados por la dictadura genocida, ocultados por quienes usurparon su lugar hasta hace días, en muchos casos cómplices de su entrega.

El “Cholo” Luis Bonanno fue uno de ellos, Prosecretario de Acción Social, militante del Partido Comunista, entonces mi partido, y el “Cholo” mi camarada por siempre, a quien no conocí personalmente, pero sí de su lucha por organizar la resistencia de los marítimos a pocos días del golpe asesino, en la cara del grupo Albatros de la Prefectura que lo secuestró. A quien jamás arrancaron una palabra.

Los compañeros me invitaron al primer homenaje que a puro pulmón realizaron el 22 de marzo, tal vez por mi pelea de aquellos años por su aparición, o más seguro una nota de homenaje que escribí en este mismo blog hace ya tiempo, pero que permitió que Adrián Bonanno tuviera noticias de su abuelo; que viajara muchos kilómetros y que hoy nos juntáramos en Perú 1668, al colocar la baldosa que los recuerda frente a la vereda que gastaron militando, y en la que hablamos, entre lágrimas, con las hijas de Saracho, el hijo de Toledo, tratando de recordar juntos, todavía buscando toda esa memoria que todavía sigue oculta, oculta tras 42 años.

Yo apenas los miraba y contaba algo de lo mucho que los suyos hicieron. Ellos, al principio en silencio, luego balbuceando recuerdos y dolores, empezaran a buscar en común, con enorme esfuerzo caminos para unir anécdotas, pistas, alguna foto, un legajo, la declaración en un juicio.


Adrián Bonanno (última foto, abajo) lo dijo cuándo --junto a Abuelas, Hijos, Familiares, la nueva conducción—hablaron hace unas horas en San Telmo:
“..hoy nos juntamos por primera vez y entre todos empezamos a armar ese rompecabezas y a reconstruir la historia que nos fue negada durante tantos años. MEMORIA para no olvidarlos; VERDAD para saber qué pasó con ellos y JUSTICIA para castigar los culpables. ¡NUNCA MAS...!


martes, 4 de julio de 2017

Impactante testimonio del periodismo durante la dictadura

Me encuentro con un “recuerdo” de Laura Giussani Constela, hija de dos amigos tan queridos como inolvidables, esto último en lo personal y para la historia del periodismo argentino.

Publicado en FCB el 31 de julio de 1975, lo había olvidado totalmente, al igual que los comentarios complementarios tanto de Laura como míos y de otros “amigos”.

Facebook no permite copiar texto original y comentarios por lo cual aquí reproduzco en forma textual el TEXTO ORIGINAL DE LAURA: Facsímiles y publicaciones a continuación.

Suele decirse que durante la dictadura era imposible pretender informar. Y es bastante cierto. También es cierto que algunos informaban dentro de lo posible. Me sorprendió encontrar en el archivo de mis padres este cable de AP, firmado por Vicente Leonardo Panetta en el que da cuenta del secuestro de Oscar Serrat y dice que en los últimos años hubo más de sesenta casos de periodistas secuestrados en argentina. Es de diciembre de 1977.



Comentarios
Laura Giussani Constenla Y ahora que soy "archivera" y ando revisando papeles viejos en la Biblioteca Nacional, también me sorprendió encontrar boletines del CAFRA (el comité de solidaridad con Argentina de Italia) en donde se reproduce un duro comunicado de ADEPA (sí! Adepa!) en donde denuncia persecusión a la prensa y secuestros de periodistas. Al menos hay una frase que utilizamos bastante en las tareas de denuncia internacional.
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Eduardo Blaustein
Eduardo Blaustein Sucede con el caso Serrat justamente que fue excepcional. El Pájaro García Lupo sabe bien esa historia.
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Sí, yo también sé bastante bien la historia porque a Serrat lo secuestraron por ser el garante de mis viejos. En un intento insólito de tenerlo como rehén para que mi viejo volviera al país. Isidoro y García Lupo levantaron la perdíz enseguida porque faltó a un almuerzo sin previo aviso. Obviamente se salvó por ser redactor de Associated Press. Lo que me impresionó del cable de Vic es que mencionara una cifra de periodistas secuestrados. ¿de dónde la sacaba?
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla El leía ANCLA o Ancla leía AP? O ambas asimetrías a la vez.
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Alberto Nadra
Alberto Nadra Recuerdo el secuestro de Oscar, pues (yo era jefe de Redacción en Prensa Latina, edificio SAFICO) nos movilizamos inmediatamente. El sistema de "autocontrol" era simple pero efectivo: 1) primera ronda de llamados/chequeos a la mañana --Oscar era el que entraba más temprano y comenzaba; 2) Los llamados normales durante el día; 3) al irnos de las oficinas; 4) ronda 20/ 21 horas, según los turnos. Vicente formaba parte de la "segunda línea" de ese esquema. NO es sorprendente Laura, pues los periodistas de medios extranjeros y corresponsales no solo recibíamos el ANCLA, sino los comunicados de los organismos de DDHH, visitas directas de familiares, y las informaciones del boca a boca. Mucha más gente de la que se dice se movilizaba y denunciaba durante la dictadura. Por nuestra parte, teníamos la cifra general estimada y la de los colegas en particular que íbamos actualizando. Hoy todo parece irreal, como no informar (entre 1976/78 principalmente) cada hallazgo de cadáveres de "muertos en enfrentamientos" de "la organización subversiva declarada ilegal en primer lugar" o "segundo lugar. Se hacía un "cuadro" cerca del mediodía y a la noche.
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Gracias por el testimonio, Alberto Nadra Creo que muchos jóvenes, y no tanto, no tienen idea de cómo se vivía en ésa época (porque también se vivía).
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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Siguiendo con el Caso Serrat. Mi padre (que vivía en Nueva York y trabajaba en AP) nos escribió una larga carta explicándonos los pormenores. Copio solo la primera página


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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla AP le hizo redactar un informe en donde aclarara sus vínculos con la guerrilla (que se pasaría al Departamento de Estado). Esta es la primera página del borrador en español

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Laura Giussani Constenla
Laura Giussani Constenla Todo este material se encuentra preservado en el fondo Giussani-Constenla de Archivos y Colecciones Particulares en la Biblioteca Nacional.
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Vicente Leonardo Panetta
Vicente Leonardo Panetta ¡Impresionante¡ Qué recuerdos¡
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