sábado, 21 de febrero de 2015

¿Cómo se calculan los participantes en una marcha? O como ocupar 55 cuadras hasta divisar Flores.

El tamaño importa. La marcha es en Venezuela, pero allá como aquí, los
concurrentes a una acto o movilización se pueden calcular con precisión matemática, con
 escaso margen de error.

   Desde joven me opuse totalmente tanto al “inflado” como al “ninguneo de cifras en las movilizaciones, populares o no,  pues siempre consideré que un político (dirigente o militante)  debe  “construir desde la realidad,  como desde una roca”, pues difícilmente podamos cambiar o mejorar una realidad que desconocemos, o conociendo ocultamos.

   Recuerdo viejas discusiones, casi todas absurdas, acerca de cuanta gente se necesita para desbordar, por ejemplo, la  Plaza de Mayo. Absurdo, pues se resuelve, si discusión ni ideología con un simple cálculo.

   Ahora tenemos una marcha –de la que ya he hemos hablado bastante—y viendo que Adrián Paenza no acude en nuestra ayuda con sus contundentes cálculos, aprovecho datos de los amigos de la Corriente Causa Popular, que presento a mi manera, para que cualquiera saque sus propias conclusiones, de ahora en adelante, nos guste o no la movilización.

   Históricamente, sin que nadie lo ponga en discusión, aunque tampoco lo utilice, salvo para desinflar las que no les agradan, se calculó, para estimar la cantidad de asistentes a un acto o manifestación,  tres personas por metro cuadrado, no precisamente cómodas hay que decirlo.

   Una cuadra de la Av. de Mayo tiene 30 metros de ancho por 120 de largo, un total de 3600 m2. Es decir que para ocupar una cuadra se requieren diez mil ochocientas personas, en una marcha compacta o muy juntas en un acto.

   Por ejemplo, sólo un ejemplo, para que marchen cuatrocientas mil personas, la marcha debería haber ocupado 37 cuadras, es decir el resultado de dividir 400.000 por 10.800.

   Cuando el sol nos sonríe eso equivale a llegar, compactos, bien compactos, hasta  José María Moreno y Rivadavia, en pleno Caballito.

   Pero un día de lluvia las cosas son distintas:

   La Avenida de Mayo, como dijimos, tiene 30 metros de ancho. Cualquiera puede ir y medirla. Para que una persona pueda desplazarse con cierta incomodidad sosteniendo un paraguas, ocupa aproximadamente un metro cuadrado. Es decir había un frente de 30 personas. De largo, cada cuadra, que tiene 120 metros y resulta una profundidad de 120 personas. En este caso multiplicamos 30 de frente por 120 de fondo y nos da 3600 personas por cuadra. Calculemos otro tanto de personas sin paraguas por cuadra, que es mucho: 3600 x 2 es igual a 7200. Bien. Dividamos, por decir un número al azar, 400.000 por 7200. Nos da 55,55 cuadras que deberían estar llenas, sin huecos.


   ¿Alguien, en su vida, vio una marcha que cubriera 55 cuadras de compacta multitud, desde Plaza de Mayo hasta casi Carabobo, 600 metros de Plaza Flores? O si se prefiere,  por la numeración (incorrecto, pues contabiliza desde el bajo y no desde la Casa de Gobierno),  hasta el “Caballito” de Primera Junta.

     Suponiendo que una marcha cualquiera, se extendiera nada menos que ocho cuadras, hasta Sáenz Peña, comienzo de la Plaza Congreso, debemos multiplicar 7.200 por 8, es decir 57.200 personas, máximo de los máximos para amontonar en ese espacio.

   A la inversa, para que 400.00 personas entren en ese recorrido debieran lograr ubicarse cincuenta mil personas por cuadra, que es la capacidad del estadio de Boca, pero que difícilmente entren en una cuadra de nuestra españolísima Avenida de Mayo, ni siquiera ocupando sus centenarios edificios.


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